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	<title>Descubriendo el Evangelio &#187; Doctrina del pecado</title>
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		<title>La Verdad os hará libres &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Apr 2011 17:46:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Desiring God Juan 8:30-59 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”? Jesús [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Fuente: <a title="Desiring God web" href="http://www.desiringgod.org/resource-library/sermons/the-truth-will-set-you-free?lang=es#" target="_blank">Desiring God</a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Juan 8:30-59</strong></p>
<blockquote><p>Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?</p>
<p>Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros. Yo hablo lo que he visto con mi Padre; vosotros, entonces, hacéis también lo que oísteis de vuestro padre.</p>
<p>Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padre.  Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.  Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación;  tenemos un Padre, es decir, Dios. Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que El me envió. ¿Por qué no entendéis lo que digo?  Porque no podéis oír mi palabra Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre.  El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él.  Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado?  Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios.</p>
<p>Contestaron los judíos, y le dijeron: ¿No decimos con razón que tú eres samaritano y que tienes un demonio? Jesús respondió: Yo no tengo ningún demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí. Pero yo no busco mi gloria; hay Uno que la busca, y juzga. En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte. Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: “Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte.” ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres? Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “El es nuestro Dios.” Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy. Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es posible vivir en un mundo evangélico, que cree en la Biblia, que ama la Biblia, y nunca haber escuchado la crítica bíblica que es tan común en los departamentos universitarios de religión en todo el país y en las aulas de muchas iglesias importantes. Yo experimenté este mundo evangélico, durante unos tres años en Alemania, y me impactó cuán atrevidas podían ser las críticas. Recuerdo en un seminario, un grupo de estudiosos estaban debatiendo los Salmos, y alguien citó un Salmo específico para abordar el problema en cuestión, y un estudioso muy emotivo en la mesa dijo: &#8220;<em>Das ist doch ein Pharisäer Psalm!</em>&#8221; &#8220;¡Ese es un Salmo fariseo!&#8221;, queriendo decir que este salmo enseña el tipo de legalismo que caracterizó a los fariseos y por tanto no podía ser usado como fundamento para la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Me parece sabio a mí, como uno de los pastores que les atienden a ustedes, protegerles de las falsas enseñanzas, advertirles acerca de que muchos críticos eruditos no solo creen que Juan creó diálogos que Jesús nunca habló, sino que en el proceso él distorsionó y, de hecho, falsificó lo que Jesús realmente enseñó. El problema más escabroso para estos eruditos es el que ellos llaman el ardiente antisemitismo de Juan &#8211; que el autor (generalmente no es el apóstol Juan) está escribiendo un tiempo después cuando las hostilidades entre los judíos y cristianos eran intensas. Y ese Juan distorsionó la imagen y las palabras de Jesús, para demonizar a los judíos en general.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Tensión entre judíos y cristianos</h4>
<p style="text-align: justify;">Y, por supuesto, había hostilidad. Recuerde, por ejemplo, que Jesús dijo en Marcos 13:9: &#8220;os entregarán a los tribunales y seréis azotados en las sinagogas”. Y recuerde que Saulo, el fariseo (quien se convertiría en Pablo el apóstol), antes de su conversión estaba &#8220;respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor. . . para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén&#8221;, Así que la relación entre judíos y cristianos (incluidos cristianos judíos) después de los días de Jesús en la Tierra, era muy tensa.</p>
<p style="text-align: justify;">Y nadie puede negar seriamente que en la historia de la iglesia ha habido siglos, horribles, de hostilidades hacia el pueblo judío. Cuando estaba preparando mi mensaje sobre <em>Robert Murray McCheyne </em>para la conferencia de pastores, por ejemplo, leí los diarios de su viaje a Israel en 1839. Muchas veces se quejó por lo difícil que era el evangelismo entre los judíos debido a estas hostilidades: &#8220;Los judíos desconfían de los cristianos, especialmente de los católico-romanos, por el desprecio y persecusión que han sufrido en sus manos durante siglos&#8221; (L. J. Van Valen, <em>Constrained by His Love: a New Biography on Robert Murray M&#8217;Cheyne</em> [Tain, Scotland: Christian Focus, 2002], p. 283).</p>
<h4 style="text-align: justify;">Eruditos ultrajando la palabra de Dios</h4>
<p style="text-align: justify;">Debiéramos estar avergonzados por esta parte de nuestra historia. Pero a diferencia de muchos eruditos críticos, <em>no</em> debiéramos poner las faltas de esta historia a los pies del Evangelio de juan, que es lo que tantos hacen. Lo menciono ahora en nuestra serie sobre Juan porque el capítulo 8 es el clímax de lo que los eruditos críticos ven como un problema. Por ejemplo, en relación con nuestro texto de hoy, <em>Richard Hay</em>, profesor del Nuevo Testamento en la Escuella <em>Duke Divinity</em>, dice:</p>
<blockquote><p>En ningún otro lugar del evangelio de Juan se ve más ardiente la animosidad hacia los judíos que en capítulo 8. . . . El diálogo [de Juan 8:39-47] es la expresión más profundamente perturbadora de sentimentalismo anti-judío en el Nuevo Testamento. . . . Juan da un paso teológico fatal: <em>partiendo del hecho empírico de la incredulidad de los judíos.</em> . . . Los judíos que no creen deben ser hijos del diablo. . . . La conclusión del versículo 47 articula la fría lógica de esta posición: ellos no escuchan la Palabra de Dios porque no son de Dios. . . . Uno se estremece al contemplar el resultado ético de esa perspectiva teológica de los judíos. . . . El evangelio de Juan realmente sí adopta una posición hacia el judaísmo que solo puede engendrar polémicas y hostilidad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es muy triste que haya maestros cristianos en la iglesia que calumnien de este modo la Palabra de Dios. Voy a mencionar cuatro problemas que hay en este modo de lidiar con las palabras fuertes de Jesús en Juan 8 -porque aunque son fuertes, son especialmente ofensivas para los oídos modernos, delicados, pluralistas. Cuatro respuestas, y la cuarta nos llevará hacia una exposición del texto mismo, para dejar que Jesús y Juan hablen por sí mismos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Cuatro problemas con el enfoque crítico</h4>
<p style="text-align: justify;">Primero, si tratamos de eliminar, de los Evangelios, el lenguaje que es intensamente acusador hacia algunos judíos en la vida de Jesús, tendríamos que eliminar mucho más que Juan 8 en los Evangelios. El lenguaje de Jesús hacia los fariseos es casi siempre negativo en los cuatro Evangelios, y a menudo muy intenso. Él les llamó &#8220;camada de víboras&#8221; en Mateo y Lucas (3:7 y 3:7); &#8220;hipócritas&#8221; en todos los Evangelios; &#8220;ciegos&#8221; (Mateo 23:19) y &#8220;sepulcros blanqueados&#8221; (Mateo 23:27), e &#8220;hijo[s] del infierno&#8221; (Mateo 23:15). Esta acusación intensa a la mayor parte del liderazgo judío de la época de Jesús está extendida en los Evangelios, no es un subterfugio de Evangelio de Juan. Si el Jesús de Juan debiera desaparecer, también tendría que desaparecer el Jesús de todos los Evangelios.</p>
<p style="text-align: justify;">Segundo, Jesús dijo que todos los incrédulos, judíos y gentiles, no solo judíos, eran hijos del diablo. Por ejemplo, en la parábola del trigo y la cizaña, describiendo el crecimiento de la iglesia y el fin de los tiempos, dice: &#8220;y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, <em>y la cizaña son los hijos del maligno.</em> . . y la siega es el fin del mundo&#8221; (Mateo 13:38-39). Esta cizaña son todos los incrédulos en la iglesia. El pueblo judío no es único en su incredulidad y en su vulnerabilidad a los cegadores y distorsionadores efectos del diablo. Las acusaciones de Juan 8 no tienen la intención, en Jesús, de separar a los judíos en una categoría especial de pecadores. En Juan 8 todos somos acusados por nuestra incredulidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tercero, Pablo enseña claramente que todos los incrédulos están engañados por el diablo: “en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos&#8221; (2da a los Corintios 4:4). Y todos los incrédulos -incluyéndonos a todos nosotros antes de que fuéramos rescatados por la gracia pura, son &#8220;hijos de ira&#8221; y están muertos en nuestros delitos y pecados&#8221; (Efesios 2:3-4). El Nuevo Testamento como un todo, no solo el Evangelio de Juan, se ve en la continua resistencia a Jesús, sea judía o gentil, la mortandad y ceguera del pecado y la obra de Satanás. Juan 8 no es único. Necesitamos ver que esta crítica al Evangelio de Juan es mucho más radical de lo que pueda parecer. Es una profunda oposición, no a un escritor parcializado, sino al penetrante diagnóstico del problema humano en el Nuevo Testamento. El Evangelio de Juan no es una distorsión parcializada de Jesús. Lo que se dice de los judíos en Juan 8 es cierto para mí, para ustedes y para todas las personas que estén lejos de la gracia soberana.</p>
<h4 style="text-align: justify;">No es solo un problema judío, sino humano</h4>
