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	<title>Descubriendo el Evangelio &#187; Daniel Pujol</title>
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		<title>A los jóvenes &#8211; Daniel Pujol</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 15:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Edificación Cristiana Un domingo cualquiera, por la tarde, a los 17 años: Nos juntábamos el grupo de amigos de “la iglesia” y quedábamos en uno de los cinco o seis locales que teníamos en cartera para tomar nuestro primer café de la tarde después de comer con las respectivas familias. En esa época era difícil [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Fuente: <a title="Ir a la web de Edificación Cristiana" href="http://www.edificacioncristiana.com/index.php" target="_blank">Edificación Cristiana</a></p>
<p style="text-align: justify;">Un domingo cualquiera, por la tarde, a los 17 años: Nos juntábamos el grupo de amigos de “la iglesia” y quedábamos en uno de los cinco o seis locales que teníamos en cartera para tomar nuestro primer café de la tarde después de comer con las respectivas familias. En esa época era difícil retenernos en cualquier reunión familiar más allá de los postres, así que mientras encendíamos nuestros pitillos íbamos entrando como cuentagotas en nuestra segunda casa: el bar. El plan de la tarde era tan simple como poco ingenioso, se trataba de llenar ceniceros, fumar algún porro, tomar cortados y echar las monedas que nos quedaban del fin de semana (o de todo el mes) en las tragaperras. Sin embargo, lo más curioso del asunto era que, después de haber vaciado nuestros bolsillos y gorronear “barritas de cáncer” al último en aparecer por la puerta, sólo existía un tema en nuestras monótonas reuniones: la iglesia, o mejor dicho, lo que entendíamos por “iglesia”. ¿Tiene guasa verdad? Nosotros evitando ir al culto e incapaces de encontrar otro tema de debate.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuento esto para reclamar legitimidad a la hora de dirigirme a los jóvenes y ser crítico también con ellos, ya que en los anteriores capítulos tratamos su diáspora desde la responsabilidad de la iglesia, sin embargo, no sería justo despedir el tema sin resaltar algunas actitudes del joven rebelde y de su ineludible y, en ocasiones, ignorada responsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pudiéramos entrevistar a aquellos  que en los últimos 20 años dejaron sus iglesias veríamos que en un grandísimo porcentaje atribuirían a “la hipocresía” su salida de la iglesia. Esta respuesta, aunque tiene su explicación, carece de justificación para el que la dice, pues es demasiado simple para ser creída y demasiado contundente para ser ignorada. Además, creo que siendo coherentes con este argumento, la mejor opción para alejarnos de la hipocresía no sería salir de la iglesia sino establecernos en Marte.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero hay algo comprensible dentro de esa declaración. La iglesia de Dios siempre va a recibir una mayor penalización por sus errores que la que recibirá un mundo que, de vez en cuando, acierta. Porque la autoridad y la exigencia moral que se demanda a la iglesia nunca será equivalente a la que se le pida a un Estado, ni a un Gobierno, ni a un Ejército o a cualquier otra institución, por esta razón, el nombre de Dios siempre será blasfemado por causa de todo aquél que cometa errores y a la vez quieren mantener su posición de autoridad moral o religiosa<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn1">[1]</a>. Cabe recordar que la autoridad no se pide, se recibe.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Indicadores de religiosidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tomando esta idea, permitidme hablar sobre uno de los tantísimos casos que me viene a la mente, a parte del mío. Recuerdo hace algunos años, después de conocer a Dios personalmente y ver que, en efecto, existía (y existe), me encontré con un amigo que dejó de ir a la iglesia muchos años atrás. Él no sabía de mi fe y cómo mi vida había cambiado recientemente, así que al vernos de nuevo y saludarnos me preguntó cómo estaba, y le comenté: “Pues la verdad es que hecho polvo porque no he dormido en toda la noche…”, y simpáticamente me dijo: “¿Qué… de fiesta hasta las mil, no?”, a lo que respondí: “¡qué va! Es sólo que vengo de una vigilia de oración con unos colegas y hemos estado hasta las 6 de la mañana hablando con Dios”. Al decir esto se echó a reír a plena carcajada pensando que me estaba cachondeando de todo, como hacía antes, pero enseguida dedujo por mi expresión que lo que le había dicho no era ninguna broma. Seguidamente le conté cómo Jesús había cautivado mi corazón y el de otros jóvenes de la pandilla pero, para mi sorpresa, después de explicarle el suceso más grande de mi vida, lo que él quiso saber era mi opinión sobre los cambios recientes que habían tenido lugar en su antigua iglesia y sobre otras cuestiones polémicas, chismes y otros asuntos evangélicos de sobremesa.