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	<title>Descubriendo el Evangelio &#187; Regeneración y Santificación</title>
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		<title>Elijo no regresar &#8211; K. P. Yohannan</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2011 18:08:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Traducido por Ana Cabral Después de ser salvos y comenzar nuestra relación con Dios, aprendemos que nuestro viaje junto a Él acaba de comenzar. Descubrimos incluso que,  componentes ordinarios de las relaciones de vida, la seguridad emocional, los logros, nuestra profesión o posición, la estabilidad financiera o incluso nuestra herencia cultural o nacional; nos impiden [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Traducido por Ana Cabral</p>
<p style="text-align: justify;">Después de ser salvos y comenzar nuestra relación con Dios, aprendemos que nuestro viaje junto a Él acaba de comenzar. Descubrimos incluso que,  componentes ordinarios de las relaciones de vida, la seguridad emocional, los logros, nuestra profesión o posición, la estabilidad financiera o incluso nuestra herencia cultural o nacional; nos impiden entregar completamente nuestras vidas por sus propósitos y estar cada vez más cerca de Él. Uno  a uno Dios nos llama a renunciar a cada uno de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Abraham, Moisés, José, todos ellos están en la “nube de testigos” que nos han precedido, ellos también fueron llamados a renunciar a sus vidas normales. Vamos a ver cómo respondían:</p>
<p style="text-align: justify;">“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.<br />
Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.<br />
Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.”  Hebreos 11:13-16</p>
<p style="text-align: justify;">“Ciertamente tenían tiempo de volver”, ¡Qué significativa expresión es esta!</p>
<p style="text-align: justify;">Este es un desafío, seguir la llamada de Dios  y renunciar a esas cosas, pero también es un grandioso desafío el poder darnos cuenta que siempre tenemos la opción de volver, de regresar a una vida más cómoda, quizás.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro enemigo, el diablo, sabe esto, y trabaja muy duro para persuadirnos y convencernos de hacer ciertas cosas. Vamos a ver 4 cosas que él usa para hacer que regresemos a nuestro estado anterior:</p>
<p style="text-align: justify;">1)   COSAS MATERIALES:</p>
<p style="text-align: justify;">Demas, uno de los compañeros de Pablo, tenía este problema: este hombre viajó muchísimos kilómetros con Pablo y compartió dificultades con él, Demas se podría haber convertido en otro Timoteo, pero Pablo dice de él: “porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica (…)” 2 Timoteo 4:10. Siempre enfrentaremos problemas financieros, dificultades de alguna clase, tendremos amigos que estarán en mejores situaciones que nosotros, y sentiremos la necesidad de mejorar nuestras vidas y de cuidar mejor nuestras familias. El diablo usará esto. Es un fuerte tirón, pero hay que tomar una decisión, la vida o la muerte, no hay retorno.</p>
<p style="text-align: justify;">2) EL MIEDO A LO DESCONOCIDO:</p>
<p style="text-align: justify;">Los niños de Israel sufrieron una terrible esclavitud en Egipto. Aún después de que Dios los sacó e hizo proezas en su nombre, ellos deseaban volver, recordando sus vidas anteriores. ¿Qué ocurrió? Ellos tenían miedo de lo que podría llegar a ocurrirles en una tierra poco familiar, llena de gigantes. Nosotros, también nos enfrentamos a lo desconocido, pero debemos recordar que  Dios es más grande que los gigantes, más grande que nuestros problemas y miedos.</p>
<p style="text-align: justify;">3) PERDER EL ENFOQUE Y LA VISIÓN:</p>
<p style="text-align: justify;">El viaje terrenal de Pablo estuvo marcado por un enfoque: la pasión por ver a la gente venir a Cristo. El mantuvo este enfoque aún hasta el final de su vida y pudo decir con confianza: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. ” 2 Timoteo 4:7. Tú y yo podemos continuar con este viaje solo si mantenemos la mirada en la visión que tenemos ante nosotros. No permitamos que el diablo use nuestros desalientos para quitar nuestros ojos de nuestro propósito. El pasaje en Hebreos nos promete que Dios ha preparado un lugar celestial para quienes lo siguen en la fe. Pero ¿Cuán buena pude ser una ciudad en la que no hay personas? Nuestra meta es poblar esa ciudad, para traer un mundo de almas con nosotros en la eternidad.</p>
<p style="text-align: justify;">4) DECEPCIÓN ESPIRITUAL:</p>
<p style="text-align: justify;">Una gran cantidad de cristianos pierden la vista de Dios cuando se ven atrapados en el autoenfoque y la introspección, todo en nombre de la piedad, la devoción y el tener una vida más profunda. Pero <strong>sólo un tema es tocado a través de toda la Biblia: Cristo, el Salvador del mundo</strong>. El antiguo testamento promete la venida del Redentor. El nuevo testamento narra el nacimiento de Jesús, su muerte y resurrección para salvar lo perdido y dar instrucción a los creyentes acerca de cómo vivir y mostrar al mundo la vida en Cristo. Es un hecho, conocer a Cristo y caminar íntimamente con Él, producirá pasión y amor por este  mundo perdido. Si nuestra “vida profunda” no tiene estos resultados es una falsedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, cuando enfrentemos el tirón de este mundo y la presión del diablo para alejarnos del llamado de Dios, recordemos que estamos en este mundo solo por un corto período de tiempo. <strong>Somos peregrinos y extraños en este mundo, solo tenemos una visa para esta vida, pero nuestro pasaporte es de otro país.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los hombres y mujeres de Hebreos, eligieron NO regresar a sus países terrenales porque ellos se dieron cuenta que la obra de Dios va más allá del tiempo y el espacio. Su verdadera nación era una celestial. Quizás el Señor también nos encuentre enfocados en lo que es real y auténtico, más allá de las circunstancias, de lo que sentimos, lo que otros digan o lo que el enemigo nos arroje.</p>
<p style="text-align: justify;">Si se fuera a escribir otro capítulo como Hebreos 11, quizá puedas encontrar tu nombre o el mío como ejemplos a seguir por los demás.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/04/elijo-no-regresar-k-p-yohannan/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Conversión &#8211; J. I. Packer</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 19:05:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[UN CRISTIANO QUE NACE NUEVAMENTE Traducido por Erika Escobar Por J. I. Packer En respuesta, Jesús declaró:  A la verdad te digo que nadie puede ver el reino de Dios al menos que nazca de nuevo”  Juan 3:3 La conversión es un concepto del Nuevo Testamento que nació, aparentemente, de la paráfrasis que Jesús usó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 12.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px Times} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 12.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times} span.s1 {letter-spacing: 0.0px} --></p>
<p style="text-align: center;"><strong>UN CRISTIANO QUE NACE NUEVAMENTE</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Traducido por Erika Escobar</strong></p>
<p style="text-align: center;">Por J. I. Packer</p>
<p style="text-align: justify;"><em>En respuesta, Jesús declaró:  A la verdad te digo que nadie puede ver el reino de Dios al menos que nazca de nuevo”  Juan 3:3</em></p>
<p style="text-align: justify;">La conversión es un concepto del Nuevo Testamento que nació, aparentemente, de la paráfrasis que Jesús usó para mostrar a Nicodemo la  inmanencia y profundidad del cambio que incluso los religiosos judíos debían experimentar si ellos deseaban ver o entrar al reino de Dios, y tener tambén vida eterna (Juan 3:3-15).  Jesús ilustró dicho cambio como “nacer de nuevo”.</p>
<p style="text-align: justify;">El concepto es Dios renovando el corazón, núcleo del ser persona, mediante la implantación de un principio de deseo, propósito, y acción; una dinámica disposicional que encuentra expresión en una respuesta positiva al evangelio y su Cristo.   La frase de Jesús “nacido de agua y espíritu” (Juan 3:5)  nos remonta a Exequiel 36:25-27,  en que Dios es mostrado simbólicamente limpiando a las personas de la contaminación del pecado (por agua) y confiriendo  “un corazón nuevo”, al poner su Espíritu en ellos.  Debido a que esto es tan explícito, Jesús amonesta a Nicodemo, un maestro de Israel, por no entender cómo el nuevo nacimiento sucede (Juan 3:9-10).  Jesús puntualiza que no hay  ejercicio de la fe en él  mismo como el Salvador super-natural, ni arrepentimiento y ni  verdadero discipulado sin este nuevo nacimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">En todas su palabra,  Juan enseña  la creencia en la encarnación y redención, con fe y amor, santidad y justicia, como el fruto y prueba de que uno es nacido en Dios (1ª Juan 2:29; 3:9; 4:7; 5:1, 4).  De este modo parece ser que no existe conversión sin nuevo nacimiento, y  que no hay nuevo nacimiento sin conversión.</p>
<p style="text-align: justify;">Aún cuando la conversión infantil puede ser una realidad cuando Dios así se lo propone (Lucas 1:15, 41-44), el contexto común de un nuevo nacimiento es aquel que proviene de  un “llamado eficaz-real” –que es, confrontación con el evangelio y la iluminación como también a  su verdad y significado, y  un mensaje de Dios a uno mismo.   La conversión es siempre un elemento decisivo cuando se produce el “llamado eficaz-real”.</p>
<p style="text-align: justify;">La conversión es el trabajo de sólo uno; es enteramente el trabajo del Espíritu Santo de Dios.  El eleva al elegido entre los espiritualmente muertos a una nueva vida en Cristo (Efe 2:1-10).  La conversión es una transición desde la muerte espiritual a la vida espiritual, y la fe consciente, deliberada y activa en Cristo es su fruto inmediato, no su causa inmediata.  La conversión es el trabajo al cual  (San) Agustín denominó gracia, la gracia que propicia  nuestra disposición de corazón hacia Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Carne y Espíritu &#8211; Charles Leiter</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Nov 2010 10:40:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Para seguir el hilo de publicaciones de esta serie puedes ir a este enlace. Fuente: I&#8217;ll Be Honest]]></description>
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<p>Fuente: <a href="http://illbehonest.com/espanol/" target="_blank">I&#8217;ll Be Honest</a></p>
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		<title>Regeneración &#8211; Charles Leiter</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Nov 2010 23:34:56 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/uW21ugCOIUI?fs=1&hl=es_ES&rel=0"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/uW21ugCOIUI?fs=1&hl=es_ES&rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><p>Para seguir el hilo de publicaciones de esta serie puedes ir a <a href="../category/series/justificacion-y-regeneracion-de-leiter/" target="_self">este enlace</a>.</p>
<p>Fuente: <a href="http://illbehonest.com/espanol/" target="_blank">I&#8217;ll Be Honest</a></p>
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		<title>Justificación y regeneración (pecado) &#8211; Charles Leiter</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Oct 2010 21:43:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En I&#8217;ll Be Honest en español están publicando nuevamente estas conferencias, ahora en video. Pensamos que aunque en los primeros pasos de este blog ya habíamos publicado estas conferencias en audio, es bueno poderlas volver a publicar y a escuchar. Informamo que para un estudio más detenido de esta temática también está disponible el libro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/41L5AmaeVbk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/41L5AmaeVbk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><p style="text-align: justify;">En <a href="http://illbehonest.com/espanol/" target="_blank">I&#8217;ll Be Honest en español</a> están publicando nuevamente estas conferencias, ahora en video. Pensamos que aunque en los primeros pasos de este blog ya habíamos publicado estas conferencias en audio, es bueno poderlas volver a publicar y a escuchar.</p>
<p style="text-align: justify;">Informamo que para un estudio más detenido de esta temática también está disponible el libro de este autor &#8220;Justificación y Regeneración&#8221; en pdf de forma gratuita en <a href="http://illbehonest.com/espanol/justificacion-regeneracion-charles-leiter" target="_blank">este enlace</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">En los próximos días iremos publicando los siguientes sermones de estas conferencias.</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/10/justificacion-y-regeneracion-pecado-charles-leiter/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Una mente renovada (Romanos 12) &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Fri, 14 May 2010 15:19:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cómo nos informó Alejandro por medio de los comentarios, se trata de otras conferencias de Paul Washer dió en Málaga, en Manantiales de Vida. Son 5 Conferencias que dió, la última al aire libre. Ya publicamos anteriormente dos, hoy publicamos las tres que restaban. Fuente: HeartCry Missionary]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cómo nos informó <a href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/05/un-sacrificio-vivo-romanos-12-paul-washer/#comments" target="_blank">Alejandro por medio de los comentarios</a>, se trata de otras conferencias de Paul Washer dió en Málaga, en Manantiales de Vida. Son 5 Conferencias que dió, la última al aire libre. Ya publicamos anteriormente dos, hoy publicamos las tres que restaban.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="500" height="331" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=11719536&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=0&amp;show_byline=0&amp;show_portrait=0&amp;color=ff9933&amp;fullscreen=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="331" src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=11719536&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=0&amp;show_byline=0&amp;show_portrait=0&amp;color=ff9933&amp;fullscreen=1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Fuente: <a href="http://vimeo.com/11719536" target="_blank">HeartCry Missionary</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/05/una-mente-renovada-romanos-12-paul-washer/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>¿Quien es este hombre dividido? Parte 6 (FINAL) – John Piper</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 17:49:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><strong> Romanos 7:14-25</strong></p>
<p>Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo  soy carnal, vendido a  la esclavitud del pecado. <sup>15</sup>Porque lo que  hago, no lo  entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que  aborrezco, eso hago. <sup>16</sup>Y si lo  que no quiero hacer, eso  hago,  estoy de acuerdo con la ley, reconociendo  que es buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado  que habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne,  no habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el  bien, no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que  lo hace, sino el pecado que habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo  hacer el bien, hallo la ley de que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque  en el hombre interior me deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra  ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y  me hace  prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable   de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a  Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente  sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado”.</p></blockquote>
<h4 style="text-align: justify;">No Se Puede Amar  la Biblia y Despreciar la Mente</h4>
