Avivamiento Cap 4 – Martyn Lloyd-Jones

 

AVIVAMIENTO

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Fuente: Blog de Mario López

Martyn Lloyd Jones.  Libro. Revival. Avivamiento

Traduccion: Mario Lopez

CAPITULO 4

IMPUREZA DOCTRINAL

Génesis 26:17-18 E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí. Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.

Hemos estado considerando cómo la tarea inmediata de la Iglesia, si ella está realmente y verdaderamente preocupada por avivamiento, debe de  deshacerse de esta basura y tierra que los filisteos están echando en los pozos, lo cual ha estrangulado el suministro de agua. El camino al  avivamiento no es sólo para decir: ‘Vamos a orar al respecto’. Por supuesto, debemos orar, y espero hacer hincapié en eso, y  subrayarlo con fuerza. Pero lo que estoy diciendo es que hay algo que debemos hacer antes de orar. Hay ciertas condiciones preliminares unidas a la oración. En ir de rodillas y pronunciar palabras no es necesariamente oración. La Biblia de principio a fin es  perfectamente clara y evidente que Dios sólo puede ser abordado de cierta manera, y bajo ciertas condiciones. Y si no se observan estas condiciones, no estamos orando, y no habrá ningún valor en nuestros ejercicios. Déjame ponerlo de esta manera. La necesidad, se dice, es la necesidad de un derramamiento del Espíritu de Dios. Pero está claro que, por definición, el Espíritu de Dios sólo puede ser derramado, y sólo puede  honrar,  su propia verdad. El Espíritu Santo no puede honrar una mentira. Él no puede honrar  una negación de la verdad. El Espíritu que se derrama en los avivamientos es el mismo que el que llevó a estas personas a escribir los libros de la Biblia. Es El que ha dado la verdad y ha salvaguardado su redacción de manera infalible. Esta es la verdad del Espíritu. Por lo tanto, si queremos  la bendición del Espíritu Santo, con claridad, debemos asegurarnos de que nuestra posición se ajuste a la verdad. Y no tenemos derecho a pedir su bendición, a menos que se observen las condiciones que él mismo ha establecido.

Y por eso es que digo que la primer tarea, es deshacerse de los escombros de los filisteos. Es un proceso doloroso. Lo admito libremente que preferiría no hacer esto. Sería más simple decir “oremos” y organizar reuniones de oración. Pero si creemos en la Biblia de alguna manera, no podemos hacer eso. Es una contradicción en términos. Tenemos que seguir el orden bíblico. Hemos estado considerando que las primeras cosas de las cuales nos tenemos que deshacer es la duda o la negación de las doctrinas vitales de la fe. Ahora, usted puede notar mi énfasis aquí. Yo digo que el primer trabajo de los filisteos es que ellos niegan, o ponen en duda, o ignoran ciertas doctrinas esenciales y vitales. No me preocupan otras doctrinas. Hay doctrinas y doctrinas. Hay doctrinas que son absolutamente esenciales para la posición cristiana. Hay otras que nosotros creemos que están correctas pero las cuales podemos decir que no son esenciales. Yo sólo estoy preocupado por las esenciales. Este no es tiempo para refinamientos, este es tiempo para estar preocupados por los fundamentos. Entonces, hemos estado considerando algunas de estas doctrinas. Hemos estado mirando  las doctrinas de la trascendencia y la soberanía de Dios, la autoridad de la biblia y  la doctrina del hombre en pecado y bajo la ira de Dios. Pero eso nos lleva a otra doctrina que es una de las más esenciales. Y esa es la doctrina del Señor Jesucristo. El es central, el es  crucial. Ustedes leen su Biblia y usted lo encontrará en todos lados. El esta en el Antiguo Testamento. Todo habla de el, es un libro de promesas respecto a él y su venida, y lo que va a hacer cuando venga. El hombre que no halle a Cristo en el Antiguo Testamento esta espiritualmente ciego. Y el NT, por supuesto, no es nada más que una exposición y una delineación de él. Los evangelios y el libro de los hechos se tratan de esta bendita persona. El esta en el centro. En su último análisis la Biblia es un libro sobre él, porque es en el  y a través de él que Dios visita y redime a su pueblo y provee esta gran salvación.

