¡Tú eres mi Dios! – Martyn Lloyd-Jones

Del Libro Seeking the Face of God (Buscando el rostro de Dios), Nueve Reflexiones de los Salmos. Edición 2005.

Puedes ver todos los capítulos publicados de este libro en este enlace: Buscando el rostro de Dios Martyn Lloyd-Jones.

Traducido por Erika Escobar

TU ERES MI DIOS

 

Oh Dios, Tú eres mi Dios,

De mañana Te buscaré,

Mi alma tiene sed de Ti,

Mi carne anhela por Ti en  tierra seca y sedienta

Donde no hay agua

Para ver Tu poder y Tu gloria

Como la que he visto en el santuario.

Porque Tu amorosa bondad es mejor que la vida,

Mis labios te alabarán.

Salmo 63:1-3

 

Antes de comenzar a considerar este salmo, déjenme recordarles lo que es un salmo.  Es una canción, una clase de poema y, por lo tanto, contiene un mensaje que es completo en sí mismo.  Entonces es siempre esencial tomar un salmo como un todo.  Podemos, por supuesto, pausar y concentrarnos en una parte en particular pero debemos tener el todo siempre en mente.  En el caso de este salmo, es bastante obvio que contiene en verdad un mensaje completo. Este es uno de esos grandes y gloriosos salmos.  Son todos maravillosos y existe un sentido en el cual es casi tonto diferenciar entre uno u otro, pero éste ha sido siempre el gran favorito del pueblo de Dios.  Fue usado como un himno mañanero por algunos de los primeros cristianos, y fue también el himno favorito de unos de los más grandes predicadores del siglo pasado, Juan Chrysostom , el orador de la boca dorada o predicador, como fue generalmente conocido.  Se nos dice también que cuando Theodore Beza , uno de los grandes líderes de la Reforma Protestante, si no podía dormir, invariablemente recitaba este salmo para sí mismo de forma que cuando pensaba que no conciliaría el sueño era llenado con un espíritu de gozo y regocijo.   En consecuencia, es obvio que este es un salmo que habla del pueblo de Dios y ha hablado a ellos a través de los siglos. Hoy,  es acuerdo general que fue probablemente escrito por David en el tiempo de la insurrección de su hijo Absalón quien por varias razones había planificado una rebelión contra su propio padre.  David fue compelido a evacuar Jerusalén.  Tuvo que huir para salvar su vida.  Y en un punto de este éxodo de Jerusalén, él y su ejército se encontraron en un desierto.  Por lo tanto, David, en ese momento, era un hombre que estaba lleno de perplejidad y dificultades.  Las personas que habían prometido seguirlo lo traicionaron, y en su situación, en un sentido, no podría haber estado peor.  Como él dice “mi alma tiene sed de ti, mi carne anhela por ti en una tierra seca y sedienta, donde no hay agua”.  En un sentido literal y físico esas eran las circunstancias en lo que respecta a David, pero, por supuesto, esto era aún más verdad en el sentido espiritual.

De manera que lo que encontramos en este salmo es un recuento de cómo David lidió consigo mismo en esa situación.  Aquí hay un hombre de Dios, apesadumbrado, por así decirlo, en el desierto debido a las pruebas y perplejidades que enfrentaba,  y  nos dice (¡debemos agradecer a Dios por esto!) cómo enfrentó todo, lo que hizo y cómo reaccionó.  Aquí nos enseña, como  ha enseñado al pueblo de Dios a través de todos los siglos, cómo debemos también nosotros lidiar con nosotros mismos cuando nos encontramos en un estado y posición similares.  Esto es verdad para muchos individuos en los tiempos actuales, personas que enfrentan problemas y pruebas, graves problemas, con todo aparentemente en contra de ellos.  Y es igualmente verdad para la iglesia cristiana como un todo.  Estos son días malos y difíciles para la iglesia cristiana.  En este país no somos más que un pequeño remanente en una clase de desierto del paganismo con enemigos puestos en nuestra contra y que nos rodean.  No obstante, aquí en este salmo hay una lección de cómo debemos conducirnos en tiempos y situaciones como esta.  El método del salmo es típico.  En realidad la característica principal de todos los salmos es –y esa es la cosa maravillosa sobre ellos- que casi todos están diciendo exactamente la misma cosa, pero varían de acuerdo a las circunstancias.  En otras palabras, la presentación varía pero el método es muy similar.