<p style="text-align: justify;">Usted no puede amar la Biblia y despreciar la mente.  Es cierto que si  usted ama la Biblia, no tendrá creerá en lo más mínimo que  solo con el  poder de razonamiento humano se salvará a alguien, o se resolverán  los  problemas más profundos de nuestras vidas. Pero tampoco será capaz de   apartarse de la mente y decir: la emoción, el Espíritu, o las obras, son  la  clave para vivir para Cristo.<span id="more-741"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Digo esto porque, a medida que me acerco al final de  los siete primeros  capítulos de Romanos, vuelvo a quedar fascinado por el asombroso  nivel  de razonamiento que este libro, divinamente inspirado, demanda de las   mentes de sus lectores. Dios, quien inspiró este libro, debía tener la  intención  de que su pueblo (los que son llamados a meditar en la  Palabra de Dios día y  noche), empleara su mente y se entregara a la  labor mental necesaria para  seguir el hilo del pensamiento en este  libro. No permita que su mente se vuelva  débil y vaga. Si lo hace,  usted mismo se estará privando de una gran bendición.</p>
<p style="text-align: justify;">También digo que usted no puede amar la Biblia y  despreciar la mente,  por la razón que Pablo expresa aquí, en Romanos 7:25: “yo  mismo, por un  lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con  la  carne, a la ley del pecado”. El instrumento con el cual Pablo sirve a  Dios,  es su mente. “Con  la mente sirvo a la ley de Dios”. Por tanto,  no desprecie la mente. No  menosprecie la mente. No descuide la mente.  No críe a sus hijos sin fuertes  ejercicios y entrenamientos mentales.  Dedique su mente a Dios. Ayuden a sus  hijos a usar sus mentes para la  gloria de Dios. Dios la destinó a ser un  instrumento de servicio. “Con  la mente sirvo a la ley de Dios”. Que se pueda  decir esta expresión al  referirse a cada uno de nosotros.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Entonces,  Razonemos Detenidamente Acerca de Este Versículo que  Concluye Romanos 7</h4>
<p style="text-align: justify;">He  dado nueve razones para creer que este hombre dividido, descrito en  Romanos  7:14-25 es un cristiano, un hombre converso, realmente salvo y  justificado, que  ha vuelto a nacer, con el Espíritu Santo morando  dentro de sí; pero que también  vive con un remanente de corrupción, es  habitado por el pecado, y en ocasiones  es dominado por el poder de la  carne. Ahora concluyo esta exposición de Romanos  7 con un último  argumento, específicamente, del versículo 25. He aquí la forma  en que  este argumento funciona.</p>
<h4 style="text-align: justify;">10. El Resumen Sensato del Versículo 25b</h4>
<p style="text-align: justify;">Aquellas  personas que creen que estos versículos describen una  experiencia  pre-cristiana, generalmente ven en el versículo 24 y en la  primera parte el  versículo 25, un momento decisivo que conduce a la  vida triunfal de Romanos 8.  Romanos 7:24 plantea la pregunta: “¿Quién  me librará de este cuerpo de muerte?”  Y después la respuesta en el  versículo 25a, “Gracias doy a Dios, por Jesucristo  Señor nuestro”.  Usualmente la interpretación que se le da a este versículo es  que,  después de la falla de Romanos 7:14-24, Pablo llega a un momento de   triunfo y transición. Él avanza desde la derrota experimentada en  Romanos 7, a  la experiencia triunfal de Romanos 8.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero  para esta interpretación, Romanos 7:25b es una vergüenza y una  piedra de  tropiezo. El versículo 25b no se ajusta a esta  interpretación. Justo cuando  este punto de vista espera una declaración  triunfante, acerca de cómo este  hombre dividido alcanza la victoria y  finalmente queda unido, libre de  conflicto, y completamente bajo la  influencia del Espíritu Santo, ¿qué se  encuentra en el versículo 25b?  Pues, justo lo que se esperaría escuchar si  Romanos 7 tratara realmente  acerca de la experiencia normal de conflicto y  lucha que existe en un  cristiano. Usted se encuentra con una declaración  resumen de una vida  de lucha dividida y. El versículo 25b dice: “Así que yo  mismo, por un  lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con  la  carne, a la ley del pecado”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este  versículo es el resumen de la experiencia de Pablo <em>después</em> del glorioso grito de triunfo, en el versículo 24-25a: “¿Quién  me  libertará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias a Dios, por  Jesucristo  Señor nuestro”. Pablo pregunta “¿Quien me libertará?”, no dice: « ¿Quién   me <em>ha</em> liberado?» Luego, después de la  exclamación de  agradecimiento porque Cristo será quien le libertará, Pablo  dice:  «hasta esa liberación final y definitiva, seré un hombre dividido y  acosado».  Versículo 25b: “Así que yo mismo, por un lado, con la mente  sirvo a la ley de  Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del  pecado”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así  que el décimo argumento es que el grito de victoria de Pablo en el  versículo 25a:  “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”, no  es una señal de que Pablo  ha avanzado hacia una nueva clase de vida,  por encima de las batallas y pérdidas  de Romanos 7. En cambio, este  grito de esperanza está seguido por un resumen serio  y realista de todo  lo que hemos visto; a saber, que Pablo, el cristiano, es  tanto el  hombre nuevo, como el antiguo. Él está tan habitado por el Espíritu,   como asediado por la carne. Es liberado del dominio del pecado, y  habitado por un  remanente de corrupción. Esta condición será su destino  hasta que muera, o  hasta que Cristo venga. Aquí tenemos el realismo  bíblico de Romanos 7.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero  razonemos detalladamente acerca de esta última parte del versículo  25: “Así que  yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de  Dios, pero por el otro,  con la carne, a la ley del pecado”. ¿Qué clase  de vida está describiendo Pablo?  Pablo no está describiendo una vida <em>solo</em> de fracasos, o una vida <em>solo</em> de éxitos.  Su objetivo aquí, no  es dar a conocer cuán exitoso es, o con qué frecuencia  triunfa o es  derrotado. Pablo simplemente está diciendo que estas dos  realidades  existen en él, y que estas realidades explican por qué él y todos los   cristianos en general, no somos perfectos. La Ley de Dios no es la  culpable. La <em>carne</em> es la culpable. O lo que él llama  en el  versículo 17 y 20: “el pecado que habita en mí”, o llama en el versículo   21: “el mal [que] está presente en mí”.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La  Mente No Es Intrínsicamente Buena y el Cuerpo No Es  Intrínsicamente Malo</h4>
<p style="text-align: justify;">Hay  otra aclaración que debemos hacer sobre este versículo. No debemos  llevarnos la  impresión de que “la mente” es intrínsicamente buena y que  “el cuerpo” es  intrínsicamente malo. No, el término “carne” en este  versículo, no quiere decir  simplemente “cuerpo”, y el término “mente”  no se refiere sencillamente al órgano  natural con que razonamos. La  “mente” que sirve a la Ley de Dios es la mente <em>renovada</em> de  Pablo, no la “mente  depravada” a la que se hace referencia en Romanos  1:28. Recuerden que Romanos  12:2 dice: “Y no os adaptéis a este mundo,  sino transformaos mediante la  renovación de vuestra mente, para que  verifiquéis cuál es la voluntad de Dios:  lo que es bueno, aceptable y  perfecto”. En otras palabras, la mente tiene que  ser “renovada” para  poder comprobar cuál es la buena voluntad de Dios. Así que,  cuando  Pablo dice en Romanos 7:25 que está sirviendo a la Ley de Dios con su   mente, se refiere a que Dios está renovando su mente y dándole una  medida de  victoria, por encima de la carne, para discernir y aprobar la  voluntad de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Y  la “carne” no es simplemente el cuerpo. En Gálatas 5:20 las “obras de  la carne”  incluyen “pleitos, celos, enojos”, no solo <em>inmoralidad,   impureza, </em>o<em> sensualidad</em>. La carne  es la parte de la  naturaleza humana caída de Pablo que todavía no ha sido  transformada  por el Espíritu Santo. Esta naturaleza caída puede llegar a  expresarse  mediante el cuerpo, y también por medio de la mente. Colosenses 2:18   hasta hace referencia a “la mente carnal”. Así que, aquí debemos tener  cuidado  de no elevar la mente hasta una posición de perfección mientras  bajamos al  cuerpo hasta una posición de impureza. Ese no es el  objetivo del texto. La  carne no es lo opuesto a la “mente”, sino lo  opuesto a una mente renovada. Y la  carne puede ser también, lo opuesto  al cuerpo, cuando el cuerpo está siendo  presentado ante Dios como un  instrumento de justicia.</p>
<p style="text-align: justify;">Por  tanto Pablo está diciendo en este último versículo que su vida de  obediencia  viene de su mente ya renovada por el Espíritu Santo, para  poder discernir y  aprobar la voluntad de Dios, y que cuando falla en su  mente, o en sus  sentimientos, o en su palabra, o en sus acciones,  quien falla es la carne (la  antigua naturaleza caída) que le acosa y le  toma ventaja.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora  bien, volvamos atrás y preguntemos de nuevo, ¿cómo debemos vivir  ante este  realismo bíblico que hemos visto en Romanos 7? Adentrémonos  en las otras verdades  que Pablo ha dicho acerca de nuestra naturaleza  como cristianos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Ya  somos: Decisiva e Irrevocablemente Libres; Todavía no somos:  Definitiva y Perfectamente  Libres</h4>
<p style="text-align: justify;"><strong>Dos verdades deben quedar profundamente arraigadas  en nuestras  mentes como cristianos:</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La  primera es que cuando creímos en Cristo, fuimos unidos a él, y  experimentamos una  liberación decisiva del dominio del pecado. Pablo lo  dice una y otra vez en  Romanos 6:6: “sabiendo esto, que nuestro viejo  hombre fue crucificado con <em>El</em>,  para que nuestro cuerpo de  pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos  del pecado”.  Versículo 14: “Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros,  pues  no estáis bajo la ley sino bajo la gracia”. Versículos 17-18: “Pero  gracias  a Dios, que <em>aunque</em> erais esclavos del pecado, os  hicisteis obedientes de  corazón a aquella forma de doctrina a la que  fuisteis entregados 18  y habiendo sido libertados del pecado, os habéis  hecho siervos de la justicia”. También en Romanos 8:2: “Porque la ley  del  Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del  pecado y de la  muerte”. Cuando confíanos en Jesús como nuestro Tesoro,  ocurrió un evento de  liberación decisivo e irrevocable.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda verdad que debe quedar profundamente  arraigada en nuestras  mentes es que, aunque haya tenido lugar una liberación decisiva  del  dominio del pecado, todavía no ha ocurrido la liberación total y  perfecta  del pecado que habita en nosotros. Por esa razón, hemos  expuesto cinco mensajes,  exponiendo en Romanos 7:14-25: “el pecado que  habita en nosotros”. La “carne” y  el “mal”, todavía están presentes en  nosotros, y amenazan con cautivarnos en  cualquier momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, la pregunta es: ¿cómo viviremos teniendo  en cuenta esta doble  verdad acerca de nosotros? La respuesta nos llega, al ver  la asombrosa  manera en que Pablo nos habla acerca de nuestra liberación y de   nuestra renovación en Cristo. Pablo hace, una y otra vez, dice: «Usted  se  convierte en este nuevo hombre una vez que está en Cristo. Este  hombre libre es  su más profunda y verdadera identidad. Ahora, actúe de  acuerdo a esta nueva  identidad. Busque a Cristo, confíe en su ayuda, y  por medio de su Espíritu conviértase  en el hombre nuevo que ya es».</p>
<p style="text-align: justify;">Si su pecado dominante se altera, afirme que en  Cristo usted ha muerto a  esa identidad, y que en Cristo usted tiene la paciencia  y bondad  divinas. Busque a Cristo, crea en él, y regocíjese en él. Y pelee   contra la ira, como alguien que ya ha conseguido la victoria sobre ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Si su pecado dominante es la lujuria heterosexual u  homosexual, afirme  que la verdad es que en Cristo usted ha muerto a esa identidad  caída y  distorsionada. Recuerdo muchas conversaciones con <em>Joe Hallett</em>,  quien salió de la vida homosexual, vivió entre nosotros  con SIDA  durante 10 años, y murió hace unos pocos años.  Él nunca se cansaba de  decir: No digan: “soy  homosexual”. Más bien digan: “yo lucho contra los  deseos homosexuales”. Esta  expresión  no era un artificio proveniente   de  una mente superficial acerca del  asunto. Esta expresión era una  profunda interpretación bíblica de Romanos 6 y  7: En Cristo nuestro  viejo hombre ha muerto (cualquiera que haya sido su distorsión  y  corrupción) y somos decisiva e irrevocablemente nuevos. En Cristo Jesús,  el homosexual,  el fornicario, el adúltero, el codicioso, el ladrón y  el alcohólico, <em>no</em> son quienes realmente son. Afirme esta   verdad mediante la fe en Cristo. Confíe en Cristo como su tesoro  plenamente  satisfactorio y búsquelo para que le ayude a convertirse  (tanto como sea posible  en esta vida) en quien usted realmente es en  Cristo Jesús.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Conviértase en Quien Usted Realmente Es</h4>
<p style="text-align: justify;">Concluyamos examinando la forma en que Pablo expone  esta verdad acerca  de nuestra renovación, para que puedan verla en realidad, aquí  en la  Palabra de Dios. Pablo expone esta verdad afirmando fuertemente que los   cristianos <em>somos</em> hechos nuevos; y  luego, anuncia un  mandamiento igualmente  fuerte: que nos <em>volvamos</em> nuevos. Aquí   están algunos de los ejemplos del Nuevo Testamento:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>1. Afirmación de       renovación</em>: Romanos 6:14: “Porque el  pecado no       tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la  ley sino bajo la       gracia<em>”. </em> Romanos 6:12: “Por tanto, no  reine       el pecado en vuestro cuerpo mortal para que <em>no</em> obedezcáis sus lujurias”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>2. Afirmación de       renovación</em>: Romanos 6:18: “y habiendo  sido       libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la  justicia”.  <em>Mandato       a volvernos nuevos</em>: Romanos 6:19:  “así ahora presentad vuestros       miembros <em>como</em> esclavos a la  justicia”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>3. Afirmación de       renovación</em>: Romanos 6:6: “nuestro viejo  hombre       fue crucificado con Él”.  <em>Mandato a volvernos nuevos</em>:  Romanos       6:11: “consideraos muertos para el pecado”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>4. Afirmación de       renovación</em>: Colosenses 3:9: “habéis  desechado al       viejo hombre con sus <em>malos</em> hábitos”. <em>Mandato  a volvernos nuevos</em>: Efesios 4:22: “que… os despojéis       del  viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>5. Afirmación de       renovación</em>: Colosenses 3:10: “y os  habéis vestido       del nuevo <em>hombre,</em> el cual se va renovando  hacia un verdadero       conocimiento”. <em>Mandato a volvernos        nuevos</em>: Efesios 4:24: “y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en <em>la        semejanza de</em> Dios, ha sido creado en la justicia y santidad  de la       verdad”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>6. Afirmación de       renovación</em>: Gálatas 3:27: “Porque todos  los que       fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis  revestido”. <em>Mandato a volvernos nuevos</em>: Romanos       13:14,  “vestíos del Señor Jesucristo”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>7. Afirmación de       renovación</em>: Gálatas 5:24: “Pues los que  son de       Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y  deseos”. <em>Mandato a volvernos nuevos</em>: Romanos       13:14b: “y  no penséis en proveer para las lujurias de la carne”.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>8. Mandato a volvernos       nuevos</em>: 1ra a los Corintios 5:7a:  “Limpiad la       levadura vieja para que seáis masa nueva, así como <em>lo</em> sois, sin       levadura”. <em>Afirmación de renovación</em>:       1ra  a los Corintios 5:7b: “…sin levadura como sois”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando Pablo dice en Romanos 7:25b: “yo mismo, por  un lado, con la  mente sirvo a la ley de Dios”, quiere decir: «Mediante el poder  transformador  del Espíritu, pongo mi mente en el tesoro que es  Jesucristo, y en todo lo que  Dios es para mí en Cristo (2da a los  Corintios 5:19; 1ra a los Corintios 1:30;  Colosenses 2:3, 9);  en todo  lo que yo  soy en él (2da a los Corintios 5:17), y en todo lo que me  convertiré a través  de él (Filipenses 1:11). Creo en Cristo y confío en  su ayuda y en su poder. Actúo  en esa fe. Y si tropiezo, no sucumbiré a  la tentación de negar a Cristo o a mi  verdadera identidad en él. Me  arrepiento y me deleito en su perdón, y sigo  luchando.</p>