Y después podemos mirar la obra del Espíritu Santo. Y realizamos la necesidad de poder del Espíritu y reconocemos que la iglesia debe de estar orando para una visitación del Espíritu. Pero la obra suprema del Espíritu Santo, como nuestro Señor mismo nos ha dicho, es glorificar al Señor Jesucristo. Él dijo: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas  y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). ‘Él no hablará por sí mismo “(Juan 16:13) No, “Él me glorificará.” (Juan 16:14). Así que la obra suprema del Espíritu Santo es centrar la atención en, y para señalar, el Señor Jesucristo.

Y luego, si miramos  la evidencia histórica y lees las historias de todos los avivamientos que  se han conocido en la larga historia de la Iglesia, se encuentra siempre que el centro de la vida de la Iglesia, en ese momento, ha sido el Señor Jesucristo, él mismo. O pensemos en los grandes himnos que fueron escritos, y llegaron a ser tan populares hace doscientos años. Hay tantos de ellos, escrito por Charles Wesley, Philip Doddridge, Isaac Watts, William Williams, y por muchos otros. ¿Cuál es el gran tema de estos himnos? Es el Señor Jesucristo. No hay nada más típico del avivamiento y despertamiento del siglo XVIII de palabras tales como: “Jesús, amante de mi alma, déjame volar a tu seno”. En  medio de todo el deísmo y la predicación filosófica, que había caracterizado el final del siglo XVII y principios del siglo XVIII, llegó este cálida, devocional, vital, espiritual, predicación acerca del Señor Jesucristo, y conocimiento personal de la gente de él. Esos himnos están llenos de ello. Y se dará cuenta de que es exactamente lo mismo en cualquier otro período de avivamiento. Todo se concentra en él. Los himnos favoritos que se cantaban hace cien años, en todos los países que fueron visitados por el avivamiento, no eran más que estos himnos acerca de la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y ha sido lo mismo en cada experiencia de avivamiento en todo el presente siglo.

¿No esta claro por todas estas razones que si el Señor Jesucristo no es crucial, central, vital y ocupa el mero centro de nuestra meditación y vivencia, nuestro pensamiento y nuestra oración, no tenemos el derecho de buscar un avivamiento? Y aun así, ¿Cual es la posición? Si tu vas y le hablas a gente en la iglesia, sobre la religión, miraras que te hablan mucho  sobre la religión pero nunca mencionan  a Jesús. No me canso de poner esto así, porque es algo bien familiar para mi como Pastor. La gente viene a mi y me habla de estas cosas, y les hago preguntas. Digo ¿’si estas infeliz sobre ti mismo, esta es la manera por la cual decides? ¿ si murieras hoy en la noche, como te sintieras?’

“oh yo conozco a Dios’ dicen

‘Claro’ digo yo, pero pregunto ‘¿Qué dirás cuando estés delante de la presencia de Dios?’ ¿En que tienes tu esperanza?

‘Bueno’ dicen ellos, ‘he tratado de vivir una vida buena, he tratado lo mejor, he tratado de hacer lo bueno, he tratado de evitar el pecado’.

‘Si’ digo yo ‘eso esta bueno’. ¿’Pero aun así has pecado verdad?’

‘Oh si, claro que he pecado’.

“Entonces” yo preguntó, “¿qué estás haciendo sobre tu pecado”? Que le vas a decir a Dios en su presencia sobre tu pecado?

‘bueno’ dicen ellos ‘yo creo que Dios es un Dios de amor’.

‘Y como te ayuda eso’?

‘bueno’ dicen ellos, yo creo que si reconozco mi pecado a Dios y después le pido perdón, el me va a perdonar, y en eso estoy poniendo mi esperanza’.

Así que los presiono, y después sigo con mis preguntas y mi examen. Y sigen dando las mismas clases de respuestas.