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Os dais cuenta? Es como ir al Museo del Prado y preguntar si está permitido fotografiar el indicador de los aseos, o si lo preferís, es como si hiciéramos ver a un ciego de nacimiento y nos preguntaran por qué razón lo hicimos en sábado<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn2">[2]</a>. Aun así, le conté que no estaba muy enterado de esos asuntos porque lo que realmente me apasionaba en ese momento era conocer más a Jesús y entender mejor su evangelio. En ese punto terminó la conversación y quedó de manifiesto la auténtica espiritualidad de la persona que tenía delante. Y otra vez nuestro Señor acertó: “En verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto”<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn3">[3]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">No deja de ser curioso, si hablamos de la vida eclesial o la comunidad nos sobran las palabras y opiniones, si hablamos de Jesús, nos faltan. Pero el cristiano que es de Cristo siempre hablará de su Señor, en cambio, el religioso sólo nos hablará de su iglesia<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn4">[4]</a>, poniendo de manifiesto que quizás aún no haya comprendido nada mayor que lo que vieron sus ojos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>“Fuera de la iglesia hay mejores personas que dentro”</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este es otro de los clásicos del joven evangélico rebelde, un descubrimiento que compartirá en la mayoría de los casos siempre que estén sus padres delante y con el objetivo (aunque sea de forma inconsciente) de  atraer la atención sobre sí mismo. Así que, padres y madres ¿qué diremos ante tal afirmación? Que tienen razón. Pero deben saber que tienen razón porque, como diría Tim Keller<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn5">[5]</a>, el cristianismo es la única religión en la que el individuo reconoce que su conocimiento de Dios no le hace superior a las demás personas. Es más, verá que hay gente que no cree en Cristo y llega a ser mucho más amable, mucho más simpática, inteligente, etc. Porque, en definitiva, el cristianismo es la única religión que no predica lo bueno que debamos ser para ganarnos el cielo ni lo mucho que debamos amar a Dios pues no consiste en aquello que nosotros hagamos o hayamos hecho sino en lo que Él hizo por nosotros<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn6">[6]</a>. Por cual, llamarse cristiano o evangélico y no haber entendido esto, es como tener cincuenta años e ignorar que los reyes magos son los padres. Y de la misma manera que a muchos niños les interesa seguir ignorando este hecho para seguir recibiendo regalos, también a muchos jóvenes les interesa seguir ignorando lo que Dios dice para poder hacer de su creencia un uso manipulador que sujete a otros a su propia voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La manipulación</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Siguiendo con el análisis de algunos argumentos cercanos a la falacia hechos por  jóvenes, no nos debe extrañar que, como hemos visto, usen a menudo la manipulación para intentar salvar la complicidad de sus padres en cada una de sus decisiones. Es inevitable que cuestiones como la homosexualidad, la promiscuidad, el adulterio y otras conductas apoyadas y defendidas por nuestra sociedad calen también en nuestras formas de pensar y proceder, sobre todo para aquellos que, si fueron en alguna medida creyentes, lo fueron por sus propias fuerzas y no por la acción de Dios en sus vidas. Y ese también fue mi caso.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchas ocasiones dijimos a nuestros padres en tono amenazante: “¿Es este, el amor tan grande que predicáis y no me apoyáis en esto?”. Cuidado, no nos engañemos, la persona que formula este argumento nunca busca una respuesta a su pregunta sino la complicidad sin condiciones de su papá y mamá. Y eso sólo tiene un nombre: manipulación. ¿Cómo lo sabemos? Porque el joven en cuestión no está interesado en conocer ese “amor que predicáis”, sino en usarlo para someter a ambos a su propia voluntad. De esta forma, el hijo forzará el apoyo de sus familiares a una decisión que él mismo no ha podido tomar de forma  responsable e independiente por no ser lo suficiente maduro o madura para asumir sus propias decisiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestros hijos y jóvenes podrán ser rebeldes pero jamás originales, pues ¿no hubo también uno que usó de silogismos espiritualoides cuando tentó a Jesús en el desierto? ¿Y no conocía él la Biblia mejor que nuestros jóvenes? Por lo tanto padres y madres, resistid en lo que creáis que conviene a vuestros hijos pues yo también usé de esas artimañas y ahora agradezco la firmeza de unos padres imperfectos.</p>
<p style="text-align: justify;">Además ¿quién podrá ser ejemplo sino nuestro Señor? El cual sin haber pecado, quiso someterse a su Padre aún en momentos de extrema soledad<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn7">[7]</a>, exponiendo su deseo con toda petición pero no sobreponiéndolo a la voluntad del Padre. Por lo tanto, Padres, yo también os escribo a vosotros, porque conocéis al que ha sido desde el principio.</p>
<p style="text-align: justify;">Y termino con vosotros, jóvenes, porque el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre<a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftn8">[8]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Daniel Pujol</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref1">[1]</a> Romanos 2:24.</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref2">[2]</a> Evangelio de Juan capítulo 9.</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref3">[3]</a> Juan 3:11</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref4">[4]</a> Entiéndase “iglesia” como sistema religioso y litúrgico.</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref5">[5]</a> Escritor y pastor de la iglesia Reedemer Church de Nueva York</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref6">[6]</a> Juan 3:16; 1ª Juan 4: 10.</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref7">[7]</a> Mateo 26:39</p>