<p style="text-align: justify;">Unámonos  a él ¡No andemos conforme a este mundo, más bien, mediante la  renovación de  nuestras mentes, sirvamos a la Ley de Dios!</p>
<p><!-- SwishCommand noindex --></p>
<hr />
<div style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">© Desiring God</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
<p><strong>Please include the following statement on any distributed copy:</strong> By John Piper. © Desiring God. Website: <a href="http://www.desiringgod.org/">desiringGod.org</a></p>
</div>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/03/%c2%bfquien-es-este-hombre-dividido-parte-6-final-john-piper/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>¿Quien es este hombre dividido? Parte 5 – John Piper</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 17:46:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17De manera que ya no soy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p>Porque  sabemos que  la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.  <sup>15</sup>Porque  lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que  quiero, sino lo que aborrezco,  eso hago. <sup>16</sup>Y si lo que no  quiero, esto hago, apruebo que la ley es  buena. <sup>17</sup>De manera  que ya no soy yo quien hace aquello, sino el  pecado que mora en mí. <sup>18</sup>Y  yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no  mora el bien; porque el  querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. <sup>19</sup>Porque  no  hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. <sup>20</sup>Y   si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en  mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley:  que el mal está en mí. <sup>22</sup>Porque  según el hombre interior, me  deleito en la ley de Dios; <sup>23</sup>pero veo  otra ley en mis  miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me  lleva  cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable   de mí! <sup>25</sup>Gracias  doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.  Así que, yo mismo con la mente sirvo  a la ley de Dios, mas con la  carne a la ley del pecado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">¿Es la experiencia de  este hombre dividido En  Romanos 7:14-25, la experiencia de Pablo, su  renacimiento como cristiano—y por  tanto una ilustración de parte de  nuestra propia experiencia cristiana—o es  este hombre dividido una  descripción de Pablo antes de su conversión? Hemos respondido  que: Es  una experiencia cristiana. Y por lo tanto, aquí hay mucho que aprender   acerca de quienes somos como cristianos. ¡Y Oh, cuán crucial es que nos   conozcamos verdaderamente, no sea que nos volvamos orgullosos con la <em>presunción</em> de que en esta vida  podemos alcanzar la perfección, o <em>desesperanzados</em> con la idea de que es imposible alcanzar la perfección en esta vida!  Pastoralmente,  el gran objetivo de este mensaje de Romanos 7, es  alejarle de la presunción  para acercarle a la humildad; y alejarle de  la desesperación para acercarle a  la esperanza.<span id="more-739"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Les he dado siete  razones, hasta aquí, para que puedan ver el pasaje de  este modo. Hoy  les daré dos argumentos más, y entonces terminaremos con Romanos  7 el  domingo próximo—al menos ese es mi plan. Y, como siempre, el objetivo no   es meramente argumentar a favor del punto de vista de que este pasaje  trata sobre  una experiencia cristiana, sino explicar el punto de vista,  y mostrar su  relevancia para todos nosotros. Usualmente las razones  para creer en algo explican  mejor aquello en lo que se está creyendo.  Mi esperanza es que ocurra eso en el  día de hoy—con un efecto de  humilde esperanza y esperanzadora humildad en  nuestras vidas.</p>
<h4 style="text-align: justify;">8.  Este Cuerpo de Muerte</h4>
<p style="text-align: justify;">Alguien podría preguntar, «¿Puede un  verdadero cristiano clamar a viva  voz las palabras del versículo 24b?:  “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”».  Mi respuesta a esto es:  «¿Es posible que un verdadero cristiano NO grite, “Quién  me librará de  este cuerpo de muerte”?».</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto el grito debe ir   acompañado por la respuesta que se da al mismo, en las siguientes  palabras del  versículo 25, “¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor  nuestro!”. En otras  palabras, Dios me librará de este cuerpo de muerte.  Y lo hará por medio de  Jesucristo Señor nuestro.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero debemos  preguntarnos, ¿Qué  significa el hecho de que <em>no</em> seamos   liberados ahora de este cuerpo de muerte? Eso es lo que hace que algunos  se  detengan vacilantes a considerar el hecho de que un creyente debe  pensar de sí  mismo como un ser que no es libre, o que está cautivo en  un “cuerpo de muerte”.  ¿Qué significa eso? ¿Y qué quiere decir Pablo  con ser liberado de este cuerpo  de muerte?</p>
<p style="text-align: justify;">Primero, asegurémonos  de dejar claro que es lo que Pablo <em>no</em> quiere decir con esto.  Alguien podría  escuchar a Pablo hablar de querer ser liberado de ese  cuerpo de muerte, y  pensar que Pablo considera al cuerpo como malo y al  espíritu como bueno, y que  la salvación consiste en que el espíritu  salga volando libre del cadáver. Hay  muchas filosofías que piensan así  acerca del cuerpo y el espíritu, el mundo  material y el mundo  inmaterial. El espíritu es bueno. El Cuerpo es malo. Lo  material del  universo es irreal y gravoso. Pero lo inmaterial—el espíritu—es  real y  bueno. La salvación consiste en despojarse de la materia para ser  agarrado  y unido al Espíritu universal.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto  es precisamente lo  que el cristianismo no enseña. Pablo se enfrentó a esa clase  de  enseñanza acerca del mundo material y el cuerpo. Él fue enfático al  negar esta  enseñanza. Por ejemplo, cuando algunos en Corinto dijeron  que ciertos alimentos  eran impuros, Pablo dijo en 1ra a los Corintios  10:25-26: “Comed de todo lo que  se vende en la carnicería sin preguntar  nada por motivos de conciencia; 26 porque del Señor es la tierra y todo  lo que en ella hay”. En otras  palabras, Dios lo hizo, Dios es el dueño  de ese alimento, y por ende es bueno. Ustedes  son libres de comerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Pero  qué hay del cuerpo? En 1 Corintios 6:13  Pablo dijo, “el cuerpo no es  para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor  es para el cuerpo”.  El cuerpo no es un pedazo de junco del que nos  gustaría deshacernos al  morir.  El cuerpo  está diseñado por Dios, y para Dios: “el cuerpo no  es para la fornicación, sino para el Señor, y el  Señor es para el  cuerpo”. En 1 Corintios 6:19b-20, Pablo dice, “y que no sois vuestros?  20 Pues  por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios  en vuestro  cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.   Cristo murió para comprar nuestro cuerpo. ¿Para qué? El cuerpo no es  nuestro. Lo  tenemos como una inversión para un propósito postrero: para  usarlo de modo que  mostremos a Dios como el tesoro que todo lo  satisface —para glorificar a Dios.  Para eso es el cuerpo. (ver  Filipenses 1:20; Romanos 6:13, 19).</p>
<h4 style="text-align: justify;">Resurrección, no es  Deshacerse Del Cuerpo</h4>
<p style="text-align: justify;">Es por eso que la  esperanza del cristiano  está en la resurrección del cuerpo, no en deshacerse  del cuerpo. Usted  tendrá un cuerpo por siempre y para siempre. Si la esperanza  del los  cristianos radicara en ser liberados de la maldición del cuerpo,   entonces Pablo no nos hubiera enseñado que nuestros cuerpos serán  levantados de  la muerte. En Filipenses 3:21 Pablo dice, “el cual  [Cristo] transformará el cuerpo de  nuestro estado de humillación en  conformidad al cuerpo de  su gloria”. Usted tendrá un cuerpo en la  resurrección por siempre y para  siempre—ya sea un cuerpo glorioso y  satisfecho en el reino de Dios, o un  horrible cuerpo de sufrimiento en  el infierno.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que cuando  Pablo dice en Romanos 7:24b “¿Quién  me libertará de este cuerpo de muerte?” no quiere decir que el cuerpo es   malo y que la salvación está en deshacerse del mismo, como una  mariposa se  despoja del capullo ¿A qué se refiere Pablo? ¿A qué hace  referencia “este  cuerpo de muerte”?</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo quiere decir, por lo  menos, dos cosas:  Primera, el cuerpo va a morir por que todos heredamos  la maldición de Adán  (Romanos 5:12); y segunda, el cuerpo une fuerzas  con el pecado y lleva fruto  para muerte (Romanos 7:5). El cuerpo va a  morir porque todos somos criaturas  caídas; y el cuerpo va a morir  porque es traidor. El cuerpo se asocia con el  pecado para llevarnos a  la esclavitud una y otra vez (Romanos 6:13). Así que el  cuerpo es un  “cuerpo de muerte” no porque intrínsicamente sea malo, sino porque  está  caído y se vende al mal.</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo explica este término de “cuerpo de   muerte” unos versículos después, en Romanos 8:10. Dice, “Y  si Cristo  está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado,  sin  embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia”. Este cuerpo es  tan bueno como  la muerte. El cuerpo va a morir. Ese es el efecto de la  maldición.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces qué es lo que está pidiendo Pablo a  gritos  cuando dice en Romanos 7:24, “¿Quién me librará de este cuerpo de   muerte?”. Él no está pidiendo la separación del cuerpo y el espíritu.  Eso lo  podría lograr con un suicidio. Pablo está pidiendo ser librado  de las  tentaciones de este cuerpo, ahora; y finalmente, la redención de  su cuerpo en  la resurrección. Romanos 8:11 continúa para decir, “Pero   si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos  habita en  vosotros, el <em>mismo </em>que resucitó a Cristo Jesús de  entre los  muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por  medio de su Espíritu  que habita en vosotros”.  Nuestro cuerpo será  resucitado. Eso es lo que Pablo anhela—un cuerpo de  resurrección  redimido.</p>
<p style="text-align: justify;">En otras palabras, la redención —la  liberación— que  Cristo compró en la cruz nos es aplicada por etapas, no de una  sola  vez. Lo vimos en Romanos 8:10, el espíritu esta vivo y nunca morirá,  pero el  cuerpo está condenado a muerte. Vea la forma en que Romanos  8:23 lo dice: “Y no sólo <em>ella</em>, sino que también nosotros  mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos  gemimos en nuestro interior, aguardando  ansiosamente la adopción como  hijos, la redención de nuestro cuerpo”. Nuestra redención llega a   nosotros por etapas: Ahora, ya tenemos el Espíritu Santo. Y ahora, ya  tenemos  nuestros espíritus vivos debido a la justicia de Cristo. Pero  aún gemimos. ¿Por  qué? Porque tenemos que esperar a que nuestros  cuerpos sean redimidos. ¿Cuándo  ocurrirá? En la resurrección.</p>
<p style="text-align: justify;">“¡Miserable  de mí! ¿Quién me librará de este  cuerpo de muerte?”. Ese es el  verdadero  clamor de un santo cristiano. No porque no estemos redimidos,  sino porque la redención que Cristo  compró para nosotros es en etapas.  Primera, la vida en el espíritu, la  justificación, y la santificación  progresiva; <em>después</em> en la resurrección, la redención del  cuerpo. Hasta  entonces, es un cuerpo de muerte, y gemimos. Gemimos por  sus enfermedades  y gemimos por su traicionera complicidad con  el  pecado. Romanos 7:24 es un clamor cristiano.</p>
<h4 style="text-align: justify;">9. Ley del  Pecado y  de la Muerte</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo  debemos responder al antagonismo de que  Romanos 8:1-2 parece señalar que en  Cristo las fallas de Romanos 7 son  dejadas atrás? Pablo comienza Romanos 8 con  estas palabras: “Por  consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo  Jesús,  los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. 2  Porque la ley del Espíritu de  vida en Cristo Jesús te ha libertado de  la ley del pecado y de la muerte”. Muchos comentaristas  interpretan la  experiencia de Romanos 7 como un hecho pasado y terminado.</p>
<p style="text-align: justify;">Específicamente  note el término “ley del  pecado y de la muerte” en el versículo 2 y  compárelo con Romanos 7:22-23,  “Porque según el hombre interior, me  deleito en la ley de Dios; 23pero  veo otra ley en mis miembros, que se  rebela contra la ley de mi mente, y <em>que me lleva cautivo a la ley  del pecado</em> que está en mis miembros”. Ahí se ve el término, “Ley  del pecado”. Es una  especie de principio, o poder, o dominio del pecado  obrando mediante el cuerpo  (justo como ya hemos visto—haciendo del  cuerpo un “cuerpo de muerte”), y  tomando cautivo a Pablo para que haga  aquello que no quiere hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en Romanos 8:2 el versículo   dice, “<em>Ahora</em>…la  ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha  librado de <em>la ley del pecado”. </em>Entonces aquellos que están en  el otro lado de  este debate dicen, “Ven, Romanos 7 está describiendo la  experiencia de una  persona antes de estar en Cristo —antes de ser una  persona cristiana. Es antes  de ser cristianos y tener el Espíritu  Santo, que la ‘Ley del pecado’ nos toma  cautivos. Y después de  convertirnos en cristianos y tener el Espíritu Santo,  somos liberados  de la Ley del pecado”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Pero es así de sencillo? ¿Necesariamente,   Romanos 8:2 tiene que significar que después que usted se vuelve un  cristiano,  este principio, o dominio, o autoridad del pecado, nunca  consigue la ventaja? Hasta  ahora he tratado de mostrar, durante varios  sermones, que esto no es lo que  Pablo enseña. De hecho, enseña justo lo  opuesto. El pecado amenaza  constantemente—con conseguir ventaja en la  vida cristiana, y nosotros tenemos  que luchar contra ello. El versículo  13 del capitulo 8 dice, que debemos “hacer  morir las obras de la  carne”. Romanos 6:13 dice, “ni tampoco presentéis  vuestros miembros al  pecado como instrumentos de iniquidad”. La batalla es  real. La derrota  temporal es posible.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Entonces cual es el significado de la   libertad de Romanos 8:2 cuando se dice, “la ley del Espíritu de vida en  Cristo  Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”? Pienso  que el significado es exactamente el mismo de Romanos 6:14  cuando  dice, “el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la   ley, sino bajo la gracia”. Realmente nadie toma eso como que quiere  decir que  en el momento en que usted es justificado, ya se convierte en  un ser perfecto y  libre de pecado. La mayoría de las personas  concuerdan en que esto significa  que: el poder definitivo y final del  pecado, para dominar y destruir, queda  eliminado. Usted entra a una  nueva libertad. Con el poder del Espíritu usted  puede derrotar al  pecado.</p>