Aproximémonos a él así.  Un tiempo de problemas o de dificultades es siempre un tiempo de prueba. Y qué es lo reporta ese tiempo sino que probarnos dónde realmente estamos y lo que realmente tenemos.  Así es que quiero aproximarme a este salmo desde este ángulo en particular porque en tales momentos, por sobre todo lo demás momentos, se prueba nuestra profesión de fe cristiana.  Si usted realmente quiere saber si es o no un cristiano, la manera más simple siempre, la más forma directa es descubrir cómo es usted cuando las cosas están en su contra.  Un tiempo de opulencia y prosperidad, cuando el sol brilla y todo va bien, nunca pone a prueba nuestra creencia.  Pero en el momento en que las cosas van mal y  se encuentra en un estado de confusión, entonces usted sabrá exactamente el valor de lo que proclama creer.

Ay, es posible para nosotros tener una creencia intelectual en estas cosas.  La Biblia contiene un sistema incomparable de verdad.  Mirada simplemente desde el punto de vista filosófico, no existe nada superior a ella.  Es un libro antiguo y uno muy sabio.  Y es así que hay muchos que van a ella y la toman de esa manera, simplemente desde el punto de vista de sus enseñanzas y su sabiduría, como algo netamente intelectual.

Desafortunadamente, es posible para nosotros incluso aceptar  el camino cristiano de la salvación sólo con nuestras mentes –en una manera puramente teórica y objetiva.   En un sentido es razonable hacerlo así –el sistema es uno tan completo. Algunas personas han sido llevadas a la iglesia y en la atmosfera de estas cosas,  han recibido instrucción y la han tomado y la han aceptado.  En realidad, existen muchos que dicen que no pueden recordar el tiempo cuando ellos eran incrédulos.  Bien, eso está bien, pero la cosa real que necesitamos descubrir es si nuestro creer es sólo en la mente. ¿Es sólo algo teórico? Y así, déjenme enfatizarlo nuevamente, siempre la forma más directa de descubrir el real valor de lo que proclama ser su creencia de fe cristiana es saber cómo actúa y cómo se comporta en tiempos de problemas.

A mayor abundancia, así como es la trampa de un mero creer intelectual, hay otro peligro: ese de depender, por así decirlo, de la casa de Dios y de sus servicios.  David expone ese punto aquí cuando dice “Ver Tu poder y Tu gloria, como yo las he visto en Tu santuario” (v.2).  Pero  no estaba en el santuario.  Había sido forzado a escapar de Jerusalén y estaba  en el desierto.  ¿Dependemos de la iglesia y de sus servicios y de su membrecía y todas esas cosas? Por ejemplo qué sería si usted se enfermara y estuviera yaciendo en su cama en casa o en un hospital.  No puede ir a la iglesia no puede congregarse con el pueblo de Dios, y está enfrentando grandes dificultades.  Puede que incluso esté preocupado de si vivirá o morirá, no lo sabe, todo es incierto. O puede pensar en muchas pruebas similares que pueden sobrevenirnos –pérdida y tristeza; soledad o desilusión; las varias  lanzas y flechas de la escandalosa fortuna.  Estas cosas vienen a nosotros tarde o temprano.  Cada uno de nosotros eventualmente estará en un desierto, aunque cuando ya hayamos estado en alguno.   Este es un mundo transitorio, y hay también un desierto final  por el cual todos debemos atravesar.

Así que aquí está la prueba.   ¿Cómo seremos cuando nos encontremos en el desierto? Aquí está el test supremo de nuestra completa profesión de la fe cristiana.   De manera que consideremos estas pruebas para saber si somos verdaderamente cristianos o no, como nos sugiere este gran salmo.  Lo primero es que, como con David,  la adversidad siempre impulsa al verdadero cristiano a Dios.  Aquí tenemos a David en problemas en el desierto, y esta es su reacción: “¡Oh Dios, Tú eres mi Dios, Te buscaré!”  Este es un punto tremendamente importante.  Encontrará un montón de personas que siempre han pensado que eran cristianos y que son tenidos siempre como tales pero cuando algo anda mal con ellos, en forma personal o con uno de los suyos, su reacción inmediata es decir:  ¿Por qué Dios me ha hecho esto?  Se alejan de Dios.  Se enojan y se llenan de preguntas, dudas y quejas. Sienten que Dios está siendo poco amable e injusto con ellos.  Muchos de ellos incluso abandonan su profesión, diciendo  “No hay nada en ella.  ¿Si Dios es Dios, por qué  permite que sufra así?”  Muchos han abandonado la iglesia cristiana y también cualquier pretensión de una profesión de fe cristiana.  Como la esposa de Job, se dicen a sí mismos y unos a otros:  “Maldigamos a Dios.  ¿Cuál es el valor de esto si Él nos deja sufrir de esta manera?”  Y esto, desafortunadamente, es bastante común.

