Tom Schreiner: Una meditación bíblica sobre los 21 cristianos ejecutados por ISIS.

Fuente: The Gospel Coalition

Traducido por: Carlos Azua

La mayoría de nosotros ha leído la historia de los 21 Cristianos Egipcios secuestrados en Libia. Un video de ISIS mostró alrededor de 12 de ellos siendo decapitados y es bastante probable que todos hayan sido asesinados.

No estamos sorprendidos

Jesús nos dijo que esperáramos persecución, enseñando a sus discípulos que los no creyentes nos odiarían como lo odiaron a Él (Juan 15:18-20)

Jesús predijo que algunos de ellos “pensarán” que están “ofreciendo servicio a Dios” (Juan 16:2)

Si bien la mayoría de nosotros no perderá la vida por la causa de Cristo, no debería sorprendernos si lo hacemos. Todos nosotros necesitamos estar listos para rendir nuestras vidas para Cristo. “Si alguno viene a mi y no aborrece a su propio padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, si, e incluso a su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14, 26)

Somos más que vencedores

Jesús nos llama a “ser fieles hasta la muerte” para recibir “la corona de vida” (Ap. 2:10).

Jesús también nos llama a regocijarnos en la persecución, pues es un gran honor morir por nuestro Señor y Salvador y nuestra recompensa excederá nuestro sufrimiento (Mateo 5:10-12; Hechos 5:41). Naturalmente, podríamos estar asustados ante tal perspectiva, preocupados que no tenemos la fortaleza para aguantar. Y no tenemos la fortaleza en nosotros, pero Dios promete estar con nosotros en el fuego y en la inundación (Is. 43:2) y el promete darnos la gracia para soportar las cosas más difíciles. “Dios es capaz de hacer que toda la gracia abunde en vosotros, para que teniendo todo en suficiencia en todas las cosas en todos los tiempos, abundéis en toda buena obra” (2 Cor. 9:8)

En morir por la causa de Cristo, en no amar nuestras “vidas incluso hasta la muerte”, no somos perdedores sino ganadores; no somos superados por el mal. En cambio, somos “más que vencedores” (Rom. 8:37; Ap. 12:11).

Los que mueren por causa de Cristo vienen a la vida y reinarán con Jesucristo (Ap. 20:4)

Lloramos con aquellos que lloran

Pablo dice que “vivir es Cristo y morir es ganancia” (Fil. 1:21). Todavía, el asunto no es simplista y la vida no es fácil. “Lloramos con aquellos que lloran” (Rom. 12:15). Pablo dijo que si Epafrodito hubiera muerto, el experimentaría “tristeza sobre tristeza” (Fil. 2:27). La pena inunda los corazones de los que se quedan.

Oramos tanto por nuestros enemigos como por nuestros sufridos hermanos y hermanas.

Necesitamos una gracia especial para orar por la salvación de aquellos que han hecho tan grande mal.

También oramos por nuestros hermanos y hermanas sufriendo alrededor del mundo; Abogamos que Dios les otorgue Su gozo, fortaleza y perseverancia para soportar hasta el final.

Oramos que Dios los proteja y sostenga en su iglesia.

Abogamos por el justo juicio de Dios

Al mismo tiempo, como los mártires debajo del altar en Ap. 6:9-11, lloramos, “Oh Soberano Señor…¿Cuánto tiempo?” ¿Cuándo vas a actuar y traer justicia a este mundo? ¿Cuándo vas a vindicar a tus santos y juzgar a los malvados por causa de tu gran nombre?

El día del Juicio viene, el día cuando todo se hará correctamente. Mientras tanto, Dios está llamando a muchos más a que sean sus niños, incluso entre aquellos que nos persiguen. Alabamos a Dios tanto por su amor salvador como por su justo juicio. Y oramos “Ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20)

 

Thomas R. Schreiner es profesor de Interpretación del Nuevo Testamento en James Buchanan Harrison, Profesor de Teología Bíblica y decano asociado de la escuela de Teología en The Southern Baptist Theological Seminary. Su último artículo es sobre el libro de Hebreos para la publicación Teología Bíblica para la proclamación Cristiana (B&H) y actualmente se encuentra completando un artículo sobre el libro del Apocalipsis para Crossway’s 12-volume ESV Bible Expository Commentary.

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