La Manera en la que la Salvación del Alma tiene que ser buscada – Jonathan Edwards

 Traducido por Daniel Levi Meléndrez Becerra

Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.

Génesis 6:22

 

      En cuanto a estas palabras, me gustaría observar tres cosas:

  1. Qué fue lo que Dios le ordenó a Noé, a qué se refieren estas palabras. Fue la construcción de un arca de acuerdo con la dirección particular de Dios, para poder hacer frente al tiempo en el que el diluvio de aguas habría de venir, así como la provisión de comida para sí (Noé), su familia, y los animales, quienes debían ser preservados en el arca. Tenemos las órdenes particulares que Dios le dio respecto a este asunto, desde el versículo 14, “Hazte un arca de madera de gofer”.
  2. Podemos observar el diseño especial de la obra que Dios había ordenado a Noé: salvar a Noé y a su familia, mientras el resto del mundo debía de perecer ahogado. Vea los versículos 17, 18. Podemos observar  la obediencia de Noé. Él obedeció a Dios: lo hizo así Noé. Y su obediencia fue completa y universal: de acuerdo a todo lo que Dios le ordenó, así lo hizo él. Él no sólo comenzó, sino que fue a través de su trabajo, el cual Dios le había ordenado que llevara a cabo para lograr la salvación de la inundación. A ésta obediencia se refiere el apóstol en Hebreos 11:7: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase…”

DOCTRINA

      Debemos estar dispuestos a participar y pasar por las grandes empresas, con el fin de nuestra propia salvación.

      La construcción del arca, fue ordenada a Noé, para que él y su familia fueran salvos, y todo esto representaba una gran empresa: el arca era un edificio de gran tamaño; tenía 300 codos de largo, 50 codos de ancho, y 30 codos de altura. Un codo, en aquellos tiempos, era considerado por los hombres sabios como igual a 1 pie y medio de nuestra medida. Sin embargo, últimamente, algunos hombres sabios de nuestra nación viajaron hacia Egipto y otros países antiguos, midiéndose algunos edificios antiguos allí, los cuales tienes varios miles de años en pie, y las historias antiguas nos dan las dimensiones en codos; particularmente las pirámides de Egipto, que se encuentran en pie hoy en día. Mediante la medición de éstos, y mediante la comparación de la medida en pies con los antiguos relatos de su medición en codos, un codo representa alrededor de 22 pulgadas. Por lo tanto, los hombres aprendieron más últimamente a considerar un codo mucho más grande de lo que lo habían hecho anteriormente. Así que el arca, considerada mucho más grande por todos lados, parece representar casi el doble de la masa con la que se le consideraba anteriormente de acuerdo a éste cálculo del codo, que era de más de 550 pies de largo, alrededor de 90 pies de anchura, y unos 50 pies de altura.

Para construir una estructura con todos los departamentos y divisiones que eran necesarios, y de tal manera que fuera posible flotar en el agua por tanto tiempo, era una empresa grandiosa. Esto le tomó a Noé, así como a todos los hombres que empleó, unos 120 años más o menos para poder construirla. Durante mucho tiempo el Espíritu de Dios se esforzó, y la paciencia de Dios esperaba en el viejo mundo, como puedes ver en Génesis 6:3: “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años”. Todo esto mientras el arca estaba siendo preparada, como aparece en 1 Pedro 3:20: “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca…”. Fue un largo tiempo el que Noé empleó constantemente en este negocio. Los hombres estimarían que la empresa sería muy grande, y deberían mantenerse constantemente como empleados incluso por la mitad de ése tiempo. Noé debió tener un gran y constante cuidado en su mente para estos 120 años, en la superintendencia de este trabajo, y ver que todo había sido hecho exactamente en acuerdo a las órdenes que Dios le había dado.

No sólo fue Noé quien estuvo continuamente como empleado, se requerían un gran número de hombres para ser empleados durante todo ese tiempo, en la adquisición, recolección, e instalación de todos los materiales y ponerlos juntos en la forma debida. ¡Qué gran empresa era la que Noé debía llevar a cabo! Por un lado el continuo cuidado y labor, que era una obra de gran costo. No es probable que alguno de ésa generación perversa pusiera un dedo para ayudar el avance de la obra, la cual sin duda ellos creían que era simplemente el fruto de la locura de Noé, sin salario completo. Noé debió necesitar ser muy rico para poder asumir los gastos de dicha obra, y pagar a cada uno de tantos trabajadores empleados por tan largo tiempo. Hubiera sido un gasto muy grande para un príncipe; y, sin duda Noé era muy rico, como Abraham y Job lo fueron después. Pero es probable que Noé pasó toda su sustancia terrenal en ése trabajo, manifestando así su fe en la Palabra de Dios, mediante la venta de todo lo que tenía, así como la creencia de que seguramente vendría una inundación, que destruiría a todos; por lo que si debía mantener lo que tenía, sería de ninguna utilidad para él. En esto él nos da un ejemplo, nos muestra cómo debemos venderlo todo para nuestra salvación.

La empresa de Noé fue de gran dificultad, así como él fue expuesto a los reproches continuos de todos sus vecinos por los 120 años completos. Ninguno de ellos creyó lo que él les dijo acerca de una inundación que estaba a punto de ahogar al mundo. Para un hombre llevar a cabo una obra tan vasta, bajo la noción de que debía ser el medio que para salvar al mundo que debía ser destruido, lo convirtió constantemente en el hazmerreír. Cuando estaba a punto de contratar a los trabajadores, sin duda, todos se rieron de él, y podemos suponer que si bien los trabajadores accedieran trabajar por un salario, aún continuaron burlándose de la “locura” de los que empleaban. Cuando el arca se inició, podemos suponer que todo el que pasó y vio una enorme masa de pie allí, se burló de ella, llamándola “la locura de Noé”.

En estos días, los hombres difícilmente realizan o se someten a algo que los hace objeto de reproche de todos sus vecinos. De hecho, si en alguna ocasión algunos les reprochan, pueden conseguir a otras personas que les honren por lo que hacen. Pero es muy difícil para un hombre seguir un camino que lo convierte en el hazmerreír del mundo entero, y no pueda encontrar a ninguno que no lo desprecie. ¿Dónde está el hombre que pueda soportar el impacto de una prueba de 20 años?

