El pastor y la crítica personal (1) – C. J. Mahaney

Traducido por: Makarena Vives

Varias veces me han preguntado cómo es pastorear en “Covenant Life Church” por 27 años. Mi respuesta inmediata es: “Ha sido un placer inexplicable y un gozo servir a esta extraordinaria congregación”. No recuerdo haber pasado un solo día sin recibir aliento de algún miembro amable de la iglesia.

Y mi experiencia no es la única. Pastorear en Ministerios Gracia Soberana significa recibir aliento cada semana y, a veces, todos los días. Tenemos el privilegio de servir a gente muy agradecida que nos ama y en forma constante nos comunica su gratitud. Nosotros no merecemos el apoyo y el aliento que ellos nos dan; hacen del ministerio pastoral un gran gozo.

Bueno, la mayoría de ellos.

En cada iglesia habrá de aquellos en particular que no son tan agradecidos, quienes se comunican contigo, por lo general, sólo en forma de crítica. Y hasta cierto punto, esta es la regla para cada pastor.

Si eres pastor, serás criticado. Tal vez no hoy o mañana, pero con el tiempo sentirás la punzada aguda de la crítica.

Pueden criticarte los que están dentro de tu iglesia, los que se van, e incluso hasta desconocidos. El criticismo vendrá tanto de amigos como de enemigos. Algunas críticas van a ser verdaderas, otras falsas y algunas pueden estar totalmente mal intencionadas. Pero van a venir (si es que todavía no llegaron).

Y hay muchas razones por las cuales podemos esperar las críticas:

  • Un pastor puede esperar críticas por su propio pecado, que de manera inevitable estará en su corazón y servicio, sin importar cuán maduro o bien intencionado sea (Santiago 3:2).
  • Un pastor puede esperar críticas porque hay limitaciones en sus dones, es decir que siempre va a haber debilidades en su liderazgo.
  • Un pastor puede esperar críticas porque a menudo damos predicas simples. (Al terminar un sermón un chico me preguntó “¿En dónde trabajas en la semana?”. Parece ser que mi sermón le dio la impresión de que predicar no era mi vocación).
  • Un pastor puede esperar críticas porque la gente a veces es orgullosa y desagradecida.
  • Un pastor puede esperar críticas porque… bueno, este es un mundo caído y lleno de pecado.

Pero como pastores a veces nos olvidamos de una razón más importante:

  • Un pastor puede esperar críticas porque éstas son parte del proceso de Dios para santificación (una herramienta que Él usa para revelar ídolos y acelerar el crecimiento del pastor y su humildad).

Dios recluta a varios para servirnos con este fin.

El puritano Richard Baxter lo entendió. En su libro para pastores “El pastor reformado” escribió:

“Dado que hay muchos ojos sobre ti, habrá muchos observadores de tus caídas. Otros hombres pueden pecar sin observación, pero tú no. Y deberías considerar agradecido tan grande muestra de misericordia al tener tantos ojos sobre ti, tantas personas dispuestas a hacerte ver tus faltas y de esa forma tener una ayuda mayor a la de otros, por lo menos para la restricción de tu pecado. Aunque puede que lo hagan con malas intenciones, aún así tú te llevas la ventaja de eso”.*

De acuerdo con Baxter, el ser criticado por muchos es en realidad una gran ventaja para los pastores. Es una gran fortuna, al menos eso trato de decirme a mí mismo. Y tengo que recordármelo una y otra vez ya que el criticismo no es de mi preferencia personal.

Preferiría madurar con medios menos dolorosos; preferiría madurar con un torrente de aliento santificado. ¡Eso sí me gustaría!

Pero la realidad es que he crecido mucho, muchísimo más por medio de la crítica y la corrección que por todo el maravilloso aliento que he recibido a través de los años.

Así es cómo Dios usa la corrección para hacer madurar a los pastores. Esa parece ser la regla. Y es la gran misericordia de Dios que me ayuda a ver mi propio orgullo y pecado. (Si has descubierto alguna forma de evadir la crítica y aún así crecer, ¡por favor, llámame!).

Conclusión:

Si eres pastor, serás criticado y corregido. La crítica va a venir. Debemos estar preparados para recibirla y debemos verla como el medio de Dios para nuestra santificación. Cómo respondemos a la crítica (tanto de amigos como de “no tan amigos”) hace la diferencia. Me arrepiento de las muchas veces que no respondí con humildad a la corrección. Deseo poder percibir más la corrección como una gran muestra de la misericordia de Dios.

Así es que por varios días subsiguientes voy a estar escribiendo mis pensamientos, reflexiones bíblicas y experiencias personales, en estas series: “El pastor y la crítica personal”.

 

[Nota: En estas series voy a usar los términos críitica y corrección indistintamente. Reconozco la distinción entre ambos términos: crítica es una desaprobación expresada de las fallas sin interés por la corrección de dichas fallas; corrección es un comentario para enmendar un error. La diferencia parece estar en la intención del observador: una  señala aparentes imperfecciones, mientras la otra señala aparentes imperfecciones y trata de ayudar a traer cambios. Sin embargo, dado que la respuesta del pastor es similar en ambos casos, creo que una detallada distinción entre estas palabras no es necesaria en estas series.]

 

* The Practical Works of the Rev. Richard Baxter, vol. 14, El pastor reformado (London: Paternoster, 1830), 64–65.

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