<p style="text-align: justify;">Una última reacción que nos introduce en el texto. El mismo autor que escribió el Evangelio escribió la primera epístola de Juan. El lenguaje y las ideas son muy similares. Y en la carta Juan aclara que ser &#8220;del diablo&#8221; no es una característica de los judíos, sino una muestra de que se está atado al pecado y a la incredulidad. Juan dice en 1ra de Juan 3:8: &#8220;<em>El que </em>practica el pecado es del diablo [sea judío o gentil], porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, sí, los líderes judíos son llamados hijos del diablo en Juan 8. Pero, ¡ay de nosotros gentiles si leemos esto y no vemos la tragedia de la incredulidad en lugar de la amargura del antisemitismo! Jesús no está hablando de un problema judío, sino de un problema humano. Ay de nosotros sino vemos al Hijo de Dios obrando como doctor, diagnosticando y exponiendo la terrible naturaleza de <em>nuestra</em> enfermedad y de <em>nuestro</em>enemigo, y ofreciéndose a sí mismo como la única cura en el mundo, incluso para los que él sabe que le matarán. Versículo 36: &#8220;Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Sé que he llegado a la mitad de este mensaje antes de que hayamos abierto el texto, pero no necesitamos apurarnos. Tomaremos muchas otras semanas para Juan 8 &#8211; y para este texto en particular.</p>
<h4 style="text-align: justify;">&#8220;Muchos creyeron&#8221;</h4>
<p style="text-align: justify;">Recuerde dónde terminamos la última vez en el versículo 30: &#8220;Muchos creyeron en él&#8221;. Él había dicho en el versículo 12: &#8220;Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida&#8221;. Este es el Hijo de Dios en el mundo, apareciendo para destruir las oscuras obras del diablo. Y él está ofreciéndose a sí mismo para cada judío y cada fariseo y para cualquier otra persona: Si le siguen, creen en él, entonces él les liberará de las tinieblas, del poder cegador de Satanás en sus vidas. Y en el versículo 30 dice: &#8220;muchos creyeron&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, la pregunta es: ¿Les trató Jesús, cuando creyeron, como si su fe fuera genuina? Hemos visto antes que hay un tipo de &#8220;creer&#8221; en este evangelio que no es real (por ejemplo: 2:23-25). No acepta a Jesús como el agua satisfactoria para el alma, o como el pan satisfactorio para el alma, o como la Luz o el Camino. Solo le sigue con la esperanza de obtener algún beneficio terrenal de sus milagros (6:26,36). ¿Trató Jesús a esta acción de creer, en el versículo 30, como si fuera genuina?</p>
<h4 style="text-align: justify;">Los que verdaderamente creen, permanecen</h4>
<p style="text-align: justify;">Él no dice si es genuina o no, sino que les dice cómo ellos pueden saber si es genuina. Versículos 31-32: &#8220;Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Ahora, esos dos versículos piden un sermón completo para ellos. Y tengo la esperanza de poder darlo. Pero sigamos avanzando ahora para ver la imagen completa.</p>
<p style="text-align: justify;">Sucederá algo que hará que Jesús diga que algunos de estos creyentes no creen. Vea el versículo 45. &#8220;Pero porque yo digo la verdad, no me creéis&#8221;. De modo que él comienza esta sección diciendo: Si permanecen en mi palabra, entonces están en el camino correcto. Verdaderamente creen. Verdaderamente nacieron de nuevo. Han pasado de muerte a vida. No morirán en sus pecados (8:24). Ya no son hijos del diablo, sino hijos de Dios. Esto sería cierto si ellos &#8220;permanecen&#8221; en su Palabra. Esto es lo que él vino a hacer. Para usted y para mí.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Tendencia humana hacia la auto-justificación</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Qué ocurrió entonces que le hizo decir en el versículo 45: &#8220;no me creéis&#8221;? Ellos rehusaron oír a sus palabras (y mucho menos permanecer en ellas), y querían matarle (oposición a la verdad y deseo de matar al portador de la verdad, mientras clamaban ser hijos de Abraham e hijos de Dios y libres de la esclavitud, cuando, de hecho, el asesinato y el rechazo a la verdad son las marcas de la esclavitud al pecado y a Satanás. Así que lo que tenemos en los versículos 33-47 (dejando los versículos 31-32 para otro sermón) es una advertencia preciosa y dolorosa sobre cómo los seres humanos tienden a justificarse a sí mismos delante de Dios basados en su pedigre étnico, religioso, o moral. En otras palabras, Jesús está excavando en la verdadera condición del corazón humano, detrás de la auto-justificación con que respondemos cuando somos confrontados por los reclamos absolutos de Jesús sobre nuestras vidas. Y él está señalando la condición en que estamos, y nos asusta. Las realidades no son divertidas, no son ligeras, no son fáciles. Son aterradoras y pesadas y abrumadoras, cuando estamos sin la gracia de Dios, de la que Jesús está lleno (Juan 1:14).</p>
<p style="text-align: justify;">La verdadera razón por la que el judaísmo es importante es porque representa el tipo de auto-justificación religiosa, ética, que todas las religiones, de hecho, todos lo humanos usamos cuando somos confrontados por Jesús como el único que puede librarnos de la esclavitud del ego y del pecado y de Satanás. Note el versículo 36: &#8220;Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres&#8221;. Y la libertad de la cual él habla es, primero, la libertad del pecado y de su terrible poder para condenarnos si no somos libertados de él. Versículo 34: Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado. ¡Todo el que comete pecado! No solo los judíos. Todos pecamos, y todos somos esclavos del pecado, hasta que el poder del pecado y de Satanás sea quebrantado en nuestras vidas. Y solo el Hijo de Dios, Jesucristo, quien puso su vida por las ovejas, puede cancelar y conquistar nuestro pecado. &#8220;Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres&#8221;.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Por qué es que importa el elemento judío en este texto</h4>
<p style="text-align: justify;">El elemento judío es mencionado porque Jesús era judío y vino a los judíos -a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 15:24). Pero suponga que Jesús hubiera sido presentado entre los musulmanes o hindúes o budistas o animistas o materialistas seculares de la misma forma en que se presenta a sí mismo aquí: &#8220;Solo el Hijo de Dios puede librarles de la atadura al pecado. Deben creer en el Hijo y permanecer en su palabra. Entonces verdaderamente serán sus discípulos y conocerán la verdad, y la verdad les hará libres. Solo a través del Hijo, Jesucristo, quien vino a entregar su vida por el pecado y a resucitar de nuevo, solo a través del Hijo ustedes podrán ser libres&#8221;. Si Jesús fuera presentado de esa forma delante de cualquiera de esos grupos religiosos, hubiera surgido la misma respuesta que apareció aquí, a menos que Dios interviniera con su gracia soberana. Ellos hubieran invocado a la religión, al origen étnico, y a la moral  a fin de autojustificarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por esa razón que importa el elemento judío. Es una ilustración de la forma en que todos tratamos de evadir a Jesús y a sus palabras acusadoras que nos dicen que sin él somos esclavos del pecado, y pereceremos si no creemos (Juan 3:16). No solo son los judíos quienes no quieren escuchar que son esclavos, ningún  humano quiere escucharlo. Me siento ofendido si me dices que soy un esclavo. Y el propósito de este texto es mostrar que cuando nos sentimos ofendidos así, usamos cualquier método de auto-justificación religiosa, étnica, o moral, que podamos usar.</p>
<p style="text-align: justify;">Vea cómo ocurre, y ore para que pueda detectar este tipo de reacciones en su propia vida, si se siente tentado a ello.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Nuestro intento de justificación étnica</h4>
<p style="text-align: justify;">Versículo 33: Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”? Jesús está de acuerdo con ellos en este punto. Versículo 37: &#8220;Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros&#8221;. Entonces, ¿tienen un buen punto para defenderse o no? &#8220;¡No estamos en peligro por tu acusación o por el juicio de Dios! Somos la descendencia de Abraham. Te lo dices a ti mismo&#8221;. Así que se defienden con un argumento étnico, dado religiosamente como verdadero, pero en este momento es solo étnico. Estamos seguros. Somos judíos. O pudieran ser musulmanes, hindúes, budistas, o materialistas moralistas. La pregunta para todos ellos es: ¿Está usted seguro sin Jesús?</p>
<p style="text-align: justify;">Pero entonces se complica el asunto. En el versículo 39, ellos lo dicen de nuevo. &#8220;Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padre”. Pero esta vez Jesús dice: No, él no es padre de ustedes. Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham&#8221; (Juan 8:39-40). Ésto es increíble. Ustedes dicen que son judíos. Ustedes no son judíos. Ustedes dicen que Abraham es padre de ustedes. No lo es. Los verdaderos judíos, dice Jesús, no son los que tienen la línea de sangre, sino los que siguen la línea de la fe y la obediencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Si alguna vez se preguntan de dónde sacó Pablo su teología, no se lo pregunten más. Romanos 9:6-8:</p>
<blockquote><p>Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que por Isaac será llamada tu descendencia. . . no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.</p></blockquote>
<h4 style="text-align: justify;">Nuestro intento de justificación religiosa</h4>
<p style="text-align: justify;">Por ello no nos sorprendemos cuando leemos en Juan 8:41-42: &#8220;tenemos un Padre, es decir, Dios Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El&#8221;. Primero, fue su conexión étnica con Abraham la que les justificaba. Ahora es su religión, su Dios. ¡Somos Hijos de Dios! Y Jesús dice (al igual que Pablo en Romanos 9:8): &#8220;No, no es cierto&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que el Hijo les libere, no serán hijos en la casa; ustedes son esclavos. Versículos 34-35: &#8220;En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre”. Si quieren ser hijos, hijos de Abraham, hijos de Dios, deben nacer de nuevo en la familia. &#8220;es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra&#8221; (Romanos 2:29). Pero ahora, ustedes son esclavos, no hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el hecho de que quieran matarme, dice Jesús (versículo 40), y de que no reciban la verdad (versículo 45), muestra quién es el padre de ustedes. El diablo fue un asesino y un mentiroso desde el principio (8:44). Y en mientras estén en pecado, les tendrá agarrados por la garganta. Y ustedes harán su voluntad. De la misma forma en que &#8220;como Caín que era del maligno, y mató a su hermano [...] Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas&#8221; (Juan 3:12). Y Caín no era judío.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Nuestro intento de justificación moral</h4>
