El gorrión y la golondrina – Martyn Lloyd-Jones

Del Libro Seeking the Face of God (Buscando el rostro de Dios), Nueve Reflexiones de los Salmos. Edición 2005.

Puedes ver todos los capítulos publicados de este libro en este enlace: Buscando el rostro de Dios Martyn Lloyd-Jones.

Traducido por Erika Escobar

El gorrión y la golondrina

Martyn Lloyd-Jones

¡Cuán amables son tus moradas,

Oh, Jehová de los ejércitos!

Anhela mi alma, y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;

Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Aun el gorrión halla casa,

Y la golondrina nido para sí,

Donde poner sus polluelos,

Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos.

Rey mío, y Dios mío.

Bienaventurados los que habitan en tu casa;

Perpetuamente te alabarán

Salmo 84:1-3

 

En la medida en que iremos consideramos estos versículos del Salmo 84, en particular,  quiero tratar con el mensaje del versículo tercero:   Sí, el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido para sí, donde  puede dejar a sus polluelos, cerca de Tu altar, Oh SEÑOR de los ejércitos, mi Rey y mi Dios.   Estudiaremos este mensaje porque este Salmo 84 fue escrito por un hombre que nos dice que grandiosa cosa en esta vida es  disfrutar las bendiciones de una vida religiosa.

Para él esto es más importante que cualquier otra cosa; él daría el mundo entero a cambio.  Significa todo para él, no solamente cuando todo va bien sino aún más cuando las cosas parecen estar conspirando en su contra para conducirlo casi hasta la desesperación.   No hay nada, dice en esencia, en el mundo entero que sea comparable a esto.   Y continúa ofreciendo su alabanza -cuán amables son tus tabernáculos, Oh SEÑOR de los ejércitos-, comienza y termina con estas palabras -bendito el hombre que confía en Ti (v.12).   Bien podría traducir esa palabra “bendito” por “feliz”.  En consecuencia para él, el tema en su totalidad, es que no existe felicidad en la tierra que sea comparable en cualquier forma a esa del hombre o mujer que conoce a Dios.

¿Entonces, el gran dilema para nosotros es si somos capaces de decir lo mismo?  ¿Hemos vivido la experiencia del salmista?  ¿Podemos decir, en lo que respecta a nosotros mismos, que la amabilidad amorosa de Dios es mejor que la vida misma?   Esa es la forma en que David lo expresa en otro salmo. ¿Son amables con nosotros los tribunales de la Casa de Dios?   Lo cual es sólo otra forma de decir, ¿es esta comunión con Dios la cosa más importante en el todo de nuestra vida y existencia y experiencia aquí en el mundo?

Es, entonces, para que podamos descubrir cómo llegar a esto  que estamos considerando el mensaje de este gran salmo, porque este hombre nos cuenta que existen algunas cosas que son absolutamente esenciales si lo que vamos a disfrutar es comunión como él.   En los dos primeros versículos  hay dos grandes preámbulos, y no nos es útil ir más lejos hasta que estemos claros en ellos.   De manera definitiva, la religión es una cuestión de conocer a Dios.  Fundamental no es una cuestión de vida, no es sólo una cuestión de buena vida o de hacer el bien.

No, la esencia de la religión es conocer a Dios.   Note usted como él intenta impresionarnos con eso -Oh, SEÑOR de los ejércitos, mi Rey y mi Dios;   bendito es el hombre cuya fortaleza está en Ti (vv 3, 5).   Y luego, es cuidadoso en decirnos, profesor sabio como es él, la única manera por la cual ese conocimiento puede obtenerse.  Dice en esencia que lo ha obtenido en las aras de Dios, y que no existe ninguna otra forma.   No hay ninguna forma de conocer a Dios salvo a través de Cristo Jesús y Cristo Jesús crucificado.  Este es el centro y comienzo del cristianismo.  El hombre debe conocer a Dios.

Bien, sólo existe una forma, y Cristo lo dijo repetidamente:  Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre si no es por mí (Jn 14:16).  Esa es Su propia declaración.   Es así  que si usted piensa que puede llegar a Dios sin Él, está ya negando el primer principio.

No tan solamente debe ir a través de Él, debemos también darnos cuenta de que vamos a través de Su cuerpo quebrantado y Su sangre derramada.   Sólo existe un camino de vida para nosotros, y es el camino de la cruz en el monte Calvario.  La única cosa que nos lleva a la presencia de Dios, dice el autor de la epístola a los Hebreos, es la sangre de Cristo (Heb 10;19)[1]

La segunda cosa que vemos en este salmo es que debemos darnos cuenta es la importancia suprema de esta verdad objetiva de Dios. No debemos depender de nuestros propios sentimientos y experiencias y modos y estados.  Muchas cosas puedan darnos sentimientos de felicidad, pero ese sentimiento de felicidad no es necesariamente un conocimiento de Dios.  La felicidad es resultado de un verdadero conocimiento de Dios, pero, según este hombre, a menos que nosotros podamos  conocer y confiar en el carácter de Dios en toda su grandeza y su majestad, no tendremos un fundamento real.