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<p><a href="file:///C:/Users/Jairo/Desktop/La%20di%C3%A1spora%20j%C3%B3venes_IV%20(A%20los%20j%C3%B3venes).doc#_ftnref8">[8]</a> 1ª Juan 2:17</p>
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<p>Anteriores de la serie:</p>
<p>1. <a title="Leer el primer artículo de la serie" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/02/la-diaspora-de-los-jovenes-i-daniel-pujol/" target="_blank">La diáspora de los jóvenes (1)</a></p>
<p>2. <a title="La diáspora de los jóvenes (2) – Daniel Pujol" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-2-daniel-pujol/">La diáspora de los jóvenes (2)</a></p>
<p>3. <a title="La diáspora de los jovenes (3)" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-3-daniel-pujol/" target="_blank">La diáspora de los jóvenes (3)</a></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/05/a-los-jovenes-daniel-pujol/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>La diáspora de los jóvenes (3) &#8211; Daniel Pujol</title>
		<link>http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-3-daniel-pujol/</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Mar 2011 08:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Edificación Cristiana Frente a la diáspora de la juventud en las iglesias hay muchas interpretaciones pero principalmente  podríamos hacer mención de dos bloques. Uno es el que atribuye la responsabilidad a la iglesia local. El otro es el que atribuye la responsabilidad a los mismos jóvenes que se marchan. La que responsabiliza a la iglesia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 10.0px 0.0px; text-align: justify; font: 11.0px Calibri} span.s1 {letter-spacing: 0.0px} --></p>
<p style="text-align: justify;">Fuente: <a title="Ir a la web de Edificación Cristiana" href="http://www.edificacioncristiana.com/index.php" target="_blank">Edificación Cristiana</a></p>
<p style="text-align: justify;">Frente a la diáspora de la juventud en las iglesias hay muchas interpretaciones pero principalmente  podríamos hacer mención de dos bloques. Uno es el que atribuye la responsabilidad a la iglesia local. El otro es el que atribuye la responsabilidad a los mismos jóvenes que se marchan. La que responsabiliza a la iglesia dice entre otras cosas que la congregación local no sabe conectar con los nuevos jóvenes porque no sabe hablar su mismo lenguaje y no es suficientemente madura para adaptarse a los nuevos tiempos y, por consecuencia, se produce un cisma. La otra interpretación, por el contrario, responsabiliza el joven de no querer saber nada de Dios y de querer solamente emociones y diversión  por lo que  si decide marcharse, será porque le interesa más aquello que le ofrece “el mundo” que aquello que le ofrece Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Frente a estas dos interpretaciones ¿Cuál es el error más grande en el que podemos caer? Defender a capa y espada una de ellas. Es un error porque seguramente las dos interpretaciones tengan parte de verdad pero el gran problema es que ambas retroalimentan su contrariedad y separan aún más la conexión entre el joven y el resto de la comunidad local.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivencias</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace un tiempo estuvimos haciendo un trabajo de reflexión sobre este asunto en una iglesia. Se trata de una congregación en la cual los jóvenes han ido saliendo en los últimos años y los que quedan se pueden contar con los dedos de una mano.</p>
<p style="text-align: justify;">Hicimos unos grupos de trabajo y debate, y una de las preguntas que planteamos a los miembros de esa iglesia era la siguiente: “¿Por qué creéis que los jóvenes se van de la iglesia?”. A lo que alguien respondió diciendo: “¡Eso se lo deberían preguntar a ellos!”. Una iglesia que responde así a una pregunta como ésta, automáticamente cierra las puertas a la solución del problema. Porque la persona que respondió no dijo: “eso se lo <em>deberíamos</em> (nosotros) preguntar a ellos”, sino que rehusó toda responsabilidad diciendo: “eso se lo <em>deberían</em> (alguien) preguntar a ellos”. Mi pregunta es ¿quién se lo debería preguntar entonces?</p>
<p style="text-align: justify;">Si consiguiéramos escucharnos a nosotros mismos un poco más, descubriríamos muchas cosas acerca de cómo hemos entendido las cuestiones de iglesia, familia y comunidad, y también de cómo vivimos la fe en medio del pueblo de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">El tiempo pasó y pude volver a visitar esa iglesia. Era un domingo por la mañana y al llegar me senté al lado del único joven entre 16 y 18 años que quedaba. Recuerdo que la iglesia se levantó a una para cantar un himno. Yo me encontraba pensativo mientras escuchaba cantar a ese chico que tenía a mi lado. En mitad del cántico se me ocurrió preguntarle algo: “Oye, ¿tú crees en Dios?”. El joven no pudo evitar mirarme con cara de sorpresa y extrañado y me respondió: “Claro”. Entonces yo pensé para mis adentros: “Dani se te ha ido la olla”.</p>
<p style="text-align: justify;">Al terminar la reunión ese chico quiso saber por qué le había hecho esa pregunta durante la reunión pues –según él-, le había dejado “rayado”. Yo le respondí: “Bueno&#8230; como nos hemos visto en otras ocasiones cantando y diciendo cosas tan fuertes al mismo Dios, pero no nos conocemos demasiado, he pensado en preguntártelo”. ¿Sabéis qué me dijo entonces? “Hombre… yo normalmente voy a la iglesia aunque el domingo pasado no pude venir…”. Y yo pregunto: ¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Y le dije, “no, tranquilo, si yo tampoco fui el domingo pasado”. Y me dijo: “Bueno, en realidad, si te soy sincero, yo sí que creo en Dios pero… tengo mis dudas”.</p>