Pero en una empresa como esta, Noé bajo la dirección divina, llamado a ir a través de ella, pudo conocer que él y su familia serían salvos de la destrucción que estaba a punto de llegar al mundo. El comenzó, y también terminó: “Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”.  El largo periodo de tiempo no lo fatigó: el no creció cansado de su enorme gasto. Él se levanto frente al golpe de las burlas constantes de todos sus vecinos, y de todo el mundo, año tras año: el no creció cansado de ser el hazmerreír, a fin de darlo todo en su empresa; perseveró en ella hasta que el arca fuera terminada. Después de esto, tuvo la carga y el problema de conseguir víveres para el mantenimiento de su familia, y de todos los diferentes tipos de criaturas, por tan largo tiempo. A dicha empresa él fue llamado y pasó por ella con el fin de una salvación temporal. ¡Por medio de qué empresa tan grande entonces deben los hombres pasar para obtener como su fin la salvación eterna! Una salvación de un diluvio eterno; de ser abrumando por las olas de la ira de Dios, de la que el diluvio de Noé no era sino solo una sombra.

Tendré a bien manejar esta doctrina bajo las tres proposiciones siguientes:

  1. Hay un trabajo o negocio que debe ser emprendido y logrado por los hombres, si ellos se salvaran.
  2. Este negocio es una gran empresa.
  3. Los hombres deben estar dispuestos a entrar en y salir a través de esta empresa a pesar de que sea grande, puesto que es para su propia salvación.

Proposición. Hay un trabajo o negocio al que los hombres deben entrar y cumplir, con el fin de su salvación. – Los hombres no tienen razón para esperar ser salvos en la holgazanería, o ir al cielo de una manera en la que no hagan nada. No; con el fin de ella, hay una gran obra, que no debe ser sólo comenzada, sino también finalizada. – Voy a hablar sobre esta propuesta, en respuesta a dos preguntas.

  1. ¿Cuál es este trabajo o negocio que debe llevarse a cabo y ser consumado con el fin de la salvación del hombre?

Respuesta. Es el trabajo de la búsqueda de la salvación en una forma de observancia constante de todas las obligaciones que Dios le da directamente en Su Palabra. Si pudiéramos ser salvos, debemos buscar la salvación. Porque, aunque los hombres no obtienen el cielo por sí mismos, no van allí por casualidad, o sin ninguna intención o esfuerzo propio. Dios, en Su Palabra, ha dirigido al hombre a buscar su salvación como ellos esperarían obtenerla. Hay una carrera que tenemos por delante, que debemos llevar, y en ésa carrera salir victoriosos, con el fin de ganar el premio.

Las Escrituras nos han dicho cuáles son los deberes en particular que debemos realizar con el fin de nuestra salvación. No es suficiente que el hombre busque su salvación observando algunos de ésos deberes; todos ellos deben ser observados universalmente. El trabajo que tenemos que hacer no es sólo la obediencia para algunos de los Mandamientos de Dios, sino todos ellos. Un cumplimiento de cada estatuto de adoración; un uso diligente de todos los medios designados de la Gracia; un cumplimiento de todos los deberes de Dios para el hombre. –No es suficiente que los hombres tengan un poco de respecto hacia todos los Mandamientos de Dios, y que puedan decir: “buscamos nuestra salvación observando un poco de cada Mandamiento de Dios”; ellos deben entregarse a Él.

No deben hacer de éste un negocio de paso, o una cosa en la que son negligentes y descuidados, o que lo hacen con una mano floja; dicha empresa debe ser su gran negocio, siendo atendido como su gran preocupación. No sólo deben buscar, deben luchar; deben hacer todo lo que esté en su poder, como hombres plenamente comprometidos en sus mentes, e influenciados a seguir adelante con un gran deseo y propósito firme. Ellos deben actuar como los que ven por sobre todas las cosas la importancia de la religión, que todo lo demás debe ser una aventura ocasional, y nada debe estar en competencia con sus deberes. Esto debe ser la única cosa que ellos hagan;  Filipenses 3:13 : “…Pero una cosa hago:…”. – Debe ser la empresa a la que todas las demás cosas ceden lugar, y en la que estemos siempre dispuestos a ocuparnos, como un sacrificio. Debemos estar dispuestos a desprendernos de los placeres y el honor, los bienes y la vida, venderlo todo, pues podemos lograr el éxito al cumplir con este negocio.

Se requiere no sólo que el hombre haga alguna cosa en este negocio, sino que debe darse a sí mismo; lo que implica negarse a sí mismo, a todos sus negocios y placeres temporales. Este es el significado de la cruz, de tomar el yugo de Cristo sobre nosotros, y de negarnos a nosotros mismos para seguir a Cristo. El joven rico, que llego a Cristo de rodillas para saber qué debía hacer para ser salvo, Marcos 10:7, en cierto sentido buscó su salvación pero no la obtuvo. En cierto sentido, guardó todos los mandamientos desde su juventud; pero no estaba cordialmente entregado a este negocio. El no había hecho un sacrificio para todos sus placeres, como parece cuando Cristo vino para juzgarlo, pues no quería separarse de sus propiedades.

No sólo es necesario que los hombres parezcan muy comprometidos, aparezcan como si estuvieran dedicados a su servicio por un tiempo; pero debe hacer una devoción constante, de manera perseverante, como lo fue Noé en el negocio de la construcción del arca, pasando con ese asunto grande, difícil y costoso, hasta que fue terminado, y hasta que vino el diluvio. Los hombres deben no sólo ser diligentes en el uso de los medios de la Gracia, y estar ansiosamente entregados en escapar  de la ruina eterna, hasta que obtengan esperanza y consuelo; sino que también después deben perseverar en las tareas de la religión, hasta que venga el diluvio, el diluvio, el flujo de la muerte. No se debe sólo a las facultades, fuerza y las posesiones de los hombres que se entregan a este trabajo, sino también su tiempo y sus vidas; ellos tienen que renunciar a su vida entera, incluso hasta el mismo día en el que Dios haga venir las tormentas y la inundación. Este es el trabajo o negocio que los hombres tienen que hacer para obtener su salvación.

Pregunta 2. ¿Por qué es necesario que los hombres se comprometan a ir a través de una empresa para obtener su salvación?