El punto que quiero enfatizar es que ni mencionan el Nombre del Señor Jesucristo. Ellos creen en el perdón, y miran su necesidad, y lo quieren, pero aparentemente creen  ellos que pueden obtener el perdón de Dios aparte del señor Jesucristo. Ellos no miran el significado de la comunión, el pan y el vino, su muerte, el derramamiento de su sangre. Aparentemente no entienden eso. Ellos piensan que pueden ir directamente a Dios sin Jesucristo. Hay mucho que se hace pasar como cristianismo pero es algo sin Cristo. Aparentemente el no está en sus pensamientos. Aparentemente el no parece ser vital, así que si lo borráramos  de la historia, esta gente estuviera en  la misma posición. Aparentemente viven  al mismo nivel de los santos del Antiguo Testamento y ni eso muchas de las veces, porque esos santos contemplaban  la Venida del Mesías, mientras que esta gente no mira la necesidad de el.

Claramente, entonces, esto es el trabajo de los filisteos. Cualquier cosa que esconda al Señor Jesucristo, todo aquello que lo quita del centro y lo pone en otro lado es el trabajo de los filisteos. Oh y, que  ocupados y activos están los filisteos durante este siglo en particular. Hay ciertas cosas queridos amigos, sobre las cuales no debiera de existir ninguna discusión. Para principiar esta su Divinidad única, su eternidad. Mire todas las descripciones que el apóstol Pablo da en Colosenses capitulo 1. El es antes de todo, y es en por EL, que todas las cosas subsisten, el es eterno, co-igual con el Padre. No debe de haber ninguna discusión sobre esto. No hay tiempo para perder argumentando con gente que niegan  la divinidad única del Señor Jesucristo, su Eternidad,  su co-igualdad con Dios, su encarnación, y la bendita verdad de las dos naturalezas en su persona. Regrese a  cada periodo de avivamiento, no hay ninguna disputa sobre esto. Estás son las cosas de lo que se glorían estas son las  cosas que forma parte de sus vidas y para mí estas cosas son absolutamente esenciales. No entiendo  al hombre que dice creer en el pero al mismo  tiempo no cree en el nacimiento virginal, sus milagros, y no cree en la resurrección física y literal de Jesucristo.

El apóstol Pablo no argumenta sobre esto. El dice, “si Cristo no ha resucitado entonces’, dice el ‘nuestra predicación es vana y su fe vana…. todavía están en sus pecados’. 1 Corintios 15:14,17. Pablo esta hablando de la resurrección literal en 1 Corintios. El no esta hablando de la persistencia del Espíritu de Cristo. El no esta argumentando que aunque Cristo este muerto todavía nos puede ayudar. No, el esta hablando de la resurrección literal-física. Y dice ‘si esto no es verdad todo lo que he predicado esta incorrecto’ Aun así hay gente que se llama cristianos, y predicadores cristianos  que niegan la resurrección física del Señor, y dicen que eso no importa. Yo digo que mientras se esta en esa posición no tenemos el derecho de orar por un avivamiento ni esperarlo. Porque el espíritu Santo es uno de los testigos de la resurrección.  ¿Se recuerda como el apóstol Pedro pone esto? El dice ‘Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen’. Hechos 5:32. El Espíritu Santo fue un testigo de estas cosas, testigo de la Encarnación, testigo de su ministerio, su enseñanza, sus milagros, testigo de su muerte, testigo de su gloriosa, resurrección física y literal, testigo de su ascensión. ‘somos sus testigos… también el Espíritu Santo’. ¿Entonces como podemos pedirle al Espíritu Santo que nos bendiga y que descienda con poder, cuando se niega exactamente,  para lo cual el mismo ha sido dado para testificar y glorificar?

Así, pues, ¿cuál es el uso de decir, “Oremos”, si no tenemos claras estas cosas? Usted nunca conseguirá el agua de los pozos hasta que haya limpiado los escombros de los filisteos. Avavamiento, por encima de todo lo demás, es una glorificación del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Es la restauración de él para el centro de la vida de la Iglesia. Usted encuentra esta cálida devoción, devoción personal, para él. Conduce a nuestros himnos, nuestros himnos de alabanza: Cristo el centro de la vida de la Iglesia. ¿No ven la necesidad de deshacerse de esta obra de los filisteos? No hay ningún valor en el llamado cristianismo  que no le exalta, y vive para él, y vivir para dar testimonio de él.