<p style="text-align: justify;">En 17 o 18 años que llevaba ese joven en la iglesia ¿nadie pensó en preguntarle si entendía lo que cantaba?</p>
<p style="text-align: justify;">Los evangélicos conocemos muy bien la teoría. Por ejemplo, sabemos que uno no es salvo por el simple hecho de que asista regularmente a los cultos. Por el contrario parece que las alarmas no se encienden entre nosotros hasta que uno deja de asistir a nuestras reuniones. Entonces comenzamos a orar por tal persona, se le llama y se pone de manifiesto una preocupación por su vida alegando que se está “apartando” o está “dejando” las cosas de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero voy a seguir contándoos qué sucedió con este chico que sí asistía regularmente a todas las reuniones y campamentos evangélicos. Después de haber confesado sus dudas respecto a su fe, fijamos una fecha para vernos y tomar algo. Mientras paseábamos por un parque, el chico se abrió en confianza y comenzó a contarme muchas de sus preocupaciones internas y dificultades que había vivido en el último año, me brindó toda esa confianza por el simple hecho de haber mostrado algo de interés por su vida y no para soltarle un sermón (que ya lo tenía cada domingo).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es interesarse por alguien? No es esperar que aquél que marchó hace años un día se atreva a entrar otra vez por la puerta de la iglesia y así cuando aparezca, poderle preguntar dos cosas: la primera ¿Qué tal estás? Y antes de que haya terminado de respondernos, la segunda: ¿Qué tal tu relación con Dios?</p>
<p style="text-align: justify;">Analicemos primeramente qué hace una persona cuando llega a la iglesia después de muchos años de haberse ido. ¿Se sienta al principio del todo? No. Lo hace al final. Y si puede cuando ya ha comenzado la reunión. Es decir, que quiere pasar desapercibida aunque su inquietud por Dios le haya dado la valentía suficiente para volver.</p>
<p style="text-align: justify;">Deberíamos hacer introspección y veríamos que, a veces, llega a ser más difícil para la persona que se marchó volver a una iglesia, que la congregación de la tal decida a salir fuera a evangelizar a los que se pierden. Luego, si nosotros comenzamos a hacer preguntas a esta persona sobre su relación con Dios en medio de un centenar de ojos que lo único que hacen es seguir de cerca al bienvenido para encontrar su oportunidad y hacerle exactamente la misma pregunta, estamos convirtiendo a la persona en aquello que precisamente no quería ser: ¡el centro de atención de toda una congregación! La situación perfecta para terminar de ahuyentar a esta persona y no volverla a ver.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿qué debe hacer la iglesia? ¡Debe ser valiente! ¡Debemos ser valientes! ¿Nos preocupa realmente alguien? Entonces vayamos por esa persona fuera del ámbito religioso. Que la persona vea que realmente somos capaces de levantar nuestro trasero del sofá para pasar un tiempo con ella y tomar un café en uno de los miles de bares que inundan la ciudad. La iglesia debe emprender acción valiente pues ya lo dijo Jesús: “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”(1)  ¿Quién toma la ofensiva?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Padres</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de que los jóvenes dejen de asistir a la iglesia no quiere decir que estos no tengan inquietudes espirituales auténticas. Pero tampoco el hecho de que algunos se queden quiere decir que anden en la Verdad. En Dios hay esperanza pero también necesitamos arreglar algunos asuntos con Él.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos veinte o treinta años, según mi parecer, tal vez hemos hecho un énfasis desproporcionado o poco sano cuanto a la necesidad de la asistencia a los cultos o reuniones. Insisto, la asistencia de una persona a una reunión puede ser evidencia de que la persona ha conocido a Dios. Pero puede no serlo. Es lo mismo que sucede en otros asuntos. Por ejemplo, entendemos que una congregación que tiene vida es una congregación que se mueve mucho y que está en continua actividad (veamos Hechos de los Apóstoles). Luego, como sabemos que es así, nos ponemos a hacer mil cosas con el barrio, la iglesia, grupos, cursos y actividades más allá de nuestras fuerzas. Y el orden siempre fue el inverso. Es la vida aquello que nos lleva a la acción. Y en este caso, el orden de los factores sí altera el producto.</p>
<p style="text-align: justify;">Permitidme otro ejemplo haciendo referencia a las Escrituras. Jesús dice en Juan 14: “El que me ama, guarda mis mandamientos”, y de repente todos ponemos el énfasis en guardar mandamientos. Pero Jesús dice esto para que reconozcamos a aquellos que le aman de verdad. No porque cumpliendo los mandamientos terminemos amándole, pues si lo hacemos de esta manera volveremos a poner el énfasis en la Ley y no en Cristo. Lo primero debe ser entregar toda nuestra mente, alma y espíritu en amar a Jesús por encima de todas las cosas y luego ya veremos cuáles son las evidencias. Entender esto es muy necesario si no queremos caer en religiosidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido hemos intentado por muchas veces ver a nuestros hijos en posiciones de colaboración y responsabilidad dentro de la iglesia local. Habitualmente los padres se enorgullecen de que su hijo vaya a las reuniones de los jóvenes, adquiera compromisos en la escuela dominical, cante en el coro, toque la batería o lleve al grupo de adolescentes. Sin embargo, con el paso del tiempo muchos han terminado dejándolo todo. Y hay algo curioso en todo esto. Cuando nuestros jóvenes se marchan reproducimos un mecanismo muy similar en todos los casos. Les dejamos con una frase teológicamente inmaculada que reza lo siguiente: “hijo, recuerda que lo más importante es tu relación con Dios”. La pregunta es: ¿Decimos esta frase para consuelo de ellos o para nuestro consuelo? Porque si la relación con Dios es lo más importante ¿Por qué hemos esperado a este momento para decírselo? Por qué no les dijimos: “veo bien que cantes en el coro pero recuerda que la relación que tengas con Dios es lo más importante. Puede que toques la batería pero recuerda que lo más importante es la relación con Dios. Haces bien en venir cada domingo a la iglesia pero recuerda que esto no salva, porque la relación que tu tengas cada día con Dios es lo más importante”.