<p style="text-align: justify;">De modo que cuando  Pablo dice en Romanos 7:23 que la  “ley del pecado” lo lleva cautivo, y después  dice en Romanos 8:2 que el  Espíritu de vida en Cristo Jesús lo ha liberado de  la Ley del pecado,  pienso que se refiere a que la derrota y cautividad de  Romanos 7:23 no  es su condición suprema o final. El Espíritu lo ha liberado del  poder  final y decisivo que tenía la “Ley del pecado” para derrotarle y   destruirle. El espíritu a menudo le da la victoria. Y al final le dará  la  victoria decisiva. Y Pablo no puede ser destruido por la ley del  “pecado”  porque la espalda del enemigo ha sido quebrantada. Su cabeza  ha sido separada  de su cuerpo. Combatimos el pecado como se combate a  un enemigo derrotado. Y en  Jesucristo, que ha comprado la victoria,  ganaremos. Permítanme concluir con  esta aplicación. Teniendo en cuenta  la descripción bíblica de nuestra condición  humana—que existe una “Ley  del pecado y de la muerte”,  que el cuerpo esta bajo maldición y que se   vuelve la base de operaciones para esta “ley del pecado”,  que por  tanto es un cuerpo de muerte; y  tomando en cuenta el hecho de que  nuestra redención en Cristo Jesús, de la “Ley  del pecado” y de este  cuerpo de muerte, viene progresivamente y por etapas —todo  debe  prepararnos para no sorprendernos o estremecernos cuando veamos en  nosotros  mismos, y en otros, deseos del cuerpo, excesivos y  distorsionados, que nos  tientan a pecar.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Deseos Excesivos y  Distorsionados</h4>
<p style="text-align: justify;">Vemos un excesivo  deseo por el ocio tentándonos a  caer en la holgazanería. Vemos un excesivo  deseo por la comida  tentándonos a caer en la glotonería. Vemos un excesivo  deseo por la  bebida tentándonos a caer en el alcoholismo. Vemos un excesivo  deseo  por el sexo tentándonos a caer en la concupiscencia. Y en cima de eso,  la  Ley del pecado no solo incita a sucumbir ante el deseo excesivo,  sino que  produce deseos distorsionados. Vemos deseos distorsionados por  la comida, tentando  a las personas a comer barro gris de río en  algunos estados sureños; o a comprar  bolsas de confituras  desenfrenadamente. Vemos deseos distorsionados por el sexo  tentando a  las personas a buscar la satisfacción con personas del mismo sexo.   Vemos personas con deseos distorsionados por el placer, tentando a otras   personas para que usen marihuana, speed, cocaína, o LSD.</p>
<p style="text-align: justify;">Y lo  que quiero  hacer, como siempre, es mostrarle la realidad bíblica en  Cristo Jesús. Por  medio de la fe en Cristo somos unidos a él. Él se  vuelve nuestro perdón y  nuestra justicia. Y su Espíritu nos es  entregado. Y la cuestión no es: «si se  tienen deseos excesivos o  distorsionados». La cuestión es: ¿Seguirá usted  peleando, para gritar  junto con Pablo “¡Miserable de mí!”? ¿Y dejará de mirar hacia  usted  para dirigirse a Cristo como su única esperanza? ¿Y luchará con el poder   del Espíritu y hará morir las obras de la carne (Romanos 8:13)? ¿O se  rendirá y  venderá definitivamente a un amo nefasto, y hará las paces  con este cuerpo de  muerte y con la Ley del pecado?</p>
<p style="text-align: justify;">Jesucristo,   quien murió para comprar nuestro cuerpo para gloria su gloria, es digno  de nuestra  total alianza. Solo Cristo puede salvar. Nadie más. No lo  abandonemos por los  placeres efímeros que ofrecen la Ley del pecado y  este cuerpo de muerte.</p>
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<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
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		<title>¿Quién es este hombre dividido? Parte 4 &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 17:42:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque  sabemos que la ley  es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la  esclavitud del pecado. <sup>15</sup>Porque  lo que hago, no lo entiendo;  porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso   hago.<sup> 16</sup>Y si lo que no quiero hacer,  eso hago, estoy de  acuerdo con la ley, reconociendo  que es buena. <sup>17</sup>Así que ya  no soy yo el que lo hace, sino el pecado  que habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne,  no habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el  bien, no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que  lo hace, sino el pecado que habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo  hacer el bien, hallo la ley de que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque  en el hombre interior me deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra  ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y  me hace  prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable   de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a  Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente  sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado.</p>
</blockquote>
<h4 style="text-align: justify;">La Experiencia de un Cristiano</h4>
<p style="text-align: justify;">La  última vez que nos reunimos, el 24 de Junio,  enfocamos nuestra  atención, por tercera vez, en Romanos 7:14-25. En esa ocasión  expuse  cinco argumentos que me convencieron de que la experiencia de este   hombre dividido, quien no hace lo que quiere hacer (versículo 19), es de  hecho  la propia experiencia de Pablo. Él se está describiendo a sí  mismo, en una etapa  de su vida cristiana, y además a todos nosotros,  también en una etapa de nuestra  vida cristiana.<span id="more-736"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Algunas personas  podrían no estar conscientes de que aún  existe la misma disputa entre  los grandes eruditos bíblicos, respecto a si la  descripción de Pablo,  en este texto, se refiere a Pablo antes de su conversión,  o a Pablo  después de su conversión. O si esta experiencia es la de cualquier  otro  incrédulo o pre-cristiano. El punto de vista que estoy defendiendo es  que  esta experiencia, es la experiencia de Pablo como creyente; y  también la  nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;">Simplemente para repasar, no estoy diciendo  que los  cristianos vivimos solo en la derrota. Sino que ningún  cristiano vive solo en  perfecta victoria sobre el pecado. Y en esas  etapas donde no triunfamos sobre  el pecado, Romanos 7:14-25 nos muestra  la forma normal en que un cristiano saludable  debiera responder.  Debiéramos decir:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Yo amo la Ley de Dios (versículo 22).</li>
<li>Aborrezco lo que acabo de hacer (versículo 15).</li>
<li>“¡Miserable  de mí! ¿Quién me libertará de este       cuerpo de muerte?” (versículo  24).</li>
<li>“Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”        (versículo 25).</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">En otras palabras, ningún cristiano quiere  vivir así,  en  la derrota. Ningún cristiano decide  vivir de esta  manera. Pero si en algún momento vivimos así, no debemos mentir respecto   a nuestros fracasos. Debemos afrontarlos sin hipocresía, sin  pretensiones, sin  alardes de perfeccionismo, sin sonrisas estampadas o  gozo superficial. Que Dios  nos libre ser ciegos a nuestros propios  errores y de la rapidez consecuente  para juzgar a otros. Que Dios nos  ayude a sentirnos peor por nuestras propias faltas  que por las de otros  ¡Que Dios nos dé la honestidad, el candor y la humildad  del apóstol  Pablo en este texto!</p>
<p style="text-align: justify;">En las vacaciones leí un libro publicado en  1797,  por <em>William Wilberforce</em>, miembro  cristiano del  Parlamento en Inglaterra, quien pasó décadas luchando contra el   comercio de esclavos. El libro se llama <em>A  Practical View of  Christianity</em> [Una Visión Práctica del Cristianismo]. Es  un libro  penetrante e intuitivo, especialmente cuando usted se da cuenta de que   el autor fue un político, y no un teólogo profesional.</p>
<p style="text-align: justify;">Menciono  este libro, porque en él, el autor habla  varias veces de la experiencia  de Romanos 7, y de la corrupción y la  depravación remanentes que hay  en cada uno de nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, en una parte del libro, él  argumenta  sobre el sentido más profundo de nuestra depravación natural,  a la que la  mayoría de las iglesias en Inglaterra eran insensibles en  la década de 1790.  Como evidencia, él ofrece el testimonio de “todo  cristiano sacrificado,  cuidadoso, y diligente”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este testimonio  dice que esta convicción se  fortalece cada día más; sí, que él, a cada  hora ve razones frescas para lamentar  la falta de sencillez en su  mentalidad, la debilidad de sus propósitos, sus  bajos puntos de vista,  su egoísmo, sus deseos indignos, la lentitud a la hora  de cumplir con  su deber, su languidez y frialdad al actuar. Por tanto, él  constantemente  se encuentra obligado a confesar, que siente dentro de  sí dos principios  opuestos, y que no puede hacer las cosas que quisiera  hacer [ver Romanos 7:19] (p.  17).</p>
<p style="text-align: justify;">En otro fragmento argumenta,  que el “principio  seminal” de la nueva vida en Cristo, debe crecer y  llevar fruto en un clima  espiritual y moral, principalmente, en este  mundo altamente inhabilitado para  el fruto de la santidad. Es como  tratar de hacer que crezca un melocotonero en <em>Minnesota</em>.  Ciertamente habrá fruto en la  vida del cristiano, Dios velará por ello.  “Pero mientras los siervos de Cristo  continúen en esta vida,  gloriosos, como corresponde al tema de sus labores, obtendrán  muchos  recuerdos humillantes de sus imperfecciones remanentes, y a diario   encontrarán una razón para confesar que no pueden hacer las cosas que  quieren  hacer [ver Romanos 7:18-19]” (pp. 81-82).</p>
<h4 style="text-align: justify;">El Balance  Entre el Orgullo y la Desesperanza</h4>
<p style="text-align: justify;">La opinión  que la mayoría de  los cristianos ha tenido acerca de Romanos 7:14-25, durante  veinte  siglos, y además, el punto de vista que estoy defendiendo, es que este   texto es la descripción que hace Pablo de una verdadera experiencia  cristiana. En  el sermón anterior expuse cinco argumentos y hoy daré  (por lo menos) cinco más.  No estoy multiplicando estos argumentos con  el objetivo principal de hacer que usted  sea un mejor defensor de esta  verdad. Los buenos defensores a menudo tienen la  cabeza dura y solo  tratan de ganar los debates por el bien de su ego.  Multiplico estos  argumentos, para que usted pueda conocer cual es su verdadera  condición  como cristiano, y para que pueda andar por la débil línea que existe   entre la presunción arrogante de que estamos por encima del pecado, y la  desesperanza  irremediable de saber que en esta vida nunca viviremos a  la altura de la  perfección exigida. Mi meta es alejarle del orgullo y  acercarle a la humildad,  traerle de la desesperación hacia la  esperanza. El realismo bíblico de Romanos  7 está destinado a salvarnos  del <em>orgullo  moral</em> por un lado, y de la de la <em>desesperanza   por lo inmoral </em>por el otro lado. Romanos 7 nos sirve de gran ayuda  para equilibrarnos  en esta cuerda floja.</p>
<p style="text-align: justify;">Retomemos entonces el  texto por donde nos quedamos el  24 de junio. El quinto argumento que  demuestra que Pablo está hablando de una  verdadera experiencia  cristiana, venía de la vida de Pedro. Todos conocemos que  Pedro falló  miserablemente al negar tres veces a Cristo. No hizo lo que quería   hacer. Y cuando lloraba amargamente, podemos asumir con toda seguridad  que decía  como Pablo en Romanos 7:24: “¡Miserable de mí!”</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no  todos nos percatamos de que Pedro falló de  nuevo y de la misma forma,  años más tarde, como lo describe Pablo en Gálatas 2.  Este hecho tuvo  lugar después de que Pedro viera al Cristo resucitado y después  de  haber sido lleno del Espíritu Santo en repetidas ocasiones. La falta era  tan  seria que Pablo sintió que tenía que reprender a Pedro en público,  y después,  dejar este hecho registrado en una carta para que todo el  mundo lo leyera.</p>
<p style="text-align: justify;">Pedro, como judío experimentando su libertad en   Cristo, se encontraba comiendo con los gentiles en Antioquia. Pero  luego, unos  judíos celosos, quienes no entendían esa libertad  cristiana, llegaron de  Jerusalén. Sobre este hecho Pablo dice en  Gálatas 2:12: “Porque antes de venir  algunos de parte de Jacobo,  [Pedro] él comía con los gentiles, pero cuando  vinieron, empezó a  retraerse y apartarse, porque temía a los de la circuncisión”. Advierta  aquí el pecado del temor. Fue el  mismo pecado dominante el que le  derrotó durante el enjuiciamiento de Jesús. Años  más tarde, todavía  Pedro estaba luchando con el mismo pecado. Considero que es  a este tipo  de experiencia cristiana a la que Romanos 7 está haciendo  referencia.  Un gran santo, un apóstol, siendo derrotado temporalmente por el   pecado, a tal grado, que Pablo dice que el efecto fue terrible y que el  propio  evangelio estaba comprometido. Versículo 13: “Y el resto de los  judíos se le  unió en <em>su</em> hipocresía, <em>de tal manera</em> que  aun Bernabé fue  arrastrado por la hipocresía de ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego  argumenté que Pablo  nos daba una buena ilustración a partir de la vida  de Pedro, mostrándonos que la  experiencia de Romanos 7 no era una  experiencia pre-cristiana, sino cristiana de  errores: “Pues no hago el  bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso  practico”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este  fue el quinto argumento   del sermón anterior. Ahora quedémonos aquí   en Gálatas para continuar con el argumento Nº 6.</p>
<h4 style="text-align: justify;">6.  Un Ego  Dividido</h4>
<p style="text-align: justify;">El  argumento  Nº6 plantea que en Gálatas 5:17 Pablo  usa un lenguaje muy similar al de Romanos  7. Pero todos estamos de  acuerdo de que Pablo, en Gálatas, sí describe una experiencia   cristiana. Pablo está hablando a cristianos que tienen el Espíritu Santo  y que  sin embargo tienen otro poder obrando dentro de ellos. Pablo  llama a este  poder, la carne. En el versículo 17 dice: “Porque el deseo  de la carne es  contra el Espíritu, y el <em>del</em> Espíritu <em>es</em> contra la carne, pues  éstos se oponen el uno al otro, de manera que  [aquí vemos el lenguaje de  Romanos 7:] no podéis hacer lo que deseáis”.</p>
<p style="text-align: justify;">Observe  cuidadosamente que  Pablo no habla simplemente del Espíritu oponiéndose  a la carne (o de la carne  oponiéndose al Espíritu), como si de algún  modo fuésemos inocentes espectadores  viendo desarrollarse la batalla.  No, Pablo hace lo mismo que en Romanos 7 y  habla de un ego dividido.  Luego, al final de Gálatas 5:17, dice: “de manera que  no podéis hacer  lo que deseáis (i[na mh. a] eva.n qe,lhte tau/ta poih/te)”.  Usted  quiere hacer algo, pero resulta que actúa diferente a como desea. Aquí  vemos  una voluntad dividida. Yo pienso que esta es la misma experiencia  mencionada en  Romanos 7. Gálatas, es la experiencia de un cristiano  que tiene el Espíritu  Santo. Este es el sexto argumento para apoyar que  Romanos 7 es una experiencia  cristiana.</p>
<h4 style="text-align: justify;">7. El Pecado Como Amo</h4>
<p style="text-align: justify;">El   séptimo argumento es un intento por dar respuesta a la objeción más  fuerte en  contra del punto de vista que estoy defendiendo. Pienso que  el mayor argumento de  que en Romanos 7 Pablo no describe una  experiencia cristiana, podría ser la expresión  de Romanos 7:14b, donde  Pablo dice: “pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del  pecado”  ¿Realmente diría Pablo de un cristiano: “yo soy…vendido a la esclavitud   del pecado”? El hecho de ser “vendido” representa la esclavitud. Un amo  parece  haberle comprado, y él ha sido vendido. El esclavista es el  pecado. ¿Puede  alguna vez decir un cristiano: « Soy vendido al pecado  como amo»?</p>
<p style="text-align: justify;">Admito que este argumento es muy bueno. Si no fuera   por todos los argumentos en su contra, hubiera sido persuadido por este.  Por  ejemplo, por lo menos seis veces en Romanos 6, Pablo habla de los  cristianos  siendo liberados del pecado como amo (versículos 6, 17, 18,  19, 20, 22).  Versículo 18: “y habiendo sido libertados del pecado, os  habéis hecho siervos  de la justicia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Es posible que Pablo se  haya referido a un cristiano  como temporalmente “vendido al pecado”.  Pablo no tiene que estar diciendo que  la persona cuando peca, pasa de  ser un cristiano a un no-cristiano. Para él,  solo basta con decir que  en el momento de la falla, el pecado consigue la  superioridad, como un  esclavista que obtiene temporalmente el control sobre una  persona que  realmente no le pertenece.</p>