Pero esto a su vez me lleva a su trabajo, su persona primero, sí, pero ahora su trabajo. ¿Qué quiero decir con su trabajo? Bueno, quiero destacar especialmente su expiación, su muerte en la cruz, su cuerpo quebrantado y su sangre derramada. Nuevamente le estoy citando a usted estas realidades  que  pueden comprobar por vosotros mismos. Usted encontrará que en cada período de avivamiento, sin excepción, ha habido un gran énfasis sobre la sangre de Cristo. Los himnos que se han cantado sobre todo estos períodos de avivamientos, han sido  himnos acerca de la sangre. Se los podría citar a usted en varios idiomas. No hay nada más típico que esto. Nos encontramos con que el Apóstol lo ha expresado de nuevo para nosotros en Colosenses 1: “Después de haber hecho la paz’, ¿cómo pudo hacer la paz? “… A través de la sangre de su cruz” (v. 20).

Por supuesto, sé perfectamente bien que cuando digo algo como esto que estoy diciendo algo que es inusual y altamente impopular en la actualidad. Hay predicadores cristianos que piensan que están siendo inteligentes al ridiculizar  sobre esta teología de la sangre. Ellos la rechazan  con desprecio. ‘La religión del Antiguo Testamento’, dicen, ‘revolcarse en sangre. La sangre de los toros y de los machos cabríos,  materializando y hablando de la sangre de Cristo’. Por supuesto que lo dicen. Y es por eso es que la Iglesia esta como esta.  Pero en períodos de avivamientos, se gloría en la cruz, ella  se gloria en la sangre. Debido a que el autor de la epístola a los Hebreos dice, sólo hay una forma en que podemos entrar con confianza al lugar  más santo de todos, y  es por la sangre de Jesús (ver Heb. 10:19). Esto es lo que el Espiritu Santo honra.  Esto es lo que da testimonio, que el Hijo de Dios vino a este mundo y fue hecho un poco menor que los ángeles. ¿Para qué? Para el sufrimiento de la muerte, que gustase la muerte por todos.

El mismo nervio, y el centro el corazón, del evangelio cristiano es esto: “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Rom. 3:25). ‘ para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús “(Rom. 3:26). “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados” (Efesios 1:7). “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión [del pecado]. (Heb. 9:22). El corazón de nuestro evangelio es que Dios  ‘lo ha puesto  para que fuera  hecho pecado por nosotros, al que no conoció pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. “(. 2 Cor 5:21) Escuche lo que el más grande y conocido predicador de la Iglesia  le gustaba decir de sí mismo: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado a mí, y yo al mundo “(Gálatas 6:14). Esa es la cosa, sobre la cual  hace su jactancia y su gloria. Por otra parte, le dice a los corintios: “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Cor. 2:2).

Y, sin embargo, los hombres dicen que su muerte en la cruz fue  un accidente, o simplemente la muerte de un pacifista, o algo así. No ven su centralidad, no ven que fue al morir  que logró nuestra salvación, que fue porque Dios cargó en él, el pecado de todos nosotros, que somos perdonados y estamos libres. ‘Ah’, dicen ellos, ‘es mecánico, es casi comercializarlo. Usted está haciendo de esto algo que es casi material. Es un gran despliegue del amor de Dios’. Pero no lo es. La cruz es el punto en el que el Dios santo, eterno y eternamente justo,  esta haciendo un camino de salvación,  visitando el castigo de nuestros pecados sobre su Hijo unigénito, querido y amado Hijo.  No veo ninguna esperanza para un avivamiento mientras que los hombres y las mujeres estén negando la sangre de la cruz, y estén echando desprecio sobre aquello  que nos debemos de estar gloriando.

Cuando contemplo la maravillosa cruz

En la que el Príncipe de gloria murió,

la ganancia mas grande la considero como pérdida,

vertiendo  desprecio sobre todo mi orgullo.