Allí están,  entonces, las  consideraciones preliminares que debemos saber y aceptar.   Mas,  de acuerdo al salmista, existe otra cosa que también debemos conocer, y esa es la verdad sobre nosotros mismos.   Existen dos cosas que son siempre opuestas –por así decirlo- de la verdad cristiana.   La verdad cristiana es una especie de elipse, y hay un foco –Dios, pero también hay otro foco –el hombre.  Y si vamos a disfrutar la experiencia de este escritor, debemos ser justos sobre el hombre como lo somos acerca de Dios.

Él comienza con Dios, y nosotros debemos comenzar con Él, pero eso no es suficiente, porque entonces debemos bajar y mirarnos a nosotros mismos.  Esta es la esencia misma de la experiencia cristiana. Debemos estar en lo correcto en nuestro pensamiento sobre Dios pero igualmente debemos estar en lo correcto en nuestro pensamiento acerca de nosotros mismos.  Lea sobre la vida los santos, las biografías de hombres y mujeres que han pisado esta tierra, que vivieron en ella como nosotros lo hacemos, que han sido capaces de conquistar la vida y gobernarla y regocijarse a pesar de toda la adversidad, y que han cantado alabanza a Dios. Y cuando usted haya leído sus historias, siempre encontrará que eran hombres y mujeres que habían descubierto ciertas cosas acerca de ellos mismos.   Esto es invariable.

¿Cuáles son entonces estas cosas?  Bien, afortunadamente para nosotros, el salmista las describe en una forma de cuadro y ese cuadro se explica realmente por sí mismo.   El gorrión, dice, ha encontrado su casa, y la golondrina un nido para sí misma, donde puede guardar a sus polluelos (v.3).    Algunas personas malinterpretan completamente esta declaración al tomar el significado del salmista como si estuviera  más o menos lamentándose.  Él dice:  ah, el gorrión y la golondrina han sido capaces de construir un nido en Tus altares en el tabernáculo, pero yo estoy muy lejos del tabernáculo y no puedo encontrar ese lugar.   Tal visión, por supuesto, es monstruosa.  ¡Nunca podría haber tenido un nido en el altar donde los cuerpos de animales eran quebrantados y luego quemados; es imposible!   Ese no es un lugar seguro para un gorrión o para una golondrina.

En realidad, el salmista está diciendo:  Yo soy como un gorrión, como una golondrina. Soy como el gorrión que ha encontrado una casa para sí mismo, y soy como la golondrina que ha encontrado un nido donde puede dejar a sus polluelos.  Y gracias a Dios, el lugar donde he encontrado la correcta posición y todas las condiciones adecuadas para hacer mi nido y dejar a mis hijos es Tu altar, oh SEÑOR de los ejércitos, mi Rey, y mi Dios.   Sólo cuando pude verme a mí mismo como un gorrión o una golondrina fue cuando realmente descubrí mi necesidad y entonces fui a Dios y encontré mi respuesta y mi suministro.

Encontrará esta verdad trabajando en una manera más doctrinal y teológica en muchas textos del Nuevo Testamento.   Tomemos uno al azar;  nuestro Señor dijo que no había venido a llamar a los justos sino a los pecadores al arrepentimiento (Mat. 9:13).  También dijo:  Los sanos no tienen necesidad de médico sino aquellos que están enfermos (Mar 2:17).  O nuevamente:  el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido (Luc 19:10).   En otras palabras, usted siempre encontrará este elemento:  hombres y mujeres  deben tomar conciencia de su necesidad, y las únicas personas que saben lo que es disfrutar de las bendiciones de la salvación cristiana son aquellos que ya han descubierto esa necesidad.  La tragedia, en última instancia, de muchos que están fuera de Cristo es en realidad que nunca han visto su necesidad. Por ello es que nunca tampoco han visto su necesidad de Cristo.  Es por ello que no vuelan a Él como Su Salvador.  Nunca se han visto a sí mismos tal y como son.

Sigamos a este hombre en la medida que despliega en este maravilloso cuadro las necesidades del alma, el entendimiento que conduce a las personas a Cristo y hace que ellas se precipiten a Él para obtener salvación.  Hay ciertas cosas que caracterizan siempre a los verdaderos cristianos, hombres y mujeres.  La primera es que ellos se han hecho conscientes de su pequeñez.   El gorrión es uno de los pájaros más pequeños, y el salmista está diciendo aquí, en realidad,  he tomado conciencia de que soy como un pequeño gorrión o una golondrina.

