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	<title>Descubriendo el Evangelio &#187; español</title>
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		<title>Hermanos, es nuestra obligación &#8211; Tim Conway</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 17:11:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Daniel Cap7]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/3Y7Yvz5Fegg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><p>Fuente: <a title="Canal de Daniel Cap7" href="http://www.youtube.com/user/danielcap7?feature=watch" target="_blank">Daniel Cap7</a></p>
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		<title>8 palabras que resumen el Evangelio (1) &#8211; D. A. Carson</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Apr 2012 15:15:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: En linea con el Evangelio El Evangelio de Jesucristo (1 Corintios 15.1-19) Muchos han comentado el hecho de que la iglesia en el mundo occidental está teniendo a través del tiempo una notable fragmentación. Esta fragmentación se extiende a nuestro entendimiento del evangelio. Para algunos cristianos “el evangelio” es un sistema estrecho de enseñanzas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fuente: <a title="En linea con el Evangelio - Ocho palabras que resumen el Evangelio (D. A. Carson)" href="http://enlineaconelevangelio.net/2012/03/30/ocho-palabras-que-resumen-el-evangelio-1-parte-d-a-carson/" target="_blank">En linea con el Evangelio</a></p>
<p>El Evangelio de Jesucristo (1 Corintios 15.1-19)</p>
<p>Muchos han comentado el hecho de que la iglesia en el mundo occidental está teniendo a través del tiempo una notable fragmentación. Esta fragmentación se extiende a nuestro entendimiento del evangelio. Para algunos cristianos “el evangelio” es un sistema estrecho de enseñanzas acerca de Jesús y su muerte y resurrección el cual, creído correctamente, pone a la gente dentro del reino. Después de todo, el discipulado real y la transformación personal comienza, pero nada de esto está integralmente relacionado al “evangelio”. Esto está muy lejos del énfasis dominante del Nuevo Testamento que entiende el “evangelio” para ser abrazado en una categoría que se mantiene junto a una gran parte de la Biblia, y toma a los cristianos de la perdición y alienación de Dios en el camino a través de la conversión y discipulado hacia la consumación, esto es, a la resurrección de los cuerpos, y a los nuevos cielos y la nueva tierra.</p>
<p>Otras voces identifican el evangelio con el primero y segundo mandamientos—los mandamientos de amar a Dios con todo el corazón y el alma y la mente y fuerzas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Estos mandamientos son tan centrales que Jesús mismo insiste que todos los profetas y la ley dependen de ellos (Mateo 22.34-40— pero enfáticamente ellos no son el evangelio.</p>
<p>Una tercera opción hoy es tratar la enseñanza ética de Jesús encontrada en los Evangelios como el evangelio- y aún, la enseñanza ética de Jesús que se sustrae del relato de la pasión y la resurrección que encontramos en cada Evangelio. Esta aproximación depende de dos errores desastrosos. <em>Primero</em>, esta pasa por alto el hecho de que en el primer siglo no había “Evangelio de Mateo”, “Evangelio de Marcos”, ni los otros dos. Nuestros cuatro evangelios fueron llamados, respectivamente, “El Evangelio según Mateo”, “El Evangelio según Marcos”, etc. En otras palabras, había solo un evangelio, el evangelio de Jesús.</p>
<p>Cristo, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Este único evangelio, este mensaje de noticias que eran al mismo tiempo amenazadoras y prometedoras, acerca de la venida de Jesús el Mesías, el largamente esperado Rey, incluyó algo acerca de sus orígenes, el ministerio de su precursor, su breve ministerio de enseñanza y transformaciones milagrosas, hasta el punto central de su muerte y resurrección. Estos elementos no son perlas independientes de un collar que constituyen la vida y los tiempos de Jesús el Mesías. En lugar de esto, son elementos firmemente unidos. Los relatos de las enseñanzas de Jesús no pueden ser correctamente entendidos a menos que discernamos como ellos fluyen y señalan la muerte y la resurrección de Jesús. Todas estas cosas juntas es el único evangelio de Jesucristo, el cual los Evangelios del canon son testigos. Estudiar las enseñanzas de Jesús sin simultáneamente reflexionar en su pasión y resurrección es tan malo como evaluar la vida y los tiempos de George Washington sin reflexionar en la Revolución Americana, o evaluar el libro “MI lucha” de Hitler sin pensar en lo que hizo y como murió.</p>
<p><em>Segundo</em>, pronto veremos que enfocar en la enseñanza de Jesús mientras ponemos la cruz en el perímetro, reduce las gloriosas buenas noticias en una mera religión, el gozo del perdón en una conformidad meramente ética, y los más altos motivos para la obediencia a un mero deber.  El precio es catastrófico.</p>
<p>Quizás todavía es más común la tendencia de asumir que entendemos el evangelio, cualquiera que este sea, mientras que dedicamos la energía creativa y la pasión a otros asuntos—matrimonio, felicidad, prosperidad, evangelismo, los pobres, lucha contra el catolicismo, lucha contra las presiones de la secularización, bioética, política de izquierda y de derecha—la lista es infinita. Esto pasa por alto el hecho de que nuestros oyentes inevitablemente son atraídos hacia aquello de lo que somos más apasionados. Cada maestro sabe esto.</p>
<p>Mis estudiantes probablemente poco aprenden de todo lo que les estoy enseñando, pero ellos probablemente aprenden de lo que yo estoy más apasionado. Si el evangelio se da por sentado solamente, mientras que asuntos de la periferia relativamente encienden nuestra pasión, estaremos entrenando una nueva generación a minimizar el evangelio y a enfocar su celo en la periferia. Es fácil <em>sonar</em> profético desde los márgenes, lo que es urgentemente necesario es <em>ser</em> profético desde el centro. Lo que es de temer, en las palabras famosas de W.B. Yeats en “La Segunda Venida” es que el “centro no se sostiene”. Sin embargo, si de hecho nos enfocamos en el evangelio, pronto veremos que este evangelio, entendido correctamente, nos dirige a como pensar y qué hacer respecto de una colección sustancial de otros asuntos. Estos asuntos, si son analizados en sí mismos, tan importantes como son, permanecen relativamente en la periferia, irónicamente, si el evangelio en si mismo es profundamente pesado y permanece en el centro de nuestro pensamiento y de la práctica de vida, este poderosamente dirige y lucha con todos los otros asuntos.</p>
<p>Hay muchos textos bíblicos y temas que podríamos explorar de manera útil para pensar más claramente acerca del evangelio. Pero nuestro propósito se enfocará principalmente en 1 Cor. 15.1-19.</p>
<p>Trataré de juntar las cosas para claramente enfocarnos en ocho palabras que lo resumen (seis de las cuales fueron sugeridas por John Stott), cinco claras declaraciones y un resumen evocador.</p>
<p>A. Ocho palabras que resumen el evangelio:</p>
<p>Lo que Pablo va a hablar en estos versículos, dice él, es “el evangelio”. “Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué” (v. 1) “Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué.” (v. 2).</p>
<p>En verdad, lo que Pablo les ha pasado a ellos fue “de primera importancia”—una manera poderosa de decir a sus lectores a poner atención, porque lo que él les va a decir es acerca de poner el evangelio en el mero centro. Luego de las observaciones preliminares la primera palabra que aparece en el resumen de Pablo es “Cristo”. “Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados” y sigue adelante. Esto me lleva a la primera de mis ocho palabras que resumen el evangelio.</p>
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		<title>Santidad: 14. La Iglesia que Cristo edifica &#8211; J. C. Ryle</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 17:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[1. Introducción 2. Pecado 3. Santificación 4. Santidad 5. La batalla 6. El costo 7. Crecimiento 8. Certeza 9. Moisés 10. Lot 11. Una mujer para recordar 12. El gran trofeo de Cristo 13. El Soberano de las olas Traducido por Erika Escobar  “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mat. 16:18). ¿Pertenecemos a la Iglesia que está edificada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>1. <a title="Santidad: Introducción – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/santidad-introduccion-j-c-ryle/" target="_blank">Introducción</a></p>
<p>2. <a title="Santidad: 1. El pecado – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/santidad-1-el-pecado-j-c-ryle/" target="_blank">Pecado</a></p>
<p>3. <a title="Santidad: 2. Santificación – J.C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/santidad-2-santificacion-j-c-ryle/" target="_blank">Santificación</a></p>
<p>4. <a title="Santidad - Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/santidad-3-santidad-j-c-ryle/" target="_blank">Santidad</a></p>
<p>5. <a title="La batalla - J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/05/la-batalla-j-c-ryle/" target="_blank">La batalla</a></p>
<p>6. <a title="Santidad: 5. El costo – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/07/el-costo-j-c-ryle/">El costo</a></p>
<p>7. <a title="Crecimiento" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/08/santidad-crecimiento-j-c-ryle/" target="_blank">Crecimiento</a></p>
<p>8. <a title="Santidad: 7. Certeza" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/08/santidad-7-certeza/" target="_blank">Certeza</a></p>
<p>9. <a title="Santidad: 8. Moisés – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/09/santidad-8-moises-j-c-ryle/">Moisés</a></p>
<p>10. <a title="Santidad: 9. Lot" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/10/santidad-10-lot/">Lot</a></p>
<p>11. <a title="Santidad: 11. Una mujer para recordar – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/11/santidad-11-una-mujer-para-recordar-j-c-ryle/" target="_blank">Una mujer para recordar</a></p>
<p>12. <a title="Santidad: 12. El gran trofeo de Cristo – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2012/01/santidad-12-el-gran-trofeo-de-cristo/" target="_blank">El gran trofeo de Cristo</a></p>
<p>13. <a title="Santidad: 13. El soberano de las olas – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2012/03/santidad-13-el-soberano-de-las-olas-j-c-ryle/" target="_blank">El Soberano de las olas</a></p>
<p style="text-align: right;">Traducido por Erika Escobar</p>
<blockquote><p> “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mat. 16:18).</p></blockquote>
<p>¿Pertenecemos a la Iglesia que está edificada sobre una roca?  ¿Somos miembros de la única Iglesia en la que nuestras almas pueden ser salvadas?   Estas son preguntas serias.  Merecen seria consideración.   Solicito la atención de todos aquellos que lean este mensaje mientras trato de mostrarles una Iglesia única, verdadera, santa y católica para guiar los pies de los hombres hacia el único seguro redil.  ¿Qué es esta Iglesia?  ¿A qué se parece?  ¿Cuáles son sus marcas?  ¿Dónde se encuentra?   Sobre todos estos puntos tengo algo que decir.   Voy a despejar las palabras de nuestro Señor Jesucristo que encabezan esta página.  Él declara:  “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.</p>
<p>Consideremos esto con más detalle:</p>
<p>1.  Primeramente, el texto menciona  un “<strong>edificio</strong>”.   El Señor Jesucristo habla de “Mi Iglesia”.</p>
<p>¿Y qué es esta Iglesia?   Pocas preguntas pueden formularse que tengan más importancia que ésta.   Por la falta de atención apropiada a este tema, los errores que se han deslizado al mundo no son ni pocos ni pequeños.</p>
<p>La Iglesia de nuestro texto no un edificio tangible.  No es el templo hecho con madera o ladrillos o piedras o mármol.   Es una empresa compuesta por hombres y mujeres.   No es una Iglesia visible particular en la tierra.  No es la iglesia del este o el oeste.  No es la iglesia de Inglaterra o de Escocia.  Y por sobre todo, ciertamente no es la iglesia de Roma.  La Iglesia de nuestro texto es aquella que hace bastante menos aspavientos que cualquier otra iglesia a los ojos del hombre pero es la de mucha más importancia a los ojos de Dios.</p>
<p>La Iglesia de nuestro texto está compuesta por todos los verdaderos creyentes en el Señor Jesucristo,  por todos aquellos que son realmente santos y personas convertidas.  Comprende a todos aquellos que se han arrepentido de pecado y han ido a Cristo por fe y han sido hechos nuevas criaturas por Él.   Comprende a todos los elegidos de Dios, todos los que han recibido la gracia de Dios, todos los que han sido lavados con la sangre de Cristo, todos los que se han vestido con la justicia de Dios, todos los que han nacido de nuevo y han sido santificados con el Espíritu de Cristo.  Todos ellos, de cualquier nombre y clase y nación, raza y lengua son miembros de la Iglesia que menciona nuestro texto.   Esta es el cuerpo de Cristo.   Esta es el rebaño de Cristo.  Es la novia.  Es la esposa del Cordero.  Esta es la “Santa Iglesia Católica y Apostólica” del Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno</p>