Isaac Watts

Han tirado la tierra, y toda la basura, sobre esta bendita realidad de la muerte, la sangre, y la cruz. Y no es de extrañar que la Iglesia esta en esta condición.  No es de extrañar que el mundo esta en una mala condición,  cuando el mensaje central se está ocultando.  ¿Qué tenemos? No hay esperanza, digo, hasta que nos deshagamos  de este trabajo de los filisteos. Limpiando la basura que esta tapando la verdad mas preciosa de todas.

Y eso, a su vez, me lleva a la siguiente doctrina, que es la persona y la obra del Espíritu Santo. Aquí, en muchos sentidos, está la más práctica de todas las doctrinas que he estado tratando. Y, aquí, por desgracia, me siento obligado a decir cosas que no sólo se aplican a las personas que hasta ahora han estado principalmente en nuestras mentes, los que niegan la autoridad de la Escritura, y aquellos que rechazan la doctrina del pecado y la expiación. Aquí, por desgracia, tendremos que decir cosas de las cuales me parece, que muchos evangélicos son igualmente culpables. Digo esto, por lo tanto, con profundo pesar. Pero si estamos preocupados por un  avivamiento se debe decirse. Los filisteos siempre se han preocupado por ocultar la persona y la obra del Espíritu Santo, ellos han sido culpables de varias formas de apagar el Espíritu. ¿Cómo lo hacen? Bueno, aquí están algunas de las maneras. Una de ellas es olvidarlo e ignorarlo por completo. Hay mucha gente que hace eso. Por supuesto, si se les pregunta, dicen que creen en él, pero en la práctica se les olvida por completo.

No me detengo con eso. Hay otros que, aunque ellos no lo olvidan le consideran sólo como una influencia, no creen en él como persona. ‘Oh,’ dicen ‘hay una influencia del Espíritu de Dios’. Pero no se habla de la persona del Espíritu Santo, y eso le debe de contristar terriblemente. Nuestro Señor habla de enviarlo. Él dice: “Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador», «No os dejaré huérfanos», «él os guiará a toda la verdad.” Jesús habla de él. Sí, somos trinitarios, creemos en Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y ¿cómo podemos esperar que nos visite y que nos bendiga si hablamos de “eso”? ¿Te gustaría ser hablado como “eso”? ¿Te gustaría ser considerado simplemente como una agencia o poder? Por supuesto que no. No hay nada más ofensivo para una persona que  poner en duda en modo alguno su  personalidad. Y eso es lo que los hombres y las mujeres están haciendo con el Espíritu Santo,  están hablando de “eso”, una influencia. No, él es una Persona Bendita.

O déjame ponerlo de esta manera. Él no recibe ese lugar que se indica en la enseñanza de nuestro Señor en los capítulos 14 a 16 del Evangelio de Juan. Lea  esos capítulos de nuevo. No sólo el Señor habla sobre el Espíritu Santo como “él”, como una Persona Bendita, pero él  describe las funciones del Espíritu Santo. Él nos dice lo  que el Espíritu Santo va a hacer, cómo está de pie a nuestro lado, como él nos habla, cómo nos impulsa,  cómo nos lleva de regreso a la verdad y hace que la verdad sea conocida por nosotros,  la forma en que nos ilumina y nos da la comprensión, cómo el puede convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio. El ministerio del Espíritu Santo. Hay quienes han sugerido que el libro que llamamos el libro de los Hechos de los Apóstoles se debe llamar el libro de los Hechos del Espíritu Santo, y hay mucha verdad en eso.