Vea usted, nadie es Cristiano sin darse cuenta de la inmensidad y grandeza de la vida, y nadie se da cuenta de esto, por cierto, sin pensar.  El problema con todos nosotros, en este mundo, es que tendemos a ser absorbidos por la vida, y la vida se las arregla para que nunca tengamos tiempo de pensar y meditar y ponderar.   Damos las cosas por sentado y seguimos adelante.  Pero luego, súbitamente, un hombre o mujer comienzan a pensar;  él o ella comienza a descubrir su propia pequeñez, y esto lo/la conduce a sentir que no es más que un gorrión.

Déjenme explicarlo un poco más.   Piense en este vasto universo en el cual estamos.  Muchas personas en esta época arguyen que los descubrimientos de la ciencia, especialmente durante el Siglo XX, nos han revelado el misterioso universo en el que vivimos.   Los científicos hablan sobre billones y billones de millas; hablan acerca de estas vastas constelaciones que son casi infinitas en número, y, estas personas dicen –Dios está detrás de todo esto- de forma tal que luego su deducción instantánea es –bien, ¿quien soy en ese vasto universo?   El salmista lo expresa tan claramente en el Salmo Ocho.  Dice –cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que Tú formaste – su respuesta es –¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?   Dice, en esencia, -¡Esto es increíble![2]

Muchas personas han experimentado la salvación cristiana así hoy en día,  y la desestiman y se mofan.  Dicen –Ustedes, cristianos, son demasiado introspectivos, demasiado egocéntricos; están exagerando su propia importancia.   ¿Quienes son ustedes para que el Dios todopoderoso y eterno esté interesado en ustedes como individuos?

Muchas personas niegan y rechazan a los cristianos por esta razón.  Dicen –Nada soy- y luego comienzan a pensar en otras cosas.  Piensan en todas las misas concurridas en el mundo, ¿y qué es el individuo? –Preguntan – ¿cuál es el valor de un individuo?, – ¿Es algo más que carne de cañón?  Cuando millones de personas pueden súbitamente estar al borde de la muerte por la explosión de una bomba, ¿quién soy yo?  ¿Y será  correcto pensar en mí mismo?   ¿Hay algún lugar para mí?  De ese modo, hombres y mujeres se intimidan por la inmensidad de la creación y la gran masa de la humanidad.

Y por otra parte, somos conscientes de nosotros mismos como individuos – somos conscientes de una identidad.  Tengo mi propia vida y cuán pequeña e insignificante parece ser.  ¿A quién le preocupa?  ¿Qué esperanza hay para mí?   Muchos se sienten apabullados y abrumados al considerar estas cosas.  Dicen –¿Hay más algo que importe además de la rueda?  ¿Existe algún lugar para el individuo?   De esta forma se hacen conscientes en un y mismo momento de la inmensidad de todo esto y de su pequeñez y de su propia aparente insignificancia.  El gorrión y la golondrina.

Lo que estoy ansioso de enfatizar es que –como entiendo la enseñanza de la Biblia- ningún hombre o mujer se ha convertido jamás al cristianismo  sin tener alguna sensación sobre esto.  Aquí  son, por así decirlo, una pequeña parte del inmenso negocio de la vida, conscientes de su indescriptible pequeñez y son tentados a pensar que son tan pequeños que finalmente son insignificantes.

Pero continuemos con el análisis.  En adición a este sentido de pequeñez e insignificancia, también hay un sentido de indefensión y desprotección y esto es algo que el salmista expone en forma prominente.   Si –dice- el gorrión ha encontrado una casa –al fin.   El gorrión ha estado buscando su casa por algún tiempo.  Y la golondrina, de la misma manera ha encontrado finalmente un nido para sí, donde puede dejar a sus polluelos.  Ella ha estado sobrevolando y buscándolo;  ese lugar parece esperanzador, y ella fue allí, pero no, no era el adecuado.  Así probó otro… y la pobre golondrina comenzaba a pensar que nunca encontraría un lugar, y así también pensó el pequeño gorrión.  Pero, finalmente, el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un lugar donde puede construir su pequeño nido y criar a sus polluelos en él.