No obstante el verdadero creyente hace exactamente lo opuesto y eso es la razón de esta prueba sutil y minuciosa.  La reacción inmediata de un creyente en un tiempo de problema es acercarse a Dios  “¿A quién iremos sino a Ti?” -dice el creyente- reminiscencias de las palabras del salmista.  Encontrarán a través de todos estos salmos que estos hombres, aunque frecuentemente confusos y en posiciones gravosas,  sin importar qué siempre se vuelcan a Él.  Son como la aguja de una brújula,  puede tiritar y variar,  pero siempre se establece en un punto fijo.  “De temprano Te buscaré”.  Ahora, estas cosas que estamos considerando pueden ser simples pero son muy profundas y todos sabemos en nuestros corazones que no se puede argumentar sobre ellas.  Usted sabe la verdad inmediatamente, no hay necesidad de ninguna demostración o prueba, que es la cosa maravillosa acerca de la vida.  Hay un tipo de reacción instintiva y la reacción instintiva de los cristianos, invariablemente es buscar a Dios.

El Segundo punto es que  en tales momentos los cristianos no sólo instintivamente se vuelven a Dios en su camino sino que sienten que tienen el derecho a hacerlo. Buscan a Dios porque Lo conocen.  Las personas cristianas, en confusión, no se arrodillan y oran a cualquier dios.  Eso es lo que muchos hacen.  Es un grito al espacio vacío, por así decirlo, un grito fútil porque no conocen a Dios.  En problemas, muchas personas aún a pesar de su irreligiosidad e incredulidad “ofrecen una oración”, como ellos dicen.  Pero es un acto de desesperación.  No saben lo que están haciendo, están frustrados, simplemente esperando contra toda esperanza y llorando, no sabiendo qué más hacer. Tampoco el verdadero creyente ora, como muchos hacen, a algún dios que está en la distancia, en algún lugar remoto, grande, ser eterno quizá, pero alguien que está tan lejos de este mundo que realmente no puede conocer o entender, un dios que en ningún caso puede estar interesado en un individuo en particular y en las minucias y detalles de la vida personal de uno.  Es así que gritan a algún dios distante con la vaga esperanza de ser oídos y que puedan ser gratificados con una respuesta.  No obstante, esa no es en absoluto la manera de un cristiano.

Escuchen a David en este salmo;  aquí está siempre el lenguaje de los verdaderos hijos de Dios. Comienza con una exclamación expresiva:  “¡oh Dios”!  Nadie la usa a menos que sea un hijo de Dios.   Sé que el mundo en su blasfemia  dice estas dos palabras con una muletilla pero no saben lo que están diciendo.   Aquí el salmista la ofrece desde la mismísima profundidad de su ser: “¡oh Dios!”  Usted percibe el sentimiento – el hombre completo está envuelto en ellas.  Se vuelve al único que sabe que va a escuchar.   Se apresura a Él. Y más, es capaz de decir “¡Tú eres mi Dios!  No sólo Dios como tal sino mi Dios en particular.  En otras palabras, existe una conciencia de esta relación personal.  No va dudoso o incierto; sabe que Dios es su Dios y que él es Su hijo.  Se vuelve a Dios como un niño se vuelve a su padre y con el mismo movimiento instintivo.  No hay pregunta, duda, incertidumbre.  Sabe que el camino está abierto, ha viajado tan a menudo por él que puede algunas veces no decir más que “¡Oh Dios!”

Lo próximo que David dice  “¡mi alma tiene sed de Ti, mi carne Te anhela en tierra seca y sedienta, donde no hay agua!”   Ahora, quiero enfatizar esto porque esta no es una expresión de un deseo vago. No, se trata de  uno de los profundísimos sentimientos que cualquiera pueda alguna vez sentir.  Este hombre no se aproxima a Dios como si hubiese decidido esto como el último recurso al cual recurrir. “¡Intentemos orar!” después de haber hecho todo lo otro que era posible hacer.  Tampoco tiene que persuadirse de hacerlo.  No tiene que obligarse, por así decirlo, y meditarlo y tomar una decisión.  No tan sólo lo hace instintivamente, como ya lo hemos visto, sino que lo hace con todo el anhelo de su ser.  Por supuesto, usted encuentra esto repetidamente en el libro de los Salmos  “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas” –es la misma idea – “así clama por ti, oh Dios”;  “mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal 42:1-2).  Vemos esto en todas partes en el Antiguo Testamento así como también en el Nuevo Testamento y en la literatura relativa al pueblo de Dios a través de la marcha de los siglos.