<p style="text-align: justify;">Y la mayoría de ustedes no son judíos. Así que pueden decir: yo no actúo así. No reclamo alguna superioridad étnica o religiosa. Solo soy un tipo normal que está limpio de problemas, probablemente mejor que la mayoría. Una última palabra para usted. Versículo 41: &#8220;Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación&#8221;. ¿De dónde provino eso? Nadie dijo que lo fueran. Probablemente no lo eran. Entonces, ¿por qué mencionarlo? Ellos lo mencionan por el rumor de que Jesús había nacido producto de la inmoralidad sexual. Su madre había quedado embarazada antes de haberse casado. Entonces, ¿qué ganan ellos con esto?</p>
<p style="text-align: justify;">Les da superioridad moral. &#8220;Mira Jesús, nosotros no somos bastardos. Si alguien está esclavizado aquí eres tú: a tu sórdido pasado. Nadie escapa de este texto. Todos están representados aquí, en estos judíos que se autojustifican. No te necesitamos Jesús. Tenemos nuestro origen étnico. No te necesitamos. Tenemos nuestra religión. No te necesitamos. Tenemos nuestra superioridad moral.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Solo el Hijo</h4>
<p style="text-align: justify;">Pero eso no funciona. No funciona para los judíos, y no funciona para usted o para mí. Hay algo que sí funciona. &#8220;Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres&#8221;.</p>
<p><small></small></p>
<p style="text-align: justify;"><small>© Desiring God</small></p>
<p style="text-align: justify;"><small><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to reproduce and distribute this material in any format provided that you do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by Desiring God.</small></p>
<p style="text-align: justify;"><small><strong>Please include the following statement on any distributed copy:</strong> By John Piper. © Desiring God. Website: <a href="http://www.desiringgod.org/">desiringGod.org</a></small></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los dos problemas del hombre &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Apr 2011 17:26:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Fuente: danielcap7]]></description>
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		<title>Tan fáciles de contentar &#8211; C.S. Lewis</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jan 2011 16:39:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: GabrielSkywalker]]></description>
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		<title>El hombre y el pecado (Extracto) &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 19:56:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Academia de Evangelismo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="500" height="331" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=8305273&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=1&amp;show_portrait=0&amp;color=00ADEF&amp;fullscreen=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="331" src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=8305273&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=1&amp;show_portrait=0&amp;color=00ADEF&amp;fullscreen=1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Fuente: <a href="http://academiaevangelismo.blogspot.com/2009/12/el-hombre-y-el-pecado-paul-washer.html" target="_blank">Academia de Evangelismo</a></p>
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		<title>Fornicación &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 17:36:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: M3ga]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="295" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/0IuweLIZ3E8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="295" src="http://www.youtube.com/v/0IuweLIZ3E8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Fuente: <a href="http://www.youtube.com/user/m3ga7" target="_blank">M3ga</a></p>
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		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 3 – John Piper</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 19:06:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Romanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos  7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque  sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud  del pecado. <sup>15</sup>Porque lo que hago, no lo  entiendo; porque no practico  lo que quiero hacer, sino que  lo que  aborrezco, eso hago.<sup> 16</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con  la ley, reconociendo que es  buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no  habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el bien,  no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero,  eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de  que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque en el hombre interior me  deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra ley en los miembros de   mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace  prisionero de la  ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable  de mí! ¿Quién  me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a Dios, por  Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente sirvo a  la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado.<span id="more-695"></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En  el último sermón (“¿Quién  es este hombre dividido? 2da Parte”),  argumentaba que Romanos  7:14-25 fue escrito para defender la Ley de las  falsas especulaciones,  específicamente (entre otras), la referida a  que Pablo hace que la Ley sea  culpable de que la vida del cristiano no  sea todo lo que debiera ser. En otras  palabras, es como si alguien le  dijera a Pablo: «Vea, usted le dice a las  personas que están “muertas a  la Ley” (Romanos 7:4), o “liberadas de la Ley” (Romanos  7:6). Pero las  consecuencias a este ataque contra la ley: la gente que hace lo  que no  quieren hacer, y no hace lo que quieren hacer. Pablo, el problema con   ustedes los cristianos es que no honran a la Ley como debieran. De  hecho, usted  le dice a los cristianos que no están “bajo la Ley”  (Romanos 6:14-15; Gálatas  4:21; 5:18). Y trata a la Ley como si fuera  un pecado o una enfermedad ¿Pero  qué es lo que consigue?»</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces hallamos a  Pablo argumentando a favor de tres razones en  Romanos 7: 14-25.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Los Argumentos de Pablo en Romanos 7</h4>
<p style="text-align: justify;">Primero, argumenta a  favor de la bondad y la espiritualidad de la Ley  de Dios.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Romanos 7:14a: “Porque sabemos que la ley es espiritual”.</li>
<li>Romanos  7:16b: “eso hago,  estoy de acuerdo con la ley, <em>reconociendo</em> que es buena”.</li>
<li>Romanos  7:22: “Porque en el  hombre interior me deleito con la ley  de Dios”.</li>
<li>Romanos 7:25b: “Así que  yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a  la ley de Dios”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así vemos a Pablo  defendiendo a la Ley, contra las falsas  especulaciones derivadas de su enseñanza,  que decían que convertía a la  Ley en pecado y muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Segundo, Pablo argumenta  a favor de la realidad de lo que llama: “el  pecado que habita en mí”, para  explicar por qué los cristianos no son  perfectos, y no están a la altura de sus  propias normas, que son  sumamente elevadas.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li> Romanos 7:17: “Así que  ya no soy yo el que lo hace, sino el  pecado que habita en mí”.</li>
<li>Romanos 7:20: “Y si lo  que no quiero <em>hacer,</em> eso hago, ya  no soy yo el que lo hace, sino el  pecado que habita en mí”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así  que, por un lado, Pablo argumenta que la Ley es buena, y por otro,  que el  pecado que mora en nosotros es el culpable de nuestros fracasos  en la vida  cristiana.</p>
<p style="text-align: justify;">Tercero, Pablo argumenta  a favor de su propio y genuino cristianismo  —él es un hombre nuevo, una nueva  criatura en Cristo, y sin embargo,  aún peca.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, en Romanos  7:22-23 dice: “Porque en  el hombre interior me  deleito con la ley de Dios, 23pero veo otra  ley en los miembros de mi  cuerpo”. He sido cambiado. Hay un nuevo sabor  espiritual para Dios y su  Ley dentro de mí. Soy cristiano.</p>
<h4 style="text-align: justify;">¿Quién es Este Hombre Divido?</h4>
<p style="text-align: justify;">Pero ahora nos  encontramos en la parte más polémica de este pasaje: ¿es  este hombre dividido  cristiano? ¿Una nueva criatura en Cristo? ¿Una  persona que cree en Cristo como  su Salvador y Señor, y por tanto, tiene  al Espíritu Santo morando en su corazón?  Mi respuesta en el último  mensaje fue “Sí” y prometí que les daría las razones.  Así que ese es mi  objetivo en el día de hoy ¿Por qué considero que en Romanos  7:14-25,  Pablo está describiendo parte de su propia experiencia como cristiano,  y  no su experiencia antes de la conversión (o la manera en que un  cristiano  vería su experiencia antes de su conversión)?</p>
<h4 style="text-align: justify;">Implicaciones Prácticas para Rescatar a los Hombres</h4>
<p style="text-align: justify;">Esta posición es relevante por la  inmensa importancia práctica que  tiene para rescatar personas de la devastadora  desesperanza del  perfeccionismo. La semana pasada narré la historia de <em>J. I. Packer</em>,  quien, a raíz de su  conversión por la sólida enseñanza de John Owen  acerca de “el pecado que mora en  nosotros”, fuera rescatado de sus  pensamientos suicidas.  (El libro de Owen está fundamentado en  Romanos  7:21).<sup><a title="ftnref1" name="ftnref1" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftn1">1</a></sup> Existe una desesperanza originada al  rechazar todas las normas que Dios ha  establecido para la fe y la vida.  Y existe una desesperanza originada al tener  normas perfeccionistas,  que en la vida real, no dejan lugar para el pecado de  los fieles  santos. La enseñanza de Pablo en este pasaje, tiene el poderoso  efecto  pastoral de ayudar a las personas a navegar en las turbulentas aguas que   hay entre estas dos clases de desesperanza. Y ahí es donde todos  vivimos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el sermón pasado enfaticé  (y ahora lo hago de nuevo, brevemente),  que este texto no enseña que debemos  hacer las paces con el pecado,  sino que debemos hacer guerra contra el pecado  en  nuestras propias  vidas, saber cómo entendernos  a nosotros mismos, y cómo responder  cuando sufrimos una derrota táctica en la batalla.  El capítulo 6 deja  claro que ganaremos la guerra contra el pecado (6:14). El  capítulo 7  aclara que esta victoria no será sin derrotas tácticas, las que nos   harán amar aún más a nuestro Señor. La seriedad de la guerra y nuestras   respuestas a las derrotas son las que muestran nuestro cristianismo y  no nuestra  perfección.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que lo que quiero  hacer ahora, y repetir en otra ocasión, es darles  argumentos para que puedan  creer que este texto realmente habla de una  experiencia cristiana, y que realmente  ofrece el tipo de orientación y  estímulo, para los cristianos, que han  considerado la mayoría de los  intérpretes en la historia de la iglesia.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Mis Argumentos:</h4>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. El Uso que Pablo  hace del Primer Pronombre Personal </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La forma más natural de  entender el uso que Pablo hace de la primera  persona: “yo”, en el tiempo  presente, es que él está hablando de sí  mismo y de una parte de su vida que está  experimentando como creyente.  Pablo utiliza “yo”, “me” o “mi”, alrededor  de cuarenta veces en este  texto. Y además  explica su situación en el tiempo presente durante todo  el texto: “yo soy carnal…lo que hago, no lo entiendo… lo que   aborrezco, eso hago… hallo la ley de que el mal está presente en mí… en  el  hombre interior, me deleito en la ley de Dios… con la mente sirvo a  la ley de  Dios…”</p>
