El Espíritu de Dios – John Owen

Del libro “El Espíritu Santo” John Owen

Fuente: Iglesia reformada

Serie: El Espíritu Santo – John Owen

ABREVIADO Y HECHO FACIL PARA LEER POR R.J.K. LAW

2: El Espíritu de Dios
El Espíritu Santo tiene muchos nombres y títulos. La palabra Espíritu en Hebreo es ruach y en Griego es pneuma. En los dos idiomas las palabras sirven para el termino ‘viento’. Estas palabras eran usadas metafóricamente para expresar muchas ideas (Ec. 5:16; Mi. 2:11); una parte o cuarto del compás (Jer. 52:23; Ez. 5:12; 1Cr. 9:24; Mt. 24:31); cualquier cosa que no es material (Gn. 7.22; Sal. 135: 17; Job 19:17; Lc. 23:46); deseos de la mente y del alma (Gen. 45:27: Ez. 13:3: Nm 14:24); ángeles (Sal. 104:4; 1R. 22:21, 22; Mt. 10:1).
En la Escritura, sin embargo una clara distinción es hecha entre estos usos y el Espíritu de Dios.
Mientras los Judíos dicen que él es el poder influyente de Dios y los Musulmanes dicen que él es un ángel eminente, el nombre “Espíritu” se refiere a su naturaleza o esencia la cual es una pura, espiritual, irrelevante substancia (Jn. 4:24).
Él es el aliento del Señor (Sal. 33:6; 18:15 Juan 20:22; Gn. 2:7).
Él es llamado el Espíritu Santo (Sal.51:11: Is. 63:10, 11; Ro. 1:4).
Él es el Espíritu de Dios (Sal. 143:10: Neh. 9:20: Ex. 31:3; 35:31; 1Co. 12:6, 11; 2 S. 23: 2 con 2P. 1:21).
Él es el Espíritu de Dios y el Espíritu del Señor (Gn. 1:2; Jn. 20:17).
Él es el Espíritu del Hijo, el Espíritu de Cristo (Ga. 4:6; 1P. 1:11; Ro. 8:9). Él procede del Hijo y fue prometido por el Hijo (Hch. 2:33).

LA TRINIDAD
El ser y naturaleza de Dios es la fundación de toda religión verdadera y santa adoración religiosa en el mundo (Ro. 1:19-21). La revelación que él nos da de sí mismo es el estándar de toda verdadera adoración religiosa y obediencia.
Dios se ha revelado a si mismo como tres Personas en un Dios (Mt. 28:19). Cada Persona en la Divinidad es distinta de las otras dos, y cada una tiene obras particulares atribuidas a él.
El Padre dá al Hijo. El Hijo viene y toma nuestra naturaleza, y los dos el Padre y el Hijo envían al Espíritu. Así que el Espíritu Santo es, en si mismo, una distinta, amorosa, poderosa, inteligente, divina Persona, porque ningún otro puede hacer lo que él hace. Él es uno con el Padre y el Hijo. Las palabras de nuestro Señor en la institución del bautismo Cristiano nos enseñan que es nuestro deber religioso de tener al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en toda nuestra adoración de Dios y en toda nuestra fe y obediencia (cf. Mt. 28:19, 20 ).

LA ACTIVIDAD PERSONAL DEL ESPIRITU SANTO
La aparición del Espíritu Santo bajo una señal visible sugiere que él es una Persona (Mt. 3:16; Lc. 3:22; Jn. 1:32). Él tiene atributos personales tales como entendimiento y sabiduría ( 1Co. 2: 10- 12; Is. 40:28; Sal.147:5; 2 P. 1:21; Ro. 11;33, 34; Is. 40:13; Sal.139;23; 1Co. 12:8; Is. 11:2) Él actúa de acuerdo a su propia voluntad (1 Co.12:11). Él tiene poder (Job 33:4; Is.11:2; Mi. 2:7;3:8; Ef. 3:16). Él enseña (Lc. 12:12; Jn. 14:26; 1Jn 2:27). Él llama para una obra especial (Hch. 13:2,4) -un hecho de autoridad, opción y sabiduría. Él llamo a Bernabé y a Saulo. Él les mando que fueran puestos aparte. Él los envió. Todo esto enseña su autoridad y personalidad. Él nombro a hombres a posiciones de autoridad en la iglesia (Hch. 20:28). Él fue tentado (Hch.5:9). ¿Cómo puede una cualidad, un accidente, un poder de Dios ser tentado? Ananias le mintió a él (Hch. 5:3). Pedro le dice a Ananias que le a mentido a Dios (Hch. 5:4)
El Espíritu Santo puede ser resistido. (Hch. 7:51). Él puede ser contristado (Ef. 4:30). Se pueden rebelar en contra de él, molestar, y blasfemar (Is. 63:10; Mt. 12:31, 32).
Claramente, el Espíritu Santo no es nada más una cualidad que se encuentra en la naturaleza divina. Él no es simplemente una influencia o poder de Dios. Él no es la obra del poder de Dios en nuestra santificación. Él es una santa, inteligente Persona.