En otras palabras, y este es el tercer punto,  es el mayor deseo de David ir a la presencia de Dios, para saber que Él está con él y que Él lo está mirando.  David –y esta es la cosa maravillosa- está más preocupado de esto que de sus circunstancias.  Está en una tierra seca y sedienta sin agua, está rodeado de enemigos; sabe que algunos hombres muy capaces están conspirando con Absalón para ocasionar no sólo su derrota sino probablemente también su muerte, para que Absalón sea el rey.   La situación de David no podría ser más precaria, no obstante y a pesar de todo esto, su mayor preocupación no son las circunstancias, aunque naturalmente le preocupan.  El real deseo de su corazón, y lo pone, por lo tanto, en este expresivo lenguaje, es “Mi alma tiene sed de Dios, mi carne Te anhela”.  El hombre completo está involucrado, no hay nada de él que esté ajeno a su anhelo y sed por la presencia del Dios.

Esta es siempre la marca de los hijos de Dios.  El deseo de un conocimiento íntimo de Dios el Padre es el mayor y más importante asunto en sus vidas.   Es de la mayor importancia para ellos, más que cualquier otra cosa y, por lo tanto, están más preocupado de eso que de cualquier otra cosa.  Es un deseo profundo tener esta certeza personal.

Obviamente David, allí en el desierto, creía en Dios.  No está pidiendo que su fe fuera fortalecida. Más bien, lo que David deseaba era experimentar a Dios en el desierto como lo había hecho tan a menudo en Su casa. “Ver Tu poder y Tu gloria, como las he visto en el santuario”.   David solía ir al santuario –como cada creyente lo hace- porque Dios ha prometido encontrarse con Su pueblo.  Más aún, como David nos hace recordar en un salmo muy similar que la “gracia y gloria se encuentran en la casa de Dios” (Sal 84:11).  Es por ello que quería estar allí. “Cuán amables son Tus tabernáculos, Oh Señor de los Ejércitos” (Sal. 84:1).  Ese era el lugar donde Dios había dado manifestaciones de Sí mismo y había venido y había encontrado a Su pueblo.

David había tenido frecuentemente esta experiencia personal con Dios.  Este conocimiento que Dios estaba presente directa e inmediatamente.  Ahora, esto no es momentáneo, el conocimiento general en Dios es permanente.   David está aquí anhelando sólo esto, una seguridad de que Dios está aún con él y que Él nunca lo dejará o lo abandonará. Desea tener la experiencia más sublime que la que hubiese alguna vez tenido en el templo.  Los cristianos, los creyentes verdaderos, no sólo creen en Dios, no solamente oran a Dios, a este Dios en Quien ellos creen,  son hombres y mujeres que han experimentado a Dios; Lo conocen.  De eso es lo que David está hablando acá.

Esto nunca puede ser enfatizado suficientemente.  Esta es, en un sentido, la diferencia entre religión y fe verdadera.  Puedes dejar  la religión pero no puedes abandonar esto; es algo que Dios hace por nosotros, algo que Él nos entrega.  Obviamente que es esto lo que David está buscando, es por eso que clama por ello.  En verdad, esta es la cosa que el verdadero hijo de Dios quiere por sobre todas las otras:

Dime que Eres mío, oh Salvador;

Otórgame una seguridad clara.

Así  lo dice el escritor de himnos William Williams.  Una ilustración obvia del reino natural arroja esto.  El que ama siempre quiere saber que es amado también.  Tales personas no lo toman por garantizado –desean que sea dicho- y lo mismo quiere el hijo de Dios.  Más aún, David se da cuenta, como nos dice, que esto no es algo que esté confinado al santuario, y esta es la cosa maravillosa de esto.  “Lo he visto en el santuario –dice David en esencia- pero sé que es igualmente posible aquí en el desierto”.  Es así –como usted ve- no depende enteramente de la casa de Dios;  puede experimentar a Dios de igual manera cuando yace  solitario en la cama de su casa o en la de un  hospital. Cuando está absolutamente aislado, Dios puede estar con usted allí tanto como puede estarlo en el tabernáculo, en el templo o en la iglesia.

Esta era una lección que los hijos de Israel a menudo eran lentos en aprender.  ¿Recuerda también a la mujer de Samaria que argumentó con nuestro Señor? “Ustedes judíos, dicen  -de hecho dijo – “que uno debe adorar en Jerusalén;  nosotros decimos que debemos adorar en esta montaña”; y nuestro Señor respondió –“Viene la hora cuando ni en esta montaña ni en Jerusalén adorarán al Padre.. Dios es un Espíritu y aquellos que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad”  (Juan 4:21, 24 ).   Es el anhelo de los cristianos, en todas las circunstancias y situaciones, solamente  saber que Dios está con ellos y que los está mirando.   Este es el disfrute de Dios en un sentido personal, en todo tiempo y en todo lugar…”mi alma tiene sed de Dios… mi carne te anhela”

¿Es esto verdad para nosotros?  ¿Si usted no está en el desierto, es verdad para usted?   Debe ser verdad todo el tiempo.  Es verdad  en los hijos de Dios aun cuando todo esté en su contra.  No obstante, obviamente, será de mucha más verdad cuando las cosas están bien y cuando el sol brille sobre nosotros.  ¿Podemos decir honestamente “Mi alma tiene sed de Ti.  Mi carne Te anhela?”  Bien, déjenme enfatizarlo nuevamente, ¿si esta no es su experiencia ahora, entonces que será de usted cuando se encuentre en la adversidad?