      Respuesta 1. No para merecer la salvación, o para recomendar la Misericordia Salvadora de Dios. Los hombres no son salvos por alguna obra que hayan realizado, y sin embargo no son salvos sin obras. Si simplemente nos limitamos a considerar qué es lo que, o de acuerdo a qué, son salvos los hombres, ninguna obra en absoluto es necesaria para su salvación. De acuerdo a lo anterior, ellos son completamente salvos sin realizar ninguna obra o trabajo: Tito 3:5 : “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hechos, sino por SU MISERICORDIA, por el lavamiento de la REGENERACIÓN, y por la RENOVACIÓN en el Espíritu Santo.” En efecto, debemos ser salvos de considerando las obras; pero no las nuestras. Es por medio de las obras que Cristo ha hecho por nosotros. Las obras son el precio fijo de la vida eterna; es fijada por una norma eterna e inalterable de la justicia. Pero desde la caída no hay esperanza de que podamos realizar dichas obras, sin salvación ofrecida libremente, sin dinero y sin precio. Pero,

  1. A pesar de que no sea necesario que nosotros hagamos algo para merecer la salvación, que Cristo ha merecido plenamente para todos los que creen en Él; sin embargo, Dios, con fines sabios y santos, ha señalado, que nosotros deberíamos venir a la salvación final de ningún otro modo, sin ésas “buenas obras” que hemos hecho. Dios no salvó a Noé a causa de la labor y gastos que él tuvo en la construcción del arca. La salvación de Noé del diluvio fue un ejemplo de la Misericordia gratuita y única de Dios. Ni Dios tiene necesidad del cuidado de Noé, o del costo, o de la mano de obra, para construir un arca. El mismo poder que creó el mundo, y que trajo el diluvio de aguas sobre la tierra, podría haber hecho el arca en un instante, sin ningún tipo de cuidado o gasto por parte de Noé, o de cualquier otro trabajador que fuera empleado durante mucho tiempo. Sin embargo, Dios se complació en que la salvación de Noé fuera de esta forma. Así que Dios ha establecido que el hombre no sería salvo sin su empresa y realizar el trabajo del que les he estado hablando; y por lo tanto se nos ordena “…ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor” Filipenses 2:12.

      Hay muchos fines sabios que serán contestados por el establecimiento de semejante obra como requisito previo para la salvación. La Gloria de Dios lo requiere. Pues aunque Dios no tiene necesidad de que los hombres hagan algo para incitar su Misericordia Salvadora, sin embargo, reflejaría mucho de la Gloriosa Sabiduría y Santidad de Dios, para otorgar la salvación a los hombres de una manera que se fomente la pereza y la maldad; o de cualquier otra forma en la que se fomente la diligencia y santidad. El hombre fue creado con capacidad de acción, con muchos poderes tanto en el cuerpo como en la mente, tal y como le convenía a él. Él fue hecho para trabajar y no para la ociosidad, y el trabajo principal para el que fue creado, fue el de la religión. Por lo tanto, se convierte en la Sabiduría de Dios para otorgar salvación y felicidad en el hombre, de tal manera que la mayoría tienda a promover su objetivo en este sentido, y,  para despertarlo en el uso diligente de sus facultades y talentos.

Se convierte en la Sabiduría de Dios el así ordenarlo, que las cosas de gran valor e importancia no deberían ser obtenidas sin un gran esfuerzo y mucha diligencia. Gran parte del aprendizaje humano y los mayores logros morales no se obtienen sin el cuidado y labor necesarios. Eso ha sido ordenado sabiamente, a fin de mantener en el hombre una sensación debida hacia aquéllas cosas que son excelentes. Si las cosas grandes fueran obtenidas de manera sencilla, los hombres las menospreciarían y las tomarían muy a la ligera. Comúnmente los hombres desprecian las cosas que son baratas y fáciles de obtener.

Aunque el trabajo de obediencia llevada a cabo por el hombre, no es necesaria para merecer la salvación; sin embargo, es necesaria para ser preparado para ella. Los hombres no pueden estar preparados para la salvación sin buscarla de la manera como ha sido descrita. Esto es necesario a fin de que ellos tengan un sentido propio de sus necesidades, y de su indignidad; y para que estén preparados y dispuestos para la el gran premio: la salvación, cuando les sea otorgada, y estén verdaderamente agradecidos hacia Dios por ella. La exigencia de una obra tan grande para nuestra salvación es completamente incompatible con la libertad de la oferta de nuestra salvación; ya que después de todo, ambos son ofrecidos y otorgados sin estimar nuestro trabajo, como el precio o la causa meritoria de nuestra salvación, como ya he explicado. Además, la salvación otorgada de esta forma es mejor para nosotros, más para nuestro beneficio y felicidad, tanto en este mundo como en el futuro, que si se hubiera otorgado sin la exigencia.

II. Propósito. Este trabajo u ocupación, que debe realizarse para la salvación de los hombres, es una gran empresa. Eso les es común a los hombres sobre los cuales se les ha instado sobre dicha obra. Desprenderse totalmente de todos sus pecados, y renunciar a ellos en el negocio de la salvación, sin  hacer una reserva de cualquier concupiscencia, sometiéndose y cumpliendo con todos los mandamientos de Dios, en todos los casos, le parece a muchos una cosa tan grande, que en vano intentarían emprenderla. Al hacerlo, les parece que deben renunciar a sí mismo para una esclavitud perpetua. La mayor parte de los hombres, pues, elige posponer dicha obra, y mantenerse alejados de ella lo mayormente posible. No pueden soportar la idea de entrar inmediatamente en este tipo de servicio difícil, y en lugar de hacerlo, corren el riesgo de ser condenados eternamente, sin tener una futura oportunidad segura. A pesar de que el negocio de la salvación está realmente lejos de ser como a  tales hombres les parece, el diablo va a asegurarse, si puede, de representar dicho negocio lo más negro y terrible que pueda; sin embargo, es en verdad un gran trabajo, una gran empresa, y es justo que todos los que lo emprenden, conozcan el costo de antemano, y sean sensible a la dificultad que implica. Pues aunque el diablo desalienta a muchos de esta empresa, representándola mucho más difícil de lo que realmente es; sin embargo, con otros tomar el curso contrario, adulándolos para hacerles pensar que es algo demasiado sencillo, un negocio trivial, que puede hacerse en el tiempo que a ellos les plazca, por lo que los anima a postergarlo. Así que ninguno concibe otro concepto de que el negocio de la religión, el cual es absolutamente necesario para su salvación, sea una gran empresa. Es como en las siguientes consideraciones.