<p>.  Esta es la compañía “bendita del pueblo fiel” de la que se habla en el servicio de comunión de la Iglesia de Inglaterra.  Esta es la “Iglesia sobre la roca”.</p>
<p>Los miembros de esta Iglesia no adoran a Dios de la misma manera o usan la misma forma de gobierno.  Algunas de ellas son dirigidas por obispos y alguna por los ancianos.   Algunas usan un libro de oración cuando se encuentran en cultos públicos de adoración  y otras no usan ninguno.   El artículo 34 de la Iglesia de Inglaterra de manera más sabia declara: “No es necesario que las ceremonias deban  ser iguales en todos los lugares”.  Sin embargo los miembros de esta Iglesia vienen al único trono de gracia.  Todos adoran con un mismo corazón.  Todos son dirigidos por un mismo Espíritu. Todos son real y verdaderamente santos.  Todos pueden decir “Aleluya” y todos pueden responder “Amén”.</p>
<p>Esta es la Iglesia de la cual todas las Iglesias visibles de la tierra deben siervos y siervas. Sean éstas Episcopales, Independientes o Presbiterianas, todas sirven a los intereses de la única verdadera Iglesia.   Ellas son el andamiaje detrás del cual el gran edificio permanece.   Ellas son la cascarilla bajo la cual el grano crece.  Tienen diversos grados de utilidad.  La mejor y la peor de ellas es la que entrena a los mejores miembros de la Iglesia verdadera de Cristo.   Sin embargo, ninguna Iglesia visible tiene derecho alguno de decir: “Somos la única Iglesia verdadera.  Somos los escogidos y la sabiduría morirá con nosotros”.  Ninguna Iglesia visible podría alguna vez atreverse a decir: “Permaneceremos para siempre.  Las puertas del infierno no prevalecerán contra mí”.</p>
<p>Esta es la Iglesia a la cual pertenecen las promesas misericordiosas de preservación, continuidad, protección y gloria final entregada por nuestro Señor.  Hooker dice: “Lo que quiera que sea que leamos en las Escrituras relacionado con el amor infinito y la bondad salvadora que Dios muestra a Sus Iglesias, el único tema apropiado contenido en ella es esta Iglesia, a la cual denominamos muy apropiadamente el cuerpo místico de Cristo”. Tan pequeña y despreciada como la verdadera Iglesia puede ser en este mundo, ella es preciosa y honorable a los ojos de Dios.  El templo de Salomón en toda su gloria era insignificante y despreciable en comparación con la Iglesia que ha sido construida sobre una roca.</p>
<p>Confío que las cosas que he estado diciendo calarán profundo en las mentes de todos aquellos que leen este mensaje.  Cuide tener una doctrina sólida sobre el tema de “la Iglesia”.  Una falta en esto puede conducir a errores peligrosos y a la ruina del alma.  La Iglesia está compuesta de verdaderos creyentes, es la Iglesia sobre la cual a nosotros –quienes somos ministros- se nos ordena especialmente a predicar.   La Iglesia que comprende a todos los que se arrepienten y creen en el Evangelio, es la Iglesia a la cual deseamos usted pertenezca.  Nuestro trabajo no estará hecho y nuestros corazones no estarán satisfechos hasta que usted sea hecho una nueva criatura y sea un miembro de la única verdadera Iglesia. Fuera de la Iglesia que no “está construida sobre la roca” no puede haber Salvación alguna.</p>
<p>2.     Nuestro texto no sólo considera un mero edificio sino <strong>un Constructor</strong>.   El Señor Jesucristo declara: “Construiré Mi Iglesia”.  La verdadera Iglesia de Cristo es tiernamente cuidada por las tres Personas de la bendita Trinidad.  En el plan de salvación revelado en la Biblia, fuera de toda duda, Dios el Padre escoge, Dios el Hijo redime y Dios el Espíritu Santo santifica a cada miembro del cuerpo místico de Cristo.  Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios, cooperan para la salvación de cada alma salvada.  Esto es una verdad que nunca debe olvidarse.   No obstante, hay un sentido peculiar en el cual la ayuda de la Iglesia descansa en el Señor Jesucristo.  Él es peculiar y preeminentemente el Redentor y Salvador de la Iglesia.  Por lo tanto, es lo que encontramos cuando Él dice en nuestro texto “Yo construiré –el trabajo de construir es Mi labor especial”.</p>
<p>Es Cristo quien llama a los miembros de la Iglesia en el momento correcto.  Ellos son “los llamados de Jesucristo” (Rom. 1:6).  Es Cristo quien los apura.  “El hijo apura a quien Él quiere” (Jn. 5:21).  Es Cristo quien lava sus pecados.  Él “nos ha amado, y ha lavado nuestros pecados con Su propia sangre (Apo. 1:5).  Es Cristo quien les da paz.  “Mi paz les dejo, Mi paz les doy” (Jn. 14:27).   Es Cristo quien les da vida eterna.  “Yo les doy vida eterna y no perecerán (Jn. 10:28).  Es Cristo quien les otorga arrepentimiento.  “Aquel que Dios ha exaltado… para ser un Príncipe y Salvador para dar arrepentimiento (Hech 5:31).  Es Cristo quien los habilita a ser Hijos de Dios.  “A todos los que lo recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Jn. 1:12).  Es Cristo quien desarrolla el trabajo dentro de ellos desde el comienzo.  “Porque Yo vivo, ustedes vivirán también” (Jn. 14:19).  En breve, ha “complacido al Padre que en Cristo habitase toda plenitud” (Col. 1:19).  Él es el Autor y Acabador de la fe.  Él es la vida.  Él es la cabeza.  De Él cada articulación y miembro del cuerpo místico de cristiano se alimenta.  A través de Él, ellos son fortalecidos para la tarea.  Por Él son guardados de caer.  Él los preservará hasta el fin, y los presentará sin mancha ante el trono del Padre con un gozo rebosante.  Él es todas las cosas en todos los creyentes.</p>
<p>El poderoso agente por el cual el Señor Jesucristo desarrolla este trabajo en los miembros de Su Iglesia es, sin duda, el Espíritu Santo.  Él es quien solicita  a Cristo y Sus beneficios para el alma.  Él es quien está siempre renovando, despertando, convenciendo, llevándonos a la cruz, transformándonos, sacando fuera del mundo piedra tras piedra y agregándolas al edificio místico.  No obstante el supremo Constructor, que ha tomado la ejecución del trabajo de la redención hasta culminarlo, es el Hijo de Dios, la “Palabra que se hizo carne”.  Es Jesucristo quien “construye”.</p>
<p>En la construcción de la verdadera Iglesia, el Señor Jesús condesciende a usar muchos instrumentos subordinados.  El ministerio del evangelio, la circulación de las Escrituras, la reprimenda amistosa, la palabra dicha a tiempo, la influencia de las aflicciones –todo, todo son los medios e instrumentos a través de los cuales Su labor es ejecutada, y el Espíritu entrega vida a las almas.  Cristo es el gran Arquitecto superintendente, ordenando, guiando, dirigiendo que todo sea hecho.  Pablo puede plantar y Apolos regar no obstante es Dios quien entrega el crecimiento (1 Cor. 3:6).  Los ministros pueden predicar, los escritores, escribir pero es el Señor Jesucristo quien solamente puede construir.  Y a menos que Él edifique, el trabajo no avanza.</p>
<p>¡Grande es la sabiduría con la que el Señor Jesucristo construye Su Iglesia!  Todo es hecho en el momento correcto y en la forma correcta.  Cada piedra en su forma es puesta en su correcto lugar.  Algunas veces Él escoge piedras grandes y otras Él escoge piedras pequeñas.  Algunas veces el trabajo es rápido y otras, lento.  El hombre se impacienta frecuentemente y piensa que nada se hace, pero el tiempo del hombre no es el tiempo de Dios.  Mil años a Sus ojos son sólo como un día.  El gran Constructor no comete errores. Él sabe lo que está haciendo.  Él ve el fin desde el comienzo.  Él trabaja con un plan perfecto, inalterable y seguro.   Las ideas más poderosas de los arquitectos, como Miguel Angel y Wren, son tan solamente insignificantes y juego de niño en comparación con los consejos sabios de Cristo respecto de Su Iglesia.</p>
<p>¡Grandes son la condescendencia y la misericordia que Cristo muestra al construir Su iglesia!  A menudo Él escoge las piedras menos apropiadas y más ásperas y las acomoda en el más excelso trabajo.  No desprecia ninguna, no rechaza a ninguna por sus pecados pasados y transgresiones.  Él a menudo hace que fariseos y publicanos sean los pilares de Su casa.  Él se deleita en mostrar misericordia.  A menudo, Él toma a los más irreflexivos  e impíos y los transforma en ángulos pulidos de Su templo espiritual.</p>
<p>¡Grande es el poder que Cristo despliega en construir Su Iglesia!  El efectúa Su trabajo a pesar de la oposición del mundo, la carne y el demonio.  En tormenta, en tempestad, en tiempo de problemas, silenciosamente, quietamente, sin ruido, sin remoción, sin excitación, la construcción progresa, como el templo de Salomón.  “Lo que Yo hago,  El declara, ¿quién lo estorbará?”  (Isa. 43:13).</p>
<p>Los hijos de este mundo tienen poco o ningún interés en la construcción de esta Iglesia.  No se preocupan en absoluto de la conversión de las almas.  ¿Qué son para ellos espíritus quebrantados y corazones penitentes?  ¿Qué es para ellos la convicción de pecado, o fe en el Señor Jesús?   A sus ojos todo es “tontería”.   Sin embargo, mientras los hijos de este mundo no se preocupan en absoluto, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios.  Por la preservación de la verdadera Iglesia, las leyes de la naturaleza algunas veces se suspenden.  Por el bien de esa Iglesia, todos los manejos providenciales de Dios en este mundo se ordenan y arreglan.  Por el bien de los electos, las guerras llegan a su fin y la paz es dada a la nación.  Hombres de estados, regidores, emperadores, reyes, presidentes, cabezas de gobierno tienen sus esquemas y planes que piensan son de gran importancia.  Pero hay otro trabajo que se desarrolla para un momento infinitamente mayor, en el cual ellos sólo son las “hachas y sierras” en las manos de Dios (Isa. 10:15).  Ese trabajo es la erección del templo espiritual de Cristo, la reunión de las rocas vivas en la única y verdadera Iglesia.</p>
<p>Debiéramos sentirnos profundamente agradecidos porque la construcción de la verdadera Iglesia descansa sobre los hombros del Único que es poderoso.  Si el trabajo dependiera del hombre, pronto se paralizaría.  ¡Pero, bendito sea Dios, el trabajo está en las manos de un Constructor que nunca falla en cumplir Sus diseños!  Cristo es el Constructor todopoderoso.  El ejecutará Su trabajo, aunque las naciones y las Iglesias visibles no conozcan su deber.  Cristo no fallará.  Aquello a lo que El se ha comprometido, El por cierto hará.</p>
<p>3. El Señor Jesucristo nos dice;  “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia”.  <strong>Este es el cimiento sobre el cual la Iglesia se construye</strong>.   ¿Qué quiso decir el Señor Jesucristo cuando habló de este cimiento?  ¿Se refirió al apóstol Pedro a quién El estaba hablando?  Con seguridad siento que no.  No puedo ver ninguna razón, si se refería a Pedro, por la que El no dice “Sobre ti construiré Mi Iglesia”.  Si se hubiera referido a Pedro seguramente habría dicho: “Construiré Mi Iglesia sobre ti”,  de la misma forma en que tan simplemente dijo. “Te daré las llaves”.  ¡No, no era la persona del apóstol Pedro sino la buena confesión que él había recién hecho!  No era Pedro, el hombre inestable y errático sino la poderosa verdad que el Padre le había revelado a él.  Era la verdad concerniente a Jesucristo Mismo la que era la roca.  Era la mediación de Cristo y la misión mesiánica de Cristo.  Era la verdad bendita que Jesús era el Salvador prometido, la verdadera Certeza, el verdadero Intercesor entre Dios y el hombre.  Esta era la roca y ese el cimiento sobre los cuales la Iglesia de Cristo iba a construirse.</p>
<p>El cimiento de la verdadera Iglesia descansaba en un costo tremendo.  Era necesario que el Hijo de Dios tomara nuestra naturaleza sobre Él, y en esa naturaleza viviera, sufriera y muriera no por Sus propios pecados sino por los nuestros.  Era necesario que en esa naturaleza Cristo fuera a la tumba y se le levantara.  Era necesario que en esa naturaleza Cristo fuera al cielo, se sentara a la mano derecha de Dios, habiendo obtenido la eterna redención de Su pueblo.  Ningún otro cimiento podría haber cumplido las necesidades de pérdida, culpa, corrupción, debilidad e indefensión de los pecadores.</p>