Pero prosigamos con el siguiente texto que es mucho más profundo.  David nos lleva un paso más adelante “porque Tu amorosa bondad es mejor que la vida, mis labios te alabarán” (v. 3).   Esta es una tremenda declaración.  Para el verdadero creyente la amorosa bondad de Dios es la cosa más preciosa de su vida.  No puede calificar esto porque David formula una declaración absoluta “porque Tu amorosa bondad es mejor que la vida”. Es tremenda, ¿verdad?  Lo es, por lo tanto, la prueba de nuestra completa posición y profesión.

Los hijos de Dios desean esta presencia de Dios, esta sentida realización de la amorosa bondad de Dios por sobre toda otra cosa.

Este tema se encuentra en toda la Biblia.  Esa era la diferencia, en un sentido, entre Abraham y Lot.  Lot tenía sus ojos puestos en las llanuras con sus ciudades y sus riquezas, pero Abraham los tenía puestos en Dios y estaba contento con las montañas. En Filipenses 1:21  hay una gran declaración del apóstol Pablo sobre esto “¡Para mí vivir es Cristo!” ¡Esa es vida!  “¡Cristo es para mí todo en mi vida- dice Pablo en esencia, y morir es ganancia”! O como lo ha descrito nuevamente en Filipenses 3:10   “¡que yo pueda conocerlo, y el poder de Su resurrección y participar en sus sufrimientos!”  “Una cosa”, dice el apóstol, “ hago”.   Es el propósito completo de su vida y forma de vivir: “¡conocerlo a Él!” ¡Tu amorosa bondad es mejor que la vida! (Fil 3:13-14)

Lo que David quiso decir es esto (y no debemos olvidarnos de sus circunstancias- está en el mayor peligro y en una situación precaria).  Lo que en realidad  dice es “No estoy demasiado preocupado de mi seguridad personal, ni siquiera me preocupa si viviré o moriré,  no me preocupa si podré  librarme de este terrible predicamento y de la maldad  incluso de mi propio hijo que se ha alzado contra mí en rebelión.   Tu amorosa bondad es más importante para mí que la vida misma”.

Por lo tanto, pongo esto delante de ustedes como una de estas pruebas profundas y fundamentales.  Estamos en un mundo incierto, un mundo que está siempre al borde de una crisis o de una catástrofe final.   Pueden desaparecer temporalmente pero volverán siempre esas condiciones.  Aquí  está la prueba.  ¿Qué es lo más importante para nosotros?   ¿Es continuar viviendo, prolongar la vida?  ¿Es la muerte la calamidad final?   Para muchas personas lo es y esto es trágico porque no tienen nada más que esta vida.  Todo lo de ellos es en este mundo, y cualquier cosa que amenace su existencia en este mundo es terrible.   Pero esto no es así para el cristiano, el verdadero hijo de Dios. “La amorosa bondad es  mejor que la vida”.  ¿Por qué?  Bien, ya he anticipado parte de la respuesta.   Expresaré primero la parte negativa. El verdadero hijo de Dios constantemente se da cuenta que este un mundo transitorio, una vida que pasa.  Una vez más, esto suena tan obvio y tan simple y aun así a veces pienso que es la clave para toda la situación actual.  El mundo hoy está haciendo su mejor esfuerzo para olvidar este profundo hecho: la vida trasciende y pasa.  El autor de la epístola a los Hebreros lo manifiesta en su maravillosa forma “aquí no tenemos una ciudad eterna pero buscamos una que vendrá” (Heb. 13:14 ).  ¡Esa es la manera del cristiano. “Esa es la victoria que ha vencido al mundo”! (1 Juan 5:4 ).  El mundo siempre hará que nos concentremos en él –en sus diarios, libros, entretenimientos, en cada forma.  Siempre se trata de poner la atención en esta vida.  Esa es la falacia completa para el hombre que vive en pecado.

Pero los cristianos saben eso y es por ello que no ponen primero su existencia y continuidad en esta vida como prioridad.   No es el objetivo principal para ellos porque saben que en lo mejor la vida es sólo temporal.  ¡Si usted se enferma, se preguntará si va a mejorarse, y luego se recupera, gracias a Dios! Y luego olvida lo que sintió en ese momento desagradable.  Pero es allí donde usted se muestra como un pobre tonto que no sabe cómo pensar.    Ha tenido sólo un respiro momentáneo,  sólo un aplazamiento.  El cristiano enfrenta todo esto.  Esa es la sabiduría de la Biblia “¡Aquí no tenemos una ciudad eterna!”