Todo esto es, nuevamente, una maravillosa descripción de un sentimiento que se vuelve inevitable en todo hombre y mujer que finalmente se transforma en cristiano.  Es el sentido de indefensión y desprotección o, en otras palabras, la gran sensación de desasosiego.  Aquí estamos en el mundo, un mundo que no hemos hecho.  Tampoco nos hemos hecho a nosotros mismos; tan solamente nos encontramos en él.   Nos damos cuenta de su grandeza y de otras fuerzas y factores, y comenzamos a cuestionarnos ciertas cosas.  ¿Qué es la vida?  ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Para dónde vamos? ¿Hay algún sentido o significado en esto?  ¿Existe un objeto final y un propósito para todo esto?  Y en el momento en que comienza a encarar estas preguntas se toma consciencia de esta inquietud, de esta indefensión.  El mundo moderno está lleno de esto.  Podría ilustrarlo en una gran extensión.  Verá, es debido precisamente a esta indefensión que los hombres y mujeres se aferran a casi cualquier cosa para tratar de y obtener cierta medida de paz y descanso. Es por ello que en una época como esta los cultos son populares. Debido a que la vieja y cómoda filosofía ha sido destrozada por las dos guerras mundiales. Hubo un tiempo antes de 1914, cuando, en el papel a cualquier costo se podía haber establecido un buen caso por el hecho de que la vida había por fin superado sus dolores del desarrollo y que el hombre se asentaba.   Se creyó que  una era de gran prosperidad estaba en ciernes y que probablemente sería para siempre, y la gente, se conocería una a otra, cesarían de odiarse y se desterraría la guerra, y que todos serían felices juntos y que la vida sería armoniosa. .

Por tal razonamiento parecía haber una gran cantidad de cosas que decir en esos días, pero todo eso ha desaparecido ahora.  Esa ilusión se ha  hecho añicos.  Toda nuestra vida ha estado meciéndose y agitándose, y no sabemos dónde estamos.   Buscamos descanso y paz.   Existe un desasosiego interior.  ¿Usted sabe, o no? de las nuevas enfermedades que nos sobrevienen pesadamente sobre nosotros. Cómo las llamadas drogas milagrosas curan las viejas infecciones y enfermedades, una tras la otra, y de esta forma nuevas enfermedades aparecen.  Muchas de ellas son enfermedades de stress y tensión. Enfermedades del corazón, enfermedades de presión arterial, los nervios alterados, neurosis de ansiedad y todas esas cosas –¡cuán comunes se han vuelto!  Incluso se están convirtiendo en un gran problema para el gobierno y el estado.  ¿Dónde se cobijará a estos pacientes?  ¿Qué haremos con ellos?

Ahora todo esto es una manifestación del mismo desasosiego que el salmista describe tan gráficamente para nosotros.  En efecto, dice –Comencé a sentirme con un pequeño gorrión o una golondrina.  No podía encontrar una casa para mí.  Deseaba yo pudiera haber encontrado algún lugar donde pudiera haber construido mi nido con seguridad y donde pudiera haber dejado los huevos y criar a mis pequeñuelos.   Pero no puedo encontrar ninguno, y volaba de aquí para allá y me cansé y me fatigué.  No sabía qué hacer conmigo mismo.  ¿Y qué podría hacer?  Volaba desesperanzado, buscando y buscando pero no pude encontrar un lugar.   ¿Ha sentido algo esto?

Hasta cierto punto, usted ve, no pensamos sobre estas cosas en absoluto, ¿verdad?   Sólo comemos y bebemos, vivimos el día y nos damos ninguna cabida a pensar en nada de esto.  Pero, súbitamente algo nos fuerza a hacerlo –una enfermedad o un accidente o una muerte o alguna calamidad.   Algo pasa y comenzamos a decir –¡No hay un lugar para descansar!   ¿Habrá un lugar donde puede encontrar la paz de mi corazón?  ¿Hay alguna filosofía que pueda darme tranquilidad?   Leemos novelas y no nos satisfacen porque vemos a través de ellas.    Decimos que nos estamos drogando intelectualmente.  Es así que podemos tratar de beber, podemos intentar el placer, podemos tomar parte en la política o ir a actividades sociales, podemos tomar un curso de filosofía.   Podemos tomar una y mil cosas, arte o música u otras,  pero aun así la inquietud prevalece.

Estas cosas parecen irse, y se van –el mundo a la oscuridad y a mí[3]- el baile termina, la obra termina, la música concluye y  usted se queda solo, y no sabe muy bien donde está.  Y está preguntándose quién es, y a qué está destinado, y de qué se trata todo esto.   Dice –daría el mundo entero si pudiera encontrar un lugar donde reposar, donde se ponga fin a toda esta búsqueda y….  Si lee Las Confesiones de San Agustín, él le dirá que de eso es lo que se trata todo esto.   Fue un hombre brillante, y siendo tan brillante como fue, no pudo encontrar este lugar para descansar.   Fue como el pequeño gorrión, vacilante, volando de aquí para allá pensando que lo tenía y luego descubriendo que no.   Intentó otra idea, y de nuevo fue una ilusión, y continuó, continuó.  Y ningún hombre o mujer ha llegado a ser un verdadero cristiano a menos que haya conocido este sentimiento de desvalido.  Las personas poseen dentro de ellas un instinto –el instinto de estar en casa, si desea nombrarlo así – que les dice que existe ese lugar sin tan sólo pudieran encontrarlo.  Pero no pueden hacerlo.