<p>Este cimiento, una vez logrado, es muy fuerte.   Puede soportar el peso de los pecados de todo el mundo.  Ha soportado el peso de todos los pecados de todos los creyentes que se han cimentado en él.  Pecados de pensamiento, pecados de imaginación, pecados del corazón, pecados de la cabeza, pecados que todos han visto y pecados que ningún hombre sabe, pecados contra Dios, pecados contra el hombre, pecados de toda clase y descripción –cuyo peso la roca puede soportar sin ceder.    El oficio mediador de Cristo es un remedio suficiente para todos los pecados de este mundo.</p>
<p>A este único cimiento cada miembro de la Iglesia verdadera de Cristo se une.  En muchas formas los creyentes se desunen y están en desacuerdo. No obstante, en el tema del cimiento de su alma todos están de acuerdo; ya sea que sean Episcopales o Presbiterianos, Bautistas o Metodistas, todos los creyentes tienen este punto en común.  Están cimentados sobre la roca.  Pregúnteles de dónde obtienen su paz, su esperanza y su expectativa gozosa por las cosas que vendrán.   Usted encontrará que todos fluyen de una única fuente poderosa:  Cristo el Mediador entre Dios y el hombre y del oficio que Cristo sustenta como Sumo Sacerdote y  Garante de los pecadores.</p>
<p>Mire su cimiento si desea saber si es o no un miembro de la única verdadera Iglesia.  Este es un punto que usted debe saber por usted mismo.   Nosotros podemos ver su adoración  pública pero no si usted está fundado personalmente en la roca;  podemos ver su participación en la mesa del Señor pero no ver si usted está unido a Cristo, es uno con Cristo y Cristo uno con usted.  Tenga cuidado de no estar equivocado sobre su salvación personal.  Vea que su propia alma esté fundada sobre la roca.  Sin esto, todo lo demás es nada.   Sin esto, usted nunca se parará en el día del juicio.  ¡Miles de veces mejor en ese día es estar fundado en una humilde casa  “sobre la roca” que un palacio sobre la arena!</p>
<p>4. En cuarto lugar, procedo a hablar de las <strong>pruebas implícitas de la Iglesia</strong> a la cual este texto se refiere.    Se hace mención a las “puertas del infierno”.   Por esa expresión se supone que debemos entender el poder del príncipe del infierno, incluso el demonio (Compare Sal 9:13; 107:18; Isa. 38:10).</p>
<p>La historia de la verdadera Iglesia de Cristo siempre ha sido un punto de conflicto y pugna.  Ha sido constantemente atacada por un enemigo mortal, Satanás, el príncipe de este mundo.  El demonio detesta a la verdadera Iglesia de Cristo con odio imperecedero.  Está siempre agitando la oposición contra todos sus miembros.  Está siempre incitando a los hijos de este mundo a hacer su voluntad, a dañar y a hostigar al pueblo de Dios.  Si él no puede herir la cabeza, herirá el talón.  Si él no puede robar a los creyentes del cielo, él los irritará en el camino a éste.</p>
<p>La batalla con los poderes del infierno ha sido la experiencia del cuerpo completo de Cristo por  seis mil años.  Siempre ha sido la zarza ardiente, aunque no consumida, una mujer huyendo en el desierto, pero nunca tragada (Ex. 3:2, Apo. 12:6, 16).  Las Iglesias visibles tienen sus tiempos de prosperidad y de paz pero nunca ha habido un tiempo de paz para la verdadera Iglesia.  Su conflicto es perpetuo.  Su batalla nunca termina.</p>
<p>La batalla con los poderes del infierno es la experiencia de cada miembro individual de la verdadera Iglesia.  Cada uno tiene que pelear.   ¿Qué son las vidas de todos los santos sino el recuento  de sus batallas?  ¿Qué  fueron hombres como Pablo y Santiago y Pedro y Juan y Policarpo y Crisóstomo y Agustín y Lutero y Calvino y Latimer y Baxter sino soldados comprometidos en una constante batalla?    Algunas veces es el pueblo de santos el que ha sido atacado y en otras sus posesiones.  Algunos han sido calumniados y vilipendiados y otras veces perseguidos abiertamente.   Sin embargo, en una forma u otra, el demonio ha estado continuamente guerreando contra la Iglesia.   Las “puertas del infierno” han estado continuamente agrediendo al pueblo de Cristo.</p>
<p>Nosotros, quienes que predicamos el Evangelio, podemos declarar a todos aquellos que vienen a Cristo las preciosas y grandísimas promesas Suyas” (2 Ped 1:4).  Podemos ofrecerle abiertamente, en nombre de nuestro Maestro, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.  Misericordia, gracia gratis y salvación plena son ofrecidas a todos quienes vengan a Cristo y creen en Él.   No obstante, no prometemos la paz con el mundo o con el demonio.  Advertimos, por el contrario, que habrá batalla en tanto estén en el cuerpo.  No le contendríamos o disuadiríamos de servir a Cristo pero si les haríamos “considerar el costo” y meditar lo que conlleva servirlo a Él (Luc. 14:28).</p>
<p>a.  No se sorprenda de la enemistad de las puertas del infierno.  “Si usted fuera del mundo, el mundo amaría a los suyos” (Jn. 15:19).  En tanto que el mundo es el mundo, y el demonio es el demonio, existirá esta batalla y los creyentes en Cristo deben ser soldados en ella.  El mundo despreció a Cristo y despreciará a los verdaderos cristianos mientras exista la tierra.   Como el gran reformador Lutero dijo “Caín continuará asesinando a Abel mientras la Iglesia esté sobre la tierra”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>b.  Esté preparado para enfrentar la enemistad de las puertas del infierno.  Vista la armadura completa de Dios.   La torre de David contiene miles de escudos todos ellos dispuestos para el uso del pueblo de Dios.  Las armas de nuestra batalla han sido probadas por millones de pobres pecadores como nosotros mismos y nunca han fallado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>c.  Sea paciente con la enemistad de las puertas del infierno.   Todo el conjunto trabaja a su favor.   Lo lleva a la santificación, lo mantiene despierto, lo hace humilde, lo conduce más cerca del Señor Jesucristo, lo desarraiga del mundo; lo ayuda a orar más.  Por sobre todo, lo hará añorar el cielo.  Le enseñará a decir tanto con el corazón como con los labios:  “Ven, Señor Jesús.  Venga Tu reino”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>d. Que la enemistad del infierno no lo desanime.  La batalla de un verdadero hijo de Dios es tanto la marca de gracia como de la paz interna que disfruta.  ¡Ninguna cruz, ninguna corona!  ¡Ningún conflicto, ninguna cristianidad salvadora! “Benditos son”, dijo nuestro Señor Jesucristo, “cuando por mi causa los hombres los vituperen, los persigan y digan toda clase de mal contra ustedes, mintiendo”.  Si usted nunca es perseguido por causa de la religión y los hombres hablan bien de usted, usted bien puede dudar si pertenece o no a la “Iglesia sobre la roca” (Mat. 5:11, Luc 6:26).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5. Hay una cosa más que considerar:  la <strong>Seguridad de la verdadera Iglesia</strong> de Cristo.  Hay una promesa gloriosa del Constructor:  “Las puertas del infierno no prevalecerán”.</p>
<p>Él, quien no miente, ha comprometido Su palabra que todos los poderes del infierno nunca derrocarán a Su Iglesia.  Continuará y permanecerá a pesar de cada asalto.  Nunca será sobrepasada.   Todas las otras cosas creadas se extinguirán y morirán pero no la Iglesia que está construida sobre la roca.</p>
<p>Imperios se han elevado y caído en rápida sucesión.  Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Tiro, Cartago, Roma, Grecia, Venecia -  ¿Dónde están todos esos ahora?   Ellos eran la creación de la mano del hombre y se han ido.   No obstante la verdadera Iglesia de Cristo vive.</p>
<p>Las más ponderosas ciudades se han convertido en ruinas.  Las anchas paredes de Babilonia se han derrumbado.  Los palacios de Nínive están cubiertos con montones de polvo. Las cientos de puertas de Tebas son sólo historia.  Tiro es un lugar donde los pescadores ponen sus redes.  Cartago está desolada.  Y aún, todo este tiempo, la verdadera Iglesia permanece.  Las puertas del infierno no prevalecen contra ella.</p>
<p>En muchos casos las primeras Iglesias visible han decaído y perecido.  ¿Dónde está la Iglesia de Éfeso y la Iglesia de Antioquía?  ¿Dónde está la Iglesia de Alejandría y la Iglesia de Constantinopla?  ¿Dónde están las Iglesias de Corintos, de Filipos, de Tesalónica? Se apartaron de la Palabra de Dios.   Estaban orgullosos de sus obispos y sínodos y ceremonias y aprendizaje y antigüedad.  No se gloriaron en la verdadera cruz de Cristo.  No se asieron firmemente al evangelio.  No le dieron al Señor Jesús Su oficio legítimo o a la fe su legítimo lugar.  Están entre las cosas que fueron.  Sus candeleros les fueron quitados.  Sin embargo, todo este tiempo la verdadera Iglesia ha permanecido.</p>
<p>¿Ha sido la verdadera Iglesia oprimida en un país?   Se ha mudado a otro.  ¿Ha sido pisoteada y oprimida en alguna tierra?  Ha tomado sus raíces y florecido en algún otro clima.  Fuego, espada, prisión, multas, castigos nunca han sido capaces de destruir su vitalidad.   Sus perseguidores han muerto e ido a su propio lugar, sin embargo la Palabra de Dios ha vivido, ha crecido y se ha multiplicado.   Tan débil como la verdadera Iglesia puede aparecer a los ojos del hombre, es un yunque que ha roto muchos martillos en los tiempos idos y quizá quebrará muchos más antes del final.  “Aquel que pone sus manos sobre ella está tocando la niña de Su ojo (Zac 2:8).</p>
<p>La promesa de nuestro texto es exactamente todo el cuerpo de la verdadera Iglesia.  Cristo nunca estará sin un testigo en el mundo.   Él ha tenido un pueblo en los peores momentos.  Tuvo a siete mil en Israel aún en los días de Acab.  Hay algunos ahora, según creo, en oscuros lugares de las Iglesias Roma y Grecia que, a pesar de su mucha debilidad, están sirviendo a Cristo.   El demonio puede enfurecerse horriblemente.  La Iglesia en algunos países puede reducir sus miembros drásticamente pero las puertas del infierno nunca “prevalecerán” enteramente.</p>
<p>La promesa de nuestro texto es exactamente cada miembro individual de la Iglesia.  Algunos del pueblo del Dios han sido tan aplastados y perturbados que han perdido su seguridad.  Algunos han caído tristemente, como David y Pedro lo hicieron.  Algunos han abandonado la fe por un tiempo, como Cranmer y Jewell.  Muchos han sido probados por dudas crueles y temores.  Sin embargo, al final todos están en el hogar seguro, los más jóvenes como también los más ancianos, los más débiles como también los más fuertes.  Y así será hasta el fin.   ¿Puede impedir que el sol de mañana alumbre?  ¿Puede impedir el flujo y reflujo de la marea del Canal de Bristol?  ¿Puede impedir que los planetas continúen en sus respectivas órbitas?  Entonces, sólo entonces, usted puede impedir la salvación de cualquier creyente,  por débil que sea, la seguridad final de cada piedra viviente en esa Iglesia que está construida sobre la roca, por pequeña e insignificante que esa piedra parezca.</p>
<p>La verdadera Iglesia es el cuerpo de Cristo. Ni tan siquiera un hueso de ese cuerpo místico puede ser quebrado.  La verdadera Iglesia es la novia de Cristo.   Aquellos que Dios ha reunido en su pacto eterno nunca serán partidos en dos.  La verdadera Iglesia es el rebaño de Cristo.  Cuando un león vino y tomó un cordero del rebaño de David, David se levantó y se lo quitó de sus fauces.  Cristo hará lo mismo.  Él es el hijo más grande de David.  Ni aún un cordero enfermo del rebaño de Cristo perecerá.  Él le dirá a Su Padre en el último día: “De aquellos que Tú me diste no he perdido ninguno” (Jn. 18:9).  La verdadera Iglesia es el trigo de la tierra.  Puede ser cernido, aventado, sacudido, lanzado de aquí para allá pero ni un grano se perderá. La cizaña y la paja arderán.  El trigo será acopiado en el granero.  La verdadera Iglesia es la armada de Cristo.   El Capitán de nuestra salvación no pierde a ninguno de Sus soldados.  Sus planes nunca son derrotados. Sus suministros nunca fallan.  Su lista de revisión es la misma del final como lo era en el comienzo.  De los hombres que marcharon galantemente fuera de Inglaterra hace unos pocos años atrás en la guerra de Crimea, ¡cuántos nunca volvieron!  Regimientos que avanzaron, fuertes y alegres, con bandas tocando y estandartes al aire, dejaron sus huesos en una tierra extranjera y nunca regresaron a su país natal.   Esto no es así para la armada de Cristo.  Ninguno de Sus soldados faltará al final.  El mismo declara: “Ellos nunca perecerán (Jn. 10:28).</p>
<p>El demonio puede encarcelar a algunos miembros de la verdadera Iglesia.  El puede matar y quemar y torturar y colgar, pero después que ha matado el cuerpo, no hay nada más que él pueda hacer.   No puede herir el alma.  Cuando las tropas francesas tomaron Roma hace unos pocos años atrás, ellos encontraron en las paredes de una celda de la prisión, bajo la Inquisición, las palabras de un prisionero.  Quién era no lo sabemos pero sus palabras son valiosas de recordar:  “Aunque muerto, Él aún habla”.  Había escrito en las paredes, muy probablemente poco después de un juicio injusto y aún una más injusta excomunión, las siguientes palabras asombrosas “Bendito Jesús, no me pueden arrojar de Tu verdadera Iglesia”.   ¡Este registro es verdad!  Ni todo el poder de Satanás puede arrojar fuera de la verdadera Iglesia de Cristo ni a un solo creyente.</p>
