La autopista de Dios – Martyn Lloyd-Jones

Del Libro Seeking the Face of God (Buscando el rostro de Dios), Nueve Reflexiones de los Salmos. Edición 2005.

Puedes ver todos los capítulos publicados de este libro en este enlace: Buscando el rostro de Dios Martyn Lloyd-Jones.

Traducido por Erika Escobar

La Autopista de Dios

Martyn Lloyd-Jones

 

Bendito es el hombre cuya fortaleza está en Ti,

En cuyo corazón están tus caminos,

Que pasan a través del valle de las lágrimas,

La lluvia llenó los pozos

Van de fortaleza en fortaleza,

Cada uno de ellos se presentará ante Dios en Zion

Salmo 84: 5-7

 

Continuamos con nuestro estudio de este tremendo Salmo 84.  Como hemos visto, el objetivo total  del salmista al escribir este salmo es reportar el hecho de que para él nada importa más en esta vida y en este mundo como la religión verdadera.   Es un salmo que fue escrito para celebrar las glorias y beneficios de una vida religiosa verdadera.  Comienza “cuán amables son tus moradas, oh SEÑOR de los ejércitos” y termina “Oh Señor de los ejércitos, bendito es el hombre que confía en ti” Y entremedio expresa el mismo pensar muchas veces.   Ese es su gran tema, la cosa que está tratando de establecer.  Y lo hace, por supuesto, de forma que puede enfrentar a otros a darse cuenta de la importancia de una vida verdaderamente vivida en Dios y bajo Su bendición.   Hemos también visto como el salmista es muy cuidadoso en definir lo que quiere decir como verdadera religión, porque existen falsas nociones que nos rodean respecto de lo que la religión significa.  Todos tendemos a pensar que sabemos por instinto lo que es, pero cuando manifiesta esas varias ideas y las contrasta con la luz de la enseñanza bíblica de inmediato  descubre cuán lejos están de lo que aquí se describe, y cuántas de ellas están completamente equivocadas -en verdad-  son exactamente opuestas a lo que se nos revela en estos versículos.   Así el salmista comienza con eso y nos deja saber inmediatamente que la esencia, el todo de la verdadera religión, es conocer a Dios.

Esto no significa simplemente saber cosas de Él, aunque es parte de ello.  Tampoco es suficiente tener ciertas opiniones de la vida, aunque eso también está incluido en el concepto.  La esencia de la religión es real y verdaderamente conocer a Dios de forma tal que pueda dirigirse a Él como este hombre hace y dice –“mi Rey, y mi Dios” (v.3).   Nos dice “mi corazón y mi sangre claman por el Dios viviente”,   “Mi alma anhela, sí, y aun desmaya por los atrios del SEÑOR” (v.2).   No hay nada -dice en esencia- que importe finalmente, excepto esto.   La verdadera religión no es sólo un asunto de moralidad.  Esta incluida pero hacer de ello el propósito de la religión es robarle su gloria central.

Permítanme recordarles que el salmista también ha tomado la precaución de decirnos dónde y cómo, en forma exacta y única,  podemos conocer a Dios, ¡y ese lugar es en Sus altares! (v.3).  Debemos partir de ahí porque no es útil continuar considerando los beneficios del cristianismo a menos que sepamos algo de Cristo.  Es en los altares donde Dios es conocido, en el altar del sacrificio.  No existe un conocimiento de Dios excepto en Jesús Cristo y en Jesús crucificado.

Él es el sacrificio que se dispone en el altar.  Él ha hecho  “su alma una ofrenda por el pecado” (Isa 53:10)[1], “ Yo soy el camino, la verdad y la vida”, lo dice Él mismo “¡ningún hombre puede ir al Padre sino es por mí! (Juan 14:6)[2].

Habiendo establecido estos principios fundamentales y esenciales, el salmista continuó describiéndonos algo del beneficio y las bendiciones que resultan de este conocimiento de Dios, y estando en este lugar y posición donde Dios puede bendecirnos.   En nuestro último estudio consideramos una de estas cosas  y a propósito, déjenme recordarles,  que nada es tan extraordinario sobre este salmo en particular como la manera en que el salmista usa sus imágenes y descripciones y analogías en este salmo.  Un poeta generalmente pone sus verdades en la forma de descripciones –usa símbolos- y este hombre era un poeta.

Es así que en su descripción  del gorrión y la golondrina, vimos que el primero y uno de los grandes y más benditos resultados de la verdadera religión y conocimiento de Dios en Cristo es lo que nos da un lugar para descansar y asegurar nuestras almas.