La tercera característica de un hombre o mujer cristiana, aquellos que han logrado disfrutar las bendiciones de la religión como el salmista las disfrutó, es esa al mismo tiempo y por las razones que he estado dando, ellos se hacen conscientes de su propia indefensión, de su propia vulnerabilidad.   Estos pequeños pájaros saben esto; saben por una especie de instinto que ellos tienen ciertos enemigos.    Son pájaros más grandes, gatos y toda clase de otras bestias –criaturas que los acompañan a ellos en la creación y que están observándolos.   Y es por ello que están preocupados de encontrar un lugar de seguridad, en alguna parte que esté más allá de esos enemigos que están constantemente amenazándolos. ¿Ha observado alguna vez a un gorrión en el pasto?  Allí está, picoteando algo y aun así al más leve movimiento, salta de inmediato.  Ve detrás, busca al frente, mira los costados – ¿ha visto alguna vez a una criatura más nerviosa?   Su instinto está lleno de este sentido de alarma y de autoprotección.   En cualquier momento alguna bestia depredadora puede descender sobre él,  y él está listo para salir precipitadamente.  ¡Oh, la indefensión, la pequeñez, la absoluta impotencia de estos pequeños pájaros!

Hoy en día, la tragedia de tantas vidas es que los hombres y las mujeres no están conscientes de estos enemigos; excepto en el momento en que van en camino a ser cristianos,  porque están comenzando a tomar conciencia de su completa indefensión e impotencia.  Cuáles son las cosas que nos atacan?   Revisemos algunas de ellas.

Muchas personas han vivido la vida sin pensar en absoluto hasta que súbitamente son golpeados por una enfermedad.  Lo he visto tan a menudo.   Estas son personas que incluso se han burlado de mí y de mi profesión fe cristiana y que no han dudado en variadas formas en decirme que ellos piensan lo tonto que soy.   Todo estaba bien, el trabajo y la profesión, sin problemas de dinero, esposa e hijos felices, todo perfecto, y ellos nos mirarían, a mí o a cualquier otro cristiano, como mórbidos e introspectivos.  ¿Por qué no disfrutar la vida? –decían.  ¿Por qué vivir esa miserable existencia que la religión impone?   No estaban apercibidos, verá, de los enemigos que estaban listos a abalanzarse.  Allí estaban en sus céspedes, por así decirlo, picoteando su alimento y disfrutando tremendamente, no conscientes de toda la concurrencia de enemigos. ¡De súbito uno golpea! Enfermedad, accidente.  Miremos a un hombre como el Dr. Thomas Chalmers[4], uno de los más famosos predicadores y maestros en Escocia de la última centuria (el siglo XIX).  Por 10 años, esa fue su posición como un predicador cristiano aunque en realidad no lo era porque no conocía el verdadero Evangelio aunque lo enseñó, él fue y era perfectamente feliz.  Predicó sermones científicos y dijo que tuvo su despertar cuando estuvo por diez meses en cama, indefenso y afligido, tendido sobre su espalda. El enemigo atacó y él se dio cuenta que no tenía nada para sostenerse a sí mismo.  Estaba indefenso y sin ayuda.

Un accidente puede despertarnos.  La muerte puede visitar nuestra familia a amenazarnos, y nos hacemos conscientes de cuán pequeños somos, cuán frágiles y totalmente desprotegidos estamos.  Estas cosas vienen y no tenemos repuesta.  No podemos hacer nada sobre ellas, y no sabemos qué hacer o adónde acudir.

Por supuesto, en la medida en que nos volvemos más espirituales en nuestro entendimiento, nos hacemos más conscientes de los ataques que el mundo, la carne y el demonio realizan sobre nosotros.  Tal vez, comenzamos la vida con altos ideales y visiones maravillosas.  Otros –decimos- han fallado en el pasado pero no existe razón alguna para que yo deba fallar.   Sentimos confianza en que podemos manejarnos por nosotros mismos en la situación y que podemos continuar y que todo estará bien.  Pero el ataque viene, de repente hemos perdido algo precioso que teníamos hasta ese momento y ahora no está.  ¡Castidad, pureza, moralidad, honestidad – cosas que habíamos tenido en gran estima- se han ido!  Nos han sido arrebatadas.  Hemos sido despojados de ellas.  El enemigo ha venido y ha atacado y nos pareció que no teníamos los medios de defensa, ningún medio para protegernos nosotros mismos de las arremetidas.

Usted ve, es solo aquellos que comienzan a darse cuenta en su interior que han pecado son quienes entienden que su propia naturaleza es enrevesada y pervertida.  Ven que hay algo malo y sucio en sus corazones –el poder del pecado dentro y fuera de ellos.  Se dan cuenta que en adición a esto, el mundo entero se pone en contra de ellos, la carne milita contra ellos, y el demonio está detrás de todo esto.  Comienzan a ver todas estas cosas, y están aterrorizados, temerosos de ellos mismos.