1. Es una labor de gran esfuerzo y cuidado. Hay muchos mandamientos para ser obedecidos, muchos deberes por hacer, deberes para con Dios, para con nuestro prójimo, y para con nosotros mismos. Hay mucha oposición en el camino a esos deberes desde el exterior (afuera).  Hay un sutil y poderoso adversario, colocando todo tipo de bloques en el camino. Existen innumerables tentaciones por parte de Satanás que debemos resistir y rechazar. Hay una gran oposición por parte del mundo, innumerables trampas establecidas por todos lados, muchas rocas y montañas por pasar, muchas corrientes por atravesar, y muchos halagos y tentaciones de un mundo vano por ser resistidas. Hay una gran oposición desde dentro; un corazón entorpecido y lento, que es excesivamente opuesto a la actividad en la religión, lo cual es necesario; un corazón carnal, que es opuesto a la religión y a los ejercicios espirituales, y que continuamente dibuja el camino contrario; y un corazón orgulloso y engañoso, en el que la corrupción estará ejerciendo en todo tipo de formas. Así que nada puede hacerse para producir un efecto, si no se tiene una observancia estricta y cuidadosa, un gran esfuerzo y lucha.

2. Es un trabajo constante. En este negocio, que requiere mucho trabajo, los hombres aman para posteriormente tener un espacio de relajación, descansando así de su trabajo extraordinario. Pero este es un negocio que debe ser seguido todos los días. Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Nunca debemos relajarnos en este negocio; debemos proseguir en el día a día. Si en algunas ocasiones nos emocionamos y hacemos un gran ajetreo respecto a la religión, pero luego dejamos todo a un lado para tomar nuestra comodidad, y lo hacemos así de vez en cuando, no tendremos ningún efecto bueno; tuvimos incluso como bueno el no hacer nada en absoluto. El negocio de la religión nunca es para llegar a un buen asunto, ni es el trabajo para alguna vez llevar a cabo un buen propósito.

3. Es una gran empresa, ya que tiene un alto costo. Debemos, en este respecto, venderlo todo; debemos seguir este negocio a expensas de todos los placeres y deleites ilícitos, a expensas de nuestra comodidad carnal, frecuentemente incluso a expensas de nuestra sustancia, de nuestro honor entre los hombres, la buena voluntad de nuestros vecinos, a expensas de todos nuestros amigos terrenales, e incluso, a expensas de nuestra propia vida. Esto es como la empresa de Noé para construir el arca, la cual, como se ha mostrado, era una empresa costosa: le costó su reputación entre los hombres, exponiéndose asimismo como el continuo hazmerreír de sus vecinos y de todo el mundo: le costó sus bienes y también le costó muy probablemente todo lo que tenía.

4. A veces, el miedo, la angustia, el ejercicio de la mente, que son objeto de respeto de este negocio, y la salvación del alma, son grande y largamente continuadas, antes de que cualquier confort sea obtenido. A veces, las personas en esta situación laboral de larga duración en la oscuridad y, en ocasiones, por así decirlo, en el mismo fuego, tienen una gran angustia en sus conciencias, grandes temores, y muchas tentaciones complicadas, antes de que obtengan luz y confort para que su cuidado y labor sean más fáciles para ellos. Ellos a veces con seriedad, y por un largo tiempo, buscan confort, pero no lo encuentran, porque no lo buscan de la manera correcta, ni en los propósitos adecuados. Por lo tanto Dios esconde su rostro. Ellos lloran, pero Dios no responde sus oraciones. Se esfuerzan, pero todo parece en vano. Parece que se dan a ellos mismos para ir hacia adelante, o más cerca de la liberación del pecado: pero van hacia atrás, en lugar de ir hacia adelante. Ellos no ven los destellos de luz: las cosas parecen cada vez más oscuras. A tal grado que ellos normalmente están listos para ser desalentados, y hundirse bajo el peso de su angustia presente, y bajo la perspectiva de la miseria en el futuro. En esta situación, y bajo estas vistas, algunos son conducidos a la desesperación. Muchos, después de haber obtenido un poco de consuelo, son de nueva cuenta envueltos en la oscuridad y los problemas. Así es con ellos como lo fue con los cristianos hebreos, Hebreos 10:32 “Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos”. Algunos, a través del hábito de la melancolía y destemplanza del cuerpo, junto con las tentaciones de Satanás, pasan gran parte de sus vidas en la angustia y oscuridad, incluso después de haber obtenido algo de confort.

5. Es un negocio que, a causa de las muchas dificultades, trampas y peligros que lo acompañan, requiere mucha instrucción, consideración y consejo. No hay negocio en el que se necesite más consejo que en éste. Es una empresa difícil, un asunto difícil para proceder rectamente en él. Existen miles de caminos equivocados que los hombres pueden tomar; hay muchos laberintos por donde muchas almas pobres pueden enredarse y nunca encontrar la salida; hay muchas rocas en las que miles de almas han naufragado, por falta de, haberse dirigido correctamente.

Los hombres, por sí mismos, no saben cómo proceder en este negocio, al igual que muchos hijos de Israel en el desierto no sabían a donde ir sin la guía de la columna de nubes y de fuego. Hay una gran necesidad de que ellos busquen las Escrituras, y estén diligentemente atentos a las instrucciones y direcciones contenidas en ella, como una antorcha que brilla en un lugar oscuro y pidan consejo de los expertos en esos asuntos. Y no hay otro negocio en el que los hombres necesiten tanto la búsqueda de Dios en oración, para su consejo, y que va a guiarlos por el camino correcto, y les mostrará la puerta estrecha. “Porque estrecha es la puerta y angosto es el camino a la vida, y pocos son los que la hallan;”  sí, no hay ninguno que la encuentre sin la dirección del cielo. La construcción del arca fue un trabajo de gran dificultad en este relato, pues la sabiduría de Noé no era suficiente para dirigir la manera de realizar dicha construcción, de manera que se garantizara una seguridad suficiente como para soportar una inundación, y que debería ser una morada cómoda para sí mismo, su familia, y todos los diversos tipos de bestias, aves, y reptiles. Nunca pudo haber sabido la forma de construir dicha arca sin la dirección de Dios.     