<p>Confío que ningún lector de este mensaje permitirá nunca que el temor lo inhiba de comenzar a servir a Cristo.  Aquel al que usted encomienda su alma tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, y Él lo guardará.   Nunca permitirá que usted se aleje.  Los parientes se pueden oponer, los vecinos se pueden mofar, el mundo puede difamarlo y ridiculizarlo y embromarlo y desdeñarlo.   ¡No tema! ¡No tema!  Los poderes del infierno nunca prevalecerán contra su alma.   Mayor es Aquel que está a favor suyo que todos los que están en su contra.</p>
<p>No tema por la Iglesia de Cristo cuando los ministros mueren y los santos son arrebatados.   Cristo puede mantener siempre Su propia causa.  Él levantará mejores sirvientes y estrellas más brillantes.  Las estrellas están todas en Su mano derecha.  Abandone los ansiosos pensamientos sobre el futuro.  Cese de estar deprimido por las medidas de los hombres de estado, o los complots de los lobos vestidos de oveja.   Cristo siempre proveerá a Su propia Iglesia.   Cristo cuidará que las “puertas del infierno no prevalezcan contra ella”.  Todo está desarrollándose bien aunque nuestros ojos no lo vean.  Los reinos de este mundo se volverán los reinos de nuestro Dios y de su Hijo Cristo.</p>
<p>Concluyo este mensaje con unas pocas palabras de <strong>aplicación práctica</strong>:</p>
<p>1.  Mi primera palabra de aplicación será una pregunta.  ¿Cuál será esa pregunta?  ¿Qué preguntaré?   Me devuelvo al punto con el que comencé.   Volveré a la primera oración con la que abrí este mensaje.  Le pregunto, si ustedes son miembros de la única y verdadera Iglesia de Cristo.  ¿Es usted, en el mayor y mejor sentido, un “hombre de iglesia” a los ojos de Dios?  Usted sabe lo que quiero decir.  Miro más allá de la Iglesia de Inglaterra.  No estoy hablando de una iglesia o una capilla.   Yo hablo de la “Iglesia construida sobre la roca”.   Le pregunto, con toda seriedad, ¿es usted miembro de esa Iglesia?   ¿Está usted unido al gran cimiento?  ¿Está usted sobre la roca?  ¿Ha recibido el Espíritu Santo?  ¿El Espíritu atestigua con su espíritu que usted es uno con Cristo y Cristo uno con usted?  Le ruego, en el nombre de Dios, poner su corazón en estas preguntas y pondérelas bien, si usted no es convertido, no pertenece aún a la Iglesia sobre la roca”.</p>
<p>Que cada lector de este mensaje tenga cuidado de sí mismo si no puede dar una respuesta satisfactoria a mi pregunta.  Tome cuidado, tome cuidado de que no haga un naufragio de su alma para toda la eternidad.  Tome cuidado para que al final las puertas del infierno no prevalezcan en contra suya, que el demonio lo reclame como suyo y usted esté perdido para siempre.  Tome cuidado, no sea que usted vaya al fondo del pozo de la tierra de las Biblias y de la luz plena del Evangelio de Cristo.  Tome cuidado, no sea que sea encontrado a la mano izquierda de Cristo al final, un episcopal o presbiteriano perdido, un bautista o un metodista perdido, perdidos porque con todo su celo por lo suyo propio y por su propia mesa de comunión usted nunca se unió a la verdadera Iglesia.</p>
<p>2. Mi segundo trabajo de aplicación será una invitación.  La dirijo a todo aquel que no es aún un verdadero creyente.  Le digo a usted, venga y únase a la única verdadera Iglesia sin tardar.  Venga y únase usted mismo al Señor Jesucristo en un pacto eterno que no será olvidado.</p>
<p>Considere bien lo que digo.  Le encargo seriamente no confundir el significado de mi invitación.  No le ofrezco abandonar la Iglesia visible a la cual usted pertenece.  Aborrezco todas las formas de idolatría y partidos.  Detesto un espíritu proselitista.  Lo que  le ofrezco es venir a Cristo y ser salvo.  El día de decidir debe venir alguna vez.  ¿Por qué no en esta hora?  ¿Por qué no hoy día, mientras sea hoy?  ¿Por qué no esta misma noche antes de que el sol se levante mañana en la mañana?  Venga a Él, quien murió por los pecadores en la cruz e invita a todos los pecadores a venir a Él por fe y ser salvos.  Venga a mi Maestro, Jesucristo.  Venga, le digo, porque todo está listo ahora.   La misericordia está lista para usted.  El cielo está listo para usted.  Los ángeles están listos para regocijarse por usted.  Cristo está listo para recibirlo.  Cristo lo recibirá gustosamente, le dará la bienvenida entre Sus hijos.  Venga al arca.   El flujo de la ira de Dios pronto vendrá sobre la tierra.  Venga dentro del arca y permanezca a salvo.</p>
<p>Venga al bote salvavidas de la única verdadera Iglesia.   ¡Este mundo pronto se romperá en pedazos!   ¡No escucha sus temblores!  El mundo es tan solo los restos de un naufragio sobre el banco de arena.  La noche se ha extinguido, las olas comienzan a elevarse, el viento se levanta, la tormenta pronto destrozará los restos.  Sin embargo un bote salvavidas ha sido lanzado, y nosotros, los ministros del evangelio, le rogamos venir a él y ser salvo.  Le rogamos levantarse de inmediato y venir a Cristo.</p>
<p>Usted pregunta:  ¿cómo puedo ir?  Mis pecados son demasiados, aún soy demasiado malvado.  No me atrevo a ir”.    ¡Aleje ese pensamiento!  Es tentación de Satanás.   Venga a Cristo como un pecador.   Venga tal y como está.   Oiga las palabras de ese hermoso himno:</p>
<p style="text-align: center;"> “Tal como soy, sin una súplica,</p>
<p style="text-align: center;">Sino esa Tu sangre vertida por mí</p>
<p style="text-align: center;">Y Tú me pides venir a Ti,</p>
<p style="text-align: center;">Oh Cordero de Dios, Yo voy”.</p>
<p>Esta es la forma de venir a Cristo.  Usted debe venir, no esperar por nada ni demorarse por nada.  Usted debe venir, como un pecador hambriento, para ser llenado; como un pobre pecador para ser enriquecido, como un pecador malo e indigno,  para ser vestido con rectitud.   Así como venga, Cristo lo recibirá.  “Aquel que viene” a Cristo, Él “no lo desechará”.  ¡Oh, venga, venga a Jesucristo!  Venga a la verdadera Iglesia por fe y sea salvo.</p>
<p>3.  Al final de todo, permítanme una palabra de exhortación a todos los creyentes en cuyas manos este mensaje puede caer.</p>
<p>Luche por vida una vida santa.  Camine digno en la Iglesia a la cual pertenece.  Vivan como ciudadanos del cielo.  Dejen que su luz brille delante de los hombres de forma tal que el mundo se pueda beneficiar con su conducta.  Deje a los otros saber quién es usted y a quien sirve.  Sean las epístolas de Cristo, conocidas y leídas por todos los hombres, escritas en letras tan claras que nadie pueda decir de usted “No sé si este hombre es o no un hombre de Dios”.  Aquel que no sabe nada de la santidad real y práctica no es miembro de la Iglesia sobre la roca.</p>
<p>Luche para vivir una vida de coraje.  Confiese a Cristo delante de los hombres.  Sin importar el cargo que ocupa, en ese cargo confiese a Cristo.  ¿Por qué debería avergonzarse de Él?  Él no se avergonzó de usted en la cruz.  Él está listo para confesarlo a usted ante Su Padre en los cielos.  ¿Por qué debería avergonzarse de Él?  Sea valiente.  Sea muy valiente.  El buen soldado no tiene vergüenza de su uniforme.  El verdadero creyente no debe nunca estar avergonzado de Cristo.</p>
<p>Luche por vivir una vida de gozo.   Viva como hombres que buscan la bendita esperanza – la segunda venida de Jesucristo.   Este es el prospecto que todos debiéramos buscar.  No es tanto el pensamiento de ir al cielo sino que el cielo venga a nosotros el que debiera llenar nuestras mentes.  “Se viene un buen tiempo” para el pueblo de Dios, un buen tiempo para todas las Iglesias de Cristo, un buen tiempo para todos los creyentes – un mal tiempo para los impenitentes e impíos pero un buen tiempo para los verdaderos cristianos.  Para ese buen tiempo, esperemos, observemos y oremos.</p>
<p>El andamiaje pronto caerá.  La última piedra pronto será sacada.  La piedra tope será puesta sobre el edificio.  Un poco tiempo más y la plena belleza de la Iglesia que Cristo está construyendo será vista claramente.</p>
<p>El gran Maestro Constructor vendrá pronto.   Un edificio será mostrado al mundo reunido, en el cual no habrá imperfección alguna.  El Salvador y los salvados se regocijarán juntos.  El universo entero reconocerá que en el edificio de la Iglesia de Cristo todo fue hecho bien.  “Benditos”, se dirá en ese día, como nunca antes fue dicho, “¡BENDITOS TODOS LOS QUE PERTENECEN A LA IGLESIA SOBRE LA ROCA!”</p>
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		<title>Jesucristo Es Tu Única Esperanza &#8211; Bob Jennings</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 17:23:27 +0000</pubDate>
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		<title>Ellos no pueden ser salvos ¿lo crees? &#8211; Charles Leiter</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 17:11:58 +0000</pubDate>
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		<title>Getsemaní &#8211; C. H. Spurgeon</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 17:07:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Muy interesante el canal de Youtube de Arlequin89 que está inundado (y sigue sumando) de sermones de Spurgeon en audio español. Os dejamos este interesante sermón del príncipe de los predicadores sobre el Getsemaní. &#160;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/CtRWboqdjPg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><p>Muy interesante el <a title="Canal de Arlequin89" href="http://www.youtube.com/user/Arlequin89/videos" target="_blank">canal de Youtube de Arlequin89</a> que está inundado (y sigue sumando) de sermones de Spurgeon en audio español.</p>
<p>Os dejamos este interesante sermón del príncipe de los predicadores sobre el Getsemaní.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2012/03/getsemani-c-h-spurgeon/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Loco Amor (3) &#8211; Francis Chan</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 16:59:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Todo por Gracia]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/rQR8m6Ifw_M" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><p>Fuente: <a title="Canal de Todo por Gracia" href="http://www.youtube.com/user/ojara" target="_blank">Todo por Gracia</a></p>
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		<title>¡¡Se trata de la lucha!! &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Mar 2012 18:31:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: DanielCap7]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/8Qc3P9L2G6s" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><p>Fuente: <a title="Canal DanielCap7" href="http://www.youtube.com/user/danielcap7?feature=watch" target="_blank">DanielCap7</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2012/03/se-trata-de-la-lucha-paul-washer/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>La doctrina de la regeneración &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 18:16:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: El Único Dios Verdadero]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/x_hHEJQAxSg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><p>Fuente: <a title="Paul Washer y la doctrina de la regeneración" href="http://elunicodiosverdadero.wordpress.com/2012/02/23/paul-washer-reprende-a-sus-seguidores-de-twitter-la-doctrina-de-la-regeneracion/" target="_blank">El Único Dios Verdadero</a></p>
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		<title>Santidad: 12. El gran trofeo de Cristo &#8211; J. C. Ryle</title>
		<link>http://descubriendoelevangelio.es/2012/01/santidad-12-el-gran-trofeo-de-cristo/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 19:16:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[traducido al español]]></category>

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		<description><![CDATA[Anteriores de la serie: 1. Introducción 2. Pecado 3. Santificación 4. Santidad 5. La batalla 6. El costo 7. Crecimiento 8. Certeza 9. Moisés 10. Lot 11. Una mujer para recordar &#160; Traducido por Erika Escobar Uno de los criminales que estaba colgado le provocó diciendo: “¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!”, mientras el otro criminal le recriminó: “¿No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anteriores de la serie:</p>
<p>1. <a title="Santidad: Introducción – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/santidad-introduccion-j-c-ryle/" target="_blank">Introducción</a></p>
<p>2. <a title="Santidad: 1. El pecado – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/santidad-1-el-pecado-j-c-ryle/" target="_blank">Pecado</a></p>
<p>3. <a title="Santidad: 2. Santificación – J.C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/santidad-2-santificacion-j-c-ryle/" target="_blank">Santificación</a></p>