Ya no dicen  –Que venga cualquier tentación, puedo hacerle frente.  Descubren que cuando ellos pensaron que eran fuertes, de repente cayeron.   Salieron de casa determinados a nunca caer nuevamente pero caen antes que supieran donde estaban.  Comienzan a darse cuenta cuán indefensos están, cuán totalmente desprotegidos.   Son como el pequeño gorrión y la diminuta golondrina.   Otras creaturas son también poderosas y fuertes.

¿Se ha dado cuenta de esto?  ¿Ha conocido algo más que la batalla moral?  ¿Conoce lo que es luchar con todas sus fuerzas y aun así caer ante todos estos enemigos que lo atacan?

Pero todo eso nos trae la última ilustración y es una de las más maravillosas de todas.

Si, dice el salmista, el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido para sí misma donde puede poner a sus polluelos.  Estos pequeños pájaros tienen un instinto maravilloso.   No lo entienden intelectualmente pero lo entienden instintiva e intuitivamente.  Saben que la cosa más maravillosa que alguna vez puedan hacer es criar a sus polluelos, poner sus huevos, empollarlos,  criarlos y cuidarlos, alimentarlos hasta el momento en que están preparados y maduros para bolar sobre el borde del nido por sí mismos y comenzar su propia vida. Para el pequeño pájaro no hay nada más precioso que sus polluelos y es por ello que busca una casa o un lugar donde pueda construir su nido.

El secreto más definitivo de cada cristiano devoto, el real secreto de este salmista, como lo expresa tan sencillamente aquí, es que al final se ha dado cuenta de que la cosa que no tiene precio en su vida es su alma.  El alma dentro de él continúa hasta la eternidad.  Dios la ha puesto en mí.  Dios sopló sobre el hombre de forma que se convirtió en un alma viviente (Gen. 2:7)[5].   Ese es el sello de hombres y mujeres  hechos a la imagen de Dios –Mi alma es la más preciosa cosa de todas, eso es lo que quiero salvaguardar y proteger.

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo dice la misma cosa.  Lo expresa de este modo:  “Yo sé en Quien he creído y estoy convencido de que Él es capaz de guardar eso a lo que me he comprometido a él para aquel día” (2 Tim ..12[6]).   Todo está bien, en realidad dice Pablo, las cosas van en mi contra pero soy perfectamente feliz  ¿Por qué?  Porque he comprometido mi alma y está segura en Dios y en Cristo, y sé que cualquier cosa que me pueda suceder, Él guardará lo que he comprometido a Él hasta ese gran Día del Juicio.   Está segura.

¿Recuerda cómo el Señor Jesús Cristo lo dijo?   Él dice, en esencia en Mateo 6:25-34[7]:   No desperdicien su tiempo preocupándose de lo que comerán o beberán o cómo vestirán.   Todas las naciones del mundo están interesadas en esas cosas,   son los gentiles los que van detrás de cosas como esas (vv 31-32).   ¿De qué debemos preocuparnos entonces?  Aquí está:  Oh, sí, el cuerpo es importante pero no tan importante como el alma.   ¿Qué hay de su alma?   ¿De qué aprovechará a un hombre, si ganara el mundo entero, y perdiera su propia alma?  ¿O qué podría un hombre dar a cambio de su alma? (Mar 8:36-37).[8] Ah, dice el salmista aquí en el Salmo 84:  soy como el pequeño gorrión y la golondrina.  Tengo la posesión más invaluable.  En sus casos, son sus polluelos, en el mío,  el alma, y me he dado cuenta de ello.  ¿Dónde puedo poner mi alma de manera que pueda saber que está segura para toda la eternidad?  ¡Eso es lo que quiero saber!  ¿Y estos son los pasos inevitables –¿o no lo son?- que nos provocan localizar y buscar la salvación?

Nos hacemos conscientes del hecho de que existe un alma en nosotros; que cuando nuestros cuerpos estén en la tumba, volviéndose nada, comido por los gusanos y desapareciendo, entonces esta preciosa, invaluable cosa, el alma, continuará, continuará y que hay fin para ella.   La seguridad del alma –esa es la cuestión importante.    ¿Ha tomado conciencia de su alma?   ¿Está preocupado por ella?  ¿Ha pensado en que tendrá que dar a Dios una cuenta de su alma y lo que ha hecho en este mundo con ella?

Aquí, entonces, radica la necesidad que el salmista representa en los términos del gorrión y la golondrína, sin embargo, gracias a Dios, lo establece en forma positiva: -el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido para sí misma, donde puede guardar a sus polluelos. (v.3, con énfasis).

