Llamados a la obediencia – Martyn Lloyd-Jones
Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los saderdotes obedecían a la fe. (Hechos 6:7)
Hemos estado considerando juntos la decisión crucial que tomaron los Apóstoles en esta coyuntura inicial en la vida de la Iglesia, la de hacer de su tarea principal el dedicarse a la predicación de la Palabra y también el persistir en la oración, porque sabían que a través de la oración recibirían el poder de Dios. Los oradores inteligentes pueden convencer a las personas de que hagan muchas cosas, pero ningún ser humano puede cambiar un alma ni cambiar la naturaleza humana y eso es lo que se necesita. La Humanidad está muerta en delitos y pecados (cf. Efesios 2:1). Y este Evangelio ofrece regeneración.