Pero ahora abordamos otra descripción y pienso que el orden en el cual el salmista pone estas cosas tiene significancia.   El secreto del salmista es que su fortaleza está en Dios y no en él mismo.  Se ha dado cuenta que Dios es el SEÑOR de los Ejércitos (vv1,12).  Lo ha descubierto a Él en el altar y ha encontrado su camino hasta Él.  Su fortaleza está en Dios –“bendito es el hombre cuya fortaleza está en Ti, y cuyo corazón está  en sus caminos” (v.5).  Ahora, ¡en este versículo los traductores de la versión autorizada agregaron las palabras  “sus caminos”!  No están en la versión original. ¡Lo que el salmista escribió fue sólo “en cuyo corazón hay caminos”!  Y la palabra real que usó para definir “caminos”  significa “una ruta hecha”, “una ruta que ha sido marcada deliberadamente”.  “Bendito, por lo tanto, es el hombre que ha hecho caminos o construido carretera en su corazón”.  Aquí nuevamente, el salmista emplea una descripción muy gráfica.   ¿Qué quiso decir  y cuál es su enseñanza?

Déjenme poner esto como un principio.  La segunda gran bendición que el Cristianismo nos confiere es que trae orden a nuestras vidas.   Sigamos al salmista y usemos su descripción. . El corazón de una persona que no es cristiana es como un desierto sin rutas.   Ustedes pueden haber leído sobre los colonos en el inicio de Estados Unidos o Canadá o alguna otra tierra que  haya sido descubierta en los últimos siglos, y pueden haber tomado nota de las descripciones de cómo, cuándo los primeros colonos llegaron y se asentaron; que no encontraron nada más que  interminables campos de zarza.  La tierra era tierra virgen, en un país virgen.  Ningún camino, ni huella, con árboles y matorrales y toda clase de hierbas creciendo por doquier, y que era imposible para ellos construir su camino a través. Sólo podían moverse unos pocos pasos a la vez y tuvieron que luchar para hacer su camino.

Esa es la clase de descripción que el salmista tenía en su mente de una forma muy clara.  El corazón de una persona sin religión es como eso.  Es un desierto inexplorado que nunca sido allanado.  No hay caminos y no hay carreteras, no ha sido mapeado.   Todo está enredado y desordenado, y cuando usted  mira no puede ir en ninguna dirección, fuere la que fuere.

No es sólo que existen toda clase de altos y bajos, montañas elevadas y valles profundos.  El área completa está en una clase de estado natural, no ha sido intervenida, y todo está en un estado de suma confusión.   Ahora es muy importante que entendamos la enseñanza del salmista en este punto, porque es una descripción acuciosa y detallada de lo que todos somos por naturaleza como el resultado de la caída y como resultado del pecado del primer hombre.  Nuestras vidas, en la medida en que no sean tocadas por el poder de Dios, son simplemente como un desierto sin huellas.

Déjenme explicar.  Las personas que no son cristianas realmente no tienen una visión o filosofía de vida.   Este es el problema con los hombres y mujeres que están fuera de la vida de Dios.  No tienen ideas claras.  Nunca han sopesado realmente las cosas. Son como un gran territorio inexplorado, sólo un embrollo sin esperanza,  todo está desordenado y no hay ninguna rima o razón.  Todo se da por sentado; no existe orden ni sistema en sus vidas.

¿Estoy siendo parcial?  Bien, debo pedir, si usted no es cristiano,  que analice su propio pensamiento o quizá converse con otros.   Le pido que lea biografías y encontrará que este es indudablemente el caso:  tales personas pueden adoptar visiones temporales, pero la gran mayoría parece que ni tan siquiera hace eso.   La vida se toma simplemente por contada, y hombre y mujeres viven de la mano a la boca y de día en día.  No existe un esquema, ningún entendimiento en sus vidas.  Para usar las palabras de Matthew Arnold[3], ellos “nunca han visto la vida en panorámica”; “nunca  la han visto completa”.

En la misma manera, podemos decir que esa vida no tiene ningún plan y ningún propósito.  Hoy la vida de muchos es enteramente sin sentido.  No viven realmente, sólo existen.  No se sientan y dicen:   ¿Qué estoy haciendo en este mundo?  ¿Qué es el hombre?  ¿De qué se trata la vida?  ¿Qué se supone debo hacer con mi propia vida?   ¿Qué son estos indicios extraños que siento de vez en cuando que me dicen que estoy para algo más grande y mayor?  Ah, esos pensamientos pueden venir pero son rechazados. Nunca los enfrentan. No se entienden a sí mismos, no entienden la vida y su significado y su propósito.   Son sólo víctimas de lo que les acontece.   Si un pequeño golpe de suerte viene, son felices; si es algo malo, se vuelven miserables y están desconsolados.   Sus vidas son la misericordia de otras personas y de  lo que otras personas puedan hacer o decir o pensar,  no tienen control.  No saben dónde están, no tienen nada trazado.

