El Evangelio y el sexo (1) – Tim Keller

Fuente: En línea con el Evangelio

PARTE 1: UN ENTENDIMIENTO BÍBLICO DEL SEXO

Hay tres actitudes personales y culturales diferentes en cuanto al sexo que han sido predominantes a través de los siglos.

El Realismo Sexual: El Sexo como un apetito natural.

Muchos de los antiguos griegos y romanos vieron el sexo como algo similar a cualquier otra actividad del cuerpo, tal como comer o dormir. Cuando sientas algo hacer. Tu solo hazlo—sólo se cuidadoso en no exagerar, así como con todos los demás apetitos.

Este punto de vista moderno del sexo ha sido llamado “realismo”. Los Realistas dicen ser neutrales en relación al sexo; ellos lo ven como solo una actividad humana entre muchas, pero una que debe ser desmitificada. Su mensaje, predominante hoy en la educación sexual de las escuelas públicas, es que debemos entender que el manejo biológico natural del sexo, es darse cuenta que si no somos cuidadosos en la actividad sexual podemos tener consecuencias negativas, dominándolo como cualquier otra capacidad, y ser responsables.

El Platonismo Sexual: El Sexo como una pasión animal.

Una de las ramas más influyentes de la filosofía Helenística es ver el espíritu como el más alto bien y el cuerpo como algo menor. Esto es, la baja, física, naturaleza “animal”, fue vista como caótica y oscura, y la más alta, más racional, naturaleza “espiritual” fue vista como civilizada y noble. Esto llevó a ver el sexo como una cosa sucia y degradante, un mal necesario para la propagación de la raza humana. El sexo premarital fue prohibido porque el sexo en general era sucio y era permitido solo para el más alto bien de tener hijos y construir a la familia.

Desafortunadamente, este punto de vista echó raíz en muchos lugares en la iglesia cristiana. La gente verdaderamente espiritual debía abstenerse del sexo, el sexo es permitido solo si tu tratas de tener hijos, el placer sexual no es apropiado para la gente noble – esas nociones crecieron como una clase de platonismo sexual.

El Romanticismo Sexual: El Sexo como creatividad reprimida.

Mientras que el Helenismo localizó la fuente del mal en el aspecto físico, el Romanticismo lo localizó en el aspecto cultural. Ellos pensaban que los seres humanos en su estado original virgen estaban llenos de bondad y creatividad natural; fue la sociedad la que lo ahogó. La bondad sería alcanzada por liberar los instintos básicos y primarios, los cuales eran en sí mismos puros. Lo opuesto al Romanismo fue el Victorianismo, el supuesto de que la bondad sería alcanzada por suprimir los instintos primarios, los cuales en sí mismos eran malos.

Mientras que la primera perspectiva ve al sexo como un impulso biológico inevitable y la segunda lo ve como un mal necesario, la última ve el sexo como un camino crítico de auto-expresión, una manera de “ser tú mismo” o “encontrarte a ti mismo”. Para los realistas biológicos, todo el sexo es correcto y seguro. Para los Platónicos, la carne inhibe el espíritu, de modo que el sexo está de alguna manera contaminado. Para los románticos, la calidad del amor interpersonal es el toque principal que hace el sexo bueno o malo.

La actitud cristiana hacia el sexo es popularmente pensada como el punto de vista Platónico, pero definitivamente esta no es la actitud cristiana. Esta difiere muy radicalmente de cada una de estos tres prominentes puntos de vista.

Contrario al punto de vista del Platonismo, la Biblia enseña que el sexo es muy bueno (Gén. 1.31). Dios no crearía y mandaría algo para ser hecho en el matrimonio que no fuera bueno (1 Cor. 7.3-5). El canto de Salomón está lleno de claros regocijos en el placer sexual. De hecho, la Biblia puede ser muy incómoda para el mojigato.

Contrario al punto de vista realista del “sexo como apetito”, la Biblia enseña que los deseos sexuales son quebrantados y generalmente idolatrados. Todos por sí mismos, los apetitos sexuales no son una guía segura, y somos instruidos a huir de nuestras codicias sexuales (1 Cor. 6.18). Nuestros apetitos sexuales no funcionan de la misma manera que los otros apetitos. Para ilustrar este punto, C. S. Lewis nos pide que imaginemos un planeta donde la gente paga dinero para ver a alguien comiendo una chuleta de cordero, donde la gente mire ansiosamente fotos de comida en las revistas. Si nosotros aterrizáramos en ese planeta, pensaríamos que los apetitos de esa gente estarían seriamente trastornados. Pero esta es la manera en que la gente moderna se acerca al sexo.

Contrario al punto de vista romántico, la Biblia enseña que el amor y el sexo no son principalmente para la felicidad individual. Lo que la Biblia dice acerca del sexo y el matrimonio “tiene un sonido algo extraño para aquellos que han sido llevados por ideas románticas del matrimonio y el sexo. Somos impactados por el realismo rígido de las recomendaciones del Apóstol Pablo en 1 Corintios 7, pero por encima de todo, la legitimación de la primera iglesia de la soltería como una forma de vida simbolizaba la necesidad de la iglesia de crecer a través del testimonio y la conversión.

El punto de vista de la Biblia del sexo no es principalmente como una auto-realización sino como una manera de conocer a Cristo y construir su reino. Este punto de vista socava tanto la idolatría de la sociedad tradicional del sexo para posición social y la idolatría de la sociedad secular del sexo para realización personal.

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