Porque esta es la gloria del evangelio cristiano.   Satisface las cuatro necesidades de las que he estado hablando, y en una manera muy interesante nuestro Señor  parece haberlo expresado en todo esto como una respuesta directa al tema de este salmo.  No se preocupen ni se aproblemen –dice en esencia – ¿No son dos gorriones vendidos a cambio de un cuarto de penique? Y ninguno caerá a tierra sin Su Padre… luego, agrega, no temas más, tú tienes más valor que muchos gorriones (Mat. 10: 29, 31)[9]  Mucho mayor, dice, es la preocupación y cuidado que tiene Vuestro Padre Celestial para con ustedes.

¿Se ha sentido que es sólo como un pequeño gorrión en este mundo?  Se ha dicho a sí mismo –bien, soy un ser tan pequeño e individual y una entidad –¿cómo podría importarle a este gran mundo?  Mi querido amigo, le doy la respuesta a eso.  La historia en Lucas 8:43-48 es muy alentadora.  Una tarde nuestro Señor se dirigía, a petición de un gran hombre llamado Jairo, a ver a su pequeña hija que estaba muy enferma y que, de hecho, había muerto.  Nuestro Señor iba a toda prisa a la casa de Jairo para ayudarlo. De pronto se vio rodeado por una gran multitud.  Literalmente lo tenían cercado y lo aprisionaban de forma que no podía ni moverse.  Súbitamente nuestro Señor sorprendió a Sus discípulos al decir:  ¿Quién me ha tocado?  Ellos se volvieron a Él y dijeron: Maestro, ¿la multitud te rodea y aprisiona y aun así dices quién me ha tocado? (Luc 8:45).  ¡Señor, miles de personas te están tocando!  Cristo dijo: alguien me ha tocado, y una pobre mujer de entre la gran multitud dio un paso al frente, tan avergonzada de sí misma que apenas podía levantar su cabeza y dijo:  Yo te toqué, al menos toqué la orilla de tu vestido. Sí, ella lo había tocado en su necesidad desesperada y terrible.   Lo que deseo enfatizar es que aunque Jesús estaba entre  una gran multitud, el Hijo de Dios conocía al individuo, la mujer solitaria con el tema del flujo de sangre que nadie podía sanar, aquella que los médicos no podían ayudar.   El individuo aislado en la multitud.  ¿Quien me tocó?  El sabía.

Y ese es el mismo Señor Jesucristo.  Aunque usted es uno entre los millones que pululan en este mundo, y aunque el mundo le hubiese hecho creer que usted no cuenta y que no es más que manchita en la masa, Dios dice –Yo te conozco.

El mismo hecho puede verlo en otro incidente al final de la vida de nuestro Señor.  Allí estaba, muriendo en la cruz, soportando la agonía y la culpa, y el ladrón de un lado dijo –Señor, recuérdame cuando llegues a Tu reino (Lc 23:42) – y Él lo hizo.  Tuvo tiempo para él, aunque estaba cargando los pecados del mundo y aunque estaba experimentando cosas que usted y yo nunca podremos imaginar.  Estaba listo para escuchar el grito aislado de este único hombre.  Se dio a Si mismo a él y le dio la gloriosa promesa –Hoy día estarás Conmigo en el paraíso (v.43).

Este es el glorioso mensaje del Evangelio. ¡Dios que hizo los mundos y las estrellas y las constelaciones, este majestuoso Señor de los Ejército, cuyo nombre el salmista celebra siete veces, lo conoce a usted!  Él está interesado en nosotros individualmente.  ¿Se siente como un gorrión o una golondrina?  Nunca más preste atención a esa mentira del demonio.  Encontrará descanso en este Evangelio.  Conocerá al Hacedor del cielo y la tierra que está interesado en usted y que envió a Su hijo al mundo para usted.

Esta misma verdad se aplica al Segundo problema:  ¿Ha estado buscando descanso?  El Hijo de Dios dijo –Vengan a mí, todos los que están cansados y tienen pesada carga, Yo les daré descanso (Mat. 11:28).  ¿Ha intentado el camino del mundo?  ¿Ha probado sus placeres, sus risas?  ¿Ha probado su filosofía, su pensamiento, su arte y toda su cultura?  ¿Ha estado intentando encontrar cualquier lugar donde pueda encontrar descanso para su alma?

Sólo existe un lugar en el universo donde la encontrará –en los altares de Dios (v.3).  Sólo cuando mire a Jesús muriendo en la cruz encontrará el descanso y la paz para usted mismo, para su alma.  Porque Él le dice a usted en el pasaje de Mateo que deje de esforzarse, no haga nada más, no es su búsqueda la que lo habilitará a encontrar –Vengan a mí, tal y como están, en sus errores, en su indefensión, en su desasosiego.  Venga a mí- y Les daré descanso.  El gorrión ha encontrado una casa y la golondrina un lugar donde hacer su nido y dejar a sus polluelos.  Esto ejemplifica el descanso, y la paz y la quietud que el Evangelio entrega, el final de la búsqueda y de la lucha.  Entonces, por supuesto, vemos seguridad y protección.  El salmista lo expresa en sus propias palabras:  El Señor Dios es un sol y un escudo (v.11).  Dios es la luz en la oscuridad, un escudo que nos protege.  ¿Conoce a alguien o algo que pueda protegerlo del mundo, la carne y el demonio?  ¿Qué puede hacer usted? ¿Qué puede el mundo hacer en contra de estas fuerzas y poderes que están tratando de robar y destruir su alma?