Y esto nos lleva a mi siguiente punto:  no tienen ningún sentido de dirección.  No hay objetivo, no tienen ningún camino en sus vidas, no pueden decir  “¡voy desde aquí para ir hasta allá!”,  porque no existe un camino.  No tienen objetivos de vida en absoluto;  no tienen nada por lo cual esperar.  ¿Ha notado algunas veces, cuando lee las biografías de hombres y mujeres que no son cristianos, cuán sobresalientemente esto salta a la vista?   Debo confesar que esto siempre me entristece.  Considere a las personas que han sido grandes como políticos o cantantes o artistas o cualquier otra cosa, y luego al final llegan a una edad en que no pueden continuar.  Han perdido su voz, tal vez, o han envejecido demasiado para tener nuevas ideas, y se sientan y escriben su autobiografía.  ¿Y qué es eso?  Bien, todo se refiere a mirar atrás.  Nunca miran al futuro, y usted siente tristeza en la medida en que continúa con la lectura del libro.  Usted dice  “¿Cuántos años de vida le quedan?  Se acercan al final de sus carreras, ¿y entonces qué?” El recuerdo de sus momentos de triunfo, las veces en que obtuvieron sus grandes logros, y eso es  muy emocionante,  muy maravilloso.   Pero no hay nada que buscar hacia adelante.  Vinieron y se fueron.  No hay propósito firme, no hay un objetivo, y al final se quedan sin nada más que el vacío.   El camino parece haberlos conducido tan lejos y luego, de repente, por así decirlo, termina.  No hay dirección.

Pero por sobre todo –y esto, quizá, es una de las cosas más tristes sobre este tipo de corazones y vidas sin rumbo-  es que cuando se encuentran a sí mismos en una crisis o en una emergencia, no existe un lugar al cual ir a solicitar ayuda y sostén.   Allí están, viviendo esta clase de vida despreocupada, inconsciente, no planificada, sin dirección o propósito, sin haber siquiera alguna vez pensado seriamente, sólo tomando las cosas como vienen, y al final se encuentran a sí mismos en una gran emergencia.   Algo ha ido terriblemente mal –quizá una enfermedad, o una enfermedad de un ser querido, alguna pérdida financiera o de cualquier clase.   Lo que sea.  Hay alguna calamidad y están en una crisis real.  Y no pueden ir a ninguna parte porque no existe un camino en sus vidas.   ¿Han oído que existe un Gran Poder que puede ayudar pero cómo lo encontrarán?   Tomará mucho tiempo ir a través de matorral, penetrar el desperdicio, que quizá nunca lleguen.  Nunca lo habían pensado, de forma tal que están solos. Todo se les viene abajo y no hay un lugar puedan ir. ¿Estoy exagerando?   ¿Estoy siendo injusto cuando sugiero que esta es la clase de vida de la vasta mayoría de las personas en este mundo? ¿Está usted en esa misma situación en este momento?

¿Se ha sentado a meditar y considerado la vida y su significado y su propósito?  ¿Está usted en control de usted mismo?   ¿Sabe dónde va?   ¿Tiene un objetivo y un propósito?  ¿Tiene una autopista grande en la que usted pueda caminar en la hora de su necesidad hacia un último recurso de suministro y ayuda sin el cual usted estaría perdido y completamente acabado?

Ay, esta es la tragedia de hombres y mujeres como resultado del pecado en que están.   No saben dónde están y hacia dónde van –y especialmente no lo saben en la hora de su mayor necesidad, cuando todo el camino parece ceder bajo sus pies.  ¡Pero la gloria de la verdadera religión, de acuerdo al salmista, es que ésta cambia todo eso.  “Bendito es el hombre cuya fortaleza esta en Ti, en cuyo corazón hay caminos”!   ¡La autopista de Dios!     Los caminos hechos que resuelven el problema y que transforman y transfiguran todo.  ¡Orden!   No hay nada más glorioso y maravilloso sobre esta vida cristiana que este mismísimo elemento.

Este es el gran mensaje de la fe cristiana.   ¿Cómo se hacen estos caminos?  ¿Cómo es que sucede que las personas que estaban como en el desierto sin huellas súbitamente se vuelve como un territorio conectado  con grandes carreteras y caminos alternativos y ramales mapeados perfectamente, y con todo en orden para que sepan dónde están y lo que pueden hacer?

Bien, la respuesta completa se encuentra en 2 Cor. 4:6[4] –Dios ordenó que de las tinieblas resplandeciese la luz, luz que ha brillado en nuestros corazones para dar iluminar el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesús Cristo.   Pablo estaba pensando en Génesis 1:1-3[5], los tres primeros versículos de la Biblia:  “en el comienzo Dios creó el cielo y la tierra.  Y la tierra no tenía forma, estaba vacía, y la oscuridad estaba en la faz de lo profundo (o el caos estaba por sobre toda la superficie).  Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios:  ¡“Hágase la luz y la luz se hizo”!  Y desde ese momento el caos desapareció, el orden comenzó a imperar, y la vida y la creación vinieron, y Dios miró todo y vio “que era bueno” (v.4).