<p style="text-align: justify;">¿No es exactamente en contra de esta  condición que  Pablo nos advierte en Romanos 6:12? Él dice a los  cristianos: “Por tanto, no  reine el pecado en vuestro cuerpo mortal  para que <em>no</em> obedezcáis sus  lujurias”. En otras palabras, ya  que usted, <em>en  realidad, </em>no es esclavo del pecado, y el pecado <em>no  tiene</em> poder sobre usted, por tanto, actúe de acuerdo a esa   verdad. Siga libre. No dé ninguna victoria al pecado como a un amo  extranjero  ¡No se venda usted mismo al pecado! Pero la suposición  parece ser: Podemos, por  alguna razón, dejar que “reine el pecado”, o  sea, entregarnos a nuestro antiguo  amo.</p>
<p style="text-align: justify;">En Gálatas 5:1, Pablo nos  da una exhortación más útil  y contundente para no dejar que reine en  nosotros el pecado, sugiriendo que los  cristianos necesitamos cuidarnos  para no caer en la esclavitud. Nos dice: “Para  libertad fue que Cristo  nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os  sometáis otra  vez al yugo de esclavitud”. No debemos entregarnos a nuestra antigua   forma de vida justo como hizo Pedro ¿Por qué? Pues sería como regresar a  la  esclavitud. Pablo solo utiliza término de <em>esclavitud</em>,   para describir lo que, temporalmente, podría ocurrirle al cristiano si  no está  alerta: Podríamos, por algún tiempo, “dejar que reine el  pecado”, o “sujetarnos  al yugo de la esclavitud”.</p>
<p style="text-align: justify;">Considero que  esta experiencia es la que Pablo describe  en Romanos 7:14b cuando dice,  “pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del  pecado”. Cuando Pablo  sucumbe a la tentación y hace lo que no quiere hacer,  sabe que  temporalmente ha sido dominado por el pecado y que él es como un   esclavo vendido. Así que, aunque el argumento es fuerte, no creo que sea  irrebatible.</p>
<h4 style="text-align: justify;">¿Cómo Afecta A Mi Vida Esta Condición?</h4>
<p style="text-align: justify;">Guardemos  los argumentos restantes para la próxima  semana y concluyamos con  estas preguntas: ¿Qué, pues, debemos hacer? ¿Cómo,  pues, debemos  responder ante esta condición en la vida cristiana?</p>
<p style="text-align: justify;">1) Recuerde la  promesa de que somos justificados       solo por fe, sin las obras de  la Ley (Romanos 3:28) y crea en aquel que       justifica al impío  (4:5). Recuerde que Cristo es nuestra justicia (Romanos       10:4).  Recíbalo; acéptele como a su única esperanza de vida ante un Dios Justo        y Santo.</p>
<p style="text-align: justify;">2) Recuerde la promesa de que también somos        santificados por fe, sin las obras de la Ley. Una vida de fertilidad  para       la gloria de Dios no viene fundamental y decisivamente  mediante el       cumplimiento de la Ley, sino por la unión personal y  la comunión con Cristo       que solo se alcanza por medio de la fe.  Romanos 7:4 es uno de los       versículos más importantes, en cuanto a  cómo vivir la vida cristiana, en       todo el libro de Romanos: “Por  tanto, hermanos míos, también a vosotros se       os hizo morir a la ley  por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis       unidos a otro, a  aquel que resucitó de entre los muertos, [¿Por qué? ¿Por       qué se  nos hizo morir a la Ley? ¿Por qué somos unidos a Cristo?        Respuesta:] a fin de que llevemos fruto para Dios”. Morimos a la Ley y  somos       unidos al Cristo que resucitó de los muertos, a fin de que  podamos llevar       fruto para Dios.</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>Una vida cambiada  radicalmente, que honra a Cristo,  no surge en fundamental y  decisivamente mediante el cumplimiento de la Ley. Esa  clase de vida  viene por medio de nuestra unión por la fe, en una comunión   completamente satisfactoria, con Jesucristo. Por tanto, ¡procure conocer  a  Cristo! Esta fue la razón que me inspiró a escribir: <em>“Seen and  Savoring Jesús Christ”</em> [Contemplando y Deleitándonos en   Jesucristo]. Conózcale, véale, crea en él, disfrútele, camine junto a  Cristo y  salga del sendero de la comodidad para andar junto a él por el  camino del amor  y el sacrificio, hacia el Calvario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">3)  Recuerde que hay una inmensa diferencia (una       diferencia entre el  cielo y el infierno), entre un soldado que experimenta       una derrota  táctica, pero que sigue luchando en su camino hacia la       victoria, y  un soldado que se rinde al enemigo porque la guerra es       demasiado  dolorosa y el territorio enemigo luce muy atractivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe  una diferencia entre el hombre dividido de  Romanos 7 y el que se  vende. Por tanto, no se venda. Crea en Cristo y combata  al pecado.</p>
<p><!-- SwishCommand noindex --></p>
<hr />
<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
<p><strong>Please include the following statement on any distributed copy:</strong> By John Piper. © Desiring God. Website: <a href="http://www.desiringgod.org/">desiringGod.org</a></p>
</div>
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		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 3 – John Piper</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 19:06:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Doctrina del pecado]]></category>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos  7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque  sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud  del pecado. <sup>15</sup>Porque lo que hago, no lo  entiendo; porque no practico  lo que quiero hacer, sino que  lo que  aborrezco, eso hago.<sup> 16</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con  la ley, reconociendo que es  buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no  habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el bien,  no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero,  eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de  que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque en el hombre interior me  deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra ley en los miembros de   mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace  prisionero de la  ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable  de mí! ¿Quién  me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a Dios, por  Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente sirvo a  la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado.<span id="more-695"></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En  el último sermón (“¿Quién  es este hombre dividido? 2da Parte”),  argumentaba que Romanos  7:14-25 fue escrito para defender la Ley de las  falsas especulaciones,  específicamente (entre otras), la referida a  que Pablo hace que la Ley sea  culpable de que la vida del cristiano no  sea todo lo que debiera ser. En otras  palabras, es como si alguien le  dijera a Pablo: «Vea, usted le dice a las  personas que están “muertas a  la Ley” (Romanos 7:4), o “liberadas de la Ley” (Romanos  7:6). Pero las  consecuencias a este ataque contra la ley: la gente que hace lo  que no  quieren hacer, y no hace lo que quieren hacer. Pablo, el problema con   ustedes los cristianos es que no honran a la Ley como debieran. De  hecho, usted  le dice a los cristianos que no están “bajo la Ley”  (Romanos 6:14-15; Gálatas  4:21; 5:18). Y trata a la Ley como si fuera  un pecado o una enfermedad ¿Pero  qué es lo que consigue?»</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces hallamos a  Pablo argumentando a favor de tres razones en  Romanos 7: 14-25.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Los Argumentos de Pablo en Romanos 7</h4>
<p style="text-align: justify;">Primero, argumenta a  favor de la bondad y la espiritualidad de la Ley  de Dios.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Romanos 7:14a: “Porque sabemos que la ley es espiritual”.</li>
<li>Romanos  7:16b: “eso hago,  estoy de acuerdo con la ley, <em>reconociendo</em> que es buena”.</li>
<li>Romanos  7:22: “Porque en el  hombre interior me deleito con la ley  de Dios”.</li>
<li>Romanos 7:25b: “Así que  yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a  la ley de Dios”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así vemos a Pablo  defendiendo a la Ley, contra las falsas  especulaciones derivadas de su enseñanza,  que decían que convertía a la  Ley en pecado y muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Segundo, Pablo argumenta  a favor de la realidad de lo que llama: “el  pecado que habita en mí”, para  explicar por qué los cristianos no son  perfectos, y no están a la altura de sus  propias normas, que son  sumamente elevadas.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li> Romanos 7:17: “Así que  ya no soy yo el que lo hace, sino el  pecado que habita en mí”.</li>
<li>Romanos 7:20: “Y si lo  que no quiero <em>hacer,</em> eso hago, ya  no soy yo el que lo hace, sino el  pecado que habita en mí”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así  que, por un lado, Pablo argumenta que la Ley es buena, y por otro,  que el  pecado que mora en nosotros es el culpable de nuestros fracasos  en la vida  cristiana.</p>
<p style="text-align: justify;">Tercero, Pablo argumenta  a favor de su propio y genuino cristianismo  —él es un hombre nuevo, una nueva  criatura en Cristo, y sin embargo,  aún peca.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, en Romanos  7:22-23 dice: “Porque en  el hombre interior me  deleito con la ley de Dios, 23pero veo otra  ley en los miembros de mi  cuerpo”. He sido cambiado. Hay un nuevo sabor  espiritual para Dios y su  Ley dentro de mí. Soy cristiano.</p>
<h4 style="text-align: justify;">¿Quién es Este Hombre Divido?</h4>
<p style="text-align: justify;">Pero ahora nos  encontramos en la parte más polémica de este pasaje: ¿es  este hombre dividido  cristiano? ¿Una nueva criatura en Cristo? ¿Una  persona que cree en Cristo como  su Salvador y Señor, y por tanto, tiene  al Espíritu Santo morando en su corazón?  Mi respuesta en el último  mensaje fue “Sí” y prometí que les daría las razones.  Así que ese es mi  objetivo en el día de hoy ¿Por qué considero que en Romanos  7:14-25,  Pablo está describiendo parte de su propia experiencia como cristiano,  y  no su experiencia antes de la conversión (o la manera en que un  cristiano  vería su experiencia antes de su conversión)?</p>
<h4 style="text-align: justify;">Implicaciones Prácticas para Rescatar a los Hombres</h4>
<p style="text-align: justify;">Esta posición es relevante por la  inmensa importancia práctica que  tiene para rescatar personas de la devastadora  desesperanza del  perfeccionismo. La semana pasada narré la historia de <em>J. I. Packer</em>,  quien, a raíz de su  conversión por la sólida enseñanza de John Owen  acerca de “el pecado que mora en  nosotros”, fuera rescatado de sus  pensamientos suicidas.  (El libro de Owen está fundamentado en  Romanos  7:21).<sup><a title="ftnref1" name="ftnref1" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftn1">1</a></sup> Existe una desesperanza originada al  rechazar todas las normas que Dios ha  establecido para la fe y la vida.  Y existe una desesperanza originada al tener  normas perfeccionistas,  que en la vida real, no dejan lugar para el pecado de  los fieles  santos. La enseñanza de Pablo en este pasaje, tiene el poderoso  efecto  pastoral de ayudar a las personas a navegar en las turbulentas aguas que   hay entre estas dos clases de desesperanza. Y ahí es donde todos  vivimos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el sermón pasado enfaticé  (y ahora lo hago de nuevo, brevemente),  que este texto no enseña que debemos  hacer las paces con el pecado,  sino que debemos hacer guerra contra el pecado  en  nuestras propias  vidas, saber cómo entendernos  a nosotros mismos, y cómo responder  cuando sufrimos una derrota táctica en la batalla.  El capítulo 6 deja  claro que ganaremos la guerra contra el pecado (6:14). El  capítulo 7  aclara que esta victoria no será sin derrotas tácticas, las que nos   harán amar aún más a nuestro Señor. La seriedad de la guerra y nuestras   respuestas a las derrotas son las que muestran nuestro cristianismo y  no nuestra  perfección.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que lo que quiero  hacer ahora, y repetir en otra ocasión, es darles  argumentos para que puedan  creer que este texto realmente habla de una  experiencia cristiana, y que realmente  ofrece el tipo de orientación y  estímulo, para los cristianos, que han  considerado la mayoría de los  intérpretes en la historia de la iglesia.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Mis Argumentos:</h4>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. El Uso que Pablo  hace del Primer Pronombre Personal </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La forma más natural de  entender el uso que Pablo hace de la primera  persona: “yo”, en el tiempo  presente, es que él está hablando de sí  mismo y de una parte de su vida que está  experimentando como creyente.  Pablo utiliza “yo”, “me” o “mi”, alrededor  de cuarenta veces en este  texto. Y además  explica su situación en el tiempo presente durante todo  el texto: “yo soy carnal…lo que hago, no lo entiendo… lo que   aborrezco, eso hago… hallo la ley de que el mal está presente en mí… en  el  hombre interior, me deleito en la ley de Dios… con la mente sirvo a  la ley de  Dios…”</p>
<p style="text-align: justify;">Se  necesita un argumento muy convincente para  derribar la primera  impresión que se tiene de que Pablo está hablando de sí  mismo y de una  parte de su experiencia cristiana presente.<sup><a title="ftnref2" name="ftnref2" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftn2">2</a></sup> Pero no creo que exista  tal argumento. Al  menos nunca lo he escuchado.</p>
<p style="text-align: justify;">2.  Pablo Habla de la Ley como Solo un Cristiano Podría  Hacerlo</p>
<p style="text-align: justify;">En este pasaje, Pablo habla de la Ley de  Dios, de una forma que  parecida a la manera en que lo haría un creyente  cristiano, y no un  judío inconverso al cristianismo. No solo estoy pensando en  Pablo  llamando a la Ley “buena” (7:16) o incluso, “espiritual” (7:14), sino   específicamente, en Romanos 7:22, cuando dice: “Porque en el hombre  interior me deleito con la ley  de Dios”. La frase, “hombre interior” es  suena muy parecido a la forma en que  Pablo habla del verdadero  cristiano interior. Y cuando se une con la frase “me  deleito” (Porque  en el hombre interior me deleito con la ley de Dios), parece  ser la   descripción que hace Pablo de su  gozo profundo y manifiesto en la  verdad y en la Ley de Dios, y no en el gozo  carnal, superficial, e  impío, producto de la experiencia de un fariseo. Así que  a mí me  parece, que Pablo está tratando a la Ley como lo haría un creyente.</p>
<p style="text-align: justify;">3. La Descripción del Pablo Pre-Converso no Se Ajusta a Romanos 7</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué  hay de la descripción de Pablo como un hombre dividido y en  ocasiones atormentado,  en relación a la Ley? ¿Se ajusta esta  descripción a la que conocemos de Pablo  antes de su conversión? No, no  se ajusta. Pablo nos da una breve visión de su  vida pre- cristiana, y  en ella vemos todo, excepto un hombre atormentado por  alguna falla que  haya tenido viviendo bajo la Ley de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo,  en Gálatas 1:13-14 Pablo dice:</p>
<p style="text-align: justify;">“Porque  vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el  judaísmo, de  cuán desmedidamente perseguía yo a la iglesia de Dios y  trataba de destruirla,  14 y <em>cómo</em> yo aventajaba en el judaísmo a  muchos de mis compatriotas  contemporáneos, mostrando mucho más celo  por las tradiciones de mis antepasados”.</p>
<p style="text-align: justify;">De modo que, Pablo veía su vida antes de su  conversión, como una vida  de celo inigualable por la Ley y por las tradiciones  de sus ancestros.  Pablo no nos da ningún indicio de tormento, o de conflicto, o  de una  visión interna, como vemos en Romanos 7.</p>
