10: Cómo distinguir las diferentes clases de crítica – C. J. Mahaney

Traducido por Makarena Vives

Iglesia Biblica Reformada de Rosario

Al comenzar esta serie, escribí que la crítica personal forma parte de nuestro proceso de santificación y es una herramienta que Dios usa para revelar nuestros ídolos y hacer crecer al pastor en humildad. Éste fue mi énfasis a lo largo de la serie. Pero este énfasis corre el riesgo de ser malinterpretado, y no quisiera que el pastor que lee esta serie concluya en que cada crítica que recibe es precisa y merece su tiempo y atención. De hecho, hay veces en las que lo apropiado y lo sabio es que un pastor simplemente ignore la crítica.

Dado que el pastor cumple un papel público, es inevitable que sea objeto de crítica frecuentemente (ésto podemos suponerlo en 1 Timoteo 5:19). Algunas de las críticas van a ser constructivas y algunas van a  ser… bueno, menos constructivas. De hecho, a veces la crítica vendrá de alguien con motivos personales, alguien que está simplemente enceguecido en sus intenciones pecaminosas. Puede que el crítico hasta sienta que tiene un mandato divino a traer corrección al pastor o a su iglesia. Y podría expresar estas acusaciones sin fundamento a otros miembros de la iglesia por medio de chismes y calumnias, en vez de al pastor de manera personal. O de igual manera, podría expresarlas por Internet. Como ya vimos en esta serie, la crítica de esta naturaleza precede bastante a la Internet, pero el anonimato que este medio brinda facilita a las personas el hacer acusaciones sin base o desparramar rumores quitando la responsabilidad personal.

Entonces, ¿cómo debe responder un pastor a esta clase de crítica? Puede que te sorprenda, pero Michael Hyatt, el presidente de Thomas Nelson Publishers, aconseja lisa y llanamente ignorarla. Esa es la conclusión que da en su artículo “Amigos, críticos y trolls ” [Ver NdT 1]. En dicho artículo Hyatt aconseja acerca de cómo distinguir entre los tres tipos de crítica.

Primero, algunas críticas vendrán de amigos verdaderos:

No todas las críticas son malas. Que Dios no permita que hagamos oídos sordos a todos aquellos que no están en total acuerdo con nosotros. “Fieles son las heridas del que ama” (Proverbios 27:6). Algunas personas están en nuestras vidas para salvarnos de nosotros mismos. Lo que un líder debe hacer es saber crear un ambiente de libertad para las disensiones, así estas personas pueden expresarse.

En segundo lugar, algunas críticas vendrán de críticos honestos:

Algunas personas no están de acuerdo contigo y lo dicen. No lo hacen con malicia, no quieren destruirte. Simplemente no están de acuerdo contigo. Y eso está bien, necesitamos ser abiertos a la diversidad de opinión. Además, podemos aprender de eso. Enriquece el diálogo. Debemos hacer participar a estas personas y no tomarlo como algo personal. No todos tienen que estar de acuerdo con nosotros.

En tercer lugar, algunas críticas vendrán de personas a las que él llama “trolls enfermizos”:

Estas personas tienen malas intenciones, quieren lastimarte o al menos usarte para sus propios fines. Quieren llevarte a pelear. Yo he tenido tres de estos casos en esta semana. Te insultan y se burlan de ti, son intolerantes, si tratas de darles participación solo te distraerán y agotarán tus recursos. Lo mejor que puedes hacer es ignorarlos… Nunca quedarán satisfechos. Simplemente dedícate a aquello a lo que fuiste llamado.