Eso es  exactamente lo que sucede con el cristianismo.  En el caos y el desorden y la basura sin sentido de la vida de un hombre, viene la operación y actividad del bendito Espíritu Santo de Dios.  ¡Oh,   gracias a Dios que esto es todavía verdad!   Esa es la cosa que hizo a Saulo de Tarso un apóstol; en el caos de su vida Dios brilló en el rostro de Jesús Cristo, como Él había hecho con el cosmos al comienzo, y el orden se tranformó  el desorden que había caracterizado la vida de Saulo.   Cuando el Espíritu Santo comienza a hacer Su bendita obra es como si la tierra estuviera siendo mapeada y planificada.   ¿Cuál es esa obra?   Es guiarnos al arrepentimiento y a la regeneración.  ¡El arrepentimiento se describe en Isaías 40, y esa descripción es citada en Mateo 3 como esa que prepara el camino al Señor! (Mat 3:3[6], citando Isa 40:3)[7].  El arrepentimiento nos prepara para la recibir al Señor Jesús Cristo y Su nueva vida.   La orden es ”hacer una autopista para nuestro Dios”, y es así como se hace:   ¡Cada valle será exaltado, y cada montaña y collado  bajará! Y  los sitios ásperos serán hechos suaves (Isa 40:4)[8].  Usted, ¿no ha visto hecho algo como esto en este país (Inglaterra)?   La tierra es accidentada e irregular pero nosotros hacemos de esas montañas, por así decirlo, una planicie con una autopista de nivel.

El Espíritu Santo hace algo como eso.   El Espíritu Santo es el más grande nivelador del mundo.  Para usar una ilustración moderna, es una retroexcavadora divina.   Nos convence de nuestros pecados y cuando pensamos que somos grandes y poderosos y expertos y podemos manejar nuestros propios asuntos, nos tira a tierra y nos muestra que no sabemos nada, que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Rom. 3:23)[9];  que nuestra vida es como la que hemos estado describiendo y que no somos nada en absoluto: “cada montaña será bajada” (Isa 40:4).  Y entonces, cuando estamos  tan abajo que pensamos en que nunca podremos levantarnos y nos sentimos sin esperanza y maldecidos, Él nos levanta nuevamente.

El anciano Simeón dijo a María, la madre de nuestro Señor Jesús Cristo, cuando sostenía al pequeño en sus brazos:   “este pequeño será para caída y levantamiento de muchos en Israel” (Luc 2:34)[10].   ¡El Espíritu es el Nivelador!   El nuevo camino es hecho “preparen, sí, el camino del Señor, hagan una autopista directa en el desierto para nuestro Dios” (Isa 40:3).  ¡Arrepiéntanse!

Y no sólo arrepentimiento sino regeneración –la nueva vida o facultad, el nuevo principio de vida que es puesto en nosotros por la obra del Espíritu Santo.    Porque no es suficiente sólo bajar,  “se requiere un plan, alguna dirección” y todo viene con Cristo.

Nunca olvidemos tampoco que este es un trabajo que sólo puede ser hecho por el Espíritu de Dios.  Ustedes ven, la humanidad ha estado intentando salvarse a sí misma, olvidándose del Espíritu Santo, fallando en darse cuenta que la redención es el trabajo de Dios y sólo de Él.  Ese es el significado de la planificación y de la filosofía.  El mundo ha estado muy ocupado tratando de limpiar el camino, ¿o no?   Lo han hecho por siglos y se nos ha dicho que al final hemos concebido el método experto.  No obstante, ¿dónde está?  Mire el caos en el mundo; mire la completa confusión.  Mire a las naciones. No saben dónde están y nadie sabe hacia dónde vamos.  ¿Cuál es el valor de su filosofía en el estado moderno de cosas?  ¿O todo su arte y todo eso que el mundo ha producido?  ¿Hay una carretera?  ¿Dónde está?

¡No!  ¡Este es un trabajo que Dios –y sólo de Dios- puede hacer:  -Dios, quien ordenó a la luz brillar de la oscuridad, brilla en nuestros corazones (2 Cor 4:6) y ha dicho en esencia:  que se haga la luz, y que desaparezca el caos y que venga el orden! ¡Y vino!  ¿A qué nos conduce esto? Bien, Dios nos da una visión clara de vida, a una  nueva forma de pensar.  El apóstol Pablo lo ha establecido tan perfectamente que simplemente repito sus palabras:   El hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios, porque son tonteras para él, no las puede conocer porque requieren discernimiento espiritual (1  Cor 2:14).   ¡Este nuevo hombre en Cristo, dice Pablo, es una nueva criatura!, una nueva creación (2 Cor 5:17).   Nadie lo entiende a él pero él entiende todo.  ¿Cuál es el secreto? –¡Tenemos la mente de Cristo! (1 Cor 2:16), un nuevo entendimiento.