Los cristianos, por lo tanto, no ponen en primer o en lugar central la mera perpetuidad de la existencia en este mundo, sino que tienen una segunda razón para decirlo.  Es que saben que la vida en este mundo nunca puede ser realmente satisfactoria.  Aquí nuevamente debemos examinarnos.  El hijo de Dios es alguien que puede decir bien honestamente:  “No sé por qué, pero nunca he encontrado satisfacción completa en un mundo como este, nunca.  Oh he sentido interés, he sido atraído, me han ayudado, me han tocado, he disfrutado pero hay algo en mí gritando por un sentido más amplio, un aire más divino;  algunas añoranzas, algunos indicios, algunos sentimientos, algunas aspiraciones”.   Esto es en parte, por supuesto, debido a las pruebas y problemas de este mundo.  “En el mundo –dice Cristo- tendrán tribulaciones” (Juan 16:33 ).  Las preocupaciones de esta vida,  los imprevistos  están aquí y no podemos evitarlos.  Todos sabemos esto cuando nos detenemos a pensar en ello pero el demonio nos mantiene tan ocupados que fallamos en pensar, y cuando estamos en problemas ya no sabemos qué hacer.  No obstante los hombres y mujeres cristianos han enfrentado todo esto y saben que la vida nunca ha sido capaz  de satisfacerlos verdaderamente.

Pero, por cierto, ellos han ido más allá de esto.  Han descubierto que el mundo es principalmente vano y vacío, aún en su mejor y más alto momento.   El placer del mundo se desvanece, toda su alardeada pompa y show.   Y los cristianos pueden ver a través y no son arrastrados por él.   Hubo un tiempo cuando no eran cristianos y todas estas cosas lo eran todo para ellos pero ahora no.   Pueden ver que hay en todo esto un elemento decadente.  Es un mundo donde “la polilla y el hollín corrompen, y los ladrones irrumpen y roban” (Mateo 6;19 ).  El mundo en lo mejor es “el deseo de la carne, y el deseo de los ojos, y el orgullo de vivir” (1 Juan 2:16 ).  Ese es el mundo y los cristianos ven el vacío que lo envuelve todo.  Saben que es variable y siempre cambiante y llegan de este modo a la misma conclusión que el apóstol Pablo cuando dice “porque estamos en este tabernáculo, gemimos, somos cargados… deseando fervientemente ser vestidos con nuestra casa que está en los cielos” (2 Cor 5:4, 2 ).  Así los verdaderos hijos de Dios han, como David, venido a ver que la sola vida, la sola existencia, sólo el continuar, sólo escapar de sus enemigos, salir  de este hoyo o ese problema, no es la cosa más importante.  Han observado la vida quietamente y la han visto en su todo, lo han visto como es, no son más engañados de su glamour y sus pretensiones.

Ese es el lado negativo, pero oh, es también el aspecto positivo que hace que los hijos de Dios hablen como David.  Muchos han visto la vida y la han terminado con cinismo.  En este mundo de hoy existen muchos cínicos; muchos hombres y mujeres inteligentes que tienen inteligencia suficiente para ver el show vano y por lo tanto se apartan de él.  Su actitud es “No me entusiasma esto”.  “Me estoy engañando a mí mismo”.  “Lo disfruto ahora pero cuando envejezca, ya no seré capaz de hacerlo”.  ¿Y entonces cuál es el propósito de todo esto?   Pueden verlo pero no tienen nada más por lo que terminan en el escepticismo y en una clase de desesperación.

No obstante, David dice “¡la bondad amorosa es mejor que la vida!”  Esto no es sólo porque sabe la verdad de la vida sino también porque conoce la bondad amorosa de Dios. Esto es positivo.  ¿Por qué David está sediento de Dios por sobre todo lo demás?  ¿Por qué está más preocupado de esto  que de sus circunstancias y condiciones?   ¿Por qué busca esta bondad amorosa?  La respuesta es simplemente porque Dios es quién es y es lo que es “ver Tu poder y Tu gloria como la he visto en Tu santuario” La gloria de Dios, estar en la presencia de Dios – no hay nada comparable a esto.  Es difícil explicarlo y nuevamente se me ocurre una simple analogía humana.  Si sabe algo de lo que significa estar enamorado, sabrá que el que ama desea estar en la presencia del objeto de su amor más que cualquier otra cosa.   Las personas enamoradas son infelices porque están separadas de la persona que aman.  Tienen aún su dinero, sus libros, su casa, y sus amigos pero están enamorados e infelices porque su amado no está allí.   Podrían ofrecerles el mundo completo pero es inútil porque lo único que desean es a su amado.  Esa persona tiene más valor para ellos que la vida misma.   ¡Multiplique esto al infito!  Este hombre ha estado en la presencia de Dios.  Ha visto algo de la gloria de Dios y dice en esencia “No hay nada que tenga algún valor en contraste con esto, y nada puedo recibir del universo completo que tenga algún valor comparado con esto”. Un himno de Augustus Toplady  lo manifiesta muy bien:

Objeto de primer deseo,

Jesús crucificado por mí

Todos aspiran a la felicidad,

Que sólo puede ser encontrada en Ti

En Ti para complacerte y en Ti para saber

Constituyen mi dicha aquí abajo.

Verte y amarte

Constituyen mi dicha allá arriba

Señor, no es vida para vivir

Si tu presencia es negada

Señor, si tu presencia es concedida

No hay más muerte para morir.

AUGUSTUS TOPLADY – OBJETO DE MI PRIMER DESEO

 

Aprecian, el ser de Dios, quién es y lo que Él es, significan todo para él.  En cuanto alguien ha tenido algún conocimiento de Dios nada más puede comparársele;  todo lo demás palidece y retrocede a la absoluta insignificancia.  Y lo que en efecto dice David es  “Oh, este conocimiento es más precioso para mí que la vida entera, con todos sus afanes juntos”.

La segunda cosa que hace a David decir esto es que ha encontrado una satisfacción en este conocimiento íntimo de Dios que lo llena todo. “Mi alma”, dice, “estará satisfecha tanto con su médula y grosura” (v.5)   Esa es una descripción de satisfacción completa  y eso es lo que el cristiano encuentra en Dios y en el Señor Jesús Cristo a través del Espíritu Sano.  La total satisfacción.  El mundo no puede darla, pero Dios la da.  Nunca falla.  El satisface la mente. Nos da entendimiento.  Aún en las aflicciones no tenemos confusión  porque tenemos esta visión total y completa de la vida; sabemos del poder de Dios y Sus propósitos:

Inspirador y oidor de oración,

Tu pastor y guardián de Ti mismo

Todo mi ser cuida de Tu pacto

Duermo y despierto resignado.

AUGUSTUS TOPLADY – Inspirador y Oidor de Oración

 

Los cristianos tienen luz aún en la oscuridad.  Una vez más, esto es una gran declaración que está en toda la Biblia.  No sólo sus mentes están saciadas, sus corazones están saciados.  Porque hay solamente un lugar donde su corazón puede encontrar descanso.  Es en este conocimiento íntimo de Dios.  “La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará tu corazón y su mente” dice el apóstol Pablo.  “No estén afanosos por nada –no estén ansiosos sino en cada cosa en oración y súplica con acción de gracias pónganla en conocimiento de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y mentes en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7).

Esto no implica que usted entiende completamente sus circunstancias pero que sí tiene paz a pesar de ellas.  Una vez que está con Dios, sabe que aunque usted no entienda Dios entiende.  Un niño pequeño se siente perplejo y miserable pero cuando el padre o la madre vienen, el pequeño está perfectamente feliz.  ¿Por qué?  ¿Tiene entendimiento? ¡No! pero confía en el padre o la madre –ellos entienden.  Y así los verdaderos cristianos siempre sienten con Dios.  Tienen paz y descansan en sus corazones, así como en el entendimiento de su mente, y su conciencia está tranquila.  No se aprobleman con su pasado o sus pecados o el miedo a la muerte. Saben que todo está bien con sus almas y que todo está bien entre ellos y Dios.

Si Tú eres mi campo y mi sol,

La noche no es oscuridad para mí,

Y, tan rápido como mis momentos pasan

Sólo me llevan más cerca de Ti.

AUGUSTUS TOPLADY – Inspirador y Oidor de Oración!

 

“Vivir es Cristo y morir es ganancia” (Fil 1:21).  Los cristianos saben esto y eso es valioso para ellos más que cualquier  otra cosa.  Y los cristianos saben también que esto es algo que nunca cambiará.

Cambio y decaimiento veo a mi alrededor,

Oh Tú, que no cambias, estás conmigo.

HENRY FRANCIS LYTE – Habita conmigo

 

Dios es inmutable.  “Tu amorosa bondad es mejor que la vida”, dice David (Sal 63:3). Y no solamente eso, David sabe que Dios puede derrotar a todos sus enemigos.  Piensa en ellos pero esta es su respuesta a ellos: “Aquellos que buscan mi alma para destruirla, se irán a lo más profundo de la tierra.  Caerán por la espada, serán porción para los zorros… la boca de aquellos que hablan mentiras serán acalladas” (vv 9-11).