<p>4. <a title="Santidad - Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/santidad-3-santidad-j-c-ryle/" target="_blank">Santidad</a></p>
<p>5. <a title="La batalla - J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/05/la-batalla-j-c-ryle/" target="_blank">La batalla</a></p>
<p>6. <a title="Santidad: 5. El costo – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/07/el-costo-j-c-ryle/">El costo</a></p>
<p>7. <a title="Crecimiento" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/08/santidad-crecimiento-j-c-ryle/" target="_blank">Crecimiento</a></p>
<p>8. <a title="Santidad: 7. Certeza" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/08/santidad-7-certeza/" target="_blank">Certeza</a></p>
<p>9. <a title="Santidad: 8. Moisés – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/09/santidad-8-moises-j-c-ryle/">Moisés</a></p>
<p>10. <a title="Santidad: 9. Lot" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/10/santidad-10-lot/">Lot</a></p>
<p>11. <a title="Santidad: 11. Una mujer para recordar – J. C. Ryle" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/11/santidad-11-una-mujer-para-recordar-j-c-ryle/" target="_blank">Una mujer para recordar</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Traducido por Erika Escobar</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los criminales que estaba colgado le provocó diciendo: “¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!”, mientras el otro criminal le recriminó: “¿No temes a Dios?” -dijo, “¿puesto que estás bajo la misma sentencia? Somos castigados justamente porque estamos recibiendo el merecido resultado de nuestras obras, pero este hombre no ha hecho nada malo”. Luego él dijo, “Jesús, recuérdame cuando entres en tu reino”.  Jesús le contestó “Te digo la verdad, tú estarás hoy mismo conmigo en el paraíso”. Lucas 23:39-43.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen para nuestros oídos pocos pasajes en el Nuevo Testamento que sean más familiares que los versículos que encabezan este mensaje. Ellos contienen la conocida historia del “ladrón penitente”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es correcto y bueno que estos versículos deban ser bien conocidos. Ellos han confortado a muchas mentes atormentadas;  han traído paz a muchas conciencias intranquilas, han sido un bálsamo sanador para muchos corazones heridos,  han sido medicina para muchas almas enfermas de pecado, han suavizado no pocas almohadas de moribundos. Donde quiera que se predique el evangelio de Cristo, éstos siempre serán honrados, amados y recordados.</p>
<p style="text-align: justify;">Deseo decir algo acerca de estos versículos. Trataré de desplegar la lección de fondo que ellos pretenden enseñar. No puedo ver el particular estado mental de aquellos en cuyas manos este mensaje caiga pero sí puedo ver las verdades de este pasaje, verdades que ningún hombre puede conocer demasiado bien. Aquí está el trofeo más grande que Cristo alguna vez ganó.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. El poder y deseo de Cristo de salvar a los pecadores.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta es la doctrina principal que puede concluirse de la historia del ladrón penitente.  Nos enseña lo que debiera ser música para los oídos de todos aquellos que la escuchan. Nos enseña que Jesucristo es “poderoso para salvar” (Isa 63:1).</p>
<p style="text-align: justify;">Pregunto a cualquiera si existe un caso que podría apreciarse más desesperanzado y desesperado que el de este ladrón penitente.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un hombre perverso, un malhechor, un ladrón, sino un asesino. Sabemos esto porque sólo alguien como él era crucificado. Y él estaba sufriendo un justo castigo por transgredir la ley. Y como él había vivido en perversión del mismo modo parecía determinado a morir perverso porque al principio, cuando fue crucificado, él reclamó a nuestro Señor.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un hombre que moría.  Colgado allí, clavado a una cruz de la cual nunca podría salir vivo. No tenía el poder de agitar sus manos o pies.  Sus horas estaban contadas, la tumba estaba lista para él.  Sólo había un paso entre él y la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hubo alguna vez un alma al borde del infierno, esa era el alma de este ladrón.  Si hubo alguna vez un caso que parecía perdido, ido y sin remedio, ese era el suyo.  Si hubo alguna vez un hijo de Adán del que el demonio estuviera seguro, ese era el suyo, ese era este hombre.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero vea ahora lo que pasó. El cesó de reclamar y blasfemar como lo había hecho al principio. Comenzó a hablar de una forma totalmente distinta. Se volvió a nuestro bendito Señor en oración. El rogó a Jesús para que “lo recordara cuando Él entrara en Su reino”. El pidió que su alma pudiera ser cuidada, sus pecados perdonados y él mismo pudiera estar en otro mundo. Verdaderamente este fue un cambio maravilloso!</p>
<p style="text-align: justify;">Y entonces note qué clase de respuesta recibió. Algunos habrían dicho que él era un hombre demasiado perverso para ser salvado pero no era así. Algunos habrían imaginado que era demasiado tarde, la puerta estaba cerrada y que no había espacio para la misericordia, no obstante probó ser no demasiado tarde en absoluto. El Señor Jesús le dio una respuesta inmediata, le habló amablemente, le aseguró que estaría con El ese día en el paraíso, lo perdonó completamente, lo lavó completamente de sus pecados, lo recibió en gracia, lo justificó gratis, lo levantó de las puertas del infierno, le dio un título en la gloria. De toda la multitud de salvos, nunca nadie recibió tan gloriosa certeza de su propia salvación como este ladrón penitente. Revise la lista completa, desde Génesis al Apocalipsis, y usted no encontrará a nadie que haya escuchado tales palabras:  “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que el Señor Jesús nunca dio prueba más completa de Su poder y deseo de salvar como lo hizo en esta ocasión. En el día cuando Él parecía el más débil, Él mostró que era un fuerte libertador.  En la hora en que Su cuerpo estaba sacudido por el dolor, Él mostró que podía sentir ternura hacia otros. En el momento en que Él estaba muriendo, confirió vida eterna a un pecador.</p>
<p style="text-align: justify;">Dado esto, ¿no tengo el derecho a decir que Cristo es capaz de salvar hasta el último de aquellos que vengan a Dios a través de Él? (Heb. 7:25). Contemple la prueba de ello. Si hubo un pecador que haya ido tan lejos para ser salvado, ese era este ladrón. Y aún así, fue arrancado como una teja del fuego.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No tengo el derecho a decir: “Cristo recibirá a cualquier pobre pecador que venga a Él con oración de fe y que no desechará a ninguno”? Contemple la prueba de ello.  Si hubo alguno que parecía ser demasiado malo para ser acogido, este era ese hombre.  Aún así la puerta de la misericordia estaba abierta de par en par aún para él.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No tengo el derecho a decir: “Por gracia usted puede ser salvo a través de la fe -no tema que sea por obras-  sólo creyendo?” Contemple la prueba de ello. Este ladrón no fue nunca bautizado, no pertenecía a ninguna iglesia visible; nunca recibió la Cena del Señor; nunca había hecho nada por el trabajo de Cristo; nunca dio su dinero por la causa de Cristo! Pero él tuvo fe y por ello fue salvado.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No tengo el derecho a decir: “la fe más nueva salvará el alma de un hombre simplemente si es verdadera?”  Contemple la prueba de ello. La fe de este hombre tenía tan solamente un día de existencia sin embargo lo condujo a Cristo y lo preservó del infierno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué, entonces, cualquier hombre o mujer debe desesperarse con un pasaje como éste de la Biblia?  Jesús es un médico que puede curar casos desesperanzados. Él puede avivar almas muertas y declarar cosas que no son como  pretendíamos.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Nunca ningún hombre o mujer debe desesperarse! Jesús es aún el mismo que fue 800 años atrás. Las llaves de la muerte y el infierno están en Su mano. Cuando Él abre nadie puede cerrar.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué si sus pecados sean tantos como los cabellos de su cabeza? ¿Y qué si sus hábitos viles hayan crecido conjuntamente con usted y se hayan fortalecido con su fortaleza? ¿Y qué si usted ha odiado lo bueno y amado lo malo en todos los días de su vida? Estas cosas son verdaderamente tristes pero existe esperanza, aún para usted. Cristo puede sanarlo, Cristo puede sacarlo de su bajo estado. El cielo no está cerrado para usted. Cristo es capaz de admitirlo si usted humildemente pone su alma en Sus manos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Han sido sus pecados perdonados? Si no, pongo delante suyo este día una salvación completa y gratis. Lo invito a seguir los pasos del ladrón penitente, a venir a Cristo y vivir. Le digo que Jesús es muy compasivo y es de tierna misericordia. Le digo que Él puede hacer todo lo que su alma requiera. Aunque sus pecados sean como una escarlata, Él puede volverlos blancos como la nieve, aunque ellos sean rojos como el carmesí, ellos serán como la lana. ¿Por qué no puede ser salvo como cualquier otro?  Venga a Cristo y viva.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es usted un creyente verdadero?  Si lo es, usted le debe la Gloria a Cristo. La gloria no es su propia fe, sus propios sentimientos, su propio conocimiento, sus propias oraciones, sus propias correcciones, su propia diligencia. Gloria en nada más que en Cristo. Alas! Los mejores entre nosotros saben sólo un poco de ese Salvador misericordioso y poderoso. No lo exaltamos ni lo gloriamos lo suficiente. Oremos para que podamos ver más de la llenura que existe en Él.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Trata alguna vez de hacer el bien a otros?  Si lo hace, recuerde de hablarles de Cristo. Háblale al joven, al pobre, al anciano, al ignorante, al enfermo, al moribundo – Háblele a todos ellos acerca de Cristo.  Hábleles de Su poder, de Su amor, de Sus obras y dígales de Sus sentimientos; dígales lo que Él ha hecho por el mayor de los pecadores; dígales que El está deseoso de hacerlo hasta el fin de los tiempos; dígaselos una y otra vez.  Nunca se canse de hablar de Cristo. Dígales abierta y completamente, libre e incondicionalmente, sin reservas ni dudas: “Venga a Cristo, como el ladrón penitente lo hizo; venga a Cristo y será salvo”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. Si algunos son salvados en la mismísima hora de su muerte, otros no.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta es una verdad que no debe nunca soslayarse y no me atrevo a dejarla pasar. Es una verdad que permanece abierta en el triste final del otro malhechor y que es solamente muy a menudo olvidada. Los hombres olvidan que había “dos ladrones”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué fue del otro ladrón que fue crucificado? ¿Por qué no se volvió de sus pecados y clamó al Señor? ¿Por qué permaneció duro e impenitente?  ¿Por qué no fue salvado?  Es inútil tratar de contestar tales preguntas.  Contentémonos con el hecho como lo conocemos y veamos cuál es la enseñanza que esto encierra.</p>