No debemos equivocarnos nunca en esto.   El cristianismo es verdad, y la verdad viene a la mente, y la verdad es intelectual. No es materia de sollozo, esto no es emotividad/sentimentalismo.  La primerísima cosa que sucede a la gente que se convierte al cristianismo es que comienza a pensar más rectamente, la autopista de la mente está abierta y comienzan a ver la vida como nunca antes la había visto.  El Espíritu viene y les da un nuevo entendimiento y por primera vez tienen una visión completa de la vida.  Para ponerlo de otra forma, el Evangelio de Jesús Cristo entrega a los hombres y mujeres una visión clara de sí mismos.  Se ven a sí mismos bajo la autoridad de Dios y en una relación con Él y comienzan a verlo todo correctamente.   Comienzan a entenderse a sí mismos y las causas de sus errores  y miseria.   Hasta antes de eso, pensaban que su infelicidad era debida a alguien más:  “Otras personas no se comportan como debieran”, considerándose como perfectos, y “si sólo otras personas hicieran lo mismo”… ¡pero esos otros están diciendo las mismas cosas acerca de ellos!   De forma que no entienden, todo es un caos y entonces las cosas salen mal.   ¿Por qué las cosas van mal en mi vida?  ¿Qué he hecho?  No entienden.

Pero en el momento en que se convierten en cristianos, comienzan a ver claramente.  Se dan cuenta de cómo son y que las cosas que les han sucedido en gran medida se deben a su pecado, debido a su estupidez en separarse y cortarse a sí mismos de la vida de Dios, porque se han hecho seres autónomos, que no son y nunca lo serán, pero se han persuadido de eso.  Y allí están solos.   Se han privado a sí mismos de la bendición eterna y todas las consecuencias emanan de eso.   Sin embargo, comienzan a ver, y ven que el mundo entero es como es hoy día por la misma razón.  Hombres y mujeres son orgullosos, egoístas y, por lo tanto, celosos y envidiosos.  Como un resultado, piensan en la guerra y el engrandecimiento, con cada quien deseando estar en la cima y odiando a los otros que están tratando de hacer lo mismo;  de forma tal que todo el mundo está vuelto de cabezas y en un estado de caos.  Ahora, no obstante, comienzan a verlo todo, de forma que ya no están desorientados respecto de sí mismos o de los otros.

Sin embargo, gracias a Dios, van más allá de eso.  Ven cómo hacer todo bien.  Ven que toda la autonomía los conducirá a nada, que todos los intentos por una auto-reformación son una pura pérdida de tiempo.   Ven súbitamente que en esta basura sin programa sin trazos, Dios ha enviado a Su propio Hijo con un plan.  ¡Con la redención!  Y ha trazado un camino para los hombres y mujeres en su condición caótica, para ir a Dios, a redimirse, a ordenarse, a salvarse, con bendiciones que nunca podrán ser descritas adecuadamente.

Pongámoslo así:    Todas las epístolas del Nuevo Testamento son, en un sentido, un mapa de vida.  Parten con grandes doctrinas, nos dan entendimiento, conocimiento, comprensión intelectual.   No existe otro libro más intelectual en el mundo que la Biblia, pero nuestros propios intelectos nunca lo asirán hasta que sean iluminados por el Espíritu.   Es el alimento para la mente, algo para mirar eternamente.

Es así que confiadamente puedo establecer, y para la Gloria de Dios en Jesús Cristo, que entiendo la vida, me entiendo a mí mismo, y no me sorprende ni tan siquiera un poco que el mundo sea como es.   Hubiera podido profetizarlo.   Comencé a predicar en 1920 cuando las personas eran todavía optimistas.   Había habido una guerra mundial pero decían ¡“está todo bien, nunca más lo haremos nuevamente”!   Estaban predicando con optimismo, y yo comencé a predicar el caos, el pecado y al hombre como es, y profeticé que una guerra vendría.   Simplemente creí en mi Biblia.   Simplemente acepté la visión de vida que se presenta en ella sencilla y claramente.   Debido a que la humanidad está llena de pecado habrá guerras, y es inútilmente caprichoso y sin sentido imaginar que hombres y mujeres, siendo egocéntricos y egoístas, harán otra cosa más que pelear entre sí de alguna forma.   Santiago lo dijo todo -¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en sus miembros? (Stgo. 4:1).  No hay dificultad en entender el mundo si usted es cristiano y si cree en el mensaje de la Biblia.  Está todo allí, es una visión perfecta, completa de la vida.