6. Este negocio no acaba hasta que la vida termina. Los que emprenden este laborioso, cuidadoso, costoso negocio, y además, que requiere la auto-negación, no debe esperar el descanso de sus labores, hasta que la muerte haya puesto fin a los mismos. La larga permanencia de Noé en el trabajo que emprendió fue lo que lo hizo de ese trabajo, una gran empresa. Esto también fue lo que hizo que el viaje de los hijos de Israel por el desierto fuera tan grande para ellos, que continuó por tanto tiempo. Sus espíritus desfallecieron, ellos se desanimaron, y ya no tenían un corazón para seguir adelante con tan gran empresa. Pero así es este negocio que corre en paralelo a la vida, ya sea largo o más corto. A pesar de que deberíamos vivir hasta una edad avanzada, nuestra carrera y la guerra no acabarán hasta que la muerte venga. No debemos esperar que un fin será puesto a nuestro trabajo, cuidado, y la lucha, por la esperanza de un buen estado que podemos obtener. Los logros anteriores y el éxito del pasado no nos excusan de lo que nos queda en el futuro, ni hacen el trabajo futuro y cuidados constantes, cosas innecesarias para nuestra salvación.

III. Los hombres deben estar dispuestos a participar y pasar a través de esta empresa, por grande y difícil que pudiera parecerles, puesto que es para su propia salvación. Porque,

1. Un diluvio de la ira seguro vendrá. Los habitantes del viejo mundo no creían que el diluvio de aguas vendría sobre la tierra como Noé les había dicho, aunque lo hizo en muchas ocasiones; tampoco tuvieron cuidado para huir de la destrucción. Sin embargo el diluvio vino; ninguna de las cosas de las que Noé les había advertido, falló.

Así que sin duda vendrá un diluvio más terrible de la ira divina sobre este mundo malvado. Estamos advertidos acerca de ello en las Escrituras, y el mundo, como en aquél entonces, no cree tal cosa. Sin embargo la amenaza se cumplirá, así como fue cumplida en el viejo mundo. Un día de ira viene; vendrá en el tiempo señalado; no tardará, no demorará ni un momento más del tiempo señalado.   

2. Todo aquello que se haya hecho y que no vaya de acuerdo a la empresa, es decir, que no pase a través de la gran obra mencionada, será tragado en este diluvio. Cuando las inundaciones vengan, aplastarán al mundo perverso: todos aquellos que no hayan tenido los cuidados para preparar un arca, seguramente serán tragados en ellas; ellos no encontrarán otra forma de escapar. En vano se puede esperar la salvación en las colinas, y en la multitud de montañas; porque la inundación superará las partes más altas de las montañas. O si ellos se esconden en las cuevas y cavernas de las montañas, aún allí las aguas de la inundación los encontrarán, y perecerán miserablemente. Como las personas del viejo mundo que no estuvieron en el arca perecieron, Génesis 7:21,23, de la misma manera, todos aquellos que no hayan asegurado un lugar en el arca espiritual del evangelio, perecerán de una manera mucho más miserable que las personas del viejo mundo. Sin duda alguna, los habitantes del viejo mundo tuvieron muchos artificios para salvarse. Algunos de ellos, podemos suponer, ascendieron a los techos de sus casas, siendo impulsados de un piso a otro, hasta que al final perecieron. Otros se treparon a las cimas de las altas torres; quienes, sin embargo, fueron arrastrados por las embravecidas olas de la corriente ascendiente. Algunos se subieron a las copas de los árboles; otros a las cimas de las montañas, y, especialmente, a las cimas de las montañas más altas. Pero todo eso fue en vano; la inundación, tarde o temprano, los tragó a todos; solo Noé y su familia, quienes tomaron los cuidados necesarios para construir un arca, quedaron con vida. Así que, sin duda, será el fin del mundo cuando Cristo regrese para juzgar al mundo con justicia. Algunos, cuando volteen hacia arriba y lo vean viniendo en las nubes del cielo, se esconderán en los armarios, y en lugares secretos de sus casas. Otros volarán a las cuevas y cavernas de la tierra, intentando esconderse allí. Otros llamarán a las rocas y a las montañas para que caigan sobre ellos, y los escondan del Rostro de Aquél que está sentado en Su Trono, y de la ira del Cordero. Así que, después de que la sentencia sea pronunciada, y los hombres malvados vean aquél terrible fuego que viene, para quemar este mundo por siempre, y que será un diluvio de fuego, que quemará la tierra, incluso hasta las raíces de las montañas, y en su mismo centro. Deuteronomio 32:22 “Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol; Devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los fundamentos de los montes”. Yo opino, que los hombres verán, después de la sentencia, este gran fuego, comenzando a encenderse, y apoderarse de esta tierra; allí no habrá muchos artificios ideados para escapar, algunos volarán a las cavernas y agujeros en la tierra, algunos se esconderán en un lugar, otros en algún otro. Pero dejarlos esconderse en donde quiera, o hacer lo que deseen, será absolutamente en vano. Cada cueva arderá como un horno, las rocas y montañas se fundirán con el fuego abrasador, y si ellos pudieran deslizarse al mismo centro de la tierra, aún el calor los seguiría, y el furor con mucha violencia, de la misma forma allí, como en la misma superficie. Así que, cuando los hombres malvados descuidan su gran obra en esta vida, y no están dispuestos a pasar por la dificultad y esfuerzo que implica esta obra, se acercan a la muerte, ellos, en muchas ocasiones hacen cosas para escapar de la muerte, y emplean muchos esfuerzos para alargar sus vidas, por lo menos un poco más. Por este fin, envían por médicos, y tal vez muchos de ellos sean consultados, y sus recetas sean puntualmente observadas. Ellos usan muchos esfuerzos para salvar sus almas del infierno. Ellos claman a Dios; confiesan sus pecados pasados; prometen una reforma futura; y, ¡Qué no darían por una adición pequeña a sus vidas, o alguna esperanza de felicidad futura! Pero todo resulta en vano: Dios ha numerado sus días y les dio fin; y como ellos pecaron más allá del día de la Gracia, deben pagar las consecuencias, y para siempre encontrarse en el dolor.