<p style="text-align: justify;">De una  forma similar, en Filipenses 3:4-6, Pablo habla de cómo antes de  convertirse, él  podría haberse jactado de su conocimiento sobre el  judaísmo:</p>
<p style="text-align: justify;">“Si  algún otro cree <em>tener motivo para</em> confiar en la carne, yo  mucho más: 5  circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la  tribu de Benjamín,  hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en  cuanto al celo,  perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de  la ley, hallado irreprensible”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que  en estas pocas ojeadas que Pablo nos da de su vida  pre-cristiana, no vemos el  cuadro de conflicto y tormento que  apreciamos en Romanos 7.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto,  a mí me parece que lo que estamos leyendo en Romanos  7:14-25, no es la descripción  de Pablo acerca de su  experiencia  pre-cristiana,  sino  la descripción de parte de su  experiencia  cristiana. La verdadera batalla entre el amor a la Ley, y el odio  hacia  lo que hacemos en contra de ella, comienza cuando Dios nos salva y nos  da  una probada espiritual de su gloria, de la obediencia a la fe, y de  todo a lo  que verdaderamente está destinada la Ley en una vida de amor.  Es por esto que  considero que es más probable que el conflicto sobre  el cual leemos aquí, sea  parte de la experiencia cristiana de Pablo, y  no de su experiencia pre-cristiana.</p>
<p style="text-align: justify;">4. Pablo  Habla de Sí Mismo como  Solo Podría Hacerlo un Cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo  habla de sí mismo de una manera que, creo, nunca hubiera  utilizado si no fuera  una nueva criatura en Cristo —una persona sin fe  en el Espíritu Santo. El  versículo principal que tengo en mente, es  Romanos 7:18: “Porque yo sé que en  mí, es decir, en mi carne, no habita  nada bueno”. Hay dos características que  sobresalen en esta  declaración. La primera es la devastadora autoevaluación:  “Porque yo sé  que en mí… no habita nada bueno”. Esta declaración no suena como la   del Pablo autosuficiente pre-cristiano, quien afirmaba ser irreprensible   (Filipenses 3:6). Suena como la expresión de un humilde pecador  abrumado de  dolor, quien sabe que ha sido salvado solo por gracia, que  estaba muerto en sus  transgresiones y pecados  (Efesios 2:5),  y que  “no hay justo, ni aún uno” (Romanos 3:1).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero  podríamos preguntar, ¿Si es cristiano, y nueva criatura en Cristo,  cómo puede  decir: “porque yo sé que en mí… no habita nada bueno”? ¿Y  qué hay del Cristo,  que por fe, mora en su corazón (Efesios 3:17) y del  Espíritu Santo que también mora  en su corazón (Romanos 8:11)?</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la  respuesta de Pablo sería: «Es por esa razón que hago una  distinción en lo que  digo. Cuando expreso: “porque yo sé que en mí… no  habita nada bueno”, agrego  esta distinción: “es decir, en mi carne”».  Esta distinción es la segunda característica que  sobresale en este  versículo. Si Pablo estuviera ofreciendo una valoración de su  vida  pasada y pre cristiana, no creo que hubiera podido añadir esta  distinción.  Solo el cristiano es más que “carne”. Solo el que cree en  Cristo, renace y  tiene una nueva naturaleza, es habitado por el  Espíritu Santo. Antes que esa  conversión nos ocurra, somos simplemente  “carne” y nada más. Somos simplemente  humanos. Jesús en Juan 3:6 dijo:  “Lo que es nacido de la carne, carne es”. Solo  cuando nacemos por  segunda vez podemos decir: «soy más que carne. Ahora tengo  al Espíritu  Santo. Ahora tengo una nueva naturaleza».</p>
<p style="text-align: justify;">Y así, cuando  Pablo cualifica su propia descripción en el versículo  18:“Porque yo sé que en  mí… no habita nada bueno”, con la frase, “es  decir, en mi carne”, quiere decir:  «Sin Cristo, sin el Espíritu, sin mi  nueva naturaleza en Cristo, no soy bueno».  En otros términos, esta es  la descripción de un Pablo cristiano, no pre-cristiano.  Hay algo bueno  en el cristianismo, a saber: Cristo y su obra.</p>
<p style="text-align: justify;">5. Pedro como ejemplo de hombre dividido</p>
<p style="text-align: justify;">Existen  varios argumentos más para decir que Pablo está describiendo su  experiencia  como cristiano. La mayor parte de ellos los guardaré para  la próxima vez. Pero  mencionaré uno más aquí, como una manera de  aplicarlo todo a nuestras vidas  diarias. Consideremos la vida de pedro   y sus fallas como cristiano, para mostrar que la descripción de Pablo  aquí, incluso,  no está tan distante de describir un hombre del calibre  cristiano de Pedro.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos  conocemos como Pedro negó a Cristo tres veces. No tengo dudas de  que después de  haberse marchado y llorado amargamente, Pedro dijera  algo como: “¡Miserable de  mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de  muerte?”. Pero alguien pudiera decir:  «Bueno, eso fue antes de la  venida del Espíritu Santo, en Pentecostés, cuando  Pedro no tenía toda  la fuerza del Espíritu, por tanto, no es un ejemplo justo».</p>
<p style="text-align: justify;">Vayamos  entonces a una ilustración de la vida de Pedro mucho después de  que estuviera  lleno del Espíritu Santo. En Gálatas 2:11ss Pablo  describe una falla de Pedro,  que era tan seria, que Pablo tuvo que  reprenderlo en público. Dice en el versículo  12-13:</p>
<p style="text-align: justify;">“Porque  antes de venir algunos de parte de Jacobo, él comía con los  gentiles, pero  cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque  temía a los de la  circuncisión.13 Y el resto de los judíos se le unió  en <em>su</em> hipocresía, <em>de tal manera</em> que aun Bernabé fue  arrastrado por la  hipocresía de ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, observe  quién estaba involucrado: dos de los mejores cristianos  del primer siglo. Ambos  fueron héroes en la historia de Lucas narrada  en los Hechos: Pedro y Bernabé.</p>
<p style="text-align: justify;">Vea  después las dos terribles palabras de acusación que Pablo utiliza  para  describir la conducta de ellos: <em>temor</em> e “hipocresía”. Al  final del versículo 12: “…temía a los de la circuncisión”.Y  al final  del versículo 13: “…aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de   ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pedro  había estado disfrutando de su libertad en Cristo, comiendo como  judío junto a  los gentiles, lo cual muchos hubieran considerado  ceremonialmente impuro. Pero  él no estaba “bajo la Ley” como hubiera  dicho Pablo. Sin embargo, cuando  llegaron personas influyentes de  Jerusalén, Pedro temió que lo censurarán. Y se  volvió – ¡de  nuevo!  Anote esto: ¡de  nuevo!- un <em>cobarde. </em>El mismo pecado  de antes.  La clase de pecado que lo hace a uno decir, “¡Miserable de mí!”.  Pedro  pretendía aparentar frente a estas personas, que no hacía lo que, de   hecho, ya estaba haciendo –a saber, comer con los gentiles. Pedro estaba   codiciando la aprobación de los hombres. Estaba temiendo a quien no  debía  temer. Y estaba mintiendo y engañando con su conducta. Y esto era  algo tan  serio, que Pablo pensó que el propio evangelio estaba en  juego, porque dijo en  el versículo 14, “Pero cuando vi que no andaban  con rectitud en cuanto a la  verdad del evangelio…” y entonces, lo  reprende frente a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien,  pudiera seguir adelante y describir esta conducta pecadora con  las mismas  palabras de Romanos 7:14ss. Pero lo dejaré para otra  ocasión. Basta con decir  aquí, que tanto usted como yo sabemos cómo nos  sentimos cuando actuamos así. Cometer  pecado nos ocurre a todos, y lo  odiamos. El pecado que mora en nosotros es para  sentirnos avergonzados,  para merecer la muerte. Pero hay ocasiones en las que nos  captura de  repente, y nos hace sus esclavos, antes de que logremos tomar conciencia   de lo que está sucediendo realmente. O en ocasiones viene con arrullos  tan  sutiles, que sabemos exactamente lo que está ocurriendo, y nos  dejamos engañar.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta  manera de actuar  no quiere decir que no  seamos cristianos. La  prueba es: ¿Amamos la Ley? ¿Aborrecemos nuestras fallas? ¿Clamamos  a  Dios con consternación por nuestra condición pecadora? ¿Buscamos a  Cristo y  su justicia? ¿Huimos hacia la cruz? ¿Confesamos nuestros  pecados, y nos  arrepentimos, renunciamos a Satanás, y dirigimos  nuestros rostros hacia delante,  con Jesús, en el camino hacia el  Calvario?</p>
<p style="text-align: justify;">¡Hagámoslo  así! Oremos los unos por los otros para que todos nos  refugiemos en la cruz de  Cristo.</p>
<hr size="2" />
<p style="text-align: justify;"><sup><a title="ftn1" name="ftn1" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftnref1">1</a></sup> Este trabajo de 150  páginas, del siglo 17,  aún está disponible en soporte de impresión, <em>en The Works of John  Owen,</em> vol. 6 (<em>Edinburgh: Banner of Truth Trust</em>, 1967),   pp. 153-322. Su  título completo es <em>“The Nature, Power,  Deceit, and  Prevalency of the Remainders of Indwelling Sin in Believers;  Together  with the Ways of Its Working and Means of Prevention, Opened, Evinced,   and Applied: with A Resolution of Sundry Cases of Conscience Thereunto   Appertaining.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify;"><sup><a title="ftn2" name="ftn2" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftnref2">2</a></sup> Estoy consciente   de que uno de los  argumentos principales  para una interpretación pre-cristiana, es que un  cristiano de la clase de  Romanos 6 no puede ser “vendido  a la  esclavitud del pecado” (7:14: “Pero yo soy carnal, vendido a la  esclavitud del  pecado”). Entiendo que la palabra “vendido”, es una  ilustración de “vendido a  la esclavitud del pecado”. Pero interpreto  como una expresión temporal  de lo que Pablo nos dice, en Gálatas 5:1,    que no debemos dejar que ocurra: “Para libertad fue que Cristo nos hizo  libres; por  tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al  yugo de esclavitud”. Pienso que Pablo hubiera dicho que esa  acción, fue  justo la que Pedro dejó que ocurriera en Gálatas 2:12ss.  Así que, mi  interpretación es que no estamos  en constante esclavitud al pecado,  sino que hemos sido definitivamente  liberados de esa condición de  esclavitud; sin embargo, de vez en cuando  volvemos a resbalar en esa  condición, y es entonces cuando se dice que, en ese  sentido, el pecado  nos esclaviza.</p>
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<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
<p><strong>Please include the following statement on any distributed copy:</strong> By John Piper. © Desiring God. Website: <a href="http://www.desiringgod.org/">desiringGod.org</a></p>
</div>
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		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 2 &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 17:36:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque  sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud  del pecado. <sup>15</sup>Porque lo que hago, no lo  entiendo; porque no practico  lo que quiero hacer, sino que  lo que  aborrezco, eso hago. <sup>16</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con  la ley, reconociendo que es  buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no  habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el bien,  no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero,  eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de  que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque en el hombre interior me  deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra ley en los miembros de   mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace  prisionero de la  ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable  de mí! ¿Quién  me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a Dios, por  Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente sirvo a  la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado.<span id="more-688"></span></p>
</blockquote>
<h4>La Ley No Justifica, Ni Santifica</h4>
<p style="text-align: justify;">El objetivo de  Pablo en Romanos 7:7-25 es reafirmar la enseñanza  expuesta en el libro, hasta el  momento, acerca de que la Ley de Moisés,  o la Ley escrita en el corazón de  todos los hombres, carece de poder  para declararnos o hacernos justos ante Dios.  Somos pecadores por   nuestra naturaleza y  por nuestras acciones. Por consiguiente, la Ley  nos condena e incita a la  rebelión que hay dentro de nosotros. La Ley  no justifica, ni santifica.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, Dios,  en su misericordia, ha hecho que su justicia esté  disponible para nosotros de  otra manera, sin las obras de la Ley  (3:21); específicamente, por medio de  Jesucristo su Hijo. Así que, para  ser declarados justos (para ser justificados)  tenemos que apartarnos  de <em>nuestra </em>obedienciaa la Ley y volvernos a la obediencia a  la  Ley realizada por <em>Cristo</em>. Tenemos  que recibir a Cristo como  nuestro tesoro, y ser declarados justos por nuestra  unión con él,  mediante la fe,  y no por  alguna justicia en nosotros. Es así como  somos <em>declarados</em> perfectamente justos ante Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego, para llegar  a ser justificados (o santificados), también debemos  apartarnos del cumplimiento  de la Ley, o como dice Pablo en Romanos  7:4, debemos morir a la Ley y permanecer  unidos con Cristo, a fin de  que podamos llevar fruto para Dios. De modo que la <em>justificación </em>es  por fe en unión con  Cristo, y la <em>santificación </em>es por fe  en  unión con Cristo. Y ambas implican apartarse de la Ley, como el medio  decisivo  por la cual <em>somos justificados ante Dios</em> y <em>llegamos  a ser como Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Romanos 7:7-25 está escrito, aunque en  una forma poco usual, para  apoyar la enseñanza sobre la justificación y la  santificación. En este  texto se da respuesta a una objeción. La objeción es que  toda esta  enseñanza acerca de la justificación por fe y la santificación por fe,   todo este discurso sobre cómo ser justos ante Dios, “aparte de la ley”   (Romanos 3:21), y de llevar fruto para Dios, “muriendo a la Ley”, en  verdad  menoscaba la Ley y la hace pecaminosa y mortífera. Esa es la  objeción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo ya se había enfrentado a esta  objeción cuando dice en Romanos  3:31: “¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De  ningún modo!  Al contrario, confirmamos la ley”. Ahora en Romanos 7:7 pregunta:  “¿Qué  diremos entonces? ¿Es pecado la ley?”. Y en el versículo 13 pregunta:  “¿Entonces lo que es bueno vino a ser <em>causa  de</em> muerte para  mí?”. Como podemos ver, Pablo está respondiendo a una  objeción: «Pablo,  ¿usted está diciendo que la Ley de Dios es pecaminosa y  venenosa?» De  ser así, entonces la doctrina de Pablo es falsa. Es por esto que Pablo   defiende y apoya su doctrina de la justificación por fe, y de la  santificación  por fe, argumentando que la Ley es santa, justa, buena, y  espiritual. La Ley  carece de poder para justificar y santificar no  porque sea pecaminosa y  mortífera, sino porque yo soy pecador y mi  pecado es mortal. Por tanto, esta  objeción a su enseñanza acerca de la  justificación por fe y la santificación  por fe, queda deshecha. Y así  permanece la gloriosa verdad del evangelio, ese  es el propósito de  Romanos 7.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Una Manera  Peculiar  de Defender la Ley</h4>
<p style="text-align: justify;">Ahora, aquí tenemos una pregunta crucial, la cual les conducirá a una   enseñanza muy práctica para sus vidas: ¿Por qué Pablo defendió la Ley y  respondió  a esta objeción, de una manera tan peculiar, específicamente,  describiendo la  experiencia de este hombre dividido en Romanos 7:14-15  (el hombre que dice en  el versículo 19: “Pues no hago el bien que  deseo, sino que el mal que no  quiero, eso practico”)? ¿Cómo es que esta  descripción prolongada, acerca de la  confusión y el sentido de miseria  que experimenta este hombre (versículo 24: “¡Miserable de mí!”), sirvió  a sus propósitos? ¿Por  qué no decir solamente, que la Ley es justa y  buena, y que el pecado es el  verdadero culpable? Digámoslo simplemente  así.,</p>
