El Gozo de Cristo – Leonard Ravenhill

Fuente: En los pasos del Maestro

¡Gozo! Qué escaso es este bien.

Hay muchos que dicen que permanecen en Cristo.

Pero hay pocos que muestran que abundan en Él.

¡Gozo! Cuan escurridizo.

Cuan indescriptiblemente bendito es aquel creyente cuya alma está llena de este gozo.

 

Isaías predijo: “Con gozo sacarán aguas de los pozos de salvación”. Nuestro Señor es Su oración Sumo Sacerdotal pidió al Padre por Sus discípulos: “Para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos”. Notemos que este es un gozo “exclusivo”- “mi” gozo. Él oró esto por cada alma que habría de creer en Él – “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”.

 

Este gozo no fue una emoción pasajera tal como la felicidad puede crear. No pretendía ser parcial sino completo- “mi gozo cumplido”. La felicidad depende de las circunstancias. He visto hombres en el púlpito aparentemente llenos de Gloria, pero momentos después he visto al mismo hombre sumido en la tristeza. El gozo que Cristo da no es efervescente, no es una gran emoción que cabalga sobre la cresta de una ola de fatuidad.

 

Este gozo es tan real al costado de una tumba como al lado de un cálido hogar.

No se evapora bajo el calor de la adversidad.

No colapsa en presencia de la calumnia.

No se marchita ante el ataque de la calamidad.

No entra en pánico ante la presencia de la perfidia.

No se amarga ante la prueba de la pobreza.

No muere ante la cruel mano de la tragedia.

No decae en la presencia de la miseria.

 

El gozo no es creado por la posesiones, o por posiciones, sino por una Persona- “¡Él!”. Déjame agregar que el gozo no es inflexible ni tampoco invariable. No es un depósito puesto en el alma después de la salvación sin ningún cambio ni deterioro. Puede resistir ante todas las presiones que satanás o las circunstancias traen en contra de él; pero considerando esto también, el sol del gozo en el alma puede ser eclipsado por nuestra propia desobediencia.

 

El gozo requiere al menos dos condiciones: sumisión y servicio. “Si vosotros permanecéis”-“sumisión”- significa permanecer cuando pareciera más inteligente abandonar. Significa “permanecer en pie” cuando solo existe un punto de apoyo. Significa creer en Dios cuando parece más sabio creer en alguien más. Significa desobedecer a nuestros propios sentimientos y miedos y decir en forma triunfante: “Hágase tu voluntad”.

 

El gozo viene a través del servicio. La mayoría de los cristianos son activistas: se encuentran envueltos en alguna clase de trabajo eclesiástico. Pero no todo esto es bueno. No todo esto es esencial.  Incluso misioneros se encuentran envueltos en cosas menores que alcanzar a los perdidos. Las almas que no oran pronto se desvían de la Suprema tarea que Él ha designado para nosotros. Esta es la razón por la cual la sumisión es necesaria.

Déjame resumirlo en esta manera.  La manera de disfrutar el gozo y la paz indestructible es determinar:

 

  1. Hacer todo lo que Dios nos manda, por más difícil que sea.
  2. Soportar lo que Dios designe, por más severo que sea.
  3. Obtener lo que Dios promete, por más inalcanzable que parezca.
  4. Morir diariamente, por más costosa que sea la crucifixión.
  5. Amar a mis enemigos, por más malentendido que esto sea.
  6. Orar sin cesar, y dando gracias en todo.

 

Esto dará salud a tu alma y una conciencia libre de ofensa delante de Dios y de los hombres. De otra manera podemos clamar con Joel: “…por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres… ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?” (Joel 1:12, 16).

 

El gozo no está en tener posesiones. ¡Definitivamente, NO! Tesoros en el sentido material pueden confortarnos en un minuto y matarnos en el siguiente. Inversiones, la mejor de ellas, pueden fallar. Casas y tierras están sujetas a cambio y deterioro. Todas están expuestas a los impuestos y otras cargas. Todas pueden pasar en una explosión nuclear- ¿y entonces qué?

 

Posiciones. Estas son ciertamente inseguras. El mayor de los ejecutivos puede ser eliminado en una fusión de compañías. El más hábil de los doctores puede ser eclipsado por el nombramiento de algún brillante e incluso desenvuelto joven novato. Un trono puede ser derrocado en una noche. Un dictador vive en constante miedo de ser asesinado. El atleta, por largo tiempo el ídolo de la multitud, puede perder su forma y decrecer y en una semana convertirse en un don nadie.

 

Pero el gozo es una Persona- “ÉL”. El gozo se mantiene por permanecer en una persona, por creer en Él, por obedecerle a Él. Un futuro misionero, muchos años entrenándose y esforzándose, le han asaltado miles de dudas, y cientos de tormentas azotado su alma; y habiendo sobrevivido a todas ellas, al fin se da cuenta que cuando las amarras se cortan su “gozo” ha muerto. No realmente. Su sentimiento de gozo ha muerto. Él debiera haber buscado en su propia alma antes de rendirse a las circunstancias. No sólo las amarras han sido cortadas, sino las propias cuerdas de salvataje también. Su sensación de seguridad con la familia y los amigos de la Iglesia ha sido afectado. Ahora él estaba solo, pero no desamparado. Dios estaba con él.

 

Jesús conoció la Suprema ancla para este gozo. La Escritura dice: “Quien por el gozo puesto delante de Él”. ¿Gozo?

 

Gozo, ¿colgando desnudo y quemándose bajo el calor del sol en un cruel calvario?

Gozo, ¿en medio del clamor de una multitud?

Gozo, ¿con todos los suyos huyendo en la hora de la prueba?

Gozo, ¿con ningún legado visible para dejar a sus discípulos?

Gozo, ¿al morir en medio de dos criminales?

 

El gozo puesto delante de Él. ¿Cuál fue? Bueno miremos por un momento al gozo puesto detrás de Él.

 

Él nunca se desvió de hacer la voluntad del Padre- ese fue un estupendo gozo. Si estoy haciendo la bien conocida voluntad de Dios ahora tendré gozo también (aunque las circunstancias al momento parezcan ser crueles).

 

Su ministerio había traído liberación a muchos. ¿El tuyo también? ¡Entonces regocíjate! De los cientos de almas que Él tocó, no lastimó a ninguna. ¡Qué grande gozo!

 

Él habló todo lo que el Padre le mandó sin importar el desprecio y la difamación. ¡Qué gozo!

 

El gozo delante de Él fue:

 

Esta fue la voluntad del Padre.

 

Esta cruel Cruz que “Él soportó, menospreciando el oprobio” significaría la liberación de millones de su estado de pecado.

 

Esta ignominiosa muerte significaría vida eterna para todo aquel que en Él cree.

 

Esta vida en constante conflicto con el diablo libraría su última batalla y triunfaría gloriosamente.

 

Esta humillación significaría la exaltación a resurrección para una multitud que “ninguno podía contar”.

 

Esta batalla contra la muerte significaría que Él vencería “por la sangre del Cordero” y “la Palabra de Su testimonio” para que fuera el Hijo de Dios.

 

Esta “vergüenza” sería gloria eterna para los redimidos.

 

Esta identificación con el pecado sería emancipación para todos aquellos que se aprovechen Su triunfo.

 

La derrota de Cristo sobre el diablo significaría que Él llevaría cautiva la cautividad y diera dones a los hombres- dones de poder y de ministerio. Su Supremo don sería el Don del Espíritu Santo- y amor, gozo, paz- para dar poder a la Iglesia para la Evangelización mundial. Bendito sea Dios, porque Él era y es Dios.

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