3. La destrucción, cuando venga, será infinitamente terrible. La destrucción del viejo mundo por el diluvio fue terrible, pero la destrucción eterna que viene sobre los malvados es infinitamente peor. Ese diluvio de aguas no era más que una imagen de este terrible diluvio de la venganza divina. Cuando las aguas comenzaron a descender, más como chorros o cataratas, o la caída de un gran río, como una lluvia; lo que es un aspecto terrible es que ¡ahí estaba la ira de Dios! Esto, sin embargo, es solo una imagen del terrible derramamiento de la ira de Dios que será para siempre, sí, por los siglos de los siglos, sobre los hombres perversos. Y cuando las fuentes del gran abismo se rompan, y las aguas broten de la tierra, a pesar de que ellas se han extendido fuera del seno (Job 38:8), ésta fue una imagen de los poderosos brotes de la ira de Dios, la cual vendrá, cuando las puertas del diluvio de la ira de Dios sean elaboradas. ¡Cuánto podemos suponer, que los hombres malvados del antiguo mundo se arrepintieron de no haber atendido a las advertencias que Noé les había dado, cuando ellos miraron estas cosas espantosas, y vieron que iban a perecer! ¡Cuánto más se arrepentirán aquéllos que se nieguen a obedecer las advertencias de gracia del evangelio, cuando vean el fuego de la ira de Dios viniendo contra ellos, cayendo del cielo, y estallando por todos lados, fuera de las entrañas de la tierra!

4. Aunque el trabajo que es necesario para la salvación del hombre es una gran obra, sin embargo, no es imposible. Lo que se le solicitó a Noé, sin duda alguna, parecía una gran y difícil empresa. Sin embargo él la emprendió con determinación, y fue llevado a través de ella. Así que si nosotros emprendemos esta obra con la misma buena voluntad y determinación, sin duda alguna tendremos éxito. Sin embargo, por difícil que sea, multitudes han pasado a través de él, y han obtenido salvación por los medios. No es un trabajo que va más allá de las facultades de nuestra naturaleza, ni más allá de las oportunidades que Dios nos da. Si los hombres atendieran las advertencias, y obedecieran el consejo, si en verdad fueran sinceros, su trabajo sería algo normal, tomarían sus oportunidades, usarían sus ventajas y serían firmes, y no vacilarían; no fallarían.

APLICACIÓN.

      El uso que haría de esta doctrina, es el exhortar a todos a emprender e ir a través de ésta gran obra, la que tendrán que hacer para ser salvos, y esto permita que el trabajo parezca cada vez más grande y difícil. Si su naturaleza es contraria a ella, y parece que hay cosas muy terribles en el camino, tanto que su corazón está listo a fallar ante la expectativa; sin embargo, considere seriamente lo que se ha dicho, y actúe siguiendo la parte sabia. Viendo que es para ustedes, para su propia salvación; mirando que es para una gran salvación, para su destrucción de la destrucción eterna; y viendo que es de necesidad absoluta para su salvación, que el diluvio de la ira Divina vendrá, donde no habrá forma de escapar si no se tiene preparada un arca; ¿No es mejor para usted emprender la obra, participando en ella con toda su fuerza, y yendo a través de ella, aunque esto no pueda hacerse sin gran esfuerzo, cuidado, y dificultad, y un gran costo?

Yo no emplearía medios halagadores en relación a este trabajo, o ir al punto de hacerle creer que ha encontrado un trabajo fácil: No, yo no esperaría tal cosa. Me gustaría que se sentase y calcule el costo; y si no puede encontrar en su corazón el participar en una grande, difícil, demandante, y costosa empresa, y perseverar en ella hasta el fin de su vida, no pretenda ser religioso. Satisfágase en su comodidad; siga con sus placeres; comer, beber, y ser feliz; incluso terminará yendo directo al infierno siguiendo en ése camino, y nunca más habrá más pretextos para buscar la salvación. Aquí, en particular, hay que tomar en cuenta varias cosas.

1. ¿Con qué frecuencia ha sido usted advertido del diluvio de la ira venidera de Dios? ¿Qué tan frecuentemente se le ha hablado del infierno, ha escuchado de las amenazas que la Palabra de Dios establece ante usted, y cuántas veces ha sido advertido para que huya de la ira venidera? Esto es con usted como lo fue con los habitantes del viejo mundo. Noé les advirtió abundantemente del diluvio que se aproximaba, y les aconsejó que tomaran los cuidados necesarios para que se salvaran, 1 Pedro 3:19,20. Noé les advirtió con palabras; y también les predicó. También les advirtió con sus acciones. Su construcción del arca, que le llevó tanto tiempo, y en la que empleó muchas manos, fue una advertencia permanente para ellos. Todos los golpes del martillo y el hacha, en el proceso de construcción del arca, fueron muchas advertencias y llamadas al viejo mundo, para que tomaran los cuidados necesarios y salvaran sus vidas de la destrucción venidera. Cada golpe de los trabajadores, era un toque de Jesucristo a las puertas de sus corazones: pero ellos no quisieron escuchar. Todas esas advertencias, aunque fueron repetidas todos los días, y continuamente por tan largo periodo de tiempo, no sirvieron de nada.

Ahora, ¿no es así con ustedes como lo fue con ellos? ¡Cuántas veces has sido advertido! ¡Cuántas veces ha escuchado las advertencias de las llamadas del evangelio, Domingo tras Domingo, durante todos estos años! Sin embargo, ¡cómo es que algunos de ustedes no han considerado, más que los habitantes del viejo mundo, el ruido de las herramientas de los trabajadores en el arca de Noé!

Objeción. Pero aquí, esto puede ser objetado por algunos, que aunque es cierto que a ellos, muy a menudo se les ha hablado del infierno, sin embargo, nunca han visto alguna cosa de él, y por lo tanto ellos no pueden darse cuenta de que existe tal lugar. Frecuentemente han escuchado del infierno, y se les ha dicho que cuando mueran los hombres malvados, ellos irán al lugar más horroroso de tormento; que en un futuro estarán en un día de juicio, y que el mundo será consumido por el fuego. Pero, ¿Cómo saben ellos que esto es realmente así? ¿Cómo saben ellos en qué se convierten los hombres malvados cuando mueren? Ninguno de ellos volverá a decirles. Ellos no tienen nada de que depender, más que de la palabra que escuchan. ¿Y cómo saben ellos que esto no es más que una fábula astutamente ideada?