<p style="text-align: justify;">Para responder  a esta pregunta necesito decirles cuál es mi criterio  respecto a quién es este  hombre dividido. Recuerden, de la semana  pasada, que algunos dicen que Romanos  7:14-25 es la descripción de  Pablo acerca de su propia experiencia antes de ser  cristiano; y otros  que es la descripción de la propia experiencia de Pablo como  cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, yo considero  que la segunda posición es la correcta. Aquí Pablo  está hablando de sí mismo  como cristiano. Permítanme explicarles,  inmediatamente: no quiero decir que  debemos dar por sentada esta  afirmación, y exponernos a una vida mundana y a una  mentalidad  derrotista. No debemos hacer las paces con nuestro pecado. La  derrota  no es la única, ni tan  siquiera,  la principal experiencia de la vida  cristiana, es parte de ella. Estoy de  acuerdo con <em>J. I. Packer</em>,  quien escribió  un artículo sobre este pasaje hace dos años, en el cual  defiende el punto de  vista que estoy abordando aquí. Él dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo no nos  está diciendo que la vida de este &#8220;hombre miserable” fuese  todo lo mala que podría  ser, sino que no es tan buena como debería  ser, y debido a que el hombre se  deleita en la Ley y desea cumplirla  perfectamente, su continua incapacidad para  hacerlo, lo perturba  enormemente… Ese hombre “miserable” es el propio Pablo,  expresando  espontáneamente su angustia, por no ser mejor cristiano de lo que ya   es, y todo lo que conocemos de la personalidad de Pablo se ajusta a esta  suposición”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, considero  que Pablo <em>no</em> nos está diciendo que  los  cristianos vivimos en una constante derrota, sino que vivimos en  constante  victoria sobre el pecado. Y en esos momentos, o en esas  etapas en que fracasamos  en el intento de triunfar sobre el pecado  podemos dirigirnos a Romanos 7:14-25  que es la manera normal en que un  cristiano  saludable debería responder. El cristiano debería decir:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>Yo  amo la Ley de Dios. </em>Versículo 22: “Porque  en el  hombre interior me deleito con la ley de Dios”.</li>
<li><em>Yo aborrezco lo que acabo de hacer. </em>Versículo 15: “lo que  aborrezco, eso hago”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">¡<em>Oh cuánta miseria siento en estos tiempos! Cuánto anhelo la  liberación de este  cuerpo que constantemente amenaza con matarme, y del  cual tengo que  avergonzarme día tras día. </em>Versículo  24:  “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (ver   Romanos 6:6; 8:10, 13).</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie debería querer vivir de esta manera. O decidirse  a vivir así. Esa  no es la intención. El propósito es que cuando vivamos así (en  esos  tiempos de fracasos), podamos dar esta respuesta cristiana. Sin  mentiras.  Sin hipocresías. Sin presunción. Sin alardear de  perfeccionismo. Señor, líbranos  de ser una iglesia de sonrisas  estampadas, con superficialidad, ciegos a nuestros  propios errores, y  con una rapidez consecuente para juzgar a otros. Que Dios  nos dé la  honestidad, el candor y la humildad del apóstol Pablo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, este  es el punto de vista que quiero defender: Romanos  7:14-25 es parte de la  experiencia cristiana, no ideal, sino real.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Ley y el Pecado que Mora  en Mí</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Y ahora qué? Bueno, ahora podemos retroceder a lo que  llamé, hace un  momento, una pregunta crucial: ¿Por qué Pablo prosiguió a  defender la  Ley de esta forma tan peculiar? Recuerde que eso es lo que él ha  estado  haciendo: dando respuesta a la objeción de que las doctrinas de la   justificación por fe y de la santificación por fe, tratan a la Ley como  pecado  y como veneno ¿Por qué defendió Pablo la Ley describiendo su  experiencia en una  época de fallas cristianas? “Pues no hago el bien  que deseo, sino que el mal  que no quiero, eso practico”. (7:19) ¿Cómo   es que lidiar con el cristiano imperfecto y la ley, le ayuda a defender  la ley  contra esta falsa acusación de que él está convirtiendo a los  mandamientos en  pecado y muerte?</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, aquí  está el problema con la experiencia cristiana: Pablo acaba  de decir en Romanos  7:4, que los cristianos deben morir a la Ley y  aceptar a Cristo a fin de poder  llevar fruto para Dios. Pero, algunos  que objetan dicen: «Mira a los  cristianos. Mira a la iglesia de  Corinto, la de Laodicea  (Apocalipsis 3:17) y la iglesia de <em>Bethlehem</em>.  Pablo, ¿sabe usted qué es lo  que se obtiene cuando se muere a la Ley?   Pues obtiene lo que dice en Romanos 7:19: “Pues no hago el bien que   deseo, sino que el mal que no quiero”. Usted <em>dice</em> en Romanos  3:31 que su doctrina en realidad está estableciendo  la Ley. Usted <em>dice </em>en Romanos 8:4 que  los que andan conforme al espíritu: cumplen la  Ley. Pero vea la experiencia  cristiana real. ¡Vea su propia  experiencia! ¿Sabe cuál es su problema? Usted no  ama la Ley. Y usted  trata a la Ley como al problema, no como la solución».</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cuál es la  respuesta de Pablo a esta objeción? Bueno, antes que  nada, responde confrontando  el problema directamente: trata con la  experiencia cristiana. Podemos ver la  esencia de su respuesta en cuatro  pares de declaraciones. La mitad de cada par  dice que los cristianos  aman la Ley y que se deleitan en la Ley, y la otra  mitad dice que  nuestras fallas no se deben a la falta de respeto hacia la Ley,  sino al  poder del pecado que mora en nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº1</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:14a, “Porque sabemos que la  ley es  espiritual”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:14b, “pero yo soy carnal, vendido a la  esclavitud del pecado”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº2</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:16: “Y si lo que no quiero <em>hacer,</em> eso hago, estoy de acuerdo con la ley, <em>reconociendo</em> que es  buena”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:17: “Así que ya no soy yo el que lo hace,  sino el pecado que habita  en mí (<em>he oikousa en emoi  hamarrita</em>)”. (De aquí viene el  término “pecado que habita”. Y  podemos verlo de nuevo en 7:20: “Y si lo  que no quiero <em>hacer,</em> eso hago,  ya no soy yo el que lo hace,  sino el pecado que habita en mí [<em>he  oikousa en emoi hamarrita</em>])”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº3</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:22: “Porque en el hombre  interior me deleito con la ley de Dios”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:23: “pero veo otra ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra  contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la  ley del pecado  que está en mis miembros”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº4</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:25b: “Así que yo mismo, por  un lado, con  la mente sirvo a la ley de Dios”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:25c, “pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así que la  respuesta de Pablo es que los cristianos amamos la Ley de  Dios, estimamos la  Ley de Dios, nos deleitamos en la Ley de Dios,  estamos de acuerdo con ella, la  tenemos como buena, y no la culpamos  por nuestras propias fallas. En lugar de  ello, los cristianos admitimos  (y aquí está la enseñanza crucial y práctica con  que concluiré) que en  todos los cristianos existe, mientras dure esta era caída  y vivamos en  la tierra, la realidad del “pecado que habita en nosotros”. (7:17,  20)</p>
<p style="text-align: justify;">En otras  palabras, la Ley no causa nuestra derrota, la Ley define  nuestras victorias. El  pecado que mora en nosotros es el causante de  nuestras derrotas. Pablo, en los  capítulos 6-7, es muy celoso  exhortándonos que no exageremos, ni restemos  importancia a la medida de  santidad posible en esta era caída, donde los  cristianos somos  liberados del dominio del pecado y gemimos esperando la redención   completa de nuestros cuerpos (Romanos 8:23) y la liberación de la “Ley  del  pecado” relacionada a ellos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Un Ejemplo Personal de la Vida de J. I. Packer</h4>
<p style="text-align: justify;">Concluiré con  una ilustración personal de la vida de <em>J.  I. Packer</em>,  que muestra cuán crucial resulta que no perdamos el equilibrio en   ninguno de los dos extremos y terminemos diciendo que en esta era no se   necesita la santidad, o que nos es posible alcanzar la perfección (<em>Packer</em> enseña teología en la <em>Regent College</em> en Vancouver).</p>
<p style="text-align: justify;">He escuchado a  Packer, en persona, narrar esta historia, y la he leído  en dos libros  diferentes. En 1944 él estaba estudiando latín y griego  en la <em>Corpus Christi College</em>, en Oxford; y tocaba en una banda  de Jazz llamada <em>Oxford Bandits</em>. Una noche, asistió a una   reunión de la <em>Christian  Union</em>, y escuchó un  sermón de un  predicador relativamente desconocido, llamado <em>Earl Langston. Packer</em> dijo:  «Las escamas cayeron de mis ojos…y vi la vía de entrada».</p>
<p style="text-align: justify;">Pero pronto  llegó la crisis. Habían bastantes doctrinas falsas en  Oxford, especialmente con  respecto al perfeccionismo, y a la  posibilidad de una segunda experiencia de  “santificación por fe”—por la  que decían experimentar una crisis tras la cual  no habría que luchar  más contra el pecado, lo cual no es a lo que me refiero cuando  utilizo  el término de santificación por fe. Packer tenía una conciencia muy   sensible y no podía engañarse a sí mismo. No era perfecto, y sin  importar cuántas  veces se reconciliara con Dios, aún no había  perfección. Él dijo que  esta falsa enseñanza sobre la santificación   por fe, podía fácilmente haberlo llevado al suicidio si no hubiera sido  por dos  grandes descubrimientos: Lo escrito por <em>John  Owen</em> sobre el pecado que mora en nosotros (especialmente los volúmenes 6 y  7  de sus obras), y lo escrito por <em>J. C.  Ryle</em> (especialmente su  libro acerca de la <em>Santidad</em>). Aquí <em>J. I. Packer</em> aprendió el realismo bíblico del “pecado que habita en nosotros”, y de  la constante  lucha por la fe, y del glorioso descanso que viene cuando  la justicia de Dios  nos es atribuida en Cristo solo por fe.</p>
<p style="text-align: justify;">Apenas nos  hemos mojado el pie en este río de verdad. Hay mucho que  decir sobre este  hombre dividido de Romanos 7. Pero ruego a Dios, que  use lo que hemos visto  aquí, para hacer que caigan las escamas de  nuestros ojos; y para que nos ayude  a encontrar su camino, entre el  perfeccionismo desesperanzado por un lado, y la  derrota desesperanzada  por el otro. Lo que caracteriza a un cristiano no es la  perfección,  sino la lucha por la fe, que se muestra en la manera imperfecta en  que  amamos el poder del Espíritu, y en la gozosa confianza de que Dios   justifica al impío. Por tanto, acepte a Cristo como su  justicia y  busque atesorarlo a él y a sus caminos  por encima de todas las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Artículos anteriores de la serie:</p>
<p style="text-align: justify;">1. <a href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/02/%C2%BFquien-es-este-hombre-dividido-parte-1-john-piper/" target="_self">Parte 1</a></p>
<p><!-- SwishCommand noindex --><br />
<hr />
<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
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<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/03/%c2%bfquien-es-este-hombre-dividido-parte-2-john-piper/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 1 &#8211; John Piper</title>
		<link>http://descubriendoelevangelio.es/2010/02/%c2%bfquien-es-este-hombre-dividido-parte-1-john-piper/</link>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 20:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos publicados de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque sabemos que la ley es espiritual,  pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud del pecado.<sup> 15</sup>Porque lo  que hago, no lo  entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que  aborrezco, eso  hago.<sup> 16</sup>Y si lo que no quiero hacer,  eso  hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo  que es buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado  que habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne,  no habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el  bien, no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que  lo hace, sino el pecado que habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo  hacer el bien, hallo la ley de que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque  en el hombre interior me deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra  ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y  me hace  prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable   de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a  Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente  sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del  pecado.<span id="more-683"></span></p>
</blockquote>
<h4 style="text-align: justify;">¿Cristiano o  No Cristiano?—Continuará</h4>
<p style="text-align: justify;">Este texto es uno de los más famosos y más  controversiales del libro de  Romanos. Aquí tenemos las bien conocidas palabras  del versículo 19:  “Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico”. Aquí vemos a un hombre dividido, o a un hombre con la   voluntad dividida, o con el corazón dividido. Hay una parte de este  hombre (el  “Yo”) que quiere hacer el bien y no el mal. Y hay otra parte  de él (el otro  “Yo”) que no hace el bien que quiere, sino el mal que  no quiere.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las interrogantes más grandes acerca  de este texto, tenemos:  ¿quién es este hombre? ¿De quién es la experiencia que está   describiendo Pablo? ¿Es la experiencia de Pablo, el creyente, o la  experiencia  de Pablo, el incrédulo? ¿Es la experiencia de Pablo  cristiano o de Pablo no  cristiano? O debemos plantear las preguntas con  más precisión: ¿Es Pablo un  hombre instruido moralmente, pero no  convertido? ¿Es este Pablo, convertido  repentinamente al cristianismo,  un hombre nuevo e inmaduro en la fe? ¿O pudiera  ser el Pablo cristiano  ya maduro, pero en una período de debilidad en la fe y  la vigilia? No  creo que hoy diga cuál es la respuesta que considero. Me  gustaría que  meditaran y estudiaran este pasaje por ustedes mismos, sin saber  cuál  es mi parecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Considero que podemos llegar a  respuestas, más o menos razonables, para  todas estas interrogantes; y que al  final  estas conclusiones, no   necesariamente, tienen que llevarnos a una falsa enseñanza,  principalmente, en  vista de la santificación. En otras palabras, es  posible estar equivocados en  nuestras interpretaciones del texto, pero  podemos estar en lo cierto respecto a  nuestros criterios sobre la vida  cristiana. Usted podría decir: «Este texto no habla  acerca de la  experiencia cristiana»; y aún así, podría creer que los cristianos   tenemos experiencias como esta donde experimentamos el conflicto donde a  veces  hacemos lo que no queremos hacer. O podría decir: «Este texto  habla sobre la  experiencia cristiana»; y sin embargo, creer que en la  vida cristiana podemos  alcanzar una mayor victoria sobre el pecado.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que nuestra conclusión (acerca de si  Romanos 7:14-25 se refiere o  no a la experiencia cristiana) no determina todos  nuestros criterios  sobre la experiencia cristiana. Existen otras docenas de  textos  importantes en el Nuevo Testamento, que debemos añadir a este grupo,  para  tener una concepción más grande de la vida cristiana. Cuídese de  aquellos que  basan sus opiniones en pasajes aislados de la Escrituras.  Es de ahí de donde  surgen la mayoría de las sectas religiosas y las  falsas interpretaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de que hablemos de los pros y  los contras de las diversas  opiniones, veamos cual es el propósito principal  del texto. Puede que  le parezca sorprendente, pero pienso que el propósito  principal de este  texto permanecerá claro e irrebatible, en cualquiera de estos  puntos  de vista que acabo de mencionar (acerca de si este hombre dividido es un   cristiano o no). Ahora bien, ¿cuál es el propósito principal del  texto? ¿Cuál  es la intención de estos versículos? ¿A dónde quiere  llegar Pablo?</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Justicia de Otro, Acreditada a Nosotros Mediante la Fe</h4>