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente tras haber dicho esto algún padre puede sentirse ofendido porque probablemente siempre explicó a sus hijos que lo más importante en la vida era la relación con Dios. Pero, aun así, debemos recordar algo más: hay cosas que no se transmiten a través de las palabras, sino de la propia vivencia. No es cuestión de si hemos dicho a nuestros hijos que la relación con Dios es lo más importante sino si ellos lo vieron en nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No hay método. No hay fórmula. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">En contrapunto a lo que hemos explicado, hay que dejar claro que la fe nunca ha sido ni será una ciencia matemática exacta. La fe es una ciencia justa y pura pero no matemática. La fe de otro, aunque sea nuestro hijo, nunca va a depender de nosotros en última instancia.  Podremos dar ideas, guías, consejos, pero nunca tendremos un método, un libro o un manual que arregle estas cosas. No hay fórmulas.</p>
<p style="text-align: justify;">Digo esto porque los padres pueden llegar a soportar muchas cosas en la vida pero cuando un hijo les es tocado o decide por sí mismo seguir otro camino, eso siempre va a tambalear a aquellos que le vieron crecer.  Cuando sucede algo así, la primera pregunta que se hacen unos padres es “¿Por qué?”. La segunda es: “¿En qué he fallado?”.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces solemos buscar soluciones a modo de manual pero tal manual no existe. Y seguramente, si todo dependiera de una fórmula, tampoco Jesús hubiera venido a esta tierra. Nuestro margen de acción siempre será limitado, porque el andar o no en los caminos de Dios no es sólo una cuestión humana sino espiritual.</p>
<p style="text-align: justify;">Dios no quiere que busquemos fórmulas o manuales, Dios quiere que le busquemos a Él. Porque Él es la fuente de vida. Por eso he dicho y sigo diciendo que toda desgracia puede significar, a la vez, una oportunidad para volvernos a Dios individualmente y también como congregación. O ¿qué dijo Dios al pueblo de Israel por medio del profeta Amós? “<em>maté a espada a vuestros jóvenes </em>(…)<em> pero no os habéis vuelto a mí –declara el Señor</em>”(2).</p>
<p style="text-align: justify;">Estas situaciones pueden ser y son una oportunidad para todos nosotros y, en consecuencia, para los demás también. Porque la gente no rechaza la vida. Si nosotros tenemos vida la gente querrá tener aquello que nosotros tenemos y nuestros hijos también.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, como iglesia y también de forma individual, debemos parar y revisarnos delante de Dios y volvernos a Él de todo corazón y con todas nuestras fuerzas. Pero no decidamos buscar a Dios a cambio de algún beneficio en esta tierra porque Él no ha asegurado su recompensa en esta vida sino en la siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8212;</p>
<p style="text-align: justify;">(1) Mateo 16:18</p>
<p style="text-align: justify;">(2) Amós 4:10</p>
<p style="text-align: justify;">&#8212;</p>
<p style="text-align: justify;">Anteriores de la serie:</p>
<p style="text-align: justify;">1. <a title="Leer el primer artículo de la serie" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/02/la-diaspora-de-los-jovenes-i-daniel-pujol/" target="_blank">La diáspora de los jóvenes (1)</a></p>
<p style="text-align: justify;">2. <a title="La diáspora de los jóvenes (2) – Daniel Pujol" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-2-daniel-pujol/">La diáspora de los jóvenes (2)</a></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-3-daniel-pujol/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>La diáspora de los jóvenes (2) &#8211; Daniel Pujol</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 19:09:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Edificación Cristiana Recuerdo que hace unos años hablé con un pastor que trabajaba en una de las denominaciones evangélicas con más renombre en España. En ese tiempo, a parte de su congregación local, él estaba implicado en la organización del encuentro anual de líderes e iglesias de esa familia denominacional y aproveché la ocasión para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 10.0px 0.0px; text-align: justify; font: 11.0px Calibri} span.s1 {letter-spacing: 0.0px} --></p>
<p style="text-align: justify;">Fuente: <a title="Ir a la web de Edificación Cristiana" href="http://www.edificacioncristiana.com/index.php" target="_blank">Edificación Cristiana</a></p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo que hace unos años hablé con un pastor que trabajaba en una de las denominaciones evangélicas con más renombre en España. En ese tiempo, a parte de su congregación local, él estaba implicado en la organización del encuentro anual de líderes e iglesias de esa familia denominacional y aproveché la ocasión para preguntarle específicamente por qué se había escogido <em>Los jóvenes</em> como tema principal de ese encuentro. Me interesaba especialmente porque, aunque no es una novedad que se trate el tema de los jóvenes en el ámbito evangélico, sin embargo, hasta ese momento no era habitual que constituyera el tema principal de las jornadas anuales de toda una denominación. Normalmente había sido  un asunto que siempre quedaba relegado a un subtema, un contenido más de seminarios, charlas, etc., pero nunca cobraba una importancia de tal magnitud. ¿Por qué, entonces, fue esta vez diferente?</p>