Respuesta. Los pecadores del viejo mundo tuvieron exactamente la misma objeción contra lo que Noé les había dicho acerca del diluvio que ahogaría al mundo entero. Sin embargo la Palabra revelada de Dios resultó ser evidencia suficiente de que tal cosa vendría. ¿Cuál fue la razón de que ninguno de los muchos millones que poblaban la tierra no creyeron en lo que Noé les dijo, pero esto, que fue una cosa extraña, nunca antes se había conocido? Y ¡qué historia tan extraña, que Noé haya aparecido ante ellos, y les haya dicho de un diluvio de aguas que superaría las cimas de las montañas! Por lo tanto, se dice en Hebreos 11:7 que, “Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían…”. Es probable que ninguno imaginara cómo el mundo entero podría ser ahogado en un diluvio de aguas; y todos estaban listos a preguntar, dónde existía el agua suficiente para que aquello sucediera; y por consecuente, la forma en que debía ser traída a la tierra. Noé no les dijo cómo esto debía suceder; él sólo les dijo que aquello debía suceder: y eso resultó ser suficiente. El evento mostró su locura en que no dependió meramente de la Palabra de Dios, quien era capaz, de hacer que eso pasara, y quien no podía mentir.

De la misma manera la Palabra de Dios probará ser verdadera, en la amenaza de una inundación de ira eterna que aplastará a todos los malvados. Usted lo creerá cuando el evento lo pruebe, cuando sea demasiado tarde para la fe. La Palabra de Dios nunca fallará; nada es más seguro que esto: el cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra de Dios nunca pasará. Es más firme que las montañas de bronce. Al final la visión hablará y no mentirá. El decreto saldrá a la luz, y todos los hombres malvados tendrán que reconocer que Dios es el Señor, que Él es un Dios Verdadero, y que ellos son unos necios que no creerán en Su Palabra. Los malvados del viejo mundo tomaron a Noé como un tonto por creer tanto en la Palabra de Dios, de la manera en la que lo hizo, con toda la fatiga y los costos de construir el arca; pero el evento mostró que ellos mismos eran los tontos, y que él fue el sabio.

2. Considere que el Espíritu de Dios no contenderá para siempre con usted; ni su largo sufrimiento estará por siempre con usted. Así que, Dios dijo acerca de los habitantes del viejo mundo, Génesis 4:3 “No contenderá para siempre mi Espíritu con el hombre, porque ciertamente él es carne; más serán su días ciento veinte años”. Durante todo este tiempo Dios estuvo contendiendo con ellos. Fue un día de gracia para ellos, y en todo este tiempo el prolongado sufrimiento de Dios estuvo esperando por ellos: 1 Pedro 3:20 “Los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca…”. En todo este tiempo ellos tuvieron una oportunidad de escapar, si hubieran obedecido y creído en Dios. Incluso después de que el arca fue terminada, que parece haber sido poco antes del diluvio, aún tuvieron una oportunidad; la puerta del arca estuvo abierta por algún tiempo. Hubo un tiempo que Noé empleó para almacenar víveres en el arca. Incluso entonces no era demasiado tarde; la puerta del arca aún se mantenía abierta. Cerca de una semana antes de que el diluvio viniera, Noé recibió la orden de reunir todas las bestias y pájaros. Durante esta última semana la puerta del arca se mantuvo abierta. Pero en el mismo día en el que el diluvio llegó, mientras la lluvia estaba retenida, Noé, su esposa, sus tres hijos, y sus tres esposas, entraron en el arca; y se nos dice en Génesis 7:16, que “Jehová le cerró la puerta”. Entonces el día de la paciencia de Dios había pasado, la puerta del arca se había cerrado; Dios mismo, que cierra y ningún hombre abre, cerró la puerta. Entonces toda su esperanza de escapar del diluvio había pasado; era demasiado tarde para arrepentirse de no haber atendido a las advertencias de Noé, y de no haber entrado en el arca mientras la puerta se mantuvo abierta.

Después de que Noé y su familia entraron en el arca, y Dios la cerró, después las ventanas del cielo fueron abiertas, y vieron cómo las aguas caían del cielo, podemos suponer que los que estaban cerca del arca corrieron a la puerta, llamando y tocando desesperadamente, y llamando lastimosamente para entrar. Pero era demasiado tarde; Dios mismo había cerrado la puerta, y Noé no tenía autorización, y muy probablemente no tenía poder para abrirla. Podemos suponer, que ellos estuvieron tocando y llamando, ¡Ábrannos!, ¡Ábrannos!; ¡Déjennos entrar!; ¡Les suplicamos que nos dejen entrar! Y probablemente algunos de ellos alegaron al viejo conocido Noé; que ellos siempre habían sido sus vecinos, y que incluso ellos le habían ayudado a construir el arca. Pero todo eso fue en vano. Allí se mantuvieron hasta que las aguas del diluvio vinieron; y sin piedad los arrastró lejos de la puerta del arca.

Por lo tanto, eso te sucederá, si continúas rehusándote a atender las advertencias que se te han dado. Ahora Dios está contendiendo contigo; ahora Él está advirtiéndote del diluvio venidero, y te está llamando Domingo tras Domingo. Ahora la puerta del arca está abierta. Pero el Espíritu de Dios no contenderá para siempre contigo; su largo sufrimiento no estará esperándote para siempre. Hay un día señalado para la paciencia de Dios, la cual está tan ciertamente limitada como lo fue en el viejo mundo. Dios estableció sus límites, los cuales no podrán ser burlados. Aunque ahora las advertencias continúan abundantemente, sin embargo, serán las últimas llamadas y predicaciones que podrás escuchar. Cuando el tiempo señalado haya transcurrido, Dios cerrará la puerta y nunca podrás verla abierta de nuevo; por que lo que Dios cierra, ningún hombre puede abrir. Si no mejoras antes de ese tiempo, no tendrás otra oportunidad, y llorarás en vano, “¡Señor, Señor, ábrenos!”, Mateo 25:11, y Lucas 13:25. Mientras estés parado en la puerta con tus gritos patéticos, el diluvio de la ira de Dios vendrá sobre ti, te envolverá, y no podrás escapar. La tempestad te arrastrará sin misericordia, y por siempre estarás ahogado y perdido.

