Razones para el gozo en la adversidad (1: 3-4)

Por Albert Crespo

Santiago 1:3-4 “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada”

En el anterior versículo habíamos contemplado el imperativo de Santiago para gozarnos en medio de las pruebas y la naturaleza sublime de ese gozo, el cristiano debe gozarse aún en medio de las circunstancias más adversas. Ahora pasa a darnos las razones de porque hemos de tener esta actitud. Y esta es una de las maravillas del evangelio, que viene a razonar con nosotros, y no nos deja perdidos y a nuestro aire. Porque nosotros mismos solo contemplamos lo que se ve, y de ahí sacamos nuestros razonamientos que condicionan nuestro carácter y nuestro ánimo. Así actúa el mundo, si las cosas nos van bien, deducimos que estamos teniendo éxito, y por lo tanto estamos en un estado de felicidad y tenemos un carácter alegre, si nos van mal, o distinto a nuestros intereses, consideramos que hay algo mal en nosotros, que hemos hecho las cosas mal o que las circunstancias son injustas, por lo tanto estamos en un estado de desdicha, y tenemos un carácter amargo, irascible o depresivo (¿Hemos notado lo extendida que está la “enfermedad” de la depresión en occidente y en los países desarrollados, en contraste con los demás países? Aunque ese tema es objeto de otro estudio).

Pero en el cristiano esto no es así, ya que Dios le ha hecho nacer de nuevo, y ha regenerado entre otras cosas la mente. Por lo tanto, Dios nos da razonamientos (todo lo que ha sido revelado) para que los meditemos y obedezcamos. Porque ahora sí somos capaces de hacerlo por medio de la obra del Espíritu Santo. Y ahora llegamos al quiz del asunto: ¿Porque hemos de gozarnos en medio de las dificultades? Porque las pruebas es una manifestación del amor del Padre para sus hijos, que está produciendo en ellos paciencia (perseverancia) para moldearnos a la imagen de su Hijo Jesucristo.

Por lo tanto, como hijos suyos (y en medio de las pruebas, nunca debemos olvidar de considerar nuestra relación con Dios como Padre-Hijo Proverbios 3:11-12; Hebreos 12:5-13) nos alegramos grandemente porque hay una nueva evidencia de amor hacia nosotros porque nos prueba. Entonces, al considerar las pruebas de este modo, no son para nosotros un síntoma de desespero, sino de regocijo en Cristo. Porque el cristiano ve las pruebas y se dice a sí mismo: ¡qué bien, soy salvo! Porque una de las evidencias de que he sido justificado, es que estoy siendo santificado, y por lo tanto, siendo copartícipe de los sufrimientos de Cristo 1ª Pedro 2:21. ¡Entonces entendemos que seguimos siendo aceptados por Dios en Cristo, y por lo tanto amados por El! De aquí parte nuestro gozo, ya que Satanás suele atacarnos acusándonos de que no somos aceptados por Él, porque hemos hecho algo malo y por eso estamos pasando todo eso (¡E increíblemente algunos cristianos también lo hacen!). Que importante en estas situaciones es tener una idea bien clara de la perfección del sacrificio de Cristo en la cruz. Como dice el autor a los Hebreos 10:18b “ya no hay ofrenda por el pecado” el cristiano ya no está en esa situación de que no es aceptado por Dios, como si tuviera, ahora, que presentar una nueva ofrenda por medio de su situación para volver a tener la aceptación de Dios. Qué gran mentira de Satanás. Y que importante es tener bien clara la doctrina. Como dijo nuestro Señor: “ Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” Hemos visto uno de los argumentos que Dios nos da para tener ese gozo, y ahora vamos a ver el siguiente:

Sabiendo; como hemos vistos en el primer argumento y ahora en este, Santiago apela primeramente al intelecto, sabe que nuestro gozo depende de el, y a la aplicación en nuestra vida de lo que hemos entendido, de tal modo, que agrademos a Dios en lo que hagamos. En esto consiste la sabiduría, la cual tratará más adelante.

Que la prueba de vuestra fe produce paciencia, en este caso paciencia, significa perseverancia. Nosotros todo rápido y ya. Es nuestra naturaleza. No nos gusta esforzarnos y mucho menos sufrir para conseguir algo. Desde luego, que nadie desea sufrir, y si no seríamos unos sádicos, y hasta cierto punto es sano y saludable, nuestro mismo Señor, no deseaba sufrir la ira del Padre, y así lo expresa en el huerto de Getsemaní. Pero hay un punto que esta falta de abnegación es insana, y no es propia de los hijos de Dios. El Señor lo sabe, y por ello obra de tal manera que la obtengamos.

Y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. Es decir, sin perseverancia, sin paciencia, no somos perfectos, y no estamos completos. Nos falta algo. Y he aquí, nuestro problema. Seguramente habremos pensado y ¿Qué?, o no nos habremos echado a temblar porque nos falta algo de la salvación en nosotros. Este es nuestro gran problema. Pensamos que la salvación ocurre una vez en el pasado, y que lo sigue en nuestras vidas, no tiene nada que ver con ella. De ahí, nuestra manera de hablar, “paso de fe”, o cosas semejantes, con las cuáles damos a entender que la salvación consiste con una única acción puntual en nuestra vida y nada más. Cuando la salvación es toda una obra que se implica y demanda toda vuestra vida y que no se completará hasta que estemos con El Señor en Gloria.

¿Desde cuándo como cristianos hemos dejado de considerar la santidad y la evangelización como la meta principal de Dios en nuestras vidas aquí en la Tierra?

Miremos el Salmo 15 “Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia,… o el Salmo 24¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro. O el sermón del monte: Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios o apocalipsis cuando habla acerca de nuestra tierra y los nuevos cielos” Y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira”

Estas cosas siguen siendo ciertas, y deben ser nuestra preocupación, ya que Cristo vino a salvarnos de nuestros pecados, no a salvarnos en nuestros pecados. Por lo tanto, nos gozamos en las pruebas, porque gracias a ellas estamos siendo hechos perfectos y completos, para vivir la eternidad en comunión con nuestro Señor. ¡Y por eso nos gozamos! Porque el que empezó la buena obra la perfeccionará hasta el fin, o dicho de otra manera estamos siendo transformados de gloria en gloria a la imagen de Jesucristo, y una de la manera es la prueba de fe. Por eso, decimo ¡Gloria a Dios! Porque no nos va a faltar nada de lo que es necesario para ser como Él, requisito indispensable de los hijos de Dios, no en grado absoluto, pero si en el grado que El Señor sabe que es necesario.

Resumiendo, nos gozamos en medio de las pruebas, no por ellas mismas, sino porque demuestran el amor de Dios hacia nosotros, ya que actúa como más lo necesitamos, para poder obtener la herencia prometida.

Gracias damos a Dios por estos versículos, y porque en Su Soberanía lo que no entendemos visiblemente, lo discernimos por medio de la fe. Amén.

 

 

Estudios anteriores de la serie:

1. Identidad y llamado de Santiago

2. Gozo en las pruebas

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2 Comentarios

  • julio 14, 2009

    rafael Gamez

    Buenisimo no saben cuanto esto ayuda al crecimiento en la fe

  • diciembre 17, 2009

    Deivis serrano

    Creo q las PRUEBAS son de edificantes a nuestras vida, debido que gracias a ella es q somos perfeccionados para llegar al reino de Dios hecho perfecto por medio y si padecemos los mismo sufrimientos de nuestro Señor Jesucristo