Pero hay que pasar a lo que es, por supuesto, el punto más importante de todos ellos en relación con la doctrina de la persona y la obra del Espíritu Santo en esta materia. Y esa es la cuestión de efusiones del Espíritu Santo, o, si lo prefiere, bautismos del Espíritu Santo. Esto es, obviamente, el punto crucial con respecto a toda esta cuestión de avivamiento, porque entiendo por definición, lo que significa avivamiento es un derramamiento del Espíritu de Dios, el Espíritu de Dios viniendo  con poder sobre una persona o varias personas al mismo tiempo. Lea las historias de avivamientos y eso es lo que encontrará. Pero ahora, el trabajo de los filisteos, por supuesto, es negarlo y disputarlo. Y se está haciendo por muchas personas de muchas maneras. Algunas personas que lo disputan  descartándolo  como histeria. ‘Ah’, dicen, ‘lo que ustedes llaman avivamientos no es nada mas que   histeria colectiva. Gente sencilla que consiguen manipular sus emociones eso es todo”, dicen,  ‘es por eso que te das cuenta ahora de avivamientos a veces en el Congo belga, o tal vez en algunas islas del noroeste de Escocia.  No acontecen  en un país como este. Es gente sencilla, la histeria de masas. Usted está familiarizado con esa enseñanza, pienso yo. Esto es sólo obra de los filisteos.  Y hay personas que se llaman a sí mismos cristianos, que no dudan en afirmar que los llamados grandes avivamientos de la historia no son más que evidencias de histeria colectiva. ¿Hay algo que pueda contristar mas  al Espíritu que eso? Ellos dicen, ‘Sabes, no debemos esperar  ese tipo de cosas en un país como este, con gente educada y sofisticada. Eso se tiene entre los pueblos primitivos’. No conozco nada que se acerque mas   a la blasfemia contra el Espíritu Santo que eso. Y puedo solemnemente  advertir que nuestro Señor, él mismo, enseñó que todo aquel que dice una palabra contra el Hijo del hombre, es decir, contra sí mismo, será perdonado. Pero cualquiera que blasfeme, dice, contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este mundo ni en el mundo venidero. Tengamos cuidado, mis queridos amigos, para que no seamos culpables de esta horrible blasfemia de atribuir la obra del Espíritu Santo de Dios a algo psicológico, de alguna manifestación histérica. Seamos cuidadosos cuando hablamos de estas cosas.

Pero, luego hay otros, que, sin descartarlo como histeria, me parecen ser igualmente culpables de apagar el Espíritu, porque argumentan así. Ellos dicen: “El bautismo del Espíritu Santo es algo que no es experimental. El bautismo del Espíritu Santo es lo que le sucede a cada uno cuando nace de nuevo, cuando se nace de nuevo. Así que todos somos bautizados con el Espíritu, todos hemos recibido el bautismo”. Ahora, recuerde, que están hablando de lo que se describe en el segundo capítulo de los Hechos. Y dicen: ‘Sí, ese fue el bautismo del Espíritu Santo. Pero todos lo tenemos ahora, y es de una manera inconsciente, no somos conscientes de ello, nos pasa el momento en que creemos y somos regenerados. Es simplemente ese acto de Dios, que nos incorpora en el Cuerpo de Cristo. Ese es el bautismo del Espíritu. Así que no use su oración por otro bautismo del Espíritu, no le pida a Dios que derrame su Espíritu sobre la Iglesia, o que bautice a la iglesia de nuevo con su Espíritu Santo, un bautismo de poder. Esto es no experimental, y  como nos ha ocurrido a todos nosotros, no hay que pedirlo’.

O bien, el argumento está dicho de otra manera. Se enseña que lo que sucedió en el día de Pentecostés sucedió una vez y para siempre, que no se puede repetir, por lo que no es correcto que oremos para que el Espíritu Santo sea derramado.  Ellos dicen: “Dios, en el día de Pentecostés,  derramo su Espíritu sobre la Iglesia. Y el Espíritu Santo ha estado en la iglesia desde entonces. Por lo tanto’,  enseñan ellos, ‘en realidad esta mal orar por un derramamiento del Espíritu de Dios’. No es de extrañar que,  ese tipo de predicación esta ganando terreno en la actualidad, la gente ha dejado de orar por  avivamientos, y la Iglesia esta así por lo mismo.