Sin embargo, el evangelio también nos entrega un sentido de propósito y dirección.  Nos muestra  que la vida es, después de todo, sólo una peregrinación y que somos sólo extranjeros y viajeros en este mundo.   Los cristianos parten viendo esto y no se deprimen por ello.  Por el contrario, tienen un sentido de dirección, están trabajando para un objetivo.   Se ven a sí mismos como viajeros.  Por supuesto, las personas que son infelices piensan que esta es la única vida y el único mundo, y se sienten horrorizados con los pensamientos de muerte porque irse de este mundo para ellos es la última calamidad.   Dicen sobre las personas que mueren “Pobre viejo, y esto y lo otro”,  pero los cristianos no; tienen un propósito.   No sólo eso, los cristianos tienen un sistema de vida y un orden en ella.  El incrédulo no tiene sistema ni orden, ni disciplina.  Dice “Si quiero algo, debo tenerlo. Si me gusta una cosa, ¿por qué no debo tenerla?  ¿Alguien más la quiere?   ¿Qué importa?  ¡La quiero y por lo tanto la tendré”!  Por ello existe tanto divorcio y todo lo que ello implica.

No obstante cuando las personas se transforman en cristianas, un camino es puesto en sus vidas –no sólo un camino intelectual sino uno moral.   Esas grandes epístolas del Nuevo Testamento a las cuales me refiero no sólo tienen grandes doctrinas en el inicio sino que nos enseñan a aplicarlas.  ¡Dicen “en la luz de este camino que vas transitando, no busques aquí y allá, sino ve derechito”!  Se nos entrega entendimiento moral.   Hay planificación, caminos trazados, todo en su conjunto encaja.   Hay un gran propósito para vivir.   ¡El salmista dice hacia al final “ninguna cosa buena será retenida para aquel que camina rectamente”! (v.11).

Lo que hace que la gente camine rectamente es el hecho que de que caminan en una carretera.  No están ya más agazapándose en un camino sin sentido, intentando capear todas estas obstrucciones. Aquí está un camino, una carretera hecha por Dios, un camino a la santidad.  Su pueblo sabe lo que está haciendo.  Son disciplinados, tienen un esquema de vida.   Todo está allí en los mandatos, en el Antiguo y Nuevo Testamentos.

Mas debo agregar esto para mostrarles el completo contraste con la otra vida, y esto es en muchas maneras la más sorprendente y  maravillosa cosa de todas.  Cuando se enfrentan con la calamidad y las pruebas, estos hombres y mujeres, teniendo una carretera en sus vidas saben dónde está el camino.  Así es que no se sientan allí frenéticamente diciendo ¡“Si sólo hubiese un camino y una manera. Si tan sólo pudiera llegar allí, pero no puedo.  No puedo salir de este matorral”!  No, el camino es ampliamente abierto.

 

Cuando todas las cosas parecen estar en mi contra,

Y me conducen a  la desesperación,

Sé que una puerta está abierta,

Un oído que escuchará mi oración

OSWAL ALLEN —  Hoy la misericordia me llama!

 

La carretera a Dios está allí, ha sido puesta dentro de ellos.  Cristo la ha implantado a través del Espíritu, y ellos van derechos por ella.

Finalmente, déjenme poner esto en términos de la segunda ilustración que el salmista usa: “¡Bendito! –dice- es el hombre cuya fortaleza está en Ti, en cuyo corazón están Tus caminos”. Cuando pasan por el valle de Baca lo hacen una fuente (vv 5-6)[11].  La vida del cristiano no tan sólo trae orden sino, porque así lo hace, nos posibilita a regocijarnos incluso en medio de las tribulaciones.   ¡El valle de “Baca” es descrito en otra traducción de este modo “En la medida en que atraviesan el valle de lágrimas, lo hacen un lugar de manantiales”!   El valle de “Baca” por lo tanto se traduce mejor como el valle de lágrimas, el valle de los lamentos o de las penas.  Algunos dicen que Baca es para una alguna clase particular de árbol llamado el árbol de las lágrimas, mientras que otros dicen que la palabra Baca en sí misma debe ser realmente traducida como lágrimas.  No obstante, no importa, la idea es la misma en ambos casos.  Es un lugar de lamentos.