LA DEIDAD DEL ESPIRITU
Él claramente es llamado Dios (Hch. 5: 3, 4; Lv. 26:11, 12 con 2Co. 6:16; 1Co. 3:16, 17; Dt. 32:12 con Is. 63:14; Sal. 78:17, 18 con Is. 63:10, 11). Características divinas son atribuidas a él: eternidad (He. 9:14); inmensidad (Sal 139:7); omnipotencia (Mi. 2:7; Isa. 40:28); preconocimiento (Hch. 1:16); omnisciencia (1Co. 2:10, 11); autoridad soberana sobre la iglesia (Hch. 13:2, 4; 20:28). Él es la tercera Persona de la Divinidad (Mt. 28:19; Ap. 1:4, 5).
Todo lo que Dios hace, lo hace como un Dios trino. Cada Persona de la Trinidad esta envuelta en cada acción de Dios. Sin embargo al mismo tiempo cada Persona tiene un papel especial para cumplir en esa obra.
En este sentido, la creación es la obra especial del Padre, la salvación es la obra especial del Hijo, y la obra especial del Espíritu Santo es traer la salvación a los pecadores, capacitándolos para que la reciban. El Padre empieza, el Hijo sostiene, y el Espíritu Santo completa todas las cosas (Ro. 11:36; Col. 1;17; He. 1:3). Así el Espíritu Santo esta activo en todo lo que Dios planea y hace. Vemos esto en la creación.
Las obras de la naturaleza.
Dios crió todas las cosas de la nada (Gn. 1:1). El Espíritu de Dios ‘se movía sobre la haz de las aguas’ (Gn. 1:2), ‘se movía’, así como los pájaros lo hacen sobre sus nidos. La palabra Hebrea ruach, significa el ‘viento’ de Dios. ‘Movía’ significa un fácil, gentil movimiento como pájaros moviéndose sobre sus nidos (Dt. 32:11; Jer. 23:9). Pero no hay información en Genesis 1:1-2 sobre la creación de este viento. Solo puede ser el Espíritu de Dios y su obra que esta describida aquí.
La creación natural del hombre (Gn.2:7)
El material usado por Dios para crear al hombre fue el ‘polvo de la tierra’. El principio dador-de-vida que hizo al hombre un alma viviente fue ‘el aliento de Dios’, el resultado de la unión del material con el aliento de Dios, ese el cual era espiritual, fue que el hombre vino a ser un alma viviente. Aquí el ‘aliento’ de Dios es una descripción vivida del Espíritu.
Así Dios es visto en su glorioso poder y sabiduría. Él toma tal materia humilde como el polvo y de eso crea una criatura gloriosa. El hombre, siendo recordado que es simplemente polvo de la tierra, es mantenido humilde y dependiente en la sabiduría y bondad de Dios.

La creación moral del hombre (Gn. 1: 26, 27; Ec. 7:29)
No es por nada que Dios nos dice que alentó el espíritu de vida en el hombre (Gn. 2:7; Job 33:4). Era la obra del Espíritu Santo de dar vida al hombre por lo cual el hombre vino a ser un alma viviente, porque el Espíritu Santo es el aliento de Dios.
Al hombre se le dio mente y alma para que él obedeciera a Dios y lo gozara, y había tres cosas necesarias para hacer apto al hombre para una vida con Dios. Debería ser capaz de conocer la mente y voluntad de Dios para poder obedecerlo y agradarlo. Debería tener un corazón que alegremente y libremente amára a Dios y a su ley, y deberia ser capaz de llevar a cabo perfectamente todo lo que Dios requiere de él. Todas estas son las obras del Espíritu en el hombre. Y todas estas habilidades se perdieron por el pecado. Solamente pueden ser restauradas por la obra de regeneración del Espíritu Santo.

Imagen de Alfredo bajo licencia Creative Commons

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