Ahora hay otros, me parece, que son culpables de la misma cosa en esta manera. Ellos sólo hablan de ser llenos del Espíritu. Ellos dicen, “en eso nos tenemos que concentrar. Seguramente eso es todo lo que se demanda de la gente cristiana y de los miembros eclesiásticos, deben de estar siendo llenos del Espíritu y mientras está siendo llenos del Espíritu qué más se puede necesitar?” Ellos dicen “no hay necesidad de orar por estos bautismos y visitaciones de las cuales estás hablando. Porque no simplemente decirle  a la gente que sigan siendo llenos del Espíritu?” Así, podemos mirar, que hemos arribado a una posición donde todo lo necesario es la evangelización en un lado y después enseñarle a los convertidos sobre la  importancia de estar siendo llenos del Espíritu. Mientras que hagamos estas dos cosas nada más se necesita. Y estoy sugiriendo y muy seriamente, que esa es la razón principal porque la gente no estado orando por  avivamiento. Ellos no miran la necesidad de ello. Ellos nunca piensan en términos del Espíritu repentinamente descendiendo sobre la iglesia, por ejemplo, como lo hizo en el Pentecostés, sino también en el próximo día. Usted lo puede ver relatado en Hechos capítulo cuatro. Ahí estaban   los miembros de la iglesia, estaban orándole a Dios y se nos dice que de  repente el Espíritu Santo descendió sobre ellos y las paredes del edificio donde estaban tembló. Así aconteció, un bautismo posterior, un derramamiento del Espíritu, sobre Cornelio y su casa, esto pasó también, en otros lugares. Pero todo eso se deja a un lado, se olvida. Podemos mirar que la creencia en nuestros días es que no se necesita eso. La evangelización y después enseñar sobre el estar siendo llenos del Espíritu, y por lo tanto no hay espacio permitido para un derramamiento del Espíritu, no se espera y no acontece.

Después hay un grupo patético de gente y en cierta manera estos son los más patéticos de todos, los cuales dicen que no solo no debemos de orar por una visitación del Espíritu de esta manera, sino que también  no debemos de orar por un avivamiento de cualquier clase. Su argumento es así:  ‘estamos’ dicen ellos ‘viviendo en los últimos días. El advenimiento de Cristo está a las puertas. El Espíritu Santo ha sido quitado y si Dios esta quitando el Espíritu Santo qué derecho se tiene en orar para una  venida, y un derramamiento del Espíritu? La profecía debería de poner las cosas claras que no habrá otro avivamiento porque Cristo viene, y viene tan rápido que no hay tiempo para un avivamiento. Por lo tanto no hay ni que orar por ello’.

Ahora digo que esa es la objeción más patética de todas, porque todo este argumento se basa en un intento de interpretar un solo capítulo en las Escrituras: 2 Tesalonicenses 2. Se basa en la suposición de que lo que creen y enseñan es la única explicación posible de ese capítulo. Y en la exposición más dudosa concebible de un pasaje  muy difícil, estas personas dicen positivamente, y se imaginan que están siendo muy bíblicas al decir , que por lo tanto,  sin duda no se debería orar por un avivamiento. Han fijado los tiempos y  las ocasiones. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que no se preocupen acerca de los tiempos y las ocasiones. Las Escrituras nos dicen que ni, el mismo Señor Jesucristo  no sabía el día de su segunda venida, que sólo Dios sabía. Sin embargo, estas personas han llegado ahí, y son tan seguras de ello que dicen que no debemos orar por un avivamiento, porque el Espíritu Santo está siendo retirado. Estas personas, me parece, son culpables de este terrible pecado de apagar el Espíritu, y son en parte responsables, por lo tanto, por la sequía espiritual, y todo el estado de la Iglesia cristiana en la actualidad.