Sólo existe una respuesta.  El Señor Jesucristo, usando otra analogía, comparándonos con las ovejas y llamándose a Sí mismo el Bue Pastor, dice –nunca morirán, nadie me las arrebatará de mis manos (Jn 10:28)[10].  Con el poder del Señor Jesús Cristo a través del Espíritu Santo podemos decir:

Te necesito en cada hora,

¨Permanece cerca de mí en la noche

¿Por qué?

Las tentaciones pierden su poder

Cuando estás de noche.

ANNIE SHERWOOD HAWKES, “I NEED THEE EVERY HOUR”

 

 

No temo a ningún enemigo contigo a la mano para bendecir

HENRY FRANCIS LYTE, “ABIDE WITH ME”

¡Oh, la fortaleza y el poder de Cristo!  El nombre del Señor es una torre fuerte (Prov. 18:10)[11] Porque –dice el apóstol Pablo – estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni los poderes, ni las cosas presentes, ni las cosas futuras, ni las alturas, ni las profundidades, ni ninguna criatura será capaz de separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor (Rom. 8:38-39).[12] Estamos seguros en el nido y ningún animal vendrá hasta aquí.  Estamos protegidos, estamos rodeados.  Nada ni nadie jamás será capaz de separarnos de ese amor.

La posesión más invaluable de todas es el alma. Oh, ¿dónde puedo encontrar seguridad para mi alma? Hemos ya visto que sólo existe un lugar: el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar a aquellos que estaban perdidos (Luc 19:10)[13].  El Cristo que murió por nosotros y por nuestros pecados, el Cristo que nos salvó, es el Cristo que continuará guardándonos.  Él ha dicho –Nunca los dejaré ni los abandonaré (Heb. 13:5[14]).  Estará con nosotros en el río de la muerte y más allá de él.   Nos tomará de la mano y nos presentará sin tacha ante la presencia  de (Dios) gloria con excesivo júbilo (Jud 24)[15]

Todo el camino, mi Salvador me guía

¿Qué más puedo pedir?

¿Puedo dudar de Su tierna misericordia,

Que a través de la vida ha sido mi guía?

Paz celestial, consuelo divino

Aquí por fe en Él vivo

Porque sé que cualquiera cosa que me suceda

Jesús hace todas las cosas bien.

FANNY J. CROSBY,

“ALL THE WAY MY SAVIOUR LEADS ME”

Él ha muerto para salvar su alma, y la mantendrá segura por toda la eternidad.  Sí, el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde puede dejar a sus polluelos.  Mi amigo, ¿ha encontrado esto?  Puede tomar su lugar al lado del salmista y decir: Sí, es perfectamente verdadero, he encontrado  todas mis necesidades cubiertas.   Dios Todopoderoso está interesado en mí y me conoce.  Él es mi Dios, y yo soy Su hijo, y mi alma está segura a la salvaguarda de Cristo.

Un Protector Soberano tengo,

Invisible pero por siempre a mano

Fiel  e inmutable para salvar

Todopoderoso para gobernar y dirigir

Él sonríe y mis consuelos abundan

Su gracia como el rocío descenderá

Y paredes de salvación rodearán

El alma que Él se deleita en defender

AUGUSTUS TOPLADY,  “A SOVEREIGN PROTECTOR I HAVE”

¿Está en el nido?  ¿Ha encontrado la casa?  ¿Puede decir – bendito es el hombre que en Tí confía  (v. 12)?  Ese es el camino –¡entre a él!  Amén.

[1] Heb 10:19.  Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.
[2] Salmo 8: 3-4.
[3] De Thomas Gray – Elegía en el cementerio de mi pueblo.
[4] 1780-1847. Ministro presbiteriano, teólogo, escritor y reformador social escocés, fue el primer interlocutor de la Iglesia Libre de Escocia.
[5][5] Gen 2:7:  Entonces Jehová formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
[6] 2 Tim 1:12. Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
[7] Mat.6: 25-34.  25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?  26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
[8] Mar 8:36-37. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

[9] 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.    31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

[10] y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

[11] Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.
[12] Rom. 8:38-39. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
[13] Luc 9:10. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido
[14] Heb 13:5. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
[15] Jud 24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría.

Imagen por Ferran Pestaña bajo licencia Creative Commons

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