¡También note que el salmista dice que es un valle!  Un valle, en las Escrituras, siempre conlleva la idea de estar abajo en las profundidades.  Cuando estamos en un lugar encerrado y cercado,  y entonces hay pruebas y tribulaciones, y todo está calculado para hacernos miserables y  sentirnos totalmente desalentados y desconsolados –el valle de “Baca”- es entonces en el que el salmista dice que el pueblo de Dios, “mientras pasa por el valle de Baca lo hace una fuente”,  “lo vuelven un lugar de manantiales”  Están en un lugar que tiende a desatar los manantiales de nuestras lágrimas y las fuentes de nuestros ojos.  ¡Ah sí!, dice, estos hombres y mujeres tienen algo dentro de ellos que los posibilita a volcar ese valle en un lugar de felices manantiales de delicia y de gloria y de felicidad.  Lo hacen aun cuando están allí,  un lugar de manantiales.

¡Esto es asombroso!  Este hombre no duda en hacer tal aseveración y encontrarán en la medida en que lean los salmos que los salmistas están continuamente haciendo esta proclamación.  Aún más, gracias a Dios, esto es algo de lo cual los santos de todas las centurias han testificado siempre.  Han dicho que las bendiciones de esta vida cristiana son siempre grandes y gloriosas y maravillosas pero las más grandes son en los tiempos de problemas.   Lea sobre la vida de alguna de ellos –incluso de aquellos de nuestro tiempo en los campos de concentración en Alemania y otros lugares- y encontrará que todos ellos dicen esto.   Dicen con el autor del Salmo 119:  “Es bueno para mí que yo sea afligido” (v. 71).  “¡Sí! -dicen – es el horno donde encontrará el valor del evangelio”.

Esta es la prueba de cualquier visión de vida, ¿o no?   Está todo bien con tener una visión de vida alegre mientras el sol está brillando y cuando está  en vacaciones.  Pero esta es la prueba:   ¿Qué le parece cuando todo va mal, cuando todo se vuelve en su contra y todo su mundo y todos sus sueños y esperanzas parecen estrellarse en el suelo, a sus pies –en- el valle de Baca? ¿El lugar de lloro donde las pruebas vienen unas tras las otras y una tribulación tras la otra?  ¿Cómo se vería allí?  ¡Esa es la prueba!  Estos hombres y mujeres, de acuerdo al salmista, triunfan aun en el valle de Baca.   Esto significa que no son más víctimas de sus circunstancias.  En contraste hay algunos que eran las personas más agradables en el pueblo cuando todo iba bien y tenían mucho dinero en sus bolsillos.  Eran las personas más felices del mundo y paso por la religión era muy morboso y depresivo.  Pero, súbitamente, han perdido su salud, o su trabajo o su dinero.  Han perdido a sus amigos, están abajo y afuera, desconsolados y miserables.  No pueden ser estimulados ni alegrados, están enteramente derrotados.  El valle de Baca los hace caer y no pueden hacer nada al respecto.  Pueden tratar una clase de fortaleza estoica  para no gemir y llorar, pero no tienen consolación alguna.  No saben qué hacer.  ¡No así estos otros hombres y mujeres!  ¡Cuando ellos pasan a través del valle de Baca lo vuelven una fuente!  Vuelven su llanto en un manantial.  Vea,  no sólo se ponen al día con la situación, no sólo se las arreglan para salir de ella.  Ellos son más que vencedores (Rom. 8:37)[12].   Lea nuevamente a David en el salmo 23 – Si aunque camine en el valle de oscuridad y muerte no temeré mal alguno porque Tú estás conmigo, ¡Tu vara y Tu cayado me confortan! (v.4)[13].  Aún en ese valle algo los llena de alegría y felicidad.

Luego escuche al apóstol Pablo diciendo la misma cosa en forma gloriosa, en Filipenses 4:  -Conozco ambas la escasez y la abundancia – puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que me fortalece (vv. 12-13).  “No importa dónde esté – dice Pablo en efecto-, no importa lo que me pase.  No me importa lo que sucede alrededor mio; soy lo que soy en Cristo, y triunfo en Él”.  Regocíjense en el Señor siempre –dice- y otra vez  digo, Regocíjense (Fil 4:4)[14].  ¡Aún en el valle de Baca!  “No sólo nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios” dice Pablo en la epístola a los Romanos (5:2)[15], sino mucho más que eso “nos gloriamos en las tribulaciones también”  (v.3.)[16].

¿Cuál es el secreto?  Ya he estado  dando la respuesta.  ¡Es su visión de vida lo que los habilita a hacerlo, es el hecho de que ellos tienen estos caminos!   ¿Cuál es el efecto de los problemas que los afligen en el valle de Baca?  Sólo este: los problemas los hacen pensar mucho más sobre Dios y sobre Cristo.  Cuando no están en el valle,  había muchas otras cosas por hacer.  Pero súbitamente todo se ha ido, están solos y eso mismo los hace volverse a Dios.  Volver a Dios es regocijarse y pensar en Cristo y lo que Él ha hecho por ellos.  Y en este andar su regocijo ha aumentado.