<p style="text-align: justify;">Habitualmente los temas que se seleccionan para encuentros grandes son asuntos comúnmente compartidos por la práctica totalidad de todos sus miembros. Cuando la FIFA decida reunirse próximamente a debate, seguramente pondrá sobre la mesa temas como la implementación tecnológica en los partidos de fútbol y, por ejemplo, discutirá si sería bueno el uso de un <em>ojo de halcón</em> (como en el tenis) para terminar con las dudas que puede generar un gol fantasma en un mundial. Pero, por otra parte, dudo que se reúna para discutir si  Vicente Del Bosque debería ser renovado o no como seleccionador de España, porque eso compete directamente a la Federación Española de Fútbol y no es un asunto que preocupe de forma común a los miembros de la FIFA. Por lo tanto, los temas se escogen en función de una preocupación compartida. Sin embargo, el pastor a quien hice la pregunta, en ningún momento reconoció que hubiera una preocupación específica sino que consideraba que era un tema importante como podría haber sido otro. Una cosa está clara: Sin reconocimiento no hay confesión y sin confesión no habrá renovación jamás.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La confesión en bloque</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de entrar en el asunto de la salida de los jóvenes y las reflexiones sobre qué hacer en estos momentos, creo que es necesario contemplar un poco más la necesidad de ser transparentes en el ámbito de iglesia.</p>
<p style="text-align: justify;">No es difícil ver que en nuestras congregaciones se produce una gran paradoja. La iglesia se compone de un grupo de personas con un denominador común: son redimidos. Es decir, son libres de una esclavitud a causa de que otro ha pagado un precio por esa libertad. Libres de la esclavitud de la culpa(1) por lo cual ya no hay de qué avergonzarse. Sin embargo, en la práctica no siempre se traduce de la misma manera. Hacemos reuniones de oración pero tipificamos las oraciones impidiendo que salga la naturalidad y espontaneidad que demanda cualquier tipo de conversación con un interlocutor atento. Nos cuesta exponer aquello que siente nuestro corazón y compartir parte de las dificultades que vivimos con el resto de hermanos. También es verdad que cuando las compartimos siempre existe un riesgo de que se haga un mal uso de esa información y pueda resultar en perjuicio de aquél que confió. Pero el que confía no se caracteriza por ir contándolo todo, sino porque todo lo que cuenta lo cuenta desde la sabiduría y la prudencia. Y sigue siendo de vital importancia que cuando recibimos una información nuestra mente recuerde un único precepto: “Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”(2). La pregunta es ¿estamos dispuestos a que otros nos ayuden a llevar nuestras propias cargas? Si no, ¿cómo van a creer aquellos que nos siguen que somos familia?</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos años asistí a unas conferencias evangélicas con gente de diferentes partes de la geografía española. Después de cada ponencia, los asistentes se dividían en grupos para comentar lo escuchado y terminar con un tiempo de oración por diferentes asuntos. En el momento de la oración, el grupo en el que me encontraba sintonizó rápidamente en elevar peticiones a favor de una congregación de la cual había varios miembros en ese lugar. De todos era sabido que esa iglesia estaba pasando por un momento delicado en el cual tenía de forma particular su propia “diáspora”, y parecía que los frutos producidos durante mucho tiempo se echaban a perder en cuestión de meses por la salida de muchos de sus miembros. Lo sorprendente para mí fue que en medio de la reunión uno de los responsables de esa congregación se levantó y rogó a los hermanos que por favor no siguieran orando por su iglesia ni su situación. Argumentó que le dolía oír las oraciones de sus hermanos y se sentía mal por la situación que se estaba viviendo, así que rogó que no se orara en ese sentido. Mi pregunta es entonces ¿en qué sentido debemos orar? ¿Qué problemas vamos a reconocer? ¿Qué asuntos vamos a compartir?</p>
<p style="text-align: justify;">Es a partir de estas situaciones cuando la iglesia deja de orar según el Espíritu y comienza a hacer referencia a una serie de nombres escritos en una pizarra bajo el título de “enfermería”. El Espíritu nunca ha sido desordenado pero sí dirige las oraciones según su control y no según el nuestro. Si nosotros no podemos ser espontáneos ni naturales en la sinceridad de aquello que vivimos y nos preocupa ¿qué llegarán a percibir aquellos que vienen después de nosotros?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La pérdida</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Probablemente uno de los mayores dolores que esté experimentando la familia de la fe es la salida de sus hijos del entorno de la propia comunidad y, en muchos casos, también del propio núcleo familiar. Sin embargo, antes de nada me gustaría que tuviéramos clara una cosa: Cuando hablamos de una “pérdida” hablamos de un dolor emocional profundo a causa de una separación no deseada, a menudo, acompañada por un proceso largo de combate sentimental angustioso que probablemente tenga su expresión más visible en el lloro de la persona que lo padece. Aún así, aunque nos cueste mirar más allá en momentos de sufrimiento, no significa que esa misma situación, aparentemente incomprensible, no traiga consigo sus oportunidades. Oportunidades de cambio para el que se va, oportunidades de introspección para el que se queda y oportunidades de reflexión para el conjunto de la comunidad que lo padece.</p>