<p style="text-align: justify;">No tenemos derecho alguno de decir que este ladrón era peor hombre que su compañero puesto que no tenemos pruebas.  Ambos definitivamente eran hombres perversos; ambos estaban recibiendo la correcta recompensa de sus obras; ambos colgaban a cada lado de nuestro Señor Jesucristo; ambos lo escucharon orar por Sus asesinos; ambos Lo vieron sufrir pacientemente. Pero mientras uno de ellos se arrepintió, el otro permaneció duro; mientras el uno comenzó a orar, el otro continúo blasfemando; mientras el uno fue convertido en su última hora, el otro murió en su condición de hombre malo –como había vivido; mientras uno fue conducido al paraíso, el otro fue a su propio lugar –el lugar del demonio y sus ángeles.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas cosas están escritas para nuestra advertencia. Hay tanto advertencia como consolación en estos versículos; y es también una muy seria advertencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos versículos  me dicen enfáticamente que aunque algunos pueden arrepentirse y ser convertidos en sus lechos de muerte, eso no significa de ningún modo que todos lo harán.  El lecho de muerte no es siempre un tiempo de salvación.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos versículos me dicen enfáticamente que dos hombres pueden tener las mismas oportunidades de conseguir el bien para sus almas, pueden estar en la misma posición, ver y oír las mismas cosas y aún así sólo uno de los dos puede tomar ventaja de ellas, arrepentirse, creer y ser salvado.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos versículos me dicen, sobretodo, que el arrepentimiento y la fe son regalos de Dios y que no están dentro del poder propio del hombre; y que si alguno se engaña a sí mismo con la idea de que puede arrepentirse en su propio momento, escoger su propia ocasión, buscar al Señor cuando a él le plazca y -como el ladrón penitente- ser salvo en el último momento,  a la larga puede descubrir el gran engaño.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es bueno y provechoso guardar esto en la mente. Hay una inmensa cantidad de engaño en el mundo respecto de este tema. Veo a muchos permitir que su vida se deslice sin preparación alguna para morir.  Veo a muchos que debieran arrepentirse sin embargo hacen a un lado su propio arrepentimiento. Y creo que una gran razón para ello es que muchos hombres suponen que pueden volverse a Dios sólo cuando ellos quieran. Arrancan la parábola del trabajador en la viña, la cual habla de la hora undécima, y la usan de una forma que nunca fue pensada para ella. Se solazan con las partes agradables de los versículos que ahora estoy considerando y olvidan el resto. Ellos hablan del ladrón que fue al paraíso y fue salvado y se olvidan de aquel que murió como había vivido y que se perdió.</p>
<p style="text-align: justify;">Ruego a cada hombre con sentido común que lee este mensaje tener cuidado de caer en este error.</p>
<p style="text-align: justify;">Mire la historia de los hombres en la Biblia y vea cuán a menudo estas nociones de las que hablo son contradichas.  Note bien cómo existen muchas pruebas de que a dos hombres les fue ofrecida la misma luz y sólo uno la usó, y que nadie tiene el derecho de tomarse libertades con la misericordia de Dios, y presumir que será capaz de arrepentirse cuando a él le plazca.</p>
<p style="text-align: justify;">Mire a Saúl y David. Vivieron casi en el mismo tiempo, eran de un mismo rango social, fueron llamados a la misma posición en el mundo; disfrutaron del ministerio del mismo profeta, Samuel; ¡reinaron el mismo número de años!  Sin embargo, uno era salvo y el otro se perdió.</p>
<p style="text-align: justify;">Mire a Sergio Pablo y Galio. Ambos eran gobernadores romanos, ambos eran sabios y prudentes en su generación; ¡ambos oyeron al apóstol Pablo predicar! Pero sólo uno creyó y fue bautizado, y el otro “no consideró ninguna de esas cosas” (Hech 18:17).</p>
<p style="text-align: justify;">Mire el mundo que lo rodea. Vea lo que continuamente está sucediendo ante sus ojos. Dos hermanas frecuentemente atenderán al mismo ministerio, escucharán las mismas verdades, oirán los mismos sermones y aún así sólo una será convertida al Señor, mientras la otra permanece totalmente impasible.  Dos amigos a menudo leen los mismos libros religiosos y mientras uno es tocado –y abandona todo por Cristo; el otro no ve nada en absoluto en él y continúa siendo el mismo que antes.  Cientos han leído el libro de Doddridge (<em>Aumento y Progreso de la Religión en el alma</em>) sin provecho (junto con Wilberforce,  Doddridge fue uno de los comienzos de la vida espiritual). Miles han leído el libro de Wilberforce (<em>Visión práctica del cristianismo</em>) y lo dejan a un lado sin cambio alguno, distinto del caso de Leigh Richmond quien lo leyó y se convirtió en otro hombre. Ningún hombre tiene ninguna garantía para decir: “La salvación está en mi propio poder”.</p>
<p style="text-align: justify;">No pretendo explicar estas cosas.  Sólo las pongo ante usted como grandes hechos y le pido las sopese bien.</p>
<p style="text-align: justify;">No debe malentenderme. No quiero desalentarlo. Le digo estas cosas con todo afecto, para darle una advertencia del peligro.  No se las digo para conducirlo fuera el cielo. Las digo más bien para conducirlo a él y traerlo a Cristo, mientras Él pueda ser hallado.</p>
<p style="text-align: justify;">Deseo que esté alerta de la presunción. No abuse de la misericordia y compasión de Dios.  No continúe en el pecado. Le ruego no pensar que usted puede arrepentirse y creer y ser salvo sólo cuando usted lo quiera, o le plazca, o lo desee o lo escoja.  Pondría siempre ante usted  una puerta abierta.  Le diría “mientras hay vida hay esperanza” pero si usted fuera sabio, no aplace nada que tenga relación con su alma.</p>
<p style="text-align: justify;">Quiero que esté consciente de dejar fluir los buenos pensamientos y las convicciones devotas, si las tiene.  Atesórelas y aliméntelas, no sea que las pierda para siempre. Haga lo máximo de ellas, no sea que tomen alas y vuelen lejos. ¿Tiene una inclinación para comenzar a orar? Póngalo en práctica de inmediato.  ¿Tiene una idea de comenzar a servir realmente a Cristo? Dispóngase de inmediato. ¿Está usted disfrutando de alguna luz espiritual? Vea que usted avive esa luz.  No juegue con las oportunidades, no sea que llegue el día en que usted desee usarlas y no sea capaz.  No descanse, no sea que usted se vuelva sabio demasiado tarde.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá usted puede decir “nunca es tarde para arrepentirse”. Yo le digo: “Eso es correcto pero un arrepentimiento tardío rara vez es verdadero”.  Y más aún, usted no puede tener certeza de que si aplaza arrepentirse ahora, lo hará alguna vez en el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Usted puede decir “¿Por qué debo tener miedo? El ladrón penitente fue salvado”. Yo le contesto “eso es verdad, sin embargo mire nuevamente el pasaje que le dice que el otro ladrón se perdió”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3.  El Espíritu siempre conduce a las almas salvadas por un mismo camino.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este es un punto que merece atención particular y es a menudo pasado por alto. Los hombres miran el hecho central de que el ladrón penitente fue salvado cuando estaba muriendo y no ven más allá.</p>
<p style="text-align: justify;">No consideran las evidencias que este ladrón dejó tras sí. No observan la prueba abundante que dio el trabajo del Espíritu en su corazón. Y esas pruebas son las que deseo rastrear. Deseo mostrarle que el Espíritu siempre trabaja de una sola forma, y que, ya sea que convierta un hombre en una hora, como Él lo hizo con el ladrón penitente, o gradualmente, como hace con otros.  Los pasos por los cuales Él conduce las almas al cielo siempre son los mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">Déjenme aclarar esto a todo aquel que lea este mensaje.  Deseo ponerlo en guardia.  Deseo que remueva la noción común de que existe un camino real fácil para ir desde la cama de moribundo al cielo. Deseo que entienda concienzudamente que cada alma salvada pasa por la misma experiencia, y que los principios claves de la religión del ladrón penitente eran exactamente los  mismos que aquellos del más anciano santo haya alguna vez vivido.</p>
<p style="text-align: justify;">a. Vea cuán fuerte era la fe de este hombre. El llamó a Jesús “Señor”. El declaró su creencia de que Él tendría un “reino”.  Él creía que Él era capaz de darle vida eterna y gloria, y en esta creencia oró hacia Él.  El sostuvo Su inocencia de todos los cargos que le eran imputados. “Este hombre  -dijo- no ha hecho nada malo”.  Quizá, otros podrían haber tenido al Señor como inocente –nadie lo dijo tan abiertamente salvo este pobre hombre moribundo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cuándo sucedió todo esto? Pasó cuando la nación completa había negado a Cristo, gritando “Crucifíquenlo, crucifíquenlo… no tenemos más rey que César”;  cuando los más altos sacerdotes y fariseos lo habían condenado y encontrado “culpable de muerte”; cuando sus propios discípulos lo abandonaron y huyeron; cuando Él estaba colgando, débil, sangrando y muriendo en la cruz, contado entre los transgresores y tenido como execrable. Esta era la hora en que el ladrón creyó en Cristo y ¡oró a Él! Es seguro que una fe como esa nunca había sido vista desde el comienzo del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los discípulos habían visto poderosas señales y milagros. Habían visto a los muertos levantarse con una palabra y a los leprosos sanarse con un toque, los ciegos recibiendo vista, los mudos hablando, el paralítico caminando. Ellos habían visto a miles siendo alimentados con unos pocos panes y pescados. Ellos habían visto a su maestro caminando sobre las aguas como si fuera tierra seca. Todos ellos lo habían escuchado hablar como ningún hombre había alguna vez hablado, mantener las promesas de las cosas buenas por venir.  Algunos de ellos habían vivido el anticipo de Su gloria en el monte de la transfiguración.  Indudablemente su fe era “el regalo de Dios” no obstante aún así no hicieron nada.</p>
<p style="text-align: justify;">El ladrón moribundo no vio ninguna de estas cosas que he mencionado. El sólo vio a nuestro Señor en agonía y en debilidad, en sufrimiento y en dolor. Lo vio soportando un castigo deshonroso, abandonado, mofado, despreciado, blasfemado. Lo vio ser rechazado por todos los grandes, los sabios y nobles de Su propio pueblo.  Su vigor secándose como un tiesto, Su vida acercándose a la tumba (Sal 22:15; 88:3).  No vio ningún cetro, ninguna corona real, ningún dominio externo, ninguna gloria, ninguna majestad, ningún poder, ninguna señal de poder y, a pesar de ello, el ladrón moribundo creyó y buscó el reino de Cristo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Sabría si tuviera el Espíritu? Entonces señale la pregunta que pongo ante usted este día:  ¿Dónde está su fe en Cristo?</p>
<p style="text-align: justify;">b. Vea qué sentido del pecado tan correcto tenía el ladrón.  Él dice a su compañero: “Nosotros recibimos la debida recompensa a nuestras obras”. El reconoce su propia impiedad y la justicia de su castigo.  No hace ningún intento de justificarse a sí mismo, ni da excusas para su perversión. El habla como un hombre humilde y humillado con la remembranza de sus pasadas iniquidades. Esto es lo que todos los hijos de Dios sienten. Ellos están listos para aceptar que son pobres pecadores merecedores del infierno. Ellos pueden decir con sus corazones, así como sus labios: “No hemos hecho las cosas que debíamos hacer y hemos hecho las cosas que no debimos hacer, no hay ninguna sanidad en nosotros”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Sabría si usted tiene el Espíritu?  Entonces note mi pregunta: ¿Siente usted sus pecados?</p>
<p style="text-align: justify;">c. Vea qué amor fraternal el ladrón mostró a su compañero. El trató de detener sus quejas y blasfemias, y llevarlo a un estado mental mejor. “¿No temes a Dios” –dijo- “viendo que estás en la misma condenación?   ¡No hay marca más certera de gracia que esta! La gracia remueve al hombre de su orgullo y lo hace preocuparse por las almas de otros. Cuando la mujer samaritana se convirtió, ella dejó el cántaro de agua y corrió a la ciudad, diciendo “Vengan a ver al hombre que me dijo todas las cosas que he hecho. ¿No será este el Cristo”?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Sabría usted si usted tiene el Espíritu? Entonces ¿dónde está su caridad y amor por las almas?</p>
<p style="text-align: justify;">En una palabra, usted ve en el ladrón penitente el trabajo terminado del Espíritu Santo. Cada parte del carácter de un creyente debe ser examinada en él. Tan corta como fue su vida antes de su conversión, él encontró tiempo para dejar abundante evidencia de que era un hijo de Dios.  Su fe, su oración, su humildad, su amor fraternal, son testigos inequívocos de la veracidad de su arrepentimiento.  No era un penitente sólo de nombre sino de obra y en verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, no permitamos que ningún hombre pueda pensar que debido a que el ladrón penitente fue salvado, que los hombres pueden ser salvados sin dejar ninguna evidencia del trabajo del Espíritu. El hombre que así piensa debe considerar bien las evidencias que este ladrón dejó tras sí y preocuparse.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una lástima escuchar lo que las personas algunas veces dicen sobre lo que ellos llaman evidencias del lecho de muerte. Es perfectamente aterrador observar cómo lo poco satisface a algunos y cuán fácilmente ellos se persuaden a sí mismos que sus amigos han ido al cielo. Ellos le dirán, cuando su pariente se ha muerto e ido, que “él oró bellamente un día”, o que “él hablaba tan bien”, o que “él estaba apenado por su vida pasada y que proponía vivir de forma diferente si se recuperaba”, o que “él no ansiaba nada de este mundo”, o que “a él le agradaba que la gente le leyera y orara con él”.  Y debido a que ellos tienen esto para continuar, parecen tener una acomodada esperanza de que ¡él fue salvado!  Puede que Cristo nunca haya sido nombrado, el camino a la salvación puede no haber sido nunca, en lo más mínimo, mencionado. Pero eso no tiene importancia;  había muy poca conversación religiosa y ¡así están satisfechos!</p>