La mayoría de la crítica constructiva vendrá de amigos verdaderos o de críticos honestos. Pero, lamentablemente, los “trolls enfermizos” existen. Son críticos intolerantes y, por lo que sé de mi propia experiencia, no van a estar satisfechos hasta que tú estés totalmente de acuerdo con ellos. En estos casos, aunque no son muy comunes, me he dado cuenta que el consejo del señor Hyatt es muy sabio.*

Creo que un término más bíblico para el troll es contencioso. El libro de Proverbios menciona frecuentemente las contiendas y las personas contenciosas (ver por ejemplo Proverbios 17:14, 20:3, 22:10, 26:20–21) [Ver NdT 2]. En su estudio sobre el tema, Kevin DeYoung define a la persona contenciosa como aquella que despierta discusiones innecesarias, discusiones que no son el producto de reprensiones amorosas o de convicciones basadas en principios. A la persona contenciosa, escribe, “le encanta echar gasolina en cada pequeña chispa de conflicto”. Y, lamentablemente, muchas veces la persona contenciosa es un “cristiano” profeso dentro de la iglesia.

Gracias a Dios hay (relativamente hablando) pocas personas contenciosas. Pero las hay. En realidad, la mayoría de las personas son amigos verdaderos o críticos honestos. No ignores la crítica que viene de tus amigos verdaderos. No ignores la crítica que viene de tus críticos honestos. Pero sí ignora aquella crítica irrazonable que viene de aquellos trolls contenciosos.

No ignores tu corazón

Ignora a los trolls enfermizos, pero nunca ignores tu corazón.

Presta mucha atención a lo que pasa en tu corazón, especialmente si eres objeto de falsa crítica o acusación. Aquí está el por qué: Muchas veces hay una tentación involucrada, una tentación que Tim Keller, un pastor que está familiarizado con los trolls, explica muy bien.

Él apunta al corazón del pastor cuando escribe,

Si la crítica viene de alguien que no te conoce para nada (y muchas veces este es el caso en Internet), es posible que la crítica sea completamente injustificada y errada. Muchas veces se me censura no sólo por mis puntos de vista, sino también por puntos de vista (y motivos) que yo no comparto para nada. En tales casos, es fácil caer en presunción y hasta tal vez reírse de lo equivocados que pueden estar tus críticos. Puede que te sientas tentado a decir: “¡Patético!”.

No lo hagas.

Incluso si no hay ni un gramo de verdad en lo que el crítico dice, no debes burlarte de él en tus pensamientos. Primero, recuérdate a ti mismo ejemplos de tus propios errores, tonterías y despistes en el pasado, aquellas veces en las que de verdad te equivocaste. Después, ora por el crítico, para que pueda hallar gracia.

Sí, ignora a aquellos que simplemente te acusan, te insultan y se burlan de ti. Ora por ellos. Examina tu corazón. Y luego sigue haciendo aquello para lo que fuiste llamado.

*Aquí necesito hacer una calificación: Puede llegar a haber ocasiones en las que sea sabio y adecuado que el pastor apunte públicamente una falsa acusación, especialmente en situaciones en las que la crítica no tiene fundamento y siembra sospecha en la iglesia o influencia en forma contraria a un gran porcentaje de la congregación. En dicho caso sería lo más apropiado que el pastor apunte la acusación públicamente. Pero, en mi experiencia, esta situación no es muy común.

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NdT (Nota del Traductor) 1: El autor usó el término “troll” para definir a estas personas. Decidí dejarlo sin traducir dado que, en el contexto en el que él lo usa, este término aún no tiene traducción y de haber yo intentado una hubiera habido una pérdida importante en el significado. El término es aparentemente nuevo y se usa en el ámbito de la Internet. Para entenderlo mejor pueden ver su significado aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Troll_(Internet).

NdT 2: Las citas bíblicas dadas por el autor utilizan el mismo término en la versión inglesa de la Biblia, pero no en la nuestra. De igual manera, los términos están relacionados y definen a una misma clase de persona.

 

Anteriores de la serie:

1. El pastor y la crítica personal

2. Las tentaciones del pastor cuando llega la crítica

3. Aprender a ser sabio abrazando la crítica

4. Un moretón doloroso

5. El papel de la esposa del pastor cuando llega la crítica

6. Algunas manchas para mi cuadro moral

7. Trata bien a tus críticos

 

8. Por qué los pastores fieles serán criticados

9. Una autoestima muy alta

 

 

 

 

 

 

 

 

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