<p style="text-align: justify;">Se  necesita un argumento muy convincente para  derribar la primera  impresión que se tiene de que Pablo está hablando de sí  mismo y de una  parte de su experiencia cristiana presente.<sup><a title="ftnref2" name="ftnref2" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftn2">2</a></sup> Pero no creo que exista  tal argumento. Al  menos nunca lo he escuchado.</p>
<p style="text-align: justify;">2.  Pablo Habla de la Ley como Solo un Cristiano Podría  Hacerlo</p>
<p style="text-align: justify;">En este pasaje, Pablo habla de la Ley de  Dios, de una forma que  parecida a la manera en que lo haría un creyente  cristiano, y no un  judío inconverso al cristianismo. No solo estoy pensando en  Pablo  llamando a la Ley “buena” (7:16) o incluso, “espiritual” (7:14), sino   específicamente, en Romanos 7:22, cuando dice: “Porque en el hombre  interior me deleito con la ley  de Dios”. La frase, “hombre interior” es  suena muy parecido a la forma en que  Pablo habla del verdadero  cristiano interior. Y cuando se une con la frase “me  deleito” (Porque  en el hombre interior me deleito con la ley de Dios), parece  ser la   descripción que hace Pablo de su  gozo profundo y manifiesto en la  verdad y en la Ley de Dios, y no en el gozo  carnal, superficial, e  impío, producto de la experiencia de un fariseo. Así que  a mí me  parece, que Pablo está tratando a la Ley como lo haría un creyente.</p>
<p style="text-align: justify;">3. La Descripción del Pablo Pre-Converso no Se Ajusta a Romanos 7</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué  hay de la descripción de Pablo como un hombre dividido y en  ocasiones atormentado,  en relación a la Ley? ¿Se ajusta esta  descripción a la que conocemos de Pablo  antes de su conversión? No, no  se ajusta. Pablo nos da una breve visión de su  vida pre- cristiana, y  en ella vemos todo, excepto un hombre atormentado por  alguna falla que  haya tenido viviendo bajo la Ley de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo,  en Gálatas 1:13-14 Pablo dice:</p>
<p style="text-align: justify;">“Porque  vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el  judaísmo, de  cuán desmedidamente perseguía yo a la iglesia de Dios y  trataba de destruirla,  14 y <em>cómo</em> yo aventajaba en el judaísmo a  muchos de mis compatriotas  contemporáneos, mostrando mucho más celo  por las tradiciones de mis antepasados”.</p>
<p style="text-align: justify;">De modo que, Pablo veía su vida antes de su  conversión, como una vida  de celo inigualable por la Ley y por las tradiciones  de sus ancestros.  Pablo no nos da ningún indicio de tormento, o de conflicto, o  de una  visión interna, como vemos en Romanos 7.</p>
<p style="text-align: justify;">De una  forma similar, en Filipenses 3:4-6, Pablo habla de cómo antes de  convertirse, él  podría haberse jactado de su conocimiento sobre el  judaísmo:</p>
<p style="text-align: justify;">“Si  algún otro cree <em>tener motivo para</em> confiar en la carne, yo  mucho más: 5  circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la  tribu de Benjamín,  hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en  cuanto al celo,  perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de  la ley, hallado irreprensible”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que  en estas pocas ojeadas que Pablo nos da de su vida  pre-cristiana, no vemos el  cuadro de conflicto y tormento que  apreciamos en Romanos 7.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto,  a mí me parece que lo que estamos leyendo en Romanos  7:14-25, no es la descripción  de Pablo acerca de su  experiencia  pre-cristiana,  sino  la descripción de parte de su  experiencia  cristiana. La verdadera batalla entre el amor a la Ley, y el odio  hacia  lo que hacemos en contra de ella, comienza cuando Dios nos salva y nos  da  una probada espiritual de su gloria, de la obediencia a la fe, y de  todo a lo  que verdaderamente está destinada la Ley en una vida de amor.  Es por esto que  considero que es más probable que el conflicto sobre  el cual leemos aquí, sea  parte de la experiencia cristiana de Pablo, y  no de su experiencia pre-cristiana.</p>
<p style="text-align: justify;">4. Pablo  Habla de Sí Mismo como  Solo Podría Hacerlo un Cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo  habla de sí mismo de una manera que, creo, nunca hubiera  utilizado si no fuera  una nueva criatura en Cristo —una persona sin fe  en el Espíritu Santo. El  versículo principal que tengo en mente, es  Romanos 7:18: “Porque yo sé que en  mí, es decir, en mi carne, no habita  nada bueno”. Hay dos características que  sobresalen en esta  declaración. La primera es la devastadora autoevaluación:  “Porque yo sé  que en mí… no habita nada bueno”. Esta declaración no suena como la   del Pablo autosuficiente pre-cristiano, quien afirmaba ser irreprensible   (Filipenses 3:6). Suena como la expresión de un humilde pecador  abrumado de  dolor, quien sabe que ha sido salvado solo por gracia, que  estaba muerto en sus  transgresiones y pecados  (Efesios 2:5),  y que  “no hay justo, ni aún uno” (Romanos 3:1).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero  podríamos preguntar, ¿Si es cristiano, y nueva criatura en Cristo,  cómo puede  decir: “porque yo sé que en mí… no habita nada bueno”? ¿Y  qué hay del Cristo,  que por fe, mora en su corazón (Efesios 3:17) y del  Espíritu Santo que también mora  en su corazón (Romanos 8:11)?</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la  respuesta de Pablo sería: «Es por esa razón que hago una  distinción en lo que  digo. Cuando expreso: “porque yo sé que en mí… no  habita nada bueno”, agrego  esta distinción: “es decir, en mi carne”».  Esta distinción es la segunda característica que  sobresale en este  versículo. Si Pablo estuviera ofreciendo una valoración de su  vida  pasada y pre cristiana, no creo que hubiera podido añadir esta  distinción.  Solo el cristiano es más que “carne”. Solo el que cree en  Cristo, renace y  tiene una nueva naturaleza, es habitado por el  Espíritu Santo. Antes que esa  conversión nos ocurra, somos simplemente  “carne” y nada más. Somos simplemente  humanos. Jesús en Juan 3:6 dijo:  “Lo que es nacido de la carne, carne es”. Solo  cuando nacemos por  segunda vez podemos decir: «soy más que carne. Ahora tengo  al Espíritu  Santo. Ahora tengo una nueva naturaleza».</p>
<p style="text-align: justify;">Y así, cuando  Pablo cualifica su propia descripción en el versículo  18:“Porque yo sé que en  mí… no habita nada bueno”, con la frase, “es  decir, en mi carne”, quiere decir:  «Sin Cristo, sin el Espíritu, sin mi  nueva naturaleza en Cristo, no soy bueno».  En otros términos, esta es  la descripción de un Pablo cristiano, no pre-cristiano.  Hay algo bueno  en el cristianismo, a saber: Cristo y su obra.</p>
<p style="text-align: justify;">5. Pedro como ejemplo de hombre dividido</p>
<p style="text-align: justify;">Existen  varios argumentos más para decir que Pablo está describiendo su  experiencia  como cristiano. La mayor parte de ellos los guardaré para  la próxima vez. Pero  mencionaré uno más aquí, como una manera de  aplicarlo todo a nuestras vidas  diarias. Consideremos la vida de pedro   y sus fallas como cristiano, para mostrar que la descripción de Pablo  aquí, incluso,  no está tan distante de describir un hombre del calibre  cristiano de Pedro.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos  conocemos como Pedro negó a Cristo tres veces. No tengo dudas de  que después de  haberse marchado y llorado amargamente, Pedro dijera  algo como: “¡Miserable de  mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de  muerte?”. Pero alguien pudiera decir:  «Bueno, eso fue antes de la  venida del Espíritu Santo, en Pentecostés, cuando  Pedro no tenía toda  la fuerza del Espíritu, por tanto, no es un ejemplo justo».</p>
<p style="text-align: justify;">Vayamos  entonces a una ilustración de la vida de Pedro mucho después de  que estuviera  lleno del Espíritu Santo. En Gálatas 2:11ss Pablo  describe una falla de Pedro,  que era tan seria, que Pablo tuvo que  reprenderlo en público. Dice en el versículo  12-13:</p>
<p style="text-align: justify;">“Porque  antes de venir algunos de parte de Jacobo, él comía con los  gentiles, pero  cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque  temía a los de la  circuncisión.13 Y el resto de los judíos se le unió  en <em>su</em> hipocresía, <em>de tal manera</em> que aun Bernabé fue  arrastrado por la  hipocresía de ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, observe  quién estaba involucrado: dos de los mejores cristianos  del primer siglo. Ambos  fueron héroes en la historia de Lucas narrada  en los Hechos: Pedro y Bernabé.</p>