<p style="text-align: justify;">Permítame intentar hacerle un resumen  del contenido del libro de  Romanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro de Romanos trata de cómo los seres  humanos pecadores –es  decir, todos los seres humanos (3:9), quienes estamos  destituidos de la  gloria de Dios (3:20), que deshonramos a Dios con nuestra  forma de  vida (1:21) y que, por tanto, merecemos su ira (1:32; 2:5)- somos  justificados  ante Dios; o sea, somos justificados sobre la base de lo  que Jesucristo ha  hecho por nosotros en su vida, muerte, y resurrección  (3:24-25; 5:18-19).</p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta de Pablo al problema más  grande de los seres humanos  (específicamente, nuestra culpa como pecadores ante  un Dios Santo y  Justo), es que el propio Dios, por medio de su Hijo Jesucristo,  nos ha  provisto de una justicia que no es la nuestra, pero nos la ha atribuido y   la ha dado a conocer como nuestra, por medio de la fe y no por las  obras. Esta gran verdad la podemos encontrar específicamente  en Romanos  4:5-6: “mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al   impío, su fe se le cuenta por justicia. 6Como también David habla de  la  bendición <em>que viene</em> sobre el hombre a quien Dios atribuye  justicia  aparte de las obras”. Aquí tenemos esas  palabras tan  importantes: “cuenta”, “atribuye”, (o imputa). Al final del  versículo  5: “su fe se le cuenta por justicia”. Y al final del versículo  6: “Dios  atribuye justicia aparte de las obras”.</p>
<p style="text-align: justify;">La gloriosa verdad evangélica de  Romanos, es que Dios nos provee una  justicia que no es la nuestra, y nos la  acredita mediante nuestra fe.  La fe nos aparta la visión de nuestras propias  acciones y de nuestra  obediencia a la Ley como una vía rápida para alcanzar la  justificación.  La fe confía solo en Jesucristo como la base por la cuál se nos  acredita  una justicia que no es la nuestra. Entonces, ¿de quién es esta justicia?  Romanos 3:21-22 nos dice: “Pero  ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha  sido manifestada,  atestiguada por la ley y los profetas; 22es decir,  la justicia de Dios  por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que  creen”. La  justicia que se nos ha  acreditado por medio de la fe es “la justicia de  Dios”. Es la propia justicia  de Dios y  no la nuestra (ver Filipenses   3:9).</p>
<p style="text-align: justify;">En Romanos 10:3-4 podemos distinguir  claramente de quién es esta  justicia que nos justifica: “Pues desconociendo la  justicia de Dios y  procurando establecer la suya propia, no se <em>sometieron</em> a la  justicia de Dios”. En la actualidad, ¿qué apariencia tiene nuestra <em>sumisión</em> a la justicia de Dios, que  difiere tanto de procurar “establecer la  [nuestra] propia”? Pablo da la respuesta en el versículo 4, que   literalmente dice: “Porque Cristo es el fin [o el propósito] de la ley  para justicia a todo aquel que cree”.</p>
<p style="text-align: justify;">Someternos a la justicia de Dios, en  lugar de establecer nuestra propia   justicia, es darnos cuenta de que la Ley estaba destinada a llevarnos a   “Cristo para justicia”. Y que tenemos a “Cristo para justicia”  mediante la fe.  Esta verdad es para todo aquel que cree. De modo que  cuando Pablo dice en  Romanos 5:19: “Porque así como por la  desobediencia de un hombre  [específicamente, Adán] los muchos fueron  constituidos pecadores, así también  por la obediencia de uno los muchos  serán constituidos justos”. Considero que  Pablo, con este versículo,  nos quiere decir que Cristo obedeció tanto a Dios y  a la Ley, que por  medio de su fe en Dios y por la unión con él, su obediencia,  o su  justicia, se convierten en nuestra. Y esta justicia es la justicia de  Dios  porque consiste en guardar perfectamente la voluntad de Dios, y es  hecha posible  por Dios, es aceptable para Dios, y es un regalo de Dios  para nosotros en Jesucristo.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego, Pablo dice en 2da a los Corintios  5:21: “[Dios]  Al que no  conoció pecado  [Cristo], le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos  hechos justicia de  Dios en él”. Esta justicia de Dios cumplida por  Jesucristo, nos fue acreditada de  la misma manera que nuestros pecados  fueron acreditados a Cristo. La gloria del  evangelio es esta: la  justificación es solo por gracia, es solo mediante la fe,  basándose  solamente en Cristo, y solo para la gloria de Dios. Este es el mensaje   principal del libro de Romanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El evangelio es una noticia tremendamente  buena para los pecadores.  ¡Oh! ¡Cuánto anhelo que usted sienta, en esta mañana,  la maravilla y  belleza de este evangelio! ¿Puede usted verla y saborearla? Le  imploro,  en nombre de Cristo: Reconcíliese con Dios en esta mañana; aparte la   vista de sus propias obras y busque a Jesucristo como la única y  verdadera justicia,  como  el tesoro de su vida.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Ley es un Gran Problema en la Reconciliación con Dios</h4>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿cuál es el propósito del capítulo  7? ¿Cómo se ajusta este  propósito al mensaje principal de Romanos?</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí está el problema. A lo largo del  libro Pablo argumenta  apasionadamente en contra de la justificación por las obras  de la Ley.  No podemos justificarnos con Dios guardando la Ley, sino solo por  fe.  Pablo, en su discurso, incluso parece decir que la Ley es parte de  nuestro  problema, y no parte de nuestra redención. Por ejemplo: Romanos  3:20: “porque  por las obras de la ley ningún ser humano será  justificado delante de él; pues  por medio de la ley <em>viene</em> el  conocimiento del pecado”. O Romanos 3:28: “Porque  concluimos que el  hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley”.  O más  curioso aún, Romanos 5:20: “Y la ley se introdujo [Dios dio la Ley en el   monte Sinaí]  para que abundara la  transgresión”. De este modo tal  parece que la Ley fuera cómplice del pecado.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, Pablo llega al punto de decir  que si usted quiere llevar  fruto para Dios—o sea, si quiere ser santificado y justificado—tiene   que morir a la Ley. Romanos 7:4 dice: “Por tanto, hermanos míos, también  a  vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo,  para que  seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los  muertos, a fin de que  llevemos fruto para Dios”. Usted no puede llevar  fruto para Dios si no muere a  la Ley. Guardar la Ley no es la manera  inicial y decisiva de llevar fruto para Dios.  La manera inicial y  decisiva de llevar fruto para Dios es permanecer unidos al  Cristo  resucitado. Si los cristianos terminamos cumpliendo la Ley de Dios (como   la Ley de Cristo) será solo porque primero hemos muerto a la Ley, y  por tanto, buscamos  la obediencia de otra manera, específicamente,  mediante la unión con el Cristo  resucitado, en quien somos  completamente justificados, antes de haber logrado un  progreso en el  cumplimiento de la Ley.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, pudiéramos continuar diciendo  sobre Romanos 7:5-6, que Pablo  percibe la Ley de Dios como gran parte de nuestro  problema en la  reconciliación con Dios. De modo que la gran pregunta que Pablo  tiene  que responder está en Romanos 7:7: “¿Qué diremos  entonces? ¿Es pecado  la ley?” O, un poco diferente, en el versículo 13: “¿Entonces lo  que es  bueno vino a ser causa de  muerte para mí?”  Aquí tenemos dos grandes  preguntas, planteadas en el evangelio de Pablo, acerca  de la  justificación que es por fe sin las obras de la Ley: ¿Es pecado la Ley?   ¿Vino la Ley a ser causa de muerte para mí? O para ser más específicos:  Si  usted tiene que apartarse del cumplimiento de la Ley y acercarse a  la justicia  de Cristo para ser justificado, y si tiene que morir a la  Ley y unirse a Cristo  para ser santificado, entonces, ¿la Ley es  pecado? ¿Viene a ser causa de muerte  para mí?</p>
<p style="text-align: justify;">Si la respuesta a estas dos preguntas es  sí (la Ley es pecado y viene a  ser muerte), entonces, Pablo sabe que su  evangelio está fracasado. No  hay futuro para un evangelio que convierte a la  Ley de Dios en pecado y  muerte.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Pero la Ley no es Pecado</h4>
<p style="text-align: justify;">Así que con todas sus fuerzas Pablo dice  en los versículos 7 y 13:  “[No] ¡De ningún modo!”. La Ley no es pecado; el pecado  explota a la  Ley y la utiliza. La Ley es santa, justa, y buena (versículo 12).  La  Ley no causa la muerte; el pecado causa la muerte a través de lo que es   bueno: la Ley (versículo 13).</p>
<p style="text-align: justify;">Romanos 7:7-25 se escribió con el  propósito de explicar y defender la  respuesta de que la ley no es pecado. No  pierda de vista este  propósito. Todo el texto trata de la justificación por la  fe y de la  santificación por la fe. Si estas dos doctrinas básicas implican que  la  Ley de Dios es pecado y deviene en muerte; entonces están arruinadas y  no  pueden ser verdaderas.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, cuando Pablo termina de  escribir Romanos capítulos 1-7, él  logra dejarnos dos grandes enseñanzas: por  un lado, nos enseña que  tenemos que morir a la Ley para ser aceptados por Dios  (justificación,  3:28) y que debemos morir a la Ley para llevar fruto para Dios   (santificación, 7:4-6). Y por otro lado, nos enseña que esta necesidad  de morir  a la Ley para ser justificados y santificados, no quiere decir  que la Ley sea  pecado o veneno; quiere decir que por nuestra mortal  condición de pecadores,  debemos tener a Cristo como base para nuestra  justificación, y para el poder de  nuestra santificación. La Ley no  puede justificarnos ni santificarnos, solo Cristo  puede.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Soy Pecador y mi Pecado es Mortal</h4>
<p style="text-align: justify;">Ahora estamos en disposición de comprender  porqué la identidad de este  hombre dividido en Romanos 7:14-25 no altera el  mensaje principal del  texto. Si este hombre es cristiano o no, en todo caso su  miseria  (“!Miserable de mí!”, versículo 24), es causada por el pecado que mora   en él, no por la Ley. La Ley no es pecado y la Ley no es veneno. Yo soy  el  pecador, y mi pecado es veneno mortal.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo menos tres veces Pablo deja bien claro  este principio. Versículo  14: “La ley es espiritual, pero yo soy carnal”. Versículo 16: “Y si lo  que  no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con la ley,  reconociendo que es buena”. Versículo 22: “Porque en  el hombre interior  me deleito con la ley de Dios”. Así que la mandamiento es   “espiritual”, “bueno”, y “santo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este principio es tan cierto como decir que  este hombre dividido es un  creyente que está luchando, o que es un incrédulo  ligeramente  consciente. En cualquier caso, el mensaje principal de Pablo es el   mismo: La doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la Ley  (3:28)  permanece, porque no implica que la Ley sea pecado o veneno. Y  la doctrina de  la santificación por la fe muriendo a la Ley (7:4)  permanece, porque no implica  que la Ley sea pecado o veneno.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta aquí llegaremos en el  día de hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">Usted no debe sentir el temor de que al recibir  el regalo de la  justificación que es solo por fe, empañará la Ley de Dios. Por  el  contrario, cuando usted se dirija a Cristo para obtener justificación,   cuando se dirija a Cristo para obtener santificación, honrará la Ley de  Dios.  Porque el fin de la Ley es Cristo “Cristo, para justicia a todo  aquel que cree”  (10:4).  Y el fruto de amor inspirado por  Cristo (7:4)  es el cumplimiento de le Ley (13:10).</p>
<p style="text-align: justify;">¡Oh, cuán completa y profunda es la  salvación que Cristo ha provisto  para nosotros en su vida y en su muerte! Venga  a Cristo. En él está  todo lo que necesita.</p>
<p><!-- SwishCommand noindex --></p>
<hr />
<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
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</div>
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		<title>Ver la Gloria de Cristo nos transforma &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 18:27:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: VolvamosAlEvangelio]]></description>
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<p style="text-align: left;">Fuente: <a href="http://www.youtube.com/user/VolvamosAlEvangelio" target="_blank">VolvamosAlEvangelio</a></p>
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		<title>La Regeneración contra la Idolatría de la Decisión en el Evangelismo &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 16:21:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde Las 5 Solas han traducido y subtitulado esta predicación. ¡Gracias por vuestro trabajo!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!--YouTube Error: bad URL entered-->
<p><span style="color: #000000;">Desde</span> <a href="http://las5solas.wordpress.com/2009/04/22/video-nuevo-regeneracion-contra-la-idolatria-de-la-decision-en-el-evangelismo-paul-washer/" target="_blank">Las 5 Solas</a> <span style="color: #000000;">han traducido y subtitulado esta predicación. ¡Gracias por vuestro trabajo!</span></p>
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		<title>Los dos problemas del hombre &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 16:30:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las letras se ven un tanto pequeñas, así que se debe agrandar la imagen, eso llevará a perder un poco de gráfica, pero se logrará leer mejor. Gracias a Guardián de la Fe, nos enteramos de la reciente publicación de este mensaje de Paul Washer con subtitulos en español. Mil gracias desde aquí a EliAna [...]]]></description>
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<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">Las letras se ven un tanto pequeñas, así que se debe agrandar la imagen, eso llevará a perder un poco de gráfica, pero se logrará leer mejor.</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Gracias a</span> <a href="http://guardiandelafe.blogspot.com/2009/03/los-dos-peoblemas-del-hombre-video.html" target="_blank">Guardián de la Fe</a>, <span style="color: #000000;">nos enteramos de la reciente publicación de este mensaje de Paul Washer con subtitulos en español.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mil gracias desde aquí a</span> <a href="http://miscristianosfavoritos.blogspot.com/2009/03/los-dos-problemas-del-hombre-la.html" target="_blank">EliAna</a> <span style="color: #000000;">por su traducción y a</span> <a href="http://guardiandelafe.blogspot.com/2009/03/los-dos-peoblemas-del-hombre-video.html" target="_blank">Guardián de la Fe</a> <span style="color: #000000;">por pasar la traducción en subtitulos.</span></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2009/03/los-dos-problemas-del-hombre-paul-washer/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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