En otras palabras, le puse delante de usted que lo que muchos están disputando y negando e ignorando, es lo que yo llamaría la acción inmediata y directa del Espíritu Santo. Dicen que el Espíritu sólo funciona a través de la Palabra, y que no hay que esperar nada del Espíritu, aparte de lo que viene inmediatamente a través de la palabra. Y así, me parece a mí,  apagan el Espíritu, porque he leído en Hechos 13 que el Espíritu Santo le dijo a la iglesia de Antioquía, “sepárenme a Bernabé y a Saulo ” Y he leído en el capítulo 15 que el Concilio de Jerusalén, dijo: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros” “leo en el capítulo 16 que Pablo estaba ansioso de predicar el evangelio en Asia, pero el Espíritu no se lo permitió”. Quería predicar en Bitinia, pero el Espíritu Santo lo interrumpió y lo detuvo. La actividad viviente y poderosa  del Espíritu; el Espíritu viniendo directamente, por así decirlo,  controlando y dirigiendo, y orientando y dando órdenes, e indicando lo que se debía hacer; el Espíritu descendiendo  sobre ellos, eso es lo que siempre se tiene en los avivamientos. Pero eso es lo que parece haber desaparecido por completo de la mente de los hombres y las mujeres.

Mientras concluyo este capítulo, déjenme poner este hecho de nuevo. Para mí es muy llamativo y significativo. Compruebe lo que voy a decir por vosotros mismos. Mire muchos libros que se han escrito en este siglo presente sobre la doctrina del Espíritu Santo y trate de encontrar para mí un párrafo o una sección o un capítulo, sobre avivamientos. Ahora, aquí están los libros, se ven,  escritos sobre  la persona y la obra del Espíritu Santo, y no mencionan avivamiento. No mencionan una visitación del Espíritu de Dios, un derramamiento del Espíritu de Dios,  ni siquiera se menciona. Te podría dar  los nombres de los  autores. Ni una palabra de avivamiento. ¿Por qué no? No hay duda de que es a causa de la enseñanza que he descrito: no creen mas  en avivamientos.  Todo lo que tienes que hacer es seguir siendo llenos del Espíritu, y exhortando  a toda la iglesia para recibir eso.  No hay  ningún pensamiento en la mente, el Espíritu repentinamente  viniendo sobre personas,  de la manera que siempre lo hace  en los avivamientos,  haciendo sus maravillas. Ahora, si usted vuelve a leer los libros que fueron escritos sobre la persona y la obra del Espíritu Santo, por ejemplo, alrededor de 1860, por Smeaton, por ejemplo, y otros, se encuentran secciones sobre despertares religiosos[1], avivamientos religiosos. Se ocupan de esto de manera específica. En el pasado lo hicieron siempre, pero durante los últimos setenta a ochenta años, toda esta idea de una visita, un bautismo del Espíritu de Dios sobre la Iglesia, se ha ido.

Incluso los escritores evangélicos no mencionan avivamiento. Ni siquiera piensan en ello. Y sin duda  apagan  el Espíritu Santo de Dios porque el Espíritu Santo no sólo tiene lo que podríamos llamar su trabajo ordinario, sino que  tiene su trabajo extraordinario,  es decir, avivamiento. Por supuesto, hay que evangelizar, por supuesto, debemos predicar acerca de ser llenos del Espíritu, sí, pero más allá de eso, tenemos que clamar   a Dios que derrame su Espíritu sobre toda la Iglesia. Y eso es avivamiento, el descenso, la efusión del Espíritu por encima de su habitual trabajo ordinario, lo que, un derramamiento extraordinario e increíble, inusual, lo cual  Dios en su soberanía  y  gracia infinita ha hecho en la Iglesia de vez en cuando durante los largos siglos de su historia.

Examine de nuevo la doctrina del Espíritu Santo, y en el nombre de Dios, tenga cuidado no sea que, en su doctrina limpia y arreglada, este excluyendo y extinguiendo lo  más notable, lo que Dios hace periódicamente a través del Espíritu Santo,  enviándolo a nosotros,  visitándonos, para  bautizarlos,  reviviendo  toda la Iglesia de un modo milagroso y sorprendente.


[1] Jones se refiere a avivamientos cristianos. Religiosos es la palabra que se usaba antes, en nuestros dias tiene una conotacion despectiva de parte de aquellos que no quieren ni desean un compromiso serio con el cristianismo. Personalmente prefiero retener este termino porque me da un sentido de compromiso con el reino de Dios. Mateo 11:1-12.

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