<p style="text-align: justify;">No tengo el deseo de herir los sentimientos de nadie que lea este mensaje, sin embargo, debo hablar abiertamente sobre este tema.</p>
<p style="text-align: justify;">De una vez por todas, déjenme decir que, como una regla general, nada es tan insatisfactorio como las evidencias en el lecho de muerte. Las cosas que los hombres dicen, los sentimientos que ellos expresan cuando están enfermos y asustados no son para depender de ellos. A menudo, demasiado a menudo,  estas manifestaciones son el resultado del miedo, no nacen del fondo del corazón. A menudo, demasiado a menudo, son cosas dichas de memoria, sacadas de los labios de ministros y amigos ansiosos y que evidentemente no se sienten en verdad. Y nada puede probar todo esto más fehacientemente que el hecho bien conocido que la gran mayoría de las personas que hacen promesas de cambios en sus camas de enfermos, y que entonces por primera vez hablan sobre religión, si se recuperan, vuelven a pecar y al mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando un hombre ha vivido una vida licenciosa y de locura, desearía más que unas pocas palabras justas y unos buenos deseos para satisfacerme sobre el estado de su alma en el momento en que se acerque a su lecho de muerte.  No es suficiente para mí que me deje leerle la Biblia, que ore al borde de su cama, que me diga que “no había pensado tanto como debiera en la religión y que piensa que debería ser un hombre diferente si se recuperara”. Nada de esto me place, no me hace sentir feliz sobre su estado. Está bien mientras sucede pero no es una conversión. Está muy bien de esta manera pero no es fe en Cristo. Hasta que vea la conversión y la fe en Cristo, no puedo ni me atrevo a sentirme satisfecho. Otros pueden sentirse satisfechos si eso les place, y que sus amigos después de la muerte digan que esperan que él se haya ido al cielo. Por mi parte, preferiría acallar mi lengua y no decir nada. Estaría contento con una mínima medida de arrepentimiento y fe en un hombre moribundo, aunque no sea más grande que un grano de mostaza. Estar contento con algo menos que el arrepentimiento y la fe me parece a mí como la siguiente puerta hacia la infidelidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué clase de evidencia del estado de su alma desea dejar tras suyo?  Tome el ejemplo del ladrón penitente y hará bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando  lo conduzcamos a su angosta cama, no permita que tengamos que buscar palabras vagas y trocitos de religión para deducir que usted era un creyente verdadero. Que no tengamos que decirnos los unos a los otros de una forma vacilante “confío que es feliz; habló tan bien un día, parecía tan complacido con un capítulo de la Biblia, en otra ocasión;  a él le gustaba esa persona que es tan buena”. Permítanos ser capaz de hablar sin duda alguna de su condición; que tengamos prueba sólida de su arrepentimiento, de su fe y de su santidad de manera tal que ninguno pueda en ningún momento cuestionar su estado. Dependa de esto.  Sin esto, aquellos que usted deja atrás no podrán sentir un consuelo sólido por su alma. Podemos usar las formas religiosas en su sepelio y manifestar esperanzas benévolas. Podemos encontrarlo a la puerta del cementerio y decir “Benditos los que murieron en el Señor”. Sin embargo, todo esto ¡no alterará su real condición! Si usted muere sin haberse convertido a Dios, sin arrepentimiento, y sin fe, su funeral será sólo un funeral de un alma perdida y sería mejor que usted no hubiera nacido.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4. Los creyentes en Cristo que mueren están con el Señor.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el siguiente lugar, se supone que aprendamos de estos versículos que los creyentes en Cristo, cuando mueren, están con el Señor.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto lo puede deducir de las palabras de nuestro Señor al ladrón penitente: “En este mismo día estarás conmigo en el paraíso”.  Y usted tiene una expresión bastante similar en la Epístola a los Filipenses, en la que Pablo dice que tiene el deseo de “partir y estar con Cristo” (Fil. 1:23).</p>
<p style="text-align: justify;">Diré poco sobre el tema. Lo dejo simplemente planteado para sus meditaciones personales.  Para mí, está lleno de consuelo y paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Los creyentes después de su muerte están “con Cristo”. Esto da respuesta a muchas preguntas difíciles, las cuales de otra forma podrían intrigar a la mente ocupada y ansiosa del hombre. La morada de los santos muertos, sus regocijos, sus sentimientos, su felicidad &#8211; todo parece encontrarse en esta simple expresión: Ellos están “con Cristo”.</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo entrar en mayores explicaciones sobre el estado separado de los creyentes que han partido. Es un tema tan elevado y profundo que la mente de ningún hombre puede asir ni comprender. Sé que su sentido de felicidad será poco comparado con lo que será cuando sus cuerpos sean restablecidos en la resurrección en el último día y Jesús regrese a la tierra. No obstante, también sé que ellos gozan del bendecido descanso, un descanso del trabajo, un descanso de la pena, un descanso del dolor y un descanso del pecado. Sin embargo esto no se produce porque no puedo explicar estas cosas, puesto que estoy convencido que ellos son mucho más felices de cuánto lo fueron cuando estuvieron en la tierra. Veo su felicidad en este mismo pasaje bíblico que dice  que ellos están “con Cristo”, y cuando lo veo, veo lo suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la oveja está con el Pastor, si los miembros están con la Cabeza, si los hijos de la familia de Cristo están con Aquél que los amó y los acompañó en todos los días de su peregrinación en la tierra, todo debe ser bueno, todo debe estar bien.</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo describir qué clase de lugar es el paraíso porque no puedo entender la condición de un alma separada del cuerpo. Sin embargo no veo una visión más clara del paraíso que esta: Cristo está allí. Todas las otras cosas, como en una pintura en la cual la imaginación vuela del estado entre muerte y resurrección, no son nada comparadas con esto. Cómo está El allí, y en qué forma El está allí, no lo sé. Déjenme ver a Cristo en el paraíso cuando mis ojos se cierren en la muerte y eso me es suficiente. Bien hace el salmista que dice “En Tu presencia está la plenitud del gozo” (Sal. 16:11). Fue un decir verdadero el de una niña moribunda, cuando su madre trató de consolarla con una visión del paraíso: “Allí, -ella dijo a la niña-  no habrá olor, ni enfermedad, allí verás a tus hermanos y hermanas que te han precedido, y serás por siempre feliz”. “Ah, mamá -fue su respuesta-  hay una cosa mejor que todas y esa es que ¡Cristo estará allí!</p>
<p style="text-align: justify;">Puede ser que usted no piense mucho acerca de su alma. Puede ser que sepa poco de Cristo como su Salvador y que no haya nunca probado por experiencia de que El es precioso. Y aún más, quizá usted espera ir al paraíso cuando muera. Seguramente este pasaje bíblico es uno que debiera hacerlo pensar. El paraíso es un lugar donde está Cristo.  Entonces, ¿podría ser un lugar que usted disfrutaría?</p>
<p style="text-align: justify;">Puede ser que usted sea un creyente, y aún así tiemble ante el pensamiento de la tumba. Parece frío y deprimente.  Usted siente como si todo lo que está en frente suyo fuera oscuro y lúgubre e incómodo. No tema, anímese con este texto. Usted va al paraíso y Cristo estará allí.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5.  La parte eterna del alma de cada hombre está cerca de El</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Hoy mismo”, dice nuestro Señor al ladrón penitente, “hoy tú estarás Conmigo en el paraíso”. No habla en la lejanía del tiempo. El no habla de Su entrada en un estado de felicidad como un hecho “lejano”. El habla de hoy –“Este mismo día en que ustedes están colgados en la cruz”.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Cuán cercano parece eso! ¡Cuán temiblemente cerca esa palabra trae a nosotros la morada eterna!  Felicidad o miseria, agobio o gozo, la presencia de Cristo a la compañía de demonios –todos están cerca de nosotros. “Solo un paso –dice David- entre yo y la muerte” (1 Sam. 20:3).  Sólo hay un paso, podríamos decir, entre nosotros y entre el paraíso o el infierno.</p>
<p style="text-align: justify;">Ninguno de nosotros se da cuenta de esto de la forma que debiéramos. Es un momento culmine para sacudirnos de la somnolencia mental que vivimos sobre esta materia. Estamos aptos para hablar y pensar, aún los creyentes, como si la muerte fuera un largo viaje, como si el santo moribundo se hubiese embarcado en un largo viaje. Esto está mal, muy mal! El puerto y su morada están muy cerca y ellos han entrado en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de nosotros sabemos por amarga experiencia que un tiempo largo y agotador está entre la muerte de aquellos que amamos y la hora en que los sepultemos. Esas semanas son las semanas más lentas, las más tristes, las más pesadas de nuestra vida… Sin embargo, bendito sea Dios, las almas de los santos que partieron son liberadas en el mismo momento en que dan su último aliento. Mientras estamos llorando y el ataúd se prepara y el duelo se vive, y los últimos arreglos penosos se realizan, los espíritus de nuestros amados están disfrutando de la presencia de Cristo. Son libertados para siempre de la carga de la carne.  Ellos están “donde lo perverso cesa de airarse y los cansados descansan” (Job 3:17).</p>
<p style="text-align: justify;">En el exacto momento en que los creyentes mueren ellos están en el paraíso. Su batalla ya fue dada, su lucha ha terminado. Ellos han pasado a través del valle de sombras que todos un día debemos andar; han cruzado el río oscuro que todos un día debemos cruzar. Han bebido la última copa de amargura que el pecado ha mezclado para el hombre; han llegado al lugar donde la pena y susurro nunca más son. ¡Con seguridad no deberíamos desear el retorno de ellos!  No debemos llorar por ellos sino por nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">Nosotros estamos guerreando aún pero ellos están en paz. Trabajamos mientras ellos están en descanso.   Miramos y ellos duermen. Usamos nuestra armadura espiritual mientras ellos se la han sacado para siempre.  Estamos en medio del mar mientras ellos están seguros en el puerto. Lloramos mientras ellos tienen gozo.  Somos extranjeros y peregrinos, mientras ellos están en casa. ¡Es por seguro que están mejor los que han muerto en Cristo que aquellos que viven! Con certeza, en la misma hora que el pobre santo muere, inmediatamente él es mayor y más feliz que aquel que es mayor sobre la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Me temo que existe un gran porción de deliro sobre este punto. Me temo que muchos de aquellos que no son romanos y apostólicos y que profesan fe y que no creen en el purgatorio, tienen –a pesar de- en sus mentes algunas extrañas ideas sobre las consecuencias inmediatas de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Me temo que hay una especie de vaga noción de que hay un intervalo o espacio de tiempo entre la muerte y su estado eterno. Fantasean que irán a través de una especie de cambio purificador, y que aunque hayan muerto no aptos para el cielo  ¡se encontrarán allí después de todo!</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, esto es un completo error.  No hay ningún cambio después de la muerte, no hay conversión en la tumba, no se nos da un nuevo corazón después del último aliento de vida.  El mismo día en que partimos, lo hacemos para siempre, el día en que abandonamos este mundo comenzamos una condición eterna.  Desde ese día no hay una alteración espiritual, no hay cambio espiritual. Como estamos y somos al momento de morir, de esa misma forma recibiremos nuestra parte después de la muerte. Como el árbol cae, del mismo modo debe yacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Si usted es un inconverso, esto debiera hacerlo pensar. ¿Sabe usted que está cercano al infierno? Hoy mismo usted puede morir y si muere apartado de Cristo, usted abrirá sus ojos inmediatamente en el infierno y en el tormento.</p>