Este es todo el secreto de la vida cristiana.  Mientras más cosas van en contra nuestra más nos conducen a Cristo, y mientras más estamos con Cristo somos más felices.  De forma que transformamos nuestro valle de Baca en fuentes y en lugares de regocijo.

Adicionalmente cada uno de nosotros es un peregrino en este mundo.   Sé que debo empezar con eso, con el hecho de la muerte, el hecho que voy a morir y no sé cuándo.   No le temo a eso, lo he escrito en mi mapa.  Allí hay un camino y voy a través de él.  Muy bien, agradezco a Dios por toda la luz que el evangelio me ha dado, pero de repente me encuentro en el valle de Baca.  No se me ha prometido que no iré allí.   De hecho Cristo dijo – en el mundo tendrán tribulaciones pero confíen, Yo he vencido al mundo (Jn 16:33)[17].

Sí, algunas veces los cristianos se encuentran a sí mismos en el valle de Baca, pero, ustedes ven, vuelven esa experiencia en manantial, un lugar de fuentes y regocijo, y lo hacen  de este modo.  Dicen “Sí, estoy aquí ahora pero nuestra leve aflicción, que es sólo momentánea, produce en nosotros un cada vez más y eterno peso de gloria” (2 Cor 4:17)[18].  Ah, dice el cristiano, estoy en el valle de Baca.  Mi salud decae, mis fuerzas menguan, mis amados son quitados de mí.  ¿Por qué debería alguna vez haber pensado que esto no me sucedería a mí?  Por supuesto que sucede pero todo está bien –la vida es un viaje temporal.   Estoy aquí  solamente como  un viajero.  Soy un hijo de Dios.  Soy un peregrino de la eternidad.  Sé que una gloria me espera allí que resiste cualquier descripción.  Los cristianos pueden ser capaces de decir algo como esto:

 

Cuando todos los arroyos estén secos,

Tu plenitud es la misma.

 

Cualquier cosa puede ser cierta del valle de Baca, Dios nunca cambia. Y así los creyentes pueden continuar y agregar:

 

La tormenta puede rugir sin mí

Mi corazón puede aminorar su marcha,

Pero Dios está rodeándome,

¿Y puedo estar desalentado?

Verdes pastos están delante de mí,

Que aún no he visto.

Cielos brillantes pronto estarán sobre mí

En el lugar de las  nubes negras que han sido

Mi esperanza no puede ser medida,

Mi camino a la vida es gratis,

Mi salvador tiene mi tesoro,

Y Él camina conmigo.

ANNA LAETITIA WARING (1820 – 1920),  En AMOR CELESTIAL perdurable.

 

Mis queridos amigos, ¿hay caminos en su vida?  ¿Está la carretera de Dios y de Cristo en ustedes?  ¿Saben dónde están en este mundo?   ¿Saben hacia dónde se dirigen?  ¿Tienen entendimiento?  ¿Está todo claro para ustedes?  Enfrente esto honestamente, y si tiene que admitir que esto lo asusta, admítalo ante Dios.  Ruegue a Él, pídale hacer la poderosa operación del Espíritu Santo, que envie la excavadora y limpie la basura para hacer Su propio camino en su alma que lo llevará hasta Él mismo.

Y una vez que lo conozca a Él y una vez que conozca a Cristo, y que ustedes están seguros en Él, cualquiera sea el valle de Baca por el cual ustedes puedan pasar, ustedes, tan certeramente como este salmista del pasado, lo transformará en una fuente.  ¡Oh, la ceguera de los hombres y mujeres en pecado que no reconocen tales riquezas, tal gloria, tal oferta sorprende!  Pero aquí esta  “bendito es el hombre que confía en Ti (Sal 84:12)”.  ¡Oh sí, tres veces bendito (vv.4-5, 12)!  No existe felicidad comparable a esta:  “entendimiento, orden, disciplina y bendita esperanza que nunca se esfumará (1 Ped 1:4)”. Amén.

[1] Isa 53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
[2] Juan 14:6  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
[3] Matthew Arnold (24 December 1822 – 15 April 1888) poeta y crítico cultural Inglés que trabajó como inspector de escuela.
[4] 2 Cor 4:6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
[5] Gen 1: 1-3. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
[6] Mat 3:3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:     Voz del que clama en el desierto:     Preparad el camino del Señor,    Enderezad sus sendas.
[7] Isaías 40:3  Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
[8] Isaías 40:4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
[9] Rom. 3:23  por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
[10] Luc 2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
[11] Salm 84:5-6 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. 6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

[12] Rom. 8:37  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
[13] Salm 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
[14] Fil 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!
[15] Rom 5:2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
[16] Rom. 5-3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia
[17] Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo
[18] 2 Cor 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

 

Imagen de Xabier.M  bajo licencia Creative Commons

 

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