<p style="text-align: justify;">Vea  después las dos terribles palabras de acusación que Pablo utiliza  para  describir la conducta de ellos: <em>temor</em> e “hipocresía”. Al  final del versículo 12: “…temía a los de la circuncisión”.Y  al final  del versículo 13: “…aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de   ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pedro  había estado disfrutando de su libertad en Cristo, comiendo como  judío junto a  los gentiles, lo cual muchos hubieran considerado  ceremonialmente impuro. Pero  él no estaba “bajo la Ley” como hubiera  dicho Pablo. Sin embargo, cuando  llegaron personas influyentes de  Jerusalén, Pedro temió que lo censurarán. Y se  volvió – ¡de  nuevo!  Anote esto: ¡de  nuevo!- un <em>cobarde. </em>El mismo pecado  de antes.  La clase de pecado que lo hace a uno decir, “¡Miserable de mí!”.  Pedro  pretendía aparentar frente a estas personas, que no hacía lo que, de   hecho, ya estaba haciendo –a saber, comer con los gentiles. Pedro estaba   codiciando la aprobación de los hombres. Estaba temiendo a quien no  debía  temer. Y estaba mintiendo y engañando con su conducta. Y esto era  algo tan  serio, que Pablo pensó que el propio evangelio estaba en  juego, porque dijo en  el versículo 14, “Pero cuando vi que no andaban  con rectitud en cuanto a la  verdad del evangelio…” y entonces, lo  reprende frente a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien,  pudiera seguir adelante y describir esta conducta pecadora con  las mismas  palabras de Romanos 7:14ss. Pero lo dejaré para otra  ocasión. Basta con decir  aquí, que tanto usted como yo sabemos cómo nos  sentimos cuando actuamos así. Cometer  pecado nos ocurre a todos, y lo  odiamos. El pecado que mora en nosotros es para  sentirnos avergonzados,  para merecer la muerte. Pero hay ocasiones en las que nos  captura de  repente, y nos hace sus esclavos, antes de que logremos tomar conciencia   de lo que está sucediendo realmente. O en ocasiones viene con arrullos  tan  sutiles, que sabemos exactamente lo que está ocurriendo, y nos  dejamos engañar.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta  manera de actuar  no quiere decir que no  seamos cristianos. La  prueba es: ¿Amamos la Ley? ¿Aborrecemos nuestras fallas? ¿Clamamos  a  Dios con consternación por nuestra condición pecadora? ¿Buscamos a  Cristo y  su justicia? ¿Huimos hacia la cruz? ¿Confesamos nuestros  pecados, y nos  arrepentimos, renunciamos a Satanás, y dirigimos  nuestros rostros hacia delante,  con Jesús, en el camino hacia el  Calvario?</p>
<p style="text-align: justify;">¡Hagámoslo  así! Oremos los unos por los otros para que todos nos  refugiemos en la cruz de  Cristo.</p>
<hr size="2" />
<p style="text-align: justify;"><sup><a title="ftn1" name="ftn1" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftnref1">1</a></sup> Este trabajo de 150  páginas, del siglo 17,  aún está disponible en soporte de impresión, <em>en The Works of John  Owen,</em> vol. 6 (<em>Edinburgh: Banner of Truth Trust</em>, 1967),   pp. 153-322. Su  título completo es <em>“The Nature, Power,  Deceit, and  Prevalency of the Remainders of Indwelling Sin in Believers;  Together  with the Ways of Its Working and Means of Prevention, Opened, Evinced,   and Applied: with A Resolution of Sundry Cases of Conscience Thereunto   Appertaining.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify;"><sup><a title="ftn2" name="ftn2" href="http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/LanguageIndex/3/4487_Who_is_This_Divided_Man_Part_3_Spanish/#ftnref2">2</a></sup> Estoy consciente   de que uno de los  argumentos principales  para una interpretación pre-cristiana, es que un  cristiano de la clase de  Romanos 6 no puede ser “vendido  a la  esclavitud del pecado” (7:14: “Pero yo soy carnal, vendido a la  esclavitud del  pecado”). Entiendo que la palabra “vendido”, es una  ilustración de “vendido a  la esclavitud del pecado”. Pero interpreto  como una expresión temporal  de lo que Pablo nos dice, en Gálatas 5:1,    que no debemos dejar que ocurra: “Para libertad fue que Cristo nos hizo  libres; por  tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al  yugo de esclavitud”. Pienso que Pablo hubiera dicho que esa  acción, fue  justo la que Pedro dejó que ocurriera en Gálatas 2:12ss.  Así que, mi  interpretación es que no estamos  en constante esclavitud al pecado,  sino que hemos sido definitivamente  liberados de esa condición de  esclavitud; sin embargo, de vez en cuando  volvemos a resbalar en esa  condición, y es entonces cuando se dice que, en ese  sentido, el pecado  nos esclaviza.</p>
<p><!-- SwishCommand noindex --></p>
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<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
<p><strong>Please include the following statement on any distributed copy:</strong> By John Piper. © Desiring God. Website: <a href="http://www.desiringgod.org/">desiringGod.org</a></p>
</div>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/03/%c2%bfquien-es-este-hombre-dividido-parte-3-%e2%80%93-john-piper/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 2 &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 17:36:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque  sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud  del pecado. <sup>15</sup>Porque lo que hago, no lo  entiendo; porque no practico  lo que quiero hacer, sino que  lo que  aborrezco, eso hago. <sup>16</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con  la ley, reconociendo que es  buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no  habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el bien,  no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero,  eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que lo hace, sino el pecado que  habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de  que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque en el hombre interior me  deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra ley en los miembros de   mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace  prisionero de la  ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable  de mí! ¿Quién  me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a Dios, por  Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente sirvo a  la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado.<span id="more-688"></span></p>
</blockquote>
<h4>La Ley No Justifica, Ni Santifica</h4>
<p style="text-align: justify;">El objetivo de  Pablo en Romanos 7:7-25 es reafirmar la enseñanza  expuesta en el libro, hasta el  momento, acerca de que la Ley de Moisés,  o la Ley escrita en el corazón de  todos los hombres, carece de poder  para declararnos o hacernos justos ante Dios.  Somos pecadores por   nuestra naturaleza y  por nuestras acciones. Por consiguiente, la Ley  nos condena e incita a la  rebelión que hay dentro de nosotros. La Ley  no justifica, ni santifica.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, Dios,  en su misericordia, ha hecho que su justicia esté  disponible para nosotros de  otra manera, sin las obras de la Ley  (3:21); específicamente, por medio de  Jesucristo su Hijo. Así que, para  ser declarados justos (para ser justificados)  tenemos que apartarnos  de <em>nuestra </em>obedienciaa la Ley y volvernos a la obediencia a  la  Ley realizada por <em>Cristo</em>. Tenemos  que recibir a Cristo como  nuestro tesoro, y ser declarados justos por nuestra  unión con él,  mediante la fe,  y no por  alguna justicia en nosotros. Es así como  somos <em>declarados</em> perfectamente justos ante Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego, para llegar  a ser justificados (o santificados), también debemos  apartarnos del cumplimiento  de la Ley, o como dice Pablo en Romanos  7:4, debemos morir a la Ley y permanecer  unidos con Cristo, a fin de  que podamos llevar fruto para Dios. De modo que la <em>justificación </em>es  por fe en unión con  Cristo, y la <em>santificación </em>es por fe  en  unión con Cristo. Y ambas implican apartarse de la Ley, como el medio  decisivo  por la cual <em>somos justificados ante Dios</em> y <em>llegamos  a ser como Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Romanos 7:7-25 está escrito, aunque en  una forma poco usual, para  apoyar la enseñanza sobre la justificación y la  santificación. En este  texto se da respuesta a una objeción. La objeción es que  toda esta  enseñanza acerca de la justificación por fe y la santificación por fe,   todo este discurso sobre cómo ser justos ante Dios, “aparte de la ley”   (Romanos 3:21), y de llevar fruto para Dios, “muriendo a la Ley”, en  verdad  menoscaba la Ley y la hace pecaminosa y mortífera. Esa es la  objeción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo ya se había enfrentado a esta  objeción cuando dice en Romanos  3:31: “¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De  ningún modo!  Al contrario, confirmamos la ley”. Ahora en Romanos 7:7 pregunta:  “¿Qué  diremos entonces? ¿Es pecado la ley?”. Y en el versículo 13 pregunta:  “¿Entonces lo que es bueno vino a ser <em>causa  de</em> muerte para  mí?”. Como podemos ver, Pablo está respondiendo a una  objeción: «Pablo,  ¿usted está diciendo que la Ley de Dios es pecaminosa y  venenosa?» De  ser así, entonces la doctrina de Pablo es falsa. Es por esto que Pablo   defiende y apoya su doctrina de la justificación por fe, y de la  santificación  por fe, argumentando que la Ley es santa, justa, buena, y  espiritual. La Ley  carece de poder para justificar y santificar no  porque sea pecaminosa y  mortífera, sino porque yo soy pecador y mi  pecado es mortal. Por tanto, esta  objeción a su enseñanza acerca de la  justificación por fe y la santificación  por fe, queda deshecha. Y así  permanece la gloriosa verdad del evangelio, ese  es el propósito de  Romanos 7.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Una Manera  Peculiar  de Defender la Ley</h4>
<p style="text-align: justify;">Ahora, aquí tenemos una pregunta crucial, la cual les conducirá a una   enseñanza muy práctica para sus vidas: ¿Por qué Pablo defendió la Ley y  respondió  a esta objeción, de una manera tan peculiar, específicamente,  describiendo la  experiencia de este hombre dividido en Romanos 7:14-15  (el hombre que dice en  el versículo 19: “Pues no hago el bien que  deseo, sino que el mal que no  quiero, eso practico”)? ¿Cómo es que esta  descripción prolongada, acerca de la  confusión y el sentido de miseria  que experimenta este hombre (versículo 24: “¡Miserable de mí!”), sirvió  a sus propósitos? ¿Por  qué no decir solamente, que la Ley es justa y  buena, y que el pecado es el  verdadero culpable? Digámoslo simplemente  así.,</p>