<p style="text-align: justify;">La reflexión se hace necesaria para entender cuestiones profundas de las cuales a veces sólo teorizamos. Por ejemplo, necesitamos experimentar que jamás tendremos el control de todas las situaciones que vivimos, que tampoco podremos poner nuestra seguridad en ninguna de las cosas que existen aquí, ni siquiera en personas, ya sean amigos, padres o hijos. Porque cuando una de estas perezca, nuestra razón de vivir perecerá también con ella. Por eso es sabio depositar nuestra seguridad, esperanza y confianza en las cosas eternas, pues son las únicas que no perecen.</p>
<p style="text-align: justify;">Este punto me parece importante porque en muchas ocasiones me da la sensación de que, inconscientemente, negociamos nuestra fidelidad a Dios por aquellas cosas legítimas que deseamos. “Te seguiré siempre pero prométeme que no les sucederá nada malo a mis hijos”, esta frase, que bien pudiera ser el pensamiento de una madre (o un padre), es tremendamente tramposa para la persona que la vive. El que piensa así ya está condicionando su fidelidad y amor a Dios al estado e integridad de sus hijos, por lo tanto, esta persona jamás sabrá qué es amar a Dios por encima de todas las cosas, pues por encima de todas ellas siempre estarán sus hijos. Y en segundo lugar, y he aquí el problema más grave, el día que suceda una desgracia a alguno de sus hijos significará también el final de la vida para su madre o padre y el inicio de una mayúscula e indisoluble frustración y decepción con Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Jesucristo entregó su vida voluntariamente(3) por amor. El amor, a diferencia del enamoramiento, es un compromiso que parte de la libertad. Por esta razón, Dios mismo siempre va a esperar de nosotros un amor que surja también desde nuestra voluntad y libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Me gustaría hacer un apunte sobre la idea de la esperanza. En ocasiones sucede cuando vemos que nuestro hijo, nieto o sobrino decide tomar un camino distinto al de Jesucristo, expresamos frases semi-bíblicas de autoconsuelo similares a la de “hay que tener esperanza” o “hay que esperar en Dios”. Sin embargo, la esperanza no consiste en confiar en que Dios <em>vaya a hacer</em> lo que yo espero; sino el confiar que Dios <em>puede hacer</em> aquello que espero.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuanto a todo lo que está sucediendo y ha sucedido en los últimos años con muchísimos jóvenes,  debemos dar un paso más y entender que no es algo exclusivo de ellos. Puede ser que nos tambalee de forma especial porque en esta tierra no hay cosa que duela más que el dolor de un hijo, pero esto es simplemente una evidencia más de un estado espiritual de la iglesia en general.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8212;-</p>
<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 10.0px 0.0px; font: 10.0px Calibri} span.s1 {font: 6.7px Calibri; letter-spacing: 0.0px} span.s2 {letter-spacing: 0.0px} --><sup>1</sup> Hebreos 2:15</p>
<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 10.0px 0.0px; font: 10.0px Calibri} span.s1 {font: 6.7px Calibri; letter-spacing: 0.0px} span.s2 {letter-spacing: 0.0px} --><sup>2</sup> Gálatas 6:2</p>
<p><!-- p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 10.0px 0.0px; font: 10.0px Calibri} span.s1 {font: 6.7px Calibri; letter-spacing: 0.0px} span.s2 {letter-spacing: 0.0px} --><sup>3</sup> Juan 10:18</p>
<p>&#8212;-</p>
<p>Anteriores de la serie:</p>
<p>1. <a title="Leer el primer artículo de la serie" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/02/la-diaspora-de-los-jovenes-i-daniel-pujol/" target="_blank">La diáspora de los jóvenes (1)</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2011/03/la-diaspora-de-los-jovenes-2-daniel-pujol/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Parábola de las diez minas &#8211; Daniel Pujol</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Feb 2010 20:19:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La parábola de las diez minas que sale relatada en Lucas 19: 12-27 es una muestra tremenda de varios aspectos humanos y divinos. Las parábolas son histórias sencillas que hablan de cosas muy grandes de carácter espiritual. Este mensaje es del 14 de febrero del 2010, en la Iglesia Pinar del Río en Barcelona (Enlace [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La parábola de las diez minas que sale relatada en <a href="http://www.biblegateway.com/passage/?search=Lucas%2019:%2012-27&amp;version=LBLA" target="_blank">Lucas 19: 12-27</a> es una muestra tremenda de varios aspectos humanos y divinos. Las parábolas son histórias sencillas que hablan de cosas muy grandes de carácter espiritual.</p>
<p style="text-align: justify;">Este mensaje es del 14 de febrero del 2010, en la Iglesia Pinar del Río en Barcelona (<a href="http://iepinardelrio.es/2010/02/las-diez-minas-daniel-pujol/" target="_blank">Enlace a la web</a>).</p>
<h2>Escuchar online:</h2>