Dios es el Todopoderoso.  Él puede vencer a todos Sus enemigos; nada es imposible para Él. Por lo tanto la única cosa que importa es estar en una relación con Él.

David también sabía que aunque la muerte viniera y sus enemigos triunfaran, no había diferencia para él – estaría con Dios, lo vería en la mañana. “Tu amorosa bondad es mejor que la vida”. ¿Por qué? Porque vería el rostro de Dios.  “Morir es ganancia”.  Es así que, obviamente, esto es de mayor importancia, de mayor valor para él que la vida misma, que la mera perpetuación de la existencia.

¿Qué más?  Bien, como un resultado de todo esto, el cristiano es llenado con el espíritu de agradecimiento y de alabanza y gozo.

Porque Tu amorosa bondad es mejor que la vida, mis labios te alabaran. Te bendeciré mientras viva.  Elevaré mis manos en Tu nombre… mi boca Te alabará con labios gozosos… el rey se regocijará en Dios. (vv 3-5, 11).

¿Cómo enfrenta usted esta situación particular?  ¿Usted cree en Dios, pero lo alaba?  ¿Le agradece? ¿Se regocija en Él?   El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo por siempre (El Catecismo Abreviado de Westminster ).  ¿Está disfrutándolo? ¿Le agradece?  No estoy preguntándole si cree en Él.  Le estoy preguntando si sabe lo que es vaciar su corazón en alabanza y acción de gracias.  David lo hizo, los hijos de Dios lo han hecho siempre.  “Regocíjense en el Señor siempre, y nuevamente digo, regocíjense”, dice Pablo a los filipenses (Fil 4:4).

Finalmente, los cristianos tienen una tranquila confianza en Dios: “porque Tú has sido mi ayudador, por lo tanto en la sombra de Tus alas me regocijaré…Tu mano derecha me sostiene” (Sal 63:7-8).  Eso es lo mejor –conocer algo de lo que es estar bajo la sombra de Sus alas.  ¿Ha visto a los polluelos, jugando alrededor, picoteando aquí y allá, y de pronto aparece un perro o un gato, y todos juntos van rápidamente bajo la sombra del ala de la gallina, su madre?  ¿Ha estado alguna vez en esa oscuridad?  ¿Sabe lo que es sentir la sombra de las alas de Dios cubriéndolo, protegiéndolo? ¿Sabe usted que porque es Su hijo nada puede lastimarlo, “hasta los cabellos de su cabeza están contados (Mat. 10:30)”?  Dios ha dicho: “Nunca te dejaré, ni te abandonaré” (Heb. 13:5 ).  ¿Sabe que Él lo sostiene, y que continuará sosteniéndolo y que nunca lo dejará ir?

Esas son, entonces, las marcas, las señales y, por lo tanto, las pruebas de un verdadero hombre y mujer de Dios.  ¿Si eso fue verdad con David, cuánto más lo será con nosotros? ¿En la luz de Cristo quien nos llevó más cerca de Dios, decimos: “Tu amorosa bondad es mejor que la vida?  ¿Es esa nuestra confianza en Él?   ¿Es Dios el objeto supremo de nuestro deseo?  ¿Podemos decir algo como esto?

Oh Señor, me deleitaré en Ti

Y dependo de Tu cuidado

A ti en cada problema buscaré

Mi mejor; mi único amigo

JOHN RYLAND – Oh, SEÑOR, ME REGOCIJARE

 

Tome nota de esto:

Cuando todos los arroyos creados estén secos, la llenura es la misma,

Que esté yo con esto satisfecho

Y gloria a Tu nombre.

Nada bueno puede ser encontrado en los hombres pero en Ti sí

Tengo todas las cosas y en abundancia

Mientras Dios sea Dios para mí

JOHN RYLAND-   Oh,SEÑOR, ME REGOCIJARE

 

¿Es este  su lenguaje?  Honestamente puede decir:

No tengo otro refugio,

Que colgar mi alma indefensa en Ti

No me dejes, no me dejes solo

Sostiéneme y confórtame aun

Toda mi confianza está puesta en Ti

Toda mi ayuda viene de ti

Cubre mi cabeza indefensa con la sombre de Tu ala

CHARLES WESLEY – Jesús, amante de mi alma

 

¿Puede decir esto?  Esa es la prueba:  “Tu amorosa bondad es mejor que la vida”; o nuevamente “mi alma anhela… mi corazón y mi carne claman por el Dios viviente” (Sal 84:2).  Amén.

 

Imagen de Óscar (xindilo/fotosderianxo) bajo licencia Creative Commons

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