<p style="text-align: justify;">Para responder  a esta pregunta necesito decirles cuál es mi criterio  respecto a quién es este  hombre dividido. Recuerden, de la semana  pasada, que algunos dicen que Romanos  7:14-25 es la descripción de  Pablo acerca de su propia experiencia antes de ser  cristiano; y otros  que es la descripción de la propia experiencia de Pablo como  cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, yo considero  que la segunda posición es la correcta. Aquí Pablo  está hablando de sí mismo  como cristiano. Permítanme explicarles,  inmediatamente: no quiero decir que  debemos dar por sentada esta  afirmación, y exponernos a una vida mundana y a una  mentalidad  derrotista. No debemos hacer las paces con nuestro pecado. La  derrota  no es la única, ni tan  siquiera,  la principal experiencia de la vida  cristiana, es parte de ella. Estoy de  acuerdo con <em>J. I. Packer</em>,  quien escribió  un artículo sobre este pasaje hace dos años, en el cual  defiende el punto de  vista que estoy abordando aquí. Él dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo no nos  está diciendo que la vida de este &#8220;hombre miserable” fuese  todo lo mala que podría  ser, sino que no es tan buena como debería  ser, y debido a que el hombre se  deleita en la Ley y desea cumplirla  perfectamente, su continua incapacidad para  hacerlo, lo perturba  enormemente… Ese hombre “miserable” es el propio Pablo,  expresando  espontáneamente su angustia, por no ser mejor cristiano de lo que ya   es, y todo lo que conocemos de la personalidad de Pablo se ajusta a esta  suposición”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, considero  que Pablo <em>no</em> nos está diciendo que  los  cristianos vivimos en una constante derrota, sino que vivimos en  constante  victoria sobre el pecado. Y en esos momentos, o en esas  etapas en que fracasamos  en el intento de triunfar sobre el pecado  podemos dirigirnos a Romanos 7:14-25  que es la manera normal en que un  cristiano  saludable debería responder. El cristiano debería decir:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>Yo  amo la Ley de Dios. </em>Versículo 22: “Porque  en el  hombre interior me deleito con la ley de Dios”.</li>
<li><em>Yo aborrezco lo que acabo de hacer. </em>Versículo 15: “lo que  aborrezco, eso hago”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">¡<em>Oh cuánta miseria siento en estos tiempos! Cuánto anhelo la  liberación de este  cuerpo que constantemente amenaza con matarme, y del  cual tengo que  avergonzarme día tras día. </em>Versículo  24:  “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (ver   Romanos 6:6; 8:10, 13).</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie debería querer vivir de esta manera. O decidirse  a vivir así. Esa  no es la intención. El propósito es que cuando vivamos así (en  esos  tiempos de fracasos), podamos dar esta respuesta cristiana. Sin  mentiras.  Sin hipocresías. Sin presunción. Sin alardear de  perfeccionismo. Señor, líbranos  de ser una iglesia de sonrisas  estampadas, con superficialidad, ciegos a nuestros  propios errores, y  con una rapidez consecuente para juzgar a otros. Que Dios  nos dé la  honestidad, el candor y la humildad del apóstol Pablo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, este  es el punto de vista que quiero defender: Romanos  7:14-25 es parte de la  experiencia cristiana, no ideal, sino real.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Ley y el Pecado que Mora  en Mí</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Y ahora qué? Bueno, ahora podemos retroceder a lo que  llamé, hace un  momento, una pregunta crucial: ¿Por qué Pablo prosiguió a  defender la  Ley de esta forma tan peculiar? Recuerde que eso es lo que él ha  estado  haciendo: dando respuesta a la objeción de que las doctrinas de la   justificación por fe y de la santificación por fe, tratan a la Ley como  pecado  y como veneno ¿Por qué defendió Pablo la Ley describiendo su  experiencia en una  época de fallas cristianas? “Pues no hago el bien  que deseo, sino que el mal  que no quiero, eso practico”. (7:19) ¿Cómo   es que lidiar con el cristiano imperfecto y la ley, le ayuda a defender  la ley  contra esta falsa acusación de que él está convirtiendo a los  mandamientos en  pecado y muerte?</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, aquí  está el problema con la experiencia cristiana: Pablo acaba  de decir en Romanos  7:4, que los cristianos deben morir a la Ley y  aceptar a Cristo a fin de poder  llevar fruto para Dios. Pero, algunos  que objetan dicen: «Mira a los  cristianos. Mira a la iglesia de  Corinto, la de Laodicea  (Apocalipsis 3:17) y la iglesia de <em>Bethlehem</em>.  Pablo, ¿sabe usted qué es lo  que se obtiene cuando se muere a la Ley?   Pues obtiene lo que dice en Romanos 7:19: “Pues no hago el bien que   deseo, sino que el mal que no quiero”. Usted <em>dice</em> en Romanos  3:31 que su doctrina en realidad está estableciendo  la Ley. Usted <em>dice </em>en Romanos 8:4 que  los que andan conforme al espíritu: cumplen la  Ley. Pero vea la experiencia  cristiana real. ¡Vea su propia  experiencia! ¿Sabe cuál es su problema? Usted no  ama la Ley. Y usted  trata a la Ley como al problema, no como la solución».</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cuál es la  respuesta de Pablo a esta objeción? Bueno, antes que  nada, responde confrontando  el problema directamente: trata con la  experiencia cristiana. Podemos ver la  esencia de su respuesta en cuatro  pares de declaraciones. La mitad de cada par  dice que los cristianos  aman la Ley y que se deleitan en la Ley, y la otra  mitad dice que  nuestras fallas no se deben a la falta de respeto hacia la Ley,  sino al  poder del pecado que mora en nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº1</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:14a, “Porque sabemos que la  ley es  espiritual”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:14b, “pero yo soy carnal, vendido a la  esclavitud del pecado”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº2</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:16: “Y si lo que no quiero <em>hacer,</em> eso hago, estoy de acuerdo con la ley, <em>reconociendo</em> que es  buena”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:17: “Así que ya no soy yo el que lo hace,  sino el pecado que habita  en mí (<em>he oikousa en emoi  hamarrita</em>)”. (De aquí viene el  término “pecado que habita”. Y  podemos verlo de nuevo en 7:20: “Y si lo  que no quiero <em>hacer,</em> eso hago,  ya no soy yo el que lo hace,  sino el pecado que habita en mí [<em>he  oikousa en emoi hamarrita</em>])”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº3</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:22: “Porque en el hombre  interior me deleito con la ley de Dios”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:23: “pero veo otra ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra  contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la  ley del pecado  que está en mis miembros”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Par Nº4</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>La estima a la Ley: </em>Romanos 7:25b: “Así que yo mismo, por  un lado, con  la mente sirvo a la ley de Dios”.</li>
<li><em>El reconocimiento del pecado que mora en nosotros:</em> Romanos  7:25c, “pero por el otro, con la carne, a  la ley del pecado”.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Así que la  respuesta de Pablo es que los cristianos amamos la Ley de  Dios, estimamos la  Ley de Dios, nos deleitamos en la Ley de Dios,  estamos de acuerdo con ella, la  tenemos como buena, y no la culpamos  por nuestras propias fallas. En lugar de  ello, los cristianos admitimos  (y aquí está la enseñanza crucial y práctica con  que concluiré) que en  todos los cristianos existe, mientras dure esta era caída  y vivamos en  la tierra, la realidad del “pecado que habita en nosotros”. (7:17,  20)</p>
<p style="text-align: justify;">En otras  palabras, la Ley no causa nuestra derrota, la Ley define  nuestras victorias. El  pecado que mora en nosotros es el causante de  nuestras derrotas. Pablo, en los  capítulos 6-7, es muy celoso  exhortándonos que no exageremos, ni restemos  importancia a la medida de  santidad posible en esta era caída, donde los  cristianos somos  liberados del dominio del pecado y gemimos esperando la redención   completa de nuestros cuerpos (Romanos 8:23) y la liberación de la “Ley  del  pecado” relacionada a ellos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Un Ejemplo Personal de la Vida de J. I. Packer</h4>
<p style="text-align: justify;">Concluiré con  una ilustración personal de la vida de <em>J.  I. Packer</em>,  que muestra cuán crucial resulta que no perdamos el equilibrio en   ninguno de los dos extremos y terminemos diciendo que en esta era no se   necesita la santidad, o que nos es posible alcanzar la perfección (<em>Packer</em> enseña teología en la <em>Regent College</em> en Vancouver).</p>
<p style="text-align: justify;">He escuchado a  Packer, en persona, narrar esta historia, y la he leído  en dos libros  diferentes. En 1944 él estaba estudiando latín y griego  en la <em>Corpus Christi College</em>, en Oxford; y tocaba en una banda  de Jazz llamada <em>Oxford Bandits</em>. Una noche, asistió a una   reunión de la <em>Christian  Union</em>, y escuchó un  sermón de un  predicador relativamente desconocido, llamado <em>Earl Langston. Packer</em> dijo:  «Las escamas cayeron de mis ojos…y vi la vía de entrada».</p>
<p style="text-align: justify;">Pero pronto  llegó la crisis. Habían bastantes doctrinas falsas en  Oxford, especialmente con  respecto al perfeccionismo, y a la  posibilidad de una segunda experiencia de  “santificación por fe”—por la  que decían experimentar una crisis tras la cual  no habría que luchar  más contra el pecado, lo cual no es a lo que me refiero cuando  utilizo  el término de santificación por fe. Packer tenía una conciencia muy   sensible y no podía engañarse a sí mismo. No era perfecto, y sin  importar cuántas  veces se reconciliara con Dios, aún no había  perfección. Él dijo que  esta falsa enseñanza sobre la santificación   por fe, podía fácilmente haberlo llevado al suicidio si no hubiera sido  por dos  grandes descubrimientos: Lo escrito por <em>John  Owen</em> sobre el pecado que mora en nosotros (especialmente los volúmenes 6 y  7  de sus obras), y lo escrito por <em>J. C.  Ryle</em> (especialmente su  libro acerca de la <em>Santidad</em>). Aquí <em>J. I. Packer</em> aprendió el realismo bíblico del “pecado que habita en nosotros”, y de  la constante  lucha por la fe, y del glorioso descanso que viene cuando  la justicia de Dios  nos es atribuida en Cristo solo por fe.</p>