<p style="text-align: justify;">Si usted es un cristiano verdadero, usted está bastante más cercano del cielo de lo que piensa. En este mismo día, si el Señor lo tomara, usted se encontraría a sí mismo en el paraíso. La promesa de la buena tierra está cercana a usted. Los ojos que usted cierra en la debilidad y el dolor se abrirían de inmediato en un descanso glorioso, tan glorioso que mi lengua no puede describir.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Y ahora déjenme decir unas pocas palabras para concluir.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">1. Este mensaje puede caer en las manos de un pecador con corazón humilde y contrito. ¿Es usted ese hombre?  Entonces aquí hay estímulo para usted.  Vea lo que el ladrón penitente hizo y haga lo mismo. Vea como el oró, vea como él clamó a nuestro Señor Jesucristo; vea la respuesta de paz que el obtuvo. Hermano o hermana ¿por qué no debería hacer lo mismo?  ¿Por qué no podría ser salvado también?</p>
<p style="text-align: justify;">2.  Este mensaje puede caer en las manos de un hombre orgulloso y presuntuoso del mundo. ¿Es usted ese hombre? Entonces considere la advertencia. Vea como el ladrón impenitente murió como había vivido y tenga cuidado de no llegar al mismo fin. Oh, hermano o hermana pecadora, ¡no esté demasiado confiado no sea que muera en sus pecados! Busque al Señor mientras El pueda ser hallado. Vuélvase, vuelva; ¿por qué morirá?</p>
<p style="text-align: justify;">3.  Este mensaje puede caer en las manos de un cristiano profesante en Cristo. ¿Es usted uno de ellos?  Entonces tome la religión del ladrón penitente como un medio a través del cual probarse a sí mismo.  Cerciórese que usted sabe algo del verdadero arrepentimiento y la fe salvadora, la real humildad y la caridad fervientes. Hermano o hermana, no esté satisfecho con los estándares religiosos del mundo. Tenga la misma mente con el ladrón penitente, y será sabio.</p>
<p style="text-align: justify;">4. Este mensaje puede caer en las manos de alguien que está en duelo por creyentes que han partido.  ¿Es usted uno de ellos? Entonces tome aliento de esta Escritura. Vea como sus seres queridos están en las mejores manos. No pueden estar mejor. Nunca estuvieron mejor en sus vidas de cómo lo están ahora.  Están con Jesús que amó sus almas mientras estuvieron en la tierra. Oh, ¡cese su duelo orgulloso! Mejor regocíjese porque ellos han sido liberados de problemas y han entrado en descanso.</p>
<p style="text-align: justify;">5. Y este mensaje puede caer en las manos de algunos sirvientes antiguos de Cristo. ¿Es usted uno de ellos?  Entonces vea a través de estos versículos cuán cerca está de casa. Su salvación está más cercana que el día en que hizo su profesión de fe. Unos pocos días más de trabajo y pena y el Rey de reyes enviará por usted, y en un momento su batalla terminará y todo será paz.</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2012/01/santidad-12-el-gran-trofeo-de-cristo/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>09: Una autoestima muy alta &#8211; C. J. Mahaney</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 17:09:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Traducido por Makarena Vives Iglesia Biblica Reformada de Rosario Cómo me veo a mí mismo es lo que marca la gran diferencia en la forma en que recibo y respondo la crítica personal. Cuando un pastor recibe críticas y correcciones, las tentaciones siempre están a la mano. En mi experiencia, cuanto más autoestima siento, más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Traducido por Makarena Vives</p>
<p style="text-align: right;"><a title="Iglesia Biblica Reformada de Rosario" href="http://ibrrosario.blogspot.com/" target="_blank">Iglesia Biblica Reformada de Rosario</a></p>
<p style="text-align: justify;">Cómo me veo a mí mismo es lo que marca la gran diferencia en la forma en que recibo y respondo la crítica personal.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando un pastor recibe críticas y correcciones, las tentaciones siempre están a la mano. En mi experiencia, cuanto más autoestima siento, más cercanas son esas tentaciones. La crítica contradice la opinión elevada que tengo de mí mismo, entonces me siento tentado a responder de manera pecaminosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¡Qué diferente respondió el apóstol Pablo a la crítica!</p>
<p style="text-align: justify;">Leemos la respuesta de Pablo en 2º Corintios, una epístola muy personal. En los capítulos 10–13 Pablo responde a la crítica levantada contra él. Pudo haberse defendido dando un informe de sus increíbles experiencias personales o de sus años de servicio a la iglesia, pero eligió responder a la crítica personal con palabras como estas:</p>
<p style="text-align: justify;">“Por lo cual si quisiera gloriarme, no sería insensato; porque diría verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí” (<a href="http://biblia.com/bible/esv/2%20Corinthians%2012.6">2º Corintios 12:6</a>).</p>
<p style="text-align: justify;">Este pasaje merece ser releído. En caso de que no hayas captado el sentido de lo que Pablo está diciendo en una primera leída (como me ocurrió a mí), tal vez el siguiente comentario que hace el Dr. Don Carson acerca de este pasaje te ayude a comprender todo su peso:</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que es remarcable es lo mucho en que la postura de Pablo difiere de la nuestra. <strong>Muchos cristianos hoy en día, incluso líderes cristianos, viven con temor de que la gente piense mal de ellos</strong>. Se irritan fácilmente si alguien, especialmente alguien menor en categoría, es más alabado que ellos. Pero <strong>Pablo vivía con temor de que la gente pensara demasiado bien acerca de él.</strong>*</p>
<p style="text-align: justify;">¡¿Que Pablo temía que la gente pensara demasiado bien de él!? Ese no es un temor con el que me sienta familiarizado. Por lo general mi preocupación es que puedan pensar mal de mí, que no compartan mi gran estima hacia mí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la pregunta que cada pastor debe contestar en su corazón es la siguiente: <em>¿Me preocupa el que otros puedan tener </em><strong><em>muy poca</em></strong><em> estima de mí, o el que tengan una estima </em><strong><em>muy alta</em></strong><em> de mí?</em> Cómo respondo a la corrección personal varias veces revela cuál de estas dos preocupaciones gobierna en mi vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La primer preocupación en el fondo se remonta a la presencia de orgullo en el corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda sólo puede explicarse por la gracia activa de Dios en el corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">* D. A. Carson, <a href="http://www.amazon.com/dp/080105494X?ie=UTF8&amp;tag=sovereigngr05-20"><em>Lo elemental para los creyentes: Una exposición de Filipenses</em></a> (Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1996), 80.</p>
<h2>Anteriores de la serie:</h2>
<p>1. <a title="El pastor y la crítica personal (1) – C. J. Mahaney" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/02/el-pastor-y-la-critica-personal-1-c-j-mahaney/">El pastor y la crítica personal</a></p>
<p>2. <a title="Leer este artículo" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/02/las-tentaciones-del-pastor-cuando-llega-la-critica-c-j-mahaney/" target="_blank">Las tentaciones del pastor cuando llega la crítica</a></p>
<p>3. <a title="03: Aprender a ser sabio abrazando la crítica – C. J. Mahaney" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/03-aprender-a-ser-sabio-abrazando-la-critica-c-j-mahaney/" target="_blank">Aprender a ser sabio abrazando la crítica</a></p>
<p>4. <a title="04: Un moretón doloroso – C. J. Mahaney" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/04-un-moreton-doloroso-c-j-mahaney/">Un moretón doloroso</a></p>
<p>5. <a title="05: El papel de la esposa del pastor cuando llega la crítica – C. J. Mahaney" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/05-el-papel-de-la-esposa-del-pastor-cuando-llega-la-critica-c-j-mahaney/">El papel de la esposa del pastor cuando llega la crítica</a></p>
<p>6. <a title="Algunas manchas para mi cuadro moral" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/06-algunas-manchas-para-mi-cuadro-moral-c-j-mahaney/" target="_blank">Algunas manchas para mi cuadro moral</a></p>
<p>7. <a title="07: Trata bien a tus críticos – C. J. Mahaney" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/05/trata-bien-a-tus-criticos-c-j-mahaney/" target="_blank">Trata bien a tus críticos</a></p>
<p>8. <a title="Por qué los pastores fieles serán criticados" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/07/08-por-que-los-pastores-fieles-seran-criticados-c-j-mahaney/" target="_blank">Por qué los pastores fieles serán criticados</a></p>
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<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/08/09-una-autoestima-muy-alta-c-j-mahaney/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Hebreos (10a sesión) &#8211; David F. Burt</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Mar 2011 22:27:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Décima sesión del estudio de Hebreos de David Burt. Puedes ver el resto de predicaciones de la serie en este enlace.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<object width="560" height="349"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/koExbvNnTR8?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/koExbvNnTR8?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="349"></embed></object><p>Décima sesión del estudio de Hebreos de David Burt.</p>
<p>Puedes ver el resto de predicaciones de la serie en <a title="Ver todas las predicaciones de la serie" href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hebreos/" target="_blank">este enlace</a>.</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/hebreos-10a-sesion-david-f-burt/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Jesús sana a una endemoniada &#8211; Mark Driscoll</title>
		<link>http://descubriendoelevangelio.es/2011/01/jesus-sana-a-una-endemoniada-mark-driscoll/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2011 23:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jesucristo]]></category>
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		<description><![CDATA[58º sermón de la serie de Lucas. Lucas 13: 10-21 Fuente: Mars Hill Church]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="640" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/PGw21-kMKV8" frameborder="0"></iframe><p>58º sermón de la serie de Lucas.</p>
<p>Lucas 13: 10-21</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.marshillchurch.org/" target="_blank">Mars Hill Church</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/01/jesus-sana-a-una-endemoniada-mark-driscoll/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Preciosa sangre de Cristo &#8211; Bob Jennings</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Sep 2010 09:01:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bob Jennings]]></category>
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<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/09/preciosa-sangre-de-cristo-bob-jennings/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>El deleite en el matrimonio &#8211; Sugel Michelen</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Sep 2010 22:40:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencia sobre el matrimonio]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<object width="600" height="385" id="lsplayer" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000"><param name="movie" value="http://cdn.livestream.com/grid/LSPlayer.swf?channel=ibsj&clip=pla_2eab9a63-5baa-4faf-83c7-9e04315b45a0&color=0x000000&autoPlay=false&mute=false&iconColorOver=0xe7e7e7&iconColor=0xcccccc"></param><param name="allowScriptAccess" value="always"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed name="lsplayer" wmode="transparent" src="http://cdn.livestream.com/grid/LSPlayer.swf?channel=ibsj&clip=pla_2eab9a63-5baa-4faf-83c7-9e04315b45a0&color=0x000000&autoPlay=false&mute=false&iconColorOver=0xe7e7e7&iconColor=0xcccccc" width="600" height="385" allowScriptAccess="always" allowFullScreen="true" type="application/x-shockwave-flash"></embed></object><p>Este es el último sermón de una conferencia que se dio sobre el Matrimonio. Gracias al blog <a href="http://lumbrera.wordpress.com/2010/09/10/conferencia-misericordia-y-deleite-en-el-matrimonio-videos/" target="_blank">Lumbrera</a> por habernos permitido saber de la existencia de estos sermones&#8230;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/09/el-deleite-en-el-matrimonio-sugel-michelen/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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