<h3><a href="http://audio.iepinardelrio.es/Grabaciones2010/predicaciones/20100214_DaniPujol_Lasdiezminas.mp3" target="_blank">Descargar MP3</a></h3>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Fuente: <a href="http://vengatureino.info/2010/02/25/las-diez-minas-audio/" target="_blank">Venga Tu Reino</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2010/02/parabola-de-las-diez-minas-daniel-pujol/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>La Biblia: Nuestro espejo &#8211; Daniel Pujol</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 20:32:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[Parte 2 &#124; Parte 3] Fuente: Venga Tu Reino]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!--YouTube Error: bad URL entered-->
<p style="text-align: center;">[<a href="http://www.youtube.com/watch?v=AiOGidQImjw" target="_blank">Parte 2</a> | <a href="http://www.youtube.com/watch?v=JkKf48FbAvY" target="_blank">Parte 3</a>]</p>
<p style="text-align: left;">Fuente: <a href="http://vengatureino.info/2009/11/la-biblia-nuestro-espejo-daniel-pujol/" target="_blank">Venga Tu Reino</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2009/11/la-biblia-nuestro-espejo-daniel-pujol/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>Protesto &#8211; Daniel Pujol Costa</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 15:47:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Queridos amigos y amigas creyentes. Protesto. Protesto contra el ‘plan de Vergonya’ (o Vergüenza, en castellano). He decidido hacer una sentada delante de nuestro Dios porque detesto vivir esclavizado en un cuerpo que sigue teniendo una clara tendencia a servirse así mismo por encima de todas las cosas. Estoy cansado de tener que recordarle a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Queridos amigos y amigas creyentes. Protesto. Protesto contra el ‘plan de Vergonya’ (o Vergüenza, en castellano). He decidido hacer una sentada delante de nuestro Dios porque detesto vivir esclavizado en un cuerpo que sigue teniendo una clara tendencia a servirse así mismo por encima de todas las cosas. Estoy cansado de tener que recordarle a mi mente que el hecho de haber recibido un corazón de ‘carne’ no significa que el deseo deba seguir puesto en la ‘carne’.</p>
<p style="text-align: justify;">También hago esta sentada para reclamar ante nuestro Padre el derecho como creyentes a una fe que mueva montañas y no un estado de ánimo que las suba y las baje constantemente. Además, y por si alguno se quiere unir a la protesta, en mi programa reclamo para todos los cristianos oraciones que surjan y pidan desde la convicción y la fe y no desde lo que nuestra conciencia nos permite pedir según haga frío o calor. Y me siento en el suelo porque estoy harto de que la sociedad me haga un sofá a la medida de mi cómodo trasero y cuando tengo sed me ofrezca de todo menos agua. Prefiero que se endurezca mi culata a que lo haga mi cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso digo a Dios lo siguiente: No estoy dispuesto a seguir viviendo una vida pendiente de aquello que le apetece al caprichoso de mi cuerpo. Porque pasan los años, se acerca a la mitad de sus días y lo único que sabe decir en tono baboso es: “aún soy joven”. Señor mío, ¿¡qué tendrá que pasar para que se dé cuenta de que sus días están contados!? Aún ahora le digo que todo su trabajo es para su boca y sin embargo su apetito no se sacia. Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre durante su existencia, en los contados días de su fugaz vida? ¿Quién hará saber al hombre lo que sucederá después de él?</p>
<p style="text-align: justify;">Por este motivo, hago una sentada. Y me manifiesto ante mi Rey. Y convoco a todos los que se quieran sumar a esta iniciativa. No nos movamos de su presencia hasta que vuelva hacer llover sobre nuestras canastas y traiga ríos abundantes que pasen por nuestro corazón haciendo crecer nuestra esperanza en Aquél que nació como raíz en tierra seca.</p>
<p style="text-align: justify;">Protesto.</p>
<p style="text-align: center;">
<strong>“Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda”<br />
(Isaías 37:4)</strong></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2009/05/protesto-daniel-pujol-costa/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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		<title>El hijo pródigo &#8211; Daniel Pujol Costa</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 17:29:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jairo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este es el mensaje que predicó mi querido amigo y hermano Daniel ayer en Pinar. Habló de la parábola del hijo pródigo, fijando su atención en el amor del Padre hacia el pecador y en la reacción del hermano mayor. Escuchar online: Fuente y descarga: Iglesia Evangelica Pinar del Río]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-426" src="http://biblicos.org/evangelio/wp-content/uploads/2009/05/daniel_pujol1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" />Este es el mensaje que predicó mi querido amigo y hermano Daniel ayer en Pinar. Habló de la parábola del hijo pródigo, fijando su atención en el amor del Padre hacia el pecador y en la reacción del hermano mayor.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Escuchar online:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Fuente y descarga:</span> <a href="http://iepinardelrio.es/2009/05/el-hijo-prodigo-daniel-pujol-costa/" target="_blank">Iglesia Evangelica Pinar del Río</a></p>
<div class="plus-one-wrap"><g:plusone size="tall" href="http://descubriendoelevangelio.es/2009/05/el-hijo-prodigo-daniel-pujol-costa/"></g:plusone></div><div id="fb-root"></div><script src="http://connect.facebook.net/en_US/all.js#xfbml=1"></script><!-- Do not remove -->]]></content:encoded>
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