08: Por qué los pastores fieles serán criticados – C. J. Mahaney

Traducido por: Makarena Vives

Iglesia Biblica Reformada de Rosario

El gran pastor y reformador Juan Calvino no era ajeno a la crítica. Uno de sus biógrafos relata que él “estaba familiarizado con el sonido de gentío fuera de su casa (en Ginebra) amenazando con tirarlo al río y disparar sus mosquetes”[1]. De hecho, cerca del final de su vida Calvino dijo a una asamblea de pastores: “He vivido aquí en medio de continuos altercados. Me han saludado una tarde burlándose frente a mi puerta con cuarenta o cincuenta tiros de arcabuz”[2], siendo un arcabuz un rifle largo que emitía un tronido y una gran nube de humo al disparar. ¡Cincuenta veces! ¡Y tú te quejas de tus críticos!

Yo he sido criticado, pero hasta la fecha no me han amenazado así.

Aún así Calvino ministraba fielmente en medio de una gran oposición, porque estaba preparado para eso. Él entendía que el pastor fiel es criticado.

Esta sabiduría es evidente en la siguiente cita de su comentario sobre 1 Timoteo 5:19:

Nadie está más expuesto a calumnias e insultos que los maestros piadosos. Ésto no proviene sólo de la dificultad de sus deberes (que son tan grandes que a veces se hunden en ellos, o tambalean, o se paran, o dan un paso en falso, de manera que los malvados encuentran muchas ocasiones para acusarlos), sino que también, incluso si cumplen con todos sus deberes y no cometen ni el menor error, nunca podrán evitar miles de críticas.

Es sin duda alguna una tampa del Diablo el alejar a los hombres de sus ministerios de manera gradual para provocar descontentos con sus enseñanzas. De esta forma no sólo se lastima a gente inocente cuya reputación es perjudicada sin merecerlo, sino que también se disminuye la autoridad de la santa autoridad de la enseñanza de Dios…

Cuanto más sincera es la lucha de un pastor por promover el reino de Cristo, más agobio se le causa y los ataques contra él se vuelven más feroces. Y no sólo eso, sino que tan pronto como se hace una acusación contra los ministros de la Palabra, es creída de manera segura y firme como si ya hubiese sido probada. Ésto ocurre no sólo porque se necesite un más alto estándar de integridad en ellos, sino también porque el Diablo hace que muchas personas, de hecho casi todas, sean crédulas de manera que sin investigación previa condenan de forma vehemente a sus pastores, a quienes deberían defender.[3]

El mismo hombre que escribió estas palabras tuvo que enfrentarse a “continuas disputas”, tiroteos y amenazas de ser ahogado. Si esa fue la clase de criticismo a la que se tuvo que enfrentar Calvino, ningún pastor debería sorprenderse cuando llegue la crítica. Hasta los pastores más fieles serán criticados.

El saber ésto me protege de varias tentaciones. De seguro me protegerá de la auto-compasión. No debería sentir lástima de mí mismo sólo porque la gente dice cosas duras e inciertas sobre mí, porque aún eso sería evidencia de orgullo en mi vida.

La oposición que yo he experimentado es… bueno, hasta me da vergüenza mencionarla a la luz de la experiencia de Calvino.

Pero Calvino siguió adelante en medio de la crítica y la oposición.

Lo mismo deberías hacer tú.

 

[1] Parker, Retrato de Calvino (Oxford, 1989), 29.
[2] John Dillenberger, Juan Calvino: Selecciones de sus escritos (Anchor Books, 1975), 42.
[3] Calvino, La segunda epístola del apóstol Pablo a los corintios y las epístolas a Timoteo, Tito y Filemón (Eerdmans, 1996), 263.

 

Anteriores de la serie:

 

1. El pastor y la crítica personal

2. Las tentaciones del pastor cuando llega la crítica

3. Aprender a ser sabio abrazando la crítica

4. Un moretón doloroso

5. El papel de la esposa del pastor cuando llega la crítica

6. Algunas manchas para mi cuadro moral

7. Trata bien a tus críticos

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