3. Considere lo poderoso de las olas de la ira de Dios cuando vengan. Las aguas del diluvio de Noé fueron en verdad muy grandes. El diluvio fue enorme; era muy profundo; las olas rebasaron a las montañas más altas por 15 codos; era un océano que no tenía costa; lo cual significa que la grandeza de la ira que viene sobre los hombres malvados en este mundo, será como una poderosa inundación que los envolverá, y crecerá abundantemente sobre sus cabezas, con olas que alcancen los mismos cielos. Ésas olas caerán sobre sus pobres almas, serán más altas y pesadas que las mismas montañas. La ira de Dios será un océano sin costa, como el diluvio de Noé lo fue: será la miseria que no tendrá fin. La miseria de los condenadas en el infierno no puede ser mejor representada por nada, que por un diluvio de miseria, un poderoso diluvio de miseria, que será diez mil veces peor que el diluvio de aguas; será un diluvio de fuego líquido, como en las Escrituras se le llama un lago de fuego y azufre. En el fin del mundo, todos los malvados estarán ahogados en un enorme diluvio de fuego, el cual será tan grande y poderoso como el diluvio de aguas. Vea 2da. Pedro 3:5,6,7. Después, los malvados tendrán las poderosas olas de fuego y azufre, envolviendo sus pobres almas eternamente, y sus miserables cuerpos atormentados. Estas olas pueden ser llamadas enormes montañas de fuego líquido y azufre. Y cuando una ola alcance una de sus cabezas, otra ola le seguirá, sin descanso, sin darles descanso ni de noche ni de día por toda la eternidad.

Éste diluvio de ira, vendrá probablemente inesperadamente sobre ti, cuando menos lo esperes, y te parezca lejano a ti. Así vino el diluvio sobre el viejo mundo. Vea Mateo 24:36. Probablemente muchos de ellos se vieron sorprendidos en la noche por las aguas que estallaron en sus puertas, o bajo de los cimientos de sus casas, viniendo sobre ellos en sus camas. Porque cuando las fuentes del gran abismo fueron rotas, las aguas, como observamos anteriormente, estallaron en poderosos torrentes. Para sorpresa de los malvados del viejo mundo en la noche, probablemente a eso se alude en Job 27:20 “Se apoderará de él terrores como aguas; Torbellino lo arrebatará de noche”. Así que la destrucción suele venir sobre los hombres malvados, quienes escuchan muchas advertencias de la destrucción que se aproxima, y, sin embargo, no son influenciados por ellas. Porque “El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina” Proverbios 29:1. Y “…cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” 1 Tesalonicenses 5:3

5. Si no atiendes a las muchas advertencias que se te han dado acerca de la destrucción que se aproxima, serás culpable de la locura más brutal. El buey conoce a su dueño, y el burro al pesebre de su amo. “Ellos saben a cargo de quién están, y a quién deben obedecer, y desempeñarse como les corresponde. Pero tú, por tanto tiempo has sido negligente a tu propia salvación, actuando como si no conocieras a Dios, tu Creador y tu Propietario, ni tu dependencia de Él. Las mismas bestias, cuando ven señales de una tormenta que se avecina, se dirigen a sus guaridas en busca de refugio. Sin embargo, cuando abundantemente has sido advertido de la tormenta de la Venganza Divina que se aproxima, no huyes al lugar de escondite, y al refugio de la tempestad. El gorrión, la golondrina, y otros pájaros, cuando son advertidos del invierno que viene, se resguardan en un clima más seguro. Pero tú, cuando has sido frecuentemente advertido de las explosiones de la ira divina, no harás nada con el fin de escapar de ellas, para entrar en la Nueva Jerusalén, de un aire más dulce y saludable, aunque la puerta está muy abierta para recibirte. Las mismas hormigas son diligentes en el verano, almacenando lo suficiente para el invierno: sin embargo tú no haces nada para almacenar víveres, como un buen fundamento para el tiempo que viene. El asna de Balaam no correría ante una espada desenvainada, aunque su amo, por aumentar sus ganancias, se expondría a sí mismo ante la espada de la ira de Dios; así que Dios hizo que el asna tonta, tanto en palabras como en acciones, reprendiera la locura del profeta, II Pedro 2:16. De la misma forma, tú, que has sido advertido muchas veces de que la espada de la ira de Dios está desnuda contra ti, y ciertamente te atravesará, si es que sigues procediendo de la misma manera, como todavía lo haces, sin tomar en cuenta las consecuencias de tu actuar.

Así que Dios hizo a las mismas bestias y a los pájaros del viejo mundo para reprender la locura de los hombres de aquéllos días: porque ellos, incluso de toda clase, huyeron hacia el arca, mientras la puerta se mantenía aún abierta: mientras que el hombre de aquéllos días rehusó hacerlo; por esto Dios, a consecuencia de esto, hizo que su locura fuera más grande que la de las mismas criaturas brutas. Tal locura es la que te hace culpable; si rechazas el atender a las advertencias que se te han dado acerca del diluvio de la ira de Dios que se aproxima.

Usted ha sido advertido una vez más de aquél día, mientras la puerta del arca aún se mantiene abierta. Usted ha, por así decirlo, escuchado los golpes del martillo y el hacha en la construcción del arca, para que usted tome en cuenta el diluvio que se aproxima. Preste atención puesto que aún no se lo impiden sus oídos, tomar estas advertencias con un corazón negligente, y esperar, descuidando la gran obra que tiene que hacer para evitar el diluvio de la ira que viene repentinamente sobre usted, lo arrojará lejos, y ahí no habrá remedio.

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4 Comentarios

  • Responder Abril 27, 2012

    pedro paez fraczinet

    Gracias queridos hermanos y hermanas por este tan noble trabajo de traducir estas predicas y estudios del hermano y teologo Jonathan Edwards,son de gran bendicion para la mente,alma y voluntad,y para la Gloria de Dios.
    excelente Dios les guarde y rebendiga mucho sus vidas si amen

  • Responder Septiembre 9, 2012

    Miguel Parra.c

    Evidentemente está dirigido a la iglesia,lo que me lleva a pensar: ¿habran personas hoy en dia que se dediquen con tanto esmero, como para q sacrifiquen honor, riquezas,y la propia vida minuto a minuto por una salvacion y una recompensa tan grande que sin duda, lo justificaria? Agradecere una respuesta o comentario al respecto.

    • Responder Marzo 24, 2013

      Daniel Leví.

      Ésa debiera ser nuestra meta como Hijos de Dios hermano :), debemos pedirle Gracia al Señor para lograrlo.

  • Responder Noviembre 26, 2016

    Santiago Borja

    Muchas gracias por el aporte, había leído algo acerca de éste sermón en las memorias de JE y lo había estado buscando por bastante tiempo hasta que al fin lo encontré…

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