<p style="text-align: justify;">Apenas nos  hemos mojado el pie en este río de verdad. Hay mucho que  decir sobre este  hombre dividido de Romanos 7. Pero ruego a Dios, que  use lo que hemos visto  aquí, para hacer que caigan las escamas de  nuestros ojos; y para que nos ayude  a encontrar su camino, entre el  perfeccionismo desesperanzado por un lado, y la  derrota desesperanzada  por el otro. Lo que caracteriza a un cristiano no es la  perfección,  sino la lucha por la fe, que se muestra en la manera imperfecta en  que  amamos el poder del Espíritu, y en la gozosa confianza de que Dios   justifica al impío. Por tanto, acepte a Cristo como su  justicia y  busque atesorarlo a él y a sus caminos  por encima de todas las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Artículos anteriores de la serie:</p>
<p style="text-align: justify;">1. <a href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/02/%C2%BFquien-es-este-hombre-dividido-parte-1-john-piper/" target="_self">Parte 1</a></p>
<p><!-- SwishCommand noindex --><br />
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<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
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		<title>¿Quién es Este Hombre Dividido? Parte 1 &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 20:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Romanos 7:14-25 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://descubriendoelevangelio.es/category/series/hombre-dividido/"><img class="aligncenter size-full wp-image-684" title="Ver todos los artículos publicados de la serie" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2010/02/serie_hombredividido1.png" alt="" width="450" height="200" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Romanos 7:14-25</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque sabemos que la ley es espiritual,  pero yo soy carnal, vendido a  la esclavitud del pecado.<sup> 15</sup>Porque lo  que hago, no lo  entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que  aborrezco, eso  hago.<sup> 16</sup>Y si lo que no quiero hacer,  eso  hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo  que es buena. <sup>17</sup>Así  que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado  que habita en mí. <sup>18</sup>Porque  yo sé que en mí, es decir, en mi carne,  no habita nada bueno; porque  el querer está presente en mí, pero el hacer el  bien, no. <sup>19</sup>Pues  no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico. <sup>20</sup>Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy  yo el que  lo hace, sino el pecado que habita en mí. <sup>21</sup>Así  que, queriendo yo  hacer el bien, hallo la ley de que el mal está  presente en mí. <sup>22</sup>Porque  en el hombre interior me deleito  con la ley de Dios, <sup>23</sup>pero veo otra  ley en los miembros de  mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y  me hace  prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. <sup>24</sup>¡Miserable   de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? <sup>25</sup>Gracias  a  Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado,  con la mente  sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a  la ley del  pecado.<span id="more-683"></span></p>
</blockquote>
<h4 style="text-align: justify;">¿Cristiano o  No Cristiano?—Continuará</h4>
<p style="text-align: justify;">Este texto es uno de los más famosos y más  controversiales del libro de  Romanos. Aquí tenemos las bien conocidas palabras  del versículo 19:  “Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no  quiero, eso  practico”. Aquí vemos a un hombre dividido, o a un hombre con la   voluntad dividida, o con el corazón dividido. Hay una parte de este  hombre (el  “Yo”) que quiere hacer el bien y no el mal. Y hay otra parte  de él (el otro  “Yo”) que no hace el bien que quiere, sino el mal que  no quiere.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las interrogantes más grandes acerca  de este texto, tenemos:  ¿quién es este hombre? ¿De quién es la experiencia que está   describiendo Pablo? ¿Es la experiencia de Pablo, el creyente, o la  experiencia  de Pablo, el incrédulo? ¿Es la experiencia de Pablo  cristiano o de Pablo no  cristiano? O debemos plantear las preguntas con  más precisión: ¿Es Pablo un  hombre instruido moralmente, pero no  convertido? ¿Es este Pablo, convertido  repentinamente al cristianismo,  un hombre nuevo e inmaduro en la fe? ¿O pudiera  ser el Pablo cristiano  ya maduro, pero en una período de debilidad en la fe y  la vigilia? No  creo que hoy diga cuál es la respuesta que considero. Me  gustaría que  meditaran y estudiaran este pasaje por ustedes mismos, sin saber  cuál  es mi parecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Considero que podemos llegar a  respuestas, más o menos razonables, para  todas estas interrogantes; y que al  final  estas conclusiones, no   necesariamente, tienen que llevarnos a una falsa enseñanza,  principalmente, en  vista de la santificación. En otras palabras, es  posible estar equivocados en  nuestras interpretaciones del texto, pero  podemos estar en lo cierto respecto a  nuestros criterios sobre la vida  cristiana. Usted podría decir: «Este texto no habla  acerca de la  experiencia cristiana»; y aún así, podría creer que los cristianos   tenemos experiencias como esta donde experimentamos el conflicto donde a  veces  hacemos lo que no queremos hacer. O podría decir: «Este texto  habla sobre la  experiencia cristiana»; y sin embargo, creer que en la  vida cristiana podemos  alcanzar una mayor victoria sobre el pecado.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que nuestra conclusión (acerca de si  Romanos 7:14-25 se refiere o  no a la experiencia cristiana) no determina todos  nuestros criterios  sobre la experiencia cristiana. Existen otras docenas de  textos  importantes en el Nuevo Testamento, que debemos añadir a este grupo,  para  tener una concepción más grande de la vida cristiana. Cuídese de  aquellos que  basan sus opiniones en pasajes aislados de la Escrituras.  Es de ahí de donde  surgen la mayoría de las sectas religiosas y las  falsas interpretaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de que hablemos de los pros y  los contras de las diversas  opiniones, veamos cual es el propósito principal  del texto. Puede que  le parezca sorprendente, pero pienso que el propósito  principal de este  texto permanecerá claro e irrebatible, en cualquiera de estos  puntos  de vista que acabo de mencionar (acerca de si este hombre dividido es un   cristiano o no). Ahora bien, ¿cuál es el propósito principal del  texto? ¿Cuál  es la intención de estos versículos? ¿A dónde quiere  llegar Pablo?</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Justicia de Otro, Acreditada a Nosotros Mediante la Fe</h4>
<p style="text-align: justify;">Permítame intentar hacerle un resumen  del contenido del libro de  Romanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro de Romanos trata de cómo los seres  humanos pecadores –es  decir, todos los seres humanos (3:9), quienes estamos  destituidos de la  gloria de Dios (3:20), que deshonramos a Dios con nuestra  forma de  vida (1:21) y que, por tanto, merecemos su ira (1:32; 2:5)- somos  justificados  ante Dios; o sea, somos justificados sobre la base de lo  que Jesucristo ha  hecho por nosotros en su vida, muerte, y resurrección  (3:24-25; 5:18-19).</p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta de Pablo al problema más  grande de los seres humanos  (específicamente, nuestra culpa como pecadores ante  un Dios Santo y  Justo), es que el propio Dios, por medio de su Hijo Jesucristo,  nos ha  provisto de una justicia que no es la nuestra, pero nos la ha atribuido y   la ha dado a conocer como nuestra, por medio de la fe y no por las  obras. Esta gran verdad la podemos encontrar específicamente  en Romanos  4:5-6: “mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al   impío, su fe se le cuenta por justicia. 6Como también David habla de  la  bendición <em>que viene</em> sobre el hombre a quien Dios atribuye  justicia  aparte de las obras”. Aquí tenemos esas  palabras tan  importantes: “cuenta”, “atribuye”, (o imputa). Al final del  versículo  5: “su fe se le cuenta por justicia”. Y al final del versículo  6: “Dios  atribuye justicia aparte de las obras”.</p>
<p style="text-align: justify;">La gloriosa verdad evangélica de  Romanos, es que Dios nos provee una  justicia que no es la nuestra, y nos la  acredita mediante nuestra fe.  La fe nos aparta la visión de nuestras propias  acciones y de nuestra  obediencia a la Ley como una vía rápida para alcanzar la  justificación.  La fe confía solo en Jesucristo como la base por la cuál se nos  acredita  una justicia que no es la nuestra. Entonces, ¿de quién es esta justicia?  Romanos 3:21-22 nos dice: “Pero  ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha  sido manifestada,  atestiguada por la ley y los profetas; 22es decir,  la justicia de Dios  por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que  creen”. La  justicia que se nos ha  acreditado por medio de la fe es “la justicia de  Dios”. Es la propia justicia  de Dios y  no la nuestra (ver Filipenses   3:9).</p>
<p style="text-align: justify;">En Romanos 10:3-4 podemos distinguir  claramente de quién es esta  justicia que nos justifica: “Pues desconociendo la  justicia de Dios y  procurando establecer la suya propia, no se <em>sometieron</em> a la  justicia de Dios”. En la actualidad, ¿qué apariencia tiene nuestra <em>sumisión</em> a la justicia de Dios, que  difiere tanto de procurar “establecer la  [nuestra] propia”? Pablo da la respuesta en el versículo 4, que   literalmente dice: “Porque Cristo es el fin [o el propósito] de la ley  para justicia a todo aquel que cree”.</p>
<p style="text-align: justify;">Someternos a la justicia de Dios, en  lugar de establecer nuestra propia   justicia, es darnos cuenta de que la Ley estaba destinada a llevarnos a   “Cristo para justicia”. Y que tenemos a “Cristo para justicia”  mediante la fe.  Esta verdad es para todo aquel que cree. De modo que  cuando Pablo dice en  Romanos 5:19: “Porque así como por la  desobediencia de un hombre  [específicamente, Adán] los muchos fueron  constituidos pecadores, así también  por la obediencia de uno los muchos  serán constituidos justos”. Considero que  Pablo, con este versículo,  nos quiere decir que Cristo obedeció tanto a Dios y  a la Ley, que por  medio de su fe en Dios y por la unión con él, su obediencia,  o su  justicia, se convierten en nuestra. Y esta justicia es la justicia de  Dios  porque consiste en guardar perfectamente la voluntad de Dios, y es  hecha posible  por Dios, es aceptable para Dios, y es un regalo de Dios  para nosotros en Jesucristo.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego, Pablo dice en 2da a los Corintios  5:21: “[Dios]  Al que no  conoció pecado  [Cristo], le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos  hechos justicia de  Dios en él”. Esta justicia de Dios cumplida por  Jesucristo, nos fue acreditada de  la misma manera que nuestros pecados  fueron acreditados a Cristo. La gloria del  evangelio es esta: la  justificación es solo por gracia, es solo mediante la fe,  basándose  solamente en Cristo, y solo para la gloria de Dios. Este es el mensaje   principal del libro de Romanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El evangelio es una noticia tremendamente  buena para los pecadores.  ¡Oh! ¡Cuánto anhelo que usted sienta, en esta mañana,  la maravilla y  belleza de este evangelio! ¿Puede usted verla y saborearla? Le  imploro,  en nombre de Cristo: Reconcíliese con Dios en esta mañana; aparte la   vista de sus propias obras y busque a Jesucristo como la única y  verdadera justicia,  como  el tesoro de su vida.</p>
<h4 style="text-align: justify;">La Ley es un Gran Problema en la Reconciliación con Dios</h4>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿cuál es el propósito del capítulo  7? ¿Cómo se ajusta este  propósito al mensaje principal de Romanos?</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí está el problema. A lo largo del  libro Pablo argumenta  apasionadamente en contra de la justificación por las obras  de la Ley.  No podemos justificarnos con Dios guardando la Ley, sino solo por  fe.  Pablo, en su discurso, incluso parece decir que la Ley es parte de  nuestro  problema, y no parte de nuestra redención. Por ejemplo: Romanos  3:20: “porque  por las obras de la ley ningún ser humano será  justificado delante de él; pues  por medio de la ley <em>viene</em> el  conocimiento del pecado”. O Romanos 3:28: “Porque  concluimos que el  hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley”.  O más  curioso aún, Romanos 5:20: “Y la ley se introdujo [Dios dio la Ley en el   monte Sinaí]  para que abundara la  transgresión”. De este modo tal  parece que la Ley fuera cómplice del pecado.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, Pablo llega al punto de decir  que si usted quiere llevar  fruto para Dios—o sea, si quiere ser santificado y justificado—tiene   que morir a la Ley. Romanos 7:4 dice: “Por tanto, hermanos míos, también  a  vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo,  para que  seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los  muertos, a fin de que  llevemos fruto para Dios”. Usted no puede llevar  fruto para Dios si no muere a  la Ley. Guardar la Ley no es la manera  inicial y decisiva de llevar fruto para Dios.  La manera inicial y  decisiva de llevar fruto para Dios es permanecer unidos al  Cristo  resucitado. Si los cristianos terminamos cumpliendo la Ley de Dios (como   la Ley de Cristo) será solo porque primero hemos muerto a la Ley, y  por tanto, buscamos  la obediencia de otra manera, específicamente,  mediante la unión con el Cristo  resucitado, en quien somos  completamente justificados, antes de haber logrado un  progreso en el  cumplimiento de la Ley.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien, pudiéramos continuar diciendo  sobre Romanos 7:5-6, que Pablo  percibe la Ley de Dios como gran parte de nuestro  problema en la  reconciliación con Dios. De modo que la gran pregunta que Pablo  tiene  que responder está en Romanos 7:7: “¿Qué diremos  entonces? ¿Es pecado  la ley?” O, un poco diferente, en el versículo 13: “¿Entonces lo  que es  bueno vino a ser causa de  muerte para mí?”  Aquí tenemos dos grandes  preguntas, planteadas en el evangelio de Pablo, acerca  de la  justificación que es por fe sin las obras de la Ley: ¿Es pecado la Ley?   ¿Vino la Ley a ser causa de muerte para mí? O para ser más específicos:  Si  usted tiene que apartarse del cumplimiento de la Ley y acercarse a  la justicia  de Cristo para ser justificado, y si tiene que morir a la  Ley y unirse a Cristo  para ser santificado, entonces, ¿la Ley es  pecado? ¿Viene a ser causa de muerte  para mí?</p>
<p style="text-align: justify;">Si la respuesta a estas dos preguntas es  sí (la Ley es pecado y viene a  ser muerte), entonces, Pablo sabe que su  evangelio está fracasado. No  hay futuro para un evangelio que convierte a la  Ley de Dios en pecado y  muerte.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Pero la Ley no es Pecado</h4>
<p style="text-align: justify;">Así que con todas sus fuerzas Pablo dice  en los versículos 7 y 13:  “[No] ¡De ningún modo!”. La Ley no es pecado; el pecado  explota a la  Ley y la utiliza. La Ley es santa, justa, y buena (versículo 12).  La  Ley no causa la muerte; el pecado causa la muerte a través de lo que es   bueno: la Ley (versículo 13).</p>
<p style="text-align: justify;">Romanos 7:7-25 se escribió con el  propósito de explicar y defender la  respuesta de que la ley no es pecado. No  pierda de vista este  propósito. Todo el texto trata de la justificación por la  fe y de la  santificación por la fe. Si estas dos doctrinas básicas implican que  la  Ley de Dios es pecado y deviene en muerte; entonces están arruinadas y  no  pueden ser verdaderas.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, cuando Pablo termina de  escribir Romanos capítulos 1-7, él  logra dejarnos dos grandes enseñanzas: por  un lado, nos enseña que  tenemos que morir a la Ley para ser aceptados por Dios  (justificación,  3:28) y que debemos morir a la Ley para llevar fruto para Dios   (santificación, 7:4-6). Y por otro lado, nos enseña que esta necesidad  de morir  a la Ley para ser justificados y santificados, no quiere decir  que la Ley sea  pecado o veneno; quiere decir que por nuestra mortal  condición de pecadores,  debemos tener a Cristo como base para nuestra  justificación, y para el poder de  nuestra santificación. La Ley no  puede justificarnos ni santificarnos, solo Cristo  puede.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Soy Pecador y mi Pecado es Mortal</h4>
<p style="text-align: justify;">Ahora estamos en disposición de comprender  porqué la identidad de este  hombre dividido en Romanos 7:14-25 no altera el  mensaje principal del  texto. Si este hombre es cristiano o no, en todo caso su  miseria  (“!Miserable de mí!”, versículo 24), es causada por el pecado que mora   en él, no por la Ley. La Ley no es pecado y la Ley no es veneno. Yo soy  el  pecador, y mi pecado es veneno mortal.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo menos tres veces Pablo deja bien claro  este principio. Versículo  14: “La ley es espiritual, pero yo soy carnal”. Versículo 16: “Y si lo  que  no quiero hacer, eso hago,  estoy de acuerdo con la ley,  reconociendo que es buena”. Versículo 22: “Porque en  el hombre interior  me deleito con la ley de Dios”. Así que la mandamiento es   “espiritual”, “bueno”, y “santo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este principio es tan cierto como decir que  este hombre dividido es un  creyente que está luchando, o que es un incrédulo  ligeramente  consciente. En cualquier caso, el mensaje principal de Pablo es el   mismo: La doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la Ley  (3:28)  permanece, porque no implica que la Ley sea pecado o veneno. Y  la doctrina de  la santificación por la fe muriendo a la Ley (7:4)  permanece, porque no implica  que la Ley sea pecado o veneno.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta aquí llegaremos en el  día de hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">Usted no debe sentir el temor de que al recibir  el regalo de la  justificación que es solo por fe, empañará la Ley de Dios. Por  el  contrario, cuando usted se dirija a Cristo para obtener justificación,   cuando se dirija a Cristo para obtener santificación, honrará la Ley de  Dios.  Porque el fin de la Ley es Cristo “Cristo, para justicia a todo  aquel que cree”  (10:4).  Y el fruto de amor inspirado por  Cristo (7:4)  es el cumplimiento de le Ley (13:10).</p>
<p style="text-align: justify;">¡Oh, cuán completa y profunda es la  salvación que Cristo ha provisto  para nosotros en su vida y en su muerte! Venga  a Cristo. En él está  todo lo que necesita.</p>
<p><!-- SwishCommand noindex --></p>
<hr />
<div style="text-align: justify;">
<p>© Desiring God</p>
<p><strong>Permissions:</strong> You are permitted and encouraged to  reproduce and distribute this material in any format provided that you  do not alter the wording in any way and do not charge a fee beyond the  cost of reproduction. For web posting, a link to this document on our  website is preferred. Any exceptions to the above must be approved by  Desiring God.</p>
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		<title>Contra ti sólo he pecado &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Feb 2010 15:28:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Solo Palabra y Verdad]]></description>
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<p>Fuente: <a href="http://solopalabrayverdad.blogspot.com/2010/02/contra-ti-dios-contra-ti-solo-he-pecado.html" target="_blank">Solo Palabra y Verdad</a></p>
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		<title>Caída de Satanás, Victoria de Cristo &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 20:02:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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<p>También puedes verlo en <a href="http://www.youtube.com/watch?v=PZkfbEBEmqk"><img class="alignnone size-full wp-image-591" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2009/12/youtube-large1.gif" alt="youtube-large" width="50" height="50" /></a></p>
<p>Publicamos esta predicación gracias al trabajo de traducción  y subtitulacion de <a href="http://arrepienteteiglesia.blogspot.com/" target="_blank">Christian Ibarra</a>.</p>
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		<title>Todos nacemos en maldad &#8211; Paul Washer</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2009 09:35:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[video subtitulado en español]]></category>

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		<description><![CDATA[Fuente: VolvamosAlEvangelio]]></description>
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<p>Fuente: <a href="http://www.youtube.com/user/VolvamosAlEvangelio" target="_blank">VolvamosAlEvangelio</a></p>
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		<title>¿Por qué existe el mal? &#8211; John Piper</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 16:53:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Doctrina del pecado]]></category>
		<category><![CDATA[Extractos]]></category>
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<p>Canal: <span id="user-profile-title"><a href="http://www.youtube.com/user/josefolter13" target="_blank